domingo, mayo 07, 2006

Los inventores húngaros

por Marina Adler y otros*

¿Por qué esta manía de inventar? En Hungría hay, sobre todas las cosas, buenos médicos y gente muy divertida. De ahí que salgan inventos relacionados con la medicina y con el esparcimiento. Entre ellos podemos destacar cuatro: la vacuna aviar, la vitamina C, el bolígrafo y el Cubo Rubik.

La vacuna de la gripe aviar. Recientemente un equipo de investigadores húngaros han sido los primeros en desarrollar una vacuna capaz de cazar al famoso virus H5N1, que produce la llamada gripe aviar. El fármaco que han descubierto es muy importante para la seguridad de todo el mundo.

La vitamina C. Albert Szent-Györgyi, médico e investigador, obtuvo el premio Nóbel por su descubrimiento de la vitamina C. Había nacido el 16 de septiembre de 1893 y en 1917 se había recibido de médico.

El bolígrafo. Este importante invento lo desarrolló László Bíró, que había nacido en Budapest.

El Cubo Rubik. Ernő Rubik, en 1975, presentó internacionalmente el famoso cubo. Había nacido en Budapest el 13 de julio de 1944 y estudiado en la misma ciudad.

Estoy muy orgullosa de que estos inventos sean húngaros, como nosotros, y esperamos que Hungría, con cada invento, sea un país más rico.

¿Y qué nos queda por inventar? Creo que lo primero que hay que inventar es una poción de la juventud para no morir nunca; en segundo lugar algún sistema para volar sin alas y sin combustible. ¡Es una lástima que todavía no lo hayan inventado y además será de lo más divertido! Y finalmente el “pedo transformador”, un pedo que no haga mal olor, sino al contrario, que huela a flores, a rosas, a tulipanes y a narcisos. ¡Y a más pedos, más amigos!

*En este artículo han colaborado: Sziszi Papp, Laura Groffen y Gyula Kopány, de la revista Slukk.

Pusztai, el húngaro que delató a los transgénicos

por Kléber Mantilla

Un húngaro que pasa casi desapercibido en la historia de la humanidad es Árpád Pusztai. Sin embargo, es el único científico que ha investigado los efectos de los organismos genéticamente modificados en la salud humana. Sus experimentos con ratones han demostrado que cuando se los alimenta con papas o patatas transgénicas, en poco tiempo les crecen los órganos y sufren daños severos en su sistema inmunológico -con un mayor crecimiento del hígado, del estómago (27%), del páncreas (40%) y del colon, entre otros-.
También encontró que estos roedores sufrieron daños en el cerebro y en otros órganos vitales.

La historia de Pusztai se parece a una de las películas de Hollywood cuando muestran la presión de las mafias contra los científicos cuando descubren un secreto universal y aparecen los criminales más peligrosos que intentan ocultar la verdad a como dé lugar.

En 1998 este húngaro, que se desempeñaba como científico en el Instituto de Investigación Rowett, en Aberdeen, Escocia, descubrió que las papas modificadas genéticamente causaban inflamaciones y tumores en los tejidos del estómago de los roedores del laboratorio. Al poco tiempo de publicar sus experimentos, su hogar fue saqueado y robaron su investigación, pero además perdió su empleo en Rowett, después de trabajar allí 36 años. Su mayor pecado fue aparecer 150 segundos en una entrevista de televisión en el programa “Mundo en Acción” de la Televisión de Granada en agosto de 1998 y explicar el resultado de su experimento.
Finalmente, apareció una publicación de la Real Sociedad Médica en el famoso periódico científico Lancet, donde, con calumnias, se señalaba que esos trabajos eran dudosos porque habían sido realizados por un anciano con problemas mentales.
Dos años después, se realizó otra investigación en la Universidad de California de los Estados Unidos, en el campus de Berkeley. Allí, participaron cuatro biólogos de Europa y Estados Unidos (el húngaro a la cabeza), quienes presentaron sus estudios de los últimos diez años. La historia número 7 se registra como “Proyecto Censurado 2001”, pues el trabajo científico de Pusztai, se archivó junto al resto de información proporcionada por sus colegas y fue clasificado como censurado al público y a los medios de comunicación masivos.
Mientras Pusztai alimentaba roedores con papas modificadas por transgénesis, el profesor de la Universidad de Cornell, John Losey, esparcía polen de maíz transgénico en hojas de godoncillo, un tipo de planta de las asclepiadáceas. Las larvas de la mariposa monarca, que se alimentaron con esas hojas, murieron y solo las que no usaron polen transgénico sobrevivieron. Otro colega, Ignacio Chapela, un ecólogo, descubrió que el polen de un campo de maíz transgénico de Chiapas, en México, voló varias millas y terminó afectando la diversidad del maíz del mundo. El último, Tyrone Hayes, endocrinólogo, especializado en anfibios, aplicó Atrazina, un herbicida alterado genéticamente, en ranas y comprobó que los machos se hicieron hermafroditas. Pusztai, Losey, Hayes y Chapela fueron perseguidos y desacreditados por las industrias que comercializan transgénicos.

Pese a todo, en marzo de 2004, el condado de Mendocino, California, fue el primero de EEUU en prohibir las siembras y crianzas de animales modificados genéticamente.
Según el analista de tecnologías, Mark Dowie, se trató de una amenaza económica para la industria de la biotecnología. “Entre 1999 y 2001, cada uno por su lado y sin que los otros lo supieran, hicieron descubrimientos radicales que puso en tela de juicio el dogma de la poderosa industria de la biotecnología. Para ese entonces se había convertido en la sirvienta de la agricultura industrial y la querida de los inversionistas de riesgo, los cuales todavía tienen la esperanza de haber invertido sus más recientes billones en lo máximo”, afirma.
Las empresas Novartis, Monsanto, Syngenta, Bayer y Dow Chemical son gigantes corporativos que controlan el comercio mundial de semillas transgénicas y serían los responsables de esconder los resultados del experimento de Pusztai. Además, se resonsabiliza al primer ministro inglés Tony Blair de callar uno de los pocos experimentos que delatan la inseguridad de los alimentos manipulados genéticamente en animales o humanos.

Árpád Pusztai tiene 69 años y ha publicado 260 documentos científicos y nueve libros. Su trabajo junto a Stanley W.B. Ewen, durante 30 meses entre 1995 y 1998, sobre la alimentación de papas alteradas genéticamente en ratas, son su mayor aporte a la humanidad. Últimamente, ha realizado asesoría en ingeniería genética en Brasil, Hungría y Noruega.
Hace poco tiempo expuso su experimento ante 90 países que intentaban firmar el fallido protocolo de bioseguridad para regular el mercado internacional de los productos transgénicos.
Sin embargo, los países productores de transgénicos: Estados Unidos, Canadá, Australia, Argentina, Uruguay y Chile, se opusieron y vencieron al resto del mundo. La entrada de transgénicos ahora se somete a las frágiles legislaciones de cada país.

En su estudio Pustai asegura que no existe algún transgénico con beneficios, pues el efecto sobre la salud humana no ha sido probado ni ensayado, excepto en las papas con modificación genética. “Nadie tiene el derecho de sacar un producto, una planta, un alimento transgénico arriesgado o peligroso. Nadie tiene derecho a hacerle eso a los demás seres humanos”.

*La planta Galanthus Nivalis provee el gen manipulado por el doctor Pusztai.

Fuentes

- El “Proyecto Censura” de la Universidad de Sonoma de California, una de las 25 noticias que nunca se publicaron http://www.projectcensored.org/publications/2005/19.html
- www.redtercermundo.org.uy
- www.panna.org Proyecto Justicia Ecológica Global.
- www.globaljusticeecology.org sitio del Bank's Staff Exchange. “Comerciantes Genéticos: Biotecnología, Comercio Mundial y Globalizacion del Hambre”, de Brian Tokar (Toward Freedom press 2004)

¿Tarzán, uno de los incontables famosos húngaros?

por Annamaria Preisz

¿Quién creería que el héroe de la jungla, Tarzán, al que generaciones adoran, tiene raíces húngaras? La razón de considerarle húngaro es que nació en Freidorf, o Szabadfalu, cerca de Temesvár, Transilvania, en aquellos tiempos en el área de la Monarquía Austro-Húngara (en el territorio que ahora depende de Rumanía).

Hace poco, al celebrar el centenario de su nacimiento, el actor que murió en 1984 recibió una gran publicidad, y en nuestra prensa salieron muchísimos artículos afirmando que era húngaro. Y esto, naturalmente, los rumanos, no lo aceptaron de ningún modo: al haber nacido en Transilvania, él era rumano**, igual que otros muchos personajes históricos o famosos húngaros (entre otros el rey Matías), todos ellos orgullos de la Gran Rumanía.

Todo el mundo conoce a Tarzán como Johnny Weismüller, pero según los documentos de la iglesia donde fue bautizado, le dieron el nombre de ”János”, correspondiente a ”John” en inglés (o ”Juan” en español).*** En el pueblo donde nació vivían dos grupos étnicos, los húngaros y los alemanes, y sus padres eran de origen alemán#. Entonces, ¿a qué nación pertenece?, un tema del que por cierto no le gustó hablar nada durante su vida. Los hechos históricos nos acercan a la verdad: desde 1880 hasta el fin de la Primera Guerra Mundial la lengua oficial en Transilvania fue el húngaro##. Durante esa época todos los escritos públicos y mercantiles se documentaban en esta lengua. Así, no sorprende que su nombre oficial fuese ”János” en vez de ”Johann”. Nadie en la familia, y por ende Johnny tampoco, habló húngaro. Esto significa que era húngaro en los documentos, pero no perteneció a esta etnia. Según mi modo de ver las cosas, es falso declarar que ”Tarzán fue húngaro”. Mentira.

La familia del pequeño János, mejor dicho ”Hansi”, no mucho después su nacimiento, dejó el país para radicarse en Chicago, principalmente para escaparse de la gran pobreza de aquella Transilvania. Lo más interesante es que el señor Weismüller casi nunca habló de sus orígenes, tal vez estaba avergonzado de ellos. Al principio inventó varias historias, como por ejemplo, que era el hijo de uno de los lugartenientes del emperador José Francisco, o que había nacido en München o en Chicago#. En todo caso, pasado cierto tiempo de vicisitudes sobre sus orígenes, él trató de hacer creer al mundo que había nacido en Windber, Pennsylvania, en los EE.UU.

Pero sea quien sea el que se adjudique la potestad de Johnny él ha sido, sin lugar a dudas, toda una estrella, del cine y el deporte. Fue un niño enfermizo, y para mejorarse se puso a nadar frecuentemente, y en un dos por tres, un inesperado talento lo llevó al éxito en la natación. Ganó numerosas medallas, por ejemplo 5 medallas de oro en las Olimpiadas de 1924 y 1928, y superó numerosos records. Al mismo tiempo su carrera sobre la tela del cine también evolucionó deprisa. Debutó como Adonis en la película “Glorifying the American Girl”, en 1929#. Pero fue lanzado como actor, verdaderamente, en 1932 con “Tarzán, the Ape Man” (Tarzán, el rey de los monos), una serie que duró desde 1920 hasta 1942###.



** http://www.tv2.hu/cikk.php?cikk=100000091142
*** http://velvet.hu/celeb/tarzan0607/?print

# http://www.parohiafreidorf.cnet.ro/Scurt_istoric/Renume/index1.html
## http://www.genealogy.ro/cont/Weissmüller.htm
### http://www.imdb.com/name/nm0919321/

jueves, abril 20, 2006

De pesca por el maravilloso y surtido
mundo de los famosos


Hungría puede vanagloriarse o entristecerse de cumplir con bastante fidelidad con los cánones internacionales de la fama. Los personajes famosos que por aquí se encuentran son, por norma general, fuera de la esporádica fama que puede dar participar en algún hecho dramático, de los rubros habituales: prototipos de la prensa rosa, en su mayoría, o bien personajes que han alcanzado un importante grado de fama gracias al prestigio traído del mítico Oeste.

Lo cierto es que Hungría lleva los últimos años construyéndose una muy buena prensa, superior en muchos casos a la realidad que nos rodea. Y en cuanto se logra meter un gol, en alguno de los ámbitos internacionalmente reconocidos, se reeditan inmediatamente los grandes valores del pasado, en literatura, arquitectura, música y ciencia.

Y a la vez la propia publicidad de cara al Occidente rico es la que marca los valores de fama y poder. ¿Qué mejor manera de hacerse conocer que codearse con famosos internacionales, sobre todo con aquellos que mueven mucho dinero, no importa a qué rubro pertenezcan?

La selección que ofrecemos en este número es de lo más variada y pese a que Hungría no es Estados Unidos con millones y millones de consumidores que permiten una multitud de mercados estables, nos encontramos en una tierra rica en talentos y con una ciudad, Budapest, especialmente ávida y glotona.

Tal vez de esta avidez, de esta colosal necesidad de ver, tanto tiempo reprimida durante el comunismo, surjan figuras de público reconocimiento inimaginables en otros países. El porno, por ejemplo, es uno de estos casos.

O aparezcan estrellas de origen latino que más bien reflejarían la composición y la problemática social de países como España, que revientan y enloquecen con ritmos de fusión paridos en Hungría.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos “De pesca por el maravilloso y surtido mundo de los famosos” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Sebastián D. Santos-P.

Dani Torres, la mega estrella latina

por Kléber Mantilla

El mundo del espectáculo discurre siempre alborozado entre audiencias profanas. Y si nadie es profeta en su tierra, podemos decir que la gloria y la fama solo se aproximan cuando algo en la sangre lo encarna. Tal vez por eso la virtud del músico está simplemente en saber disfrutar lo que hace y, el lugar dónde lo hace, es lo de menos.

La historia de Dani Torres es intensa. Un joven músico latinoamericano que conoció Hungría cuando tenía cuatro años y que siempre en su personalidad arrastró un estilo muy propio: informal, agradable y sencillo. Una especie artística florecida entre el contraste de lugares lejanos con una mezcla familiar de tonos mágicos.
El “Dani” apareció en la televisión húngara hace un año y medio como aficionado en el programa “Megaestrellas” (Megasztár) y, desde entonces, no ha dejado de salir en portadas de revistas, ni han disminuido las invitaciones para tocar en algún concierto en cualquier ciudad de Hungría, ni ha dejado de firmar autógrafos.
Ahora, todo apunta a consolidar el éxito de su último álbum “Venni Styx”, que apareció en noviembre pasado confundido entre los 40 mejores de las radioemisoras. Su grupo actual es muy coloquial y pinta los temas urbanos con agrado entre los jóvenes. Sin duda tiene carisma y su éxito consagrado es cuestión de tiempo.

Todo empezó por insistencia de un amigo suyo, que casi lo obligó a enviar un correo electrónico a Canal Dos. Nunca imaginó lo que se vendría. Al parecer solo estuvo seguro que algo de músico había heredado, pues creció al ritmo de Piero, Intilimanis, Viscontis, Jarkas y otros grupos musicales latinos.
Sin embargo, su padre, Hugo, hace dos décadas guitarreaba en Budapest y también había aparecido en la televisión. En aquellos años , había formado un grupo musical junto a otro ecuatoriano, un boliviano y un peruano. Uno de los integrantes cuenta que los conocían como los “Venenosos” por una confusión del idioma. El boliviano resultó ser muy tacaño y para no adquirir esa fama gratuita se apodaron los “Generosos”, la distorsión de la palabra al introducirla al húngaro generó los “Venenosos”.
La televisión húngara en el año 78 mostró otro Torres, aplaudido por las Juventudes Comunistas Húngaras de entonces y aclamado en la Casa de la Cultura de Budapest, cuando éste era un estudiante de ingeniería mecánica de la Universidad Técnica.
Torres padre, dominaba la guitarra y su voz acompañaba con transparencia el silbido de las quenas, sikus, pinquillos y rondadores. Seguro que también rasgó algún charango y golpeó algún bombo. Cuando terminó la carrera, Hugo regresó a Quito su ciudad natal junto con su esposa Györgya. Al poco tiempo nació el “Dani”.

La música andina siempre está revestida por ese matiz bohemio y la fusión de géneros y estilos como una propuesta constante. El ska y el sanjuanito, el rock y el pasacalle, el funk y la marimba, o el jazz y el vals que son solo algunas de las combinaciones que proliferan en el Ecuador.
El “Dani” escuchó y vio de todo en sus primeros años. La riqueza étnica, la diversidad cultural y los distintos espacios territoriales que posee la geografía ecuatoriana. Más aún al saber que su padre fue un fanático del Andinismo y el Montañismo. Amantes de la naturaleza, juntos se miraron muchas veces de pie en la cumbre de un nevado, navegaron entre las Galápagos y de la mano recibieron en la frente la brisa marina de esas playas del Pacífico.
En efecto, la música y el descubrir parajes es un conjunto de características étnicas y de sus manifestaciones, que adquiere matices nuevos en el proceso de fusión.

El “Dani” se presentó la primera vez en televisión húngara, con La Canción del Mariachi, de Los Lobos, que la cantó Antonio Banderas para la película Desperados.

"Soy un hombre muy honrado,
que me gusta lo mejor.
Las mujeres no me faltan,
ni el dinero, ni el amor.
Jineteando en mi caballo
por la sierra yo me voy.
Las estrellas y la luna,
ellas me dicen donde voy.

¡Ay, ay, ay, ay!
¡Ay, ay mi amor!
¡Ay mi morena, de mi corazón!"

Frases con tono alegre, suficientes para agradar al jurado. La inusitada libertad de composición musical ha permitido que se acentúe la estrategia de fusionar ritmos locales con los más sonados géneros urbanos contemporáneos, con el fin de proponer cosas novedosas y desarrollar mecanismos de identificación particular en cada banda o en cada solista. Algo que Dani Torres ha sabido hasta ahora aprovechar a la perfección desde que recibió su guitarra a los 12 a ños.
La fusión musical, a fin de cuentas, se ha convertido en una suerte de estrategia cultural para revitalizar elementos artísticos distantes y devolverles vigencia en medio de la avasallante presencia de una industria discográfica que, con excepciones, reduce estas expresiones a simples ornamentos folclóricos y alegorías para turistas.
Resulta muy interesante para cualquier compatriota de Dani entender su progresivo éxito. Esa mutación de la música indígena andina a lo tecnológico experimental de Europa.

Por ejemplo, sabemos con certeza que los nativos de Ecuador practicaban música pentafónica con instrumentos de percusión y de viento, construidos con materiales propios de cada una de las zonas: caña guadua, materiales vegetales huecos, huesos o plumas de ave para los instrumentos de viento. Música que aunque suena triste para oídos extraños, continua teniendo una significación propia, ceremonial. Y que estas expresiones musicales se encuentran influenciadas por más de tres siglos de dominación española. Además de la gran influencia de grupos afroamericanos negros que conjugan ritmos alegres, similares a la salsa y la zamba. En Ecuador se conoce la bomba, por citar un estilo.
Pero al mismo tiempo conocemos de la experiencia de Mesías Maiguashca, con larga trayectoria en Alemania, quien alcanzó reconocimiento internacional por su aporte a la música electroacústica.

Dani Torres no llegó a ser finalista en el concurso de Mega Estrella. Él responde que su triunfo fue aprender más sobre la música.
Ahora, el último álbum de Dani presenta dos tonadas diferentes que sorprenden y agradan . Una lleva un título en español del clásico cantautor argentino Piero: “Fumemos un cigarrillo” y otra tiene la aplicación de tonadas de Bob Marley y Manu Chao. Un juego de ritmos latinos… cantados en húngaro.
Este proyecto despierta curiosidad en la misma casa disquera de la famosa colombiana Shakira, la misma casa que lanzó al grupo Los Juanes: los de La Camisa Negra… Sin duda, este otro Torres tiene las puertas abiertas a la fama.

El grotesco glamour de Tünde Kiszel

por Annamaria Preisz

¿Porque unos merecen ser celebridades y otros no? ¿Y qué es en realidad la fama? Lo que uno primero debería pensar es si a uno le gustan las estrellas o simplemente las conoce.

Ya hasta miden la importancia de los famosos en nuestra vida. El objeto de las investigaciones es, naturalmente, cuánto se ama (o odia) a estas personas. Y después, cuales son las más conocidas. Hablando sobre celebridades pensamos en actores, artistas y personajes que aparecen en la tele y la prensa, más o menos frecuentemente; ahora incluso también políticos y hombres de ciencia. Sí, me refiero a las revistas o a los programas que se solemos llamar sensacionalistas.

Naturalmente necesitamos información sobre el mundo en que vivimos. Pero también tendríamos que seleccionarlas al mismo tiempo, no? Hay mucha, demasiada, y hay con la que solo perdemos el tiempo.

Pero ¿por qué nos importan tanto los detalles de la vida de ciertas personas? En una encuesta realizada entre 500 personas el 87% dice que está bien informado sobre los famosos. Pero también, y ahí recupero un poco la tranquilidad, hay otros, además de mí (aproximadamente el 13%) que se vuelve loco al ver que todo el mundo compra las revistas tildadas de ”femeninas” y lee de alfa a omega todos los ”artículos”. O ve los ”telediarios”, descubriendo cada uno de los detalles ”indispensables” para mantener una vida social pasable, negociando la información con amigos y amigas.

Y me da que pensar. ¿Cuándo llega el momento justo en que se hacen famosos? Aquí tenemos
una excelente ejemplo, alguien que al final ha ganado la Gran Fama... ¡yo misma la conozco! Dos veces, sorprendida de mí misma, compré la revista “Story” porque había una entrevista suya. Señoras y señores, ¡que lean y disfruten!

Tünde Kiszel es un decorativo personaje de la media: presentadora de la televisión, periodista, modelo de fotografía, y una símbolo único de erotismo. Dice que es muy afortunada por haber heredado unos magníficos genes que le permiten comer todos los dulces que le apetecen sin engordar. Ganó su fama en un programa alemán titulado Tutti Frutti. Al principio de su carrera sus fotos aparecieron en revistas, pósteres, cartas y calendarios. Además tenía pequeños papeles en algunos teatros. Sin embargo, su verdadera popularidad comenzó cuando empezó a hacer entrevistas. Entrevistó a los grandes: a Sylvester Stallone, Luciano Pavarotti, Placido Domingo, José Carreras, José Cura, Richard Clayderman, Tony Curtis, Demis Rusos... y la lista sigue.

Todo el mundo conoce a su querida hija de 4 años, Donatellacita, otra estrella de la tele del programa “Bebé Estrella” y de multitud de calendarios. Aunque hasta el momento nadie sabe quién es su padre, ni siquiera sus aficionados más fieles,. ¿Tal vez un guapo, alto y rubio varón con ojos azules? Un tipo que para ella sería “un típico italiano”.

Hace algunos meses participó en un “reality show” para niños. Hizo efecto. Los espectadores nunca olvidarán la famosa frase con la que intentó captar la atención de los chuscos arrapiezos: “Niños, esto no es un campo de ‘concepción’”.

Michelle Wild, Ministra de Familia y Bienestar Social

por Sebastián Santos

Con este mismo título, en su último número de abril, candidatea FHM, algo así como la Interview húngara, a Michelle Wild para las próximas elecciones generales. Aparece imponente en un desplegable de portada junto con las otras candidatas, cada una de una leche diferente y con un guiño particular. Michelle está impecable: el pelo recogido, el maquillaje que resalta su rostro geométrico y estilizado y unos pendientes de chapas doradas que le caen más allá de la clavícula, donde empiezan las tetas. Después es todo de vértigo, siguiendo la guía de un mágico 60-91-61, empezando por la voluptuosidad de su delantera, natural como la vida misma, en un salto al vacío por una pancita arrepentida que se quiebra, chula como ella sola, hasta las braguitas apenas abiertas por un dedo pistolera. ¡Preciosa!

Investigar, ahondar, curiosear en la vida de Michelle Wild ha sido un subidón de adrenalina y un tema apasionante; entre otras cosas por el fácil acceso a todo tipo de información y material audiovisual, sin mencionar que cada una de las personas a las cuales les he preguntado sobre ella han dicho conocerla... y a partir de ahí el sutil y morboso placer de hablar de sexo y de porno, con cierto aire académico y despreocupado, fuera de los círculos habituales, dejando pasar palabras, a veces soeces, a veces sugerentes.

La gran suerte ha sido haber tenido a mi disposición un buen ordenador y una buena conexión a internet junto con la instalación del “e-mule”, la versión francesa del “donkey”, un sistema para compartir archivos en línea. El caso fue que en breve tuve a mi disposición una decena de películas donde actuaba Michelle, como por ejemplo “The Best by Private” , “Hot Rats”, “Fresh Meat” o “Barely Legal”.

Michelle Wild es una pieza de calidad e igual que el buen vino, cada película trae un agradable mareo y puntualmente, y esto lo he podido comprobar, la excitación que ella provoca no es exclusivamente genital, sino más bien un dulce malestar que se localiza debajo del ombligo y arriba de la polla, justamente en el chacra sexual (si he seguido bien mis esporádicas clases esotéricas).

Algunas de las claves que explican cómo Michelle Wild se ha constituido en una leyenda del porno, con premios como de la Mejor Actriz del Año del Festival Erótico de Bruselas 2003, girarían en torno a la carne fresca, la naturalidad, la expresividad de su rostro, el completo y, en lo que a marketing se refiere, la brevedad y variedad de su carrera. Todo esto ha dado un imaginario carnal y morboso de mujer insaciable y afrodisíaca.

Michelle Wild nació en Budapest el 16 de enero de 1980 y empezó su carrera pornográfica en 2000, con unos prometedores 20 añitos. Pelo y ojos marrones, metro sesenta y tres de estatura, importantes tetas y un culo redondito y grande.

Su primera película fue “Sex Opera” y de ahí en adelante siempre trabajó para los Estudios “Private”, exclusivamente, dirigida por un tal Kovi.

Lo inquietante de su cuerpo es su frescura y naturalidad y una sensación excitante de proximidad. No es para nada atlética ni plástica sino más bien pulposa y campechana. Incluso, con esa manía suya de doblarse en escoliosis, los pliegues que se le forman en la cintura le quedan muy bien, ¡dan ganas de mordérselos! Y, detalle importante, en un medio donde es difícil distinguir quién es quién en la vorágine de carne entremezclada, la flaquita está llena de lunares por todas partes. Blanca como la leche, los manchurrones negros resaltan como códigos de barra en su piel. Los hay por todas partes, y si alguna vez no los vemos es porque han sido cuidadosamente maquillados. Tiene uno que lo mantiene contra viento y marea en el antebrazo izquierdo. Es un símbolo, y a mi me ha resultado muy útil para ubicarla.

Aunque su carrera ha sido muy corta es considerable la pérdida de frescura desde sus primeras películas, donde incluso todavía aparecía de pelo largo, sin teñir, sin depilar y llena de lunares. Con los años ha desarrollado un estilo más sofisticado, sin llegar a desprenderse de su frescura natural. El dato clave es su mínima, aunque encandiladora capacidad de actuación. Se reduce a la cara y sorprende como con tan pocos gestos puede transmitir tantas emociones. Juega fundamentalmente con el sexo – poder. La mudita, no es que hable mucho que digamos, al margen de cuatro jadeos muy poco ruidosos, enloquece con apenas dos o tres gestos que se circunscriben a los ojos y a la boca. En este juego machista hay pocas cosas que exciten más que sentirse poderoso. Y la mirada de Michelle empieza en la sorpresa, entiéndase por lo inconmensurable de la polla que le está entrando por el coño o por el culo, o por ambos lados a la vez; pasa al miedo de quebrarse en partes; a la angustia de no poder resistir tanto goce, pero siempre mezclada con un pavoroso deseo llevado al vicio del que llevan siglos advirtiendo viejas y curas.

Y ya, cuando se muerde el labio quieres tirar la toalla y fundirte en acero y ¡morder la pantalla!

Las escenas de doble penetración son un clásico de Michelle y donde en planos grupales supera en atención y gusto a cualquiera de sus compañeras de plató.

¿Y qué decir de sus mamadas? El caso es que la perfección del cuerpo de Michelle le permite afrontar los primeros planos, desde muy cerca, con un “Muy bien 10 felicitado”; y en esas chupadas, especialmente cuando el tío se corre y la salpica hasta los ojos y ella busca el semen desesperadamente, la cámara tiembla de gozo.

Como en el normal de las películas porno las últimas imágenes están dedicadas a la leche y ahí Miguelita triunfa. Se regodea frente a la cámara con el semen en la boca, pasándose la lengua por los labios y los dedos impregnados por los pezones. ¡Se ríe la muy dulce! El palo lésbico le da un bonus extra al compartir, a los besos, el semen con las otras chicas de la orgía. ¡Es impresionante! ¡Un imperdible!

Michelle lo hace todo, o mejor dicho, hace lo que en el estándar de la prostitución se llama el completo. Ella no da ni más ni menos de lo que un buen número de varones deseamos. Es una pieza magistral de relojería sexual.

Lamentablemente lleva algo más de un año retirada del porno, aunque se siguen editando y vendiendo sus películas, y aparece en portadas de revista como FMH o Playboy.

En diciembre de 2004 tuvo una nena, Málna, y dejó el medio para dedicarse a su familia. Mantiene, entre otras cosas, una columna de sexología en la FHM donde ofrece puntuales recomendaciones para una vida sexual más excitante. En el último número la Diva aseguró que debíamos apostar por la postura del mono, que básicamente consiste en que la chica se ponga a cuatro patas, con las rodillas en el suelo y el chico por detrás, en cuclillas se la meta en un ángulo de 45º. Una postura atlética y sobre todo atenta al punto G.

Por último llamar la atención en cuanto a los ingredientes para la receta de una leyenda. La carrera de Michelle Wild es un ejemplo: breve, excitante y variada. Así se crean los mitos, con final abierto, con deseo.

Michelle, en sus 5 años de carrera ha participado en unas 65 películas, es fácil encontrarla en versiones al inglés, al castellano, al francés y al alemán; e incluso, en 2005, actuó en “Jóban rosszban”, un culebrón húngaro bastante famoso. Ella era la preciosa enfermera Ivett Janovics.

No me atrevo a decir que me ha cambiado la vida descubrir a Michelle Wild, pero lo que sí es cierto es que de su mano, o de la mía, he tenido un par de semanas novedosas y excitantes. También ha habido algunos efectos secundarios, o sea que se han producido fuera de programa, como por ejemplo que mi novia está mucho más hacendosa en casa, ¡llegando hasta el punto de hacer inmensos pasteles de crema, guindas y melocotones!

Fuentes:
FHM abril 2006
Wikipedia

Sándor Márai

por el Profesor Antonio Santelices-Martínez Sonntagmeier

Nacido el 11 de Abril de 1900 en la ciudad húngara de Kassa (hoy en Eslovaquia) bajo el nombre de Sándor Károly Grosschmid, hijo de un socialmente bien situado abogado, este escritor húngaro, de origen alemán, experimentaría un renacimiento de su obra literaria durante los últimos siete años, al haber sido redescubierto durante la celebración de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt en 1999, oportunidad en la cual Hungría fue el país huésped durante dicha versión.

La nueva publicación en lengua alemana de su libro titulado "A gyertyák csonkig égnek", a cargo de la Editorial Piper de München y, especialmente preparada para la Feria del Libro de Frankfurt 1999, tuvo sin lugar a dudas un éxito rotundo e inesperado, novela que fue calificada por el público y por la crítica especializada como la gran revelación literaria del año.

La cuidadosa traducción literaria del Húngaro al Alemán llevada a cabo por Christina Viragh remonta al lector a los más hermosos días del apogeo del Imperio Austro-Húngaro, impregnando a éste, al lector, de una nostalgia exquisita que dejaría profundas huellas en la vida cultural de Hungría hasta nuestros días.

Si bien es cierto que existe una traducción al Español de este clásico de la Literatura Húngara, la verdad es que la fineza, la exquisitez de vocabulario y estilo narrativos tanto de la lengua en que se escribió originalmente, como de su traducción al Alemán, presentan ante los ojos del lector el sabor de un pasado histórico europeo que como tal no tiene nada comparable con nuestra vida actual.

Otra de sus obras literarias de gran interés para el lector es su libro titulado: "Confesiones de un burgués" en el cual nos pasea desde su infancia en su natal Kassa, llevándonos a Leipzig, y a Berlín en su época de estudiante de periodismo. Al dedicarse profesionalmente a dicho oficio, se traslada a París desde donde escribe como corresponsal para importantes diarios alemanes, de Kassa y de Transilvania.

Su libro titulado en Húngaro "Föld! Föld!", nos muestra su visión de la situación de Hungría durante la Ocupación Nazi y de la "Liberación" de ésta por el Ejército Soviético. De gran interés es poder leer su punto de vista personal sobre el Comunismo y de cómo éste iría destruyendo todo el auge cultural húngaro reemplazándolo por la mediocridad de las masas conformistas, fenómeno social que se estaba importando lentamente desde Moscú hacia los países satélites.

El pasado 11 de Abril se conmemoró un aniversario más del nacimiento de Márai, ocasión para la cual El Museo Literario Petőfi de Budapest preparó un programa especialmente dedicado a él, el cual duró todo el día y que contó con interesantes ponencias de gran calidad sobre la vida y obra de este afamado escritor.

miércoles, abril 05, 2006

Las elecciones del 9-A. El ocaso del pluralismo político y la consolidación del bipartidismo

Llegamos impecables al período de reflexión y diría que ninguno se ha quedado corto. Han quemado todos sus cartuchos y ya al final poco tenían que decirse. En los últimos días básicamente el trabajo duro quedó en manos de los que pegan carteles y de los que se ocupan de hilvanar las publicidades electorales en televisión y radio. Las últimas concentraciones y debates en televisión fueron por demás corteses, elegantes, y haciendo honores a la muerte del invierno, podría decir que primaverales.

El uso del color ha sido uno de los distintivos de esta campaña electoral, lo que le ha dado un ambiente festivo y casi circense; por otra parte contrariamente a lo que se estila en otros rincones de Europa, por ejemplo en la equidistante España, aquí no solo no han tenido tapujos en reivindicarse de derechas o de izquierdas sino que lo han ido gritando y publicando a viva voz. Son pocos los que, como ahí, en el fin del mundo, se pelean por identificarse de centro.

La tendencia de esta y de las últimas elecciones en Hungría es la constante desaparición de la paleta electoral de los partidos minoritarios y la consolidación de un sistema político bipartidista. Esto trae consigo una especie de síntoma patológico, incluso psicodélico, por el cual pululan una buena cantidad de minúsculos partidos políticos sin ninguna posibilidad de representación parlamentaria, pero dándole una absurda legitimidad democrática al sistema. Todos tienen derecho a opinar pero solo unos pocos a mandar.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos sobre los “Las elecciones del 9-A. El ocaso del pluralismo político y la consolidación del bipartidismo” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Elecciones en Hungría

Anita Rubia



En Hungría hay elecciones el 9 de abril. Si salgo de la ciudad puedo ver carteles por todas partes, cuando vuelvo todavía hay más carteles. Toda la ciudad está llena de colores. Es normal, son las dichosas elecciones. Hay naranja, rojo, azul y verde. Y la pregunta es: ¿qué color elegir? Y todavía otra pregunta más importante: ¿qué cara? Porque los partidos están todos representados con caras. ¿Pero qué sabemos nosotros sobre los programas de los partidos? La verdad es que se sabe poco, y son bien diferentes. Pero los colores los conocemos bien y sabemos también que solo hay una buena elección. Sin duda. Porque los políticos lo dicen y nosotros lo creemos. Tenemos que elegir correctamente, porque además, si no, nos repiten una y otra vez, va a venir un tiempo de horrores. ¡Para ellos Todos son malos augurios!
En la televisión las noticias están llenas de tonterías de los políticos. Nosotros nos reímos de ellos y los disculpamos, y después perdemos (o no). Y si no los perdonamos, después tenemos un problema más grande aún. Porque esta es nuestra fiesta, la fiesta de la nación. Pero ¿de qué nación hablan?
La semana pasada hubo dos grandes concentraciones de los dos partidos mayoritarios. Solo la elección del día fue todo un desafío a la inteligencia. La cuestión era si había que hacerlas el mismo día o no. Una pregunta muy importante para los partidos, para la ciudad y, naturalmente, para la nación toda. Porque es nuestra “fiesta”.
¿Se vota con el corazón o con la mente? En Hungría no está muy claro. Creo que tenemos que aprender que ni el MSZP ni el FIDESZ son los únicos con la única fórmula para un futuro fenomenal, pero tampoco los únicos que asegurarán un futuro horroroso.
¿Qué futuro va a venir? ¿Uno naranja o uno rojo? Vamos a ver.

El péndulo electoral magiar

por Kléber Mantilla



Después de la caída del muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989 y durante la transición de la caída del socialismo al sistema democrático, en Hungría proliferaron los partidos políticos. Muchos fueron grupos que representaban intereses sociales y económicos en conflicto, con poco contenido ideológico y con orientaciones aún inciertas.

Con la redacción de una nueva constitución, y la elección de autoridades locales y municipales, en octubre de 1990, concluyó la transición política. Sin embargo, antes de las primeras elecciones se contabilizaban al menos 80 agrupaciones políticas dispersas. Según la Ley de los Partidos Políticos, fueron registradas 65 organizaciones. Aunque sólo 39 partidos se presentaron ante el Comité Nacional y, sólo 6 de ellos obtuvieron participación parlamentaria. Desde ahí a la fecha, se realizaron cuatro elecciones generales, donde siempre ganaron los partidos políticos opositores del momento. Y nunca el país celebró elecciones anticipadas, pues todos los gobiernos cumplieron sus mandatos. Desempolvando periódicos, descubrimos que, en realidad, la nueva era de los partidos políticos húngaros se inició en 1987 cuando apareció el Foro DemocráticoHúngaro (FDH), que un a ño después se unió con la Alianza de los Jóvenes Demócratas (AJD -Fidesz)y la Alianza de losDemócratas Libres (ADL – SZDSZ). Al siguiente a ño aparecieron: el Partido Popular Cristiano Demócrata (PPCD-KDNP), el Partido de los Empresarios (PE) y la Alianza Agraria (AA). Otros partidos, en cambio se renovaron, como el Partido Independiente de los Pequeños Propietarios ( PPP-FKGP), el Partido Popular (Partido Campesino) y el Partido Socialdemócrata Húngaro (PSD), que desde 1948 ya se había unido con el Partido Comunista Húngaro. Cuando se disolvió el Partido de Estado: el Partido Socialista Obrero Húngaro (PSOH - Mszmp) se formó, el mismo día, el Partido Socialista Húngaro (PSH -MSZP) y fue reorganizado el antiguo Partido Socialista Obrero Húngaro como Partido de los Trabajadores (PT -MP). En 1990 se realizaron las primeras elecciones libres con victoria para la coalición cristiano conservadora del Foro Democrático Húngaro (MDF) y el Partido de los Pequeños Propietarios y el Partido Popular Cristiano Demócrata. El Primer Ministro fue József Antall, que murió de cáncer el 10 de diciembre de 1993, sustituido por Péter Boross, ambos del Foro Democrático Húngaro. Mientras que el escritor y político, Árpád Göncz fue elegido Presidente de la República Húngara por el nuevo parlamento. Para 1994 ganó el Partido Socialista Húngaro (MSzP) y su presidente Gyula Horn formó un gobierno de coalición social-liberal con una mayoría parlamentaria del 72%. L os socialistas se unieron a los Demócratas Libres (SzDSz), en una alianza de estilo liberal progresista, que resultó beneficiada por la impopular reconversión económica realizada por el gobierno de Antall. El MSzP obtuvo la mayoría absoluta con el 33% de los votos. Tras Lituania en 1992 y Polonia en 1993, Hungría fue el tercer país de Europa del Este en que retornaron al poder los antiguos partidos comunistas, reciclados en socialdemócratas. El equipo de Horn no afectó en nada el proceso de transición a la economía de mercado, que siguió ajustándose, con más determinación a los mecanismos liberales. En marcha constante el programa de privatizaciones y la apertura a las inversiones extranjeras. Muchos electores decepcionados habían votado por los socialistas con la creencia de que éstos aliviarían la política de ajuste del gobierno anterior. No fue así. El péndulo volvió a cambiar. Los socialistas en 1998 perdieron frente al Fidesz-Partido Cívico Húngaro, la antigua Alianza de los Jóvenes Demócratas que e n 1995 cambió su nombre por Alianza de los Jóvenes Demócratas - Partido Cívico Húngaro (Fidesz-MPP) . Los partidos aliados de esta agrupación: el Partido de los Pequeños Propietarios y el Partido Popular Cristiano Demócrata, por disputas internas casi desaparecieron. Víctor Orbán se convirtió en líder indiscutible de las fuerzas conservadoras húngaras. Fundador de una organización de estudiantes e intelectuales jóvenes cuyo radicalismo extra ño, entre derechista y libertario, les colocaba a la vanguardia del anticomunismo, pero también en contra del liberalismo entendido como capitalismo económico. Orbán ganó notoriedad con un efusivo discurso pronunciado durante el entierro de Imre Nagy, el primer ministro comunista ejecutado en 1958 como líder del alzamiento antisoviético de 1956, cuyos restos habían sido recuperados de una fosa común.

Fidesz fue el primer partido de oposición cuando el anciano János Kádár, impuesto por los soviéticos tras aplastar la insurrección nacional de 1956, aún dirigía el Partido Socialista Obrero Húngaro (MSzMP), la Fidesz se configuró como una fuerza conservadora y cristiana con planteamientos anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Orbán declaró que un gobierno suyo reduciría los impuestos, incentivaría a las pequeñas y medianas empresas y protegería a las propiedades húngaras de las adquisiciones por capitalistas extranjeros; además lucharía contra la corrupción y el crimen organizado. Pero la oposición lo acusó de exhibir "tendencias autoritarias", de "carecer de capacidad para el diálogo" y de perseguir una política de "disensión social", muy proclive a la agitación antisemita. En las elecciones legislativas del 7 y el 21 de abril de 2002, las cuartas desde el final del régimen comunista, los socialistas reciclados volvieron a ser la formación más votada, como en 1994 y 1998. El MSzP, liderado por el ex ministro de Exteriores László Kovács, y su aliada, la SzDSz, arrebataron la mayoría absoluta a la lista conjunta de la Fidesz-MPP y el MDF. Sin embargo, Kovács no presidió el gabinete sino un independiente vinculado a los socialistas, Péter Medgyessy, experto economista y veterano servidor gubernamental que había ejecutado las políticas de austeridad financiera y de transición suave a la economía de mercado en el último gobierno comunista, y luego fue ministro de Finanzas con Horn, todo ello antes de alcanzar un puesto de gran relieve en la banca privada. El 27 de mayo de 2002 Medgyessy tomó posesión como primer ministro y ofreció a Ferenc Gyurcsány, colega de la élite financiera y empresarial, el puesto de asesor principal y luego ministro de Infancia, Juventud y Deportes. Ferenc Gyurcsány, en su época universitaria fue líder de la Alianza de la Juventud Comunista (KISZ), una organización apéndice del gobernante Partido Socialista Obrero Húngaro (MSzMP). Con la obtención de su título de economista, se apartó de la actividad política y pasó a la actividad privada como administrador general en la consultora financiera Creditum Pénzügyi Tanácsadó, en 1992. A sus 30 años fue contratado como director departamental por la compañía financiera internacional Eurocorp Nemzetközi Pénzügyi. Además ya era jefe ejecutivo de la compañía Altus Befektetesi, especializada en fondos de inversiones. Para el 2000 era considerado el quincuagésimo hombre más rico de Hungría*. La oposición de la Fidesz-MPP apuntó a este hecho, la condición de multimillonario enriquecido con pasmosa rapidez. El partido de Orbán explotó los supuestos privilegios con el MSzP en las etapas de Gobierno.
Según la prensa, el interpelado explicó con detalle cómo había llegado a ser uno de los mayores magnates del país, pese a su relativa juventud. Todos sus negocios habrían sido limpios y sin irregularidad. Con un discurso nítido y un matiz académico, no solo salió librado Gyurcsány, sino que se fortaleció como político y estratega. Al llegar 2004, Medgyessy perdió la confianza de sus socios de partido y Gyurcsány fue elegido por la coalición como primer ministro interino el 25 de agosto, siendo investido el 29 de septiembre. La coalición entre el MSzP y SzDSz consideró que Gyurcsány era la imagen de una Hungría joven y moderna, con la mirada puesta en occidente. Este 2006, Gyurcsány y Orbán son los políticos del péndulo electoral, que están frente a frente. Los desafíos esta vez se basan en la solidez económica, el bienestar social y la integración regional. Un sendero borroso y difícil para transitar, pero que uno de los dos tendrá que guiarlo.

Fuentes

-La Musa Digital, publicación de la Universidad Castilla la Mancha. El Exilio de Europa Central y Oriental Nro. 6
- Wikipedia la Enciclopedia libre*.
- Népszabadság, diario, junio 2003.

El sistema electoral húngaro. Las elecciones de 2002

por Sebastián Santos



Esta vez me quedé prendido de las cifras, apasionado, intentando entender las particularidades del sistema electoral húngaro. Como en tantos otros países, en general, nadie tiene una visión muy clara de cómo funciona el aparato electoral en detalle. Sí que hay dos vueltas y dos papeletas para rellenar, porque aquí la versión es escrita. Hay que marcar con una cruz en cada una de las papeletas la opción preferente.
Para poder visualizar mejor el hecho electoral y así también entender el discurso técnico de las próximas elecciones, a continuación, haré un breve repaso de lo que fueron, en términos de sistema electoral, las últimas elecciones al Parlamento, en 2002, en las cuales votaron unas 6 millones de personas, casi el 67% del padrón electoral.

El Parlamento húngaro tiene solo una cámara de 386 escaños y en cada elección, en primera y segunda vuelta, se renueva el total de las plazas. Para ello hay tres procedimientos: a) las elecciones por distritos, b) por regiones y c) la lista compensatoria o lista nacional.

La elección por Distritos

Hungría está dividida en 176 distritos electorales, por cada uno de ellos sale elegido, directamente, un representante al Parlamento.
En la papeleta correspondiente, a partir de una lista de nombres, se indica con una cruz el candidato preferido.

Para poder participar como candidato en estas elecciones se deben presentar a la Mesa Electoral al menos 750 firmas que avalen la candidatura.
Para que algún candidato pueda conseguir el escaño en primera vuelta se necesita que haya votado al menos el 50% más uno del padrón electoral; y que dicho candidato haya obtenido el 50% más uno de los votos.
Si no se cumplen alguna de estas dos condiciones, los tres candidatos más votados pasan a segunda vuelta, donde no se requiere un mínimo del padrón y donde, sencillamente, gana el que haya sido más votado.

A modo de ejemplo aquí está el caso del distrito electoral 21 de Budapest, donde actualmente resido:

Resultados de la Primera Vuelta



Resultados de la Segunda Vuelta



Entiendo que en este caso solo pasaron a Segunda Vuelta dos candidatos porque el Partido Socialista debe haberse aliado con el SZDSZ, aunque este último no figura como partido asociado.

En cuanto a los resultados a nivel nacional, después de la Primera Vuelta, solo se habían asignado 45 de los 176 distritos electorales. El resto se hizo en la Segunda Vuelta como muestran los cuadros a continuación:

Primera Vuelta



Segunda Vuelta



La elección por Regiones

Al votar se coloca una cruz en dos papeletas. Una corresponde al distrito electoral, que ya he explicado; la otra es una lista de Partidos y sirve para elegir los representantes de las Regiones. A través de esta opción se eligen 152 representantes.
Hungría está dividida en 20 regiones, digamos 19 provincias y Budapest como distrito federal.
Para poder participar como partido en las elecciones regionales, el partido interesado tiene que tener candidatos en al menos la cuarta parte de los distritos electorales de la región.
Una vez realizadas las primeras elecciones quedan eliminados los partidos que no hayan alcanzado el 5% de los votos.
El resto de los partidos se reparten los escaños siguiendo el método Hagenbach-Bischoff. Para ello se obtiene un coeficiente de dividir la cantidad total de votos por el número de escaños en cuestión más uno (en este caso 153). Para determinar cuántos escaños le corresponden a cada partido se divide el número de votos por partido por el coeficiente HB. La asignación de escaños se hace por región.

Una vez más tomo como ejemplo el caso Budapest, porque es aquí donde vivo. Budapest está dividido en 32 distritos electorales y en las elecciones de 2002, a las regionales, solo pudieron candidatearse los siguientes partidos: Partido Independiente de Pequeños Propietarios, Centro, Partido de los Trabajadores, Partido Socialista (MSZP), SZDSZ, MIÉP y FIDESZ-MDF. Pero, luego del recuento general, solo superaron el 5% cuatro partidos: FIDES-MDF, SZDSZ y MSZP. En estas Elecciones Regionales, de la utilización del método Hagenbach-Bischoff solo lograron asignarse 140 de los 152 escaños iniciales.

Resultados Generales Elecciones Regionales
Total de votos: 5 616 750
Límite al 5%: 280 837



Resultados de las Elecciones Regionales en Budapest.
Coeficinte HB, necesario para obtener un escaño: 37 696



Resultados Generales de las Elecciones Regionales.
Solo se asignaron 140 de los 152 escaños iniciales



Listas compartidas



Resultados generales al finalizar la Primera Vuelta:



Lista compensatoria o lista nacional

El tercer y último paso para definir el Parlamento Húngaro es a través de las listas compensatorias o listas nacionales. De esta manera los partidos tienen tres juegos de listas: la de los distritos electorales (una persona por distrito), la lista por regiones y la lista nacional o compensatoria.
Pueden participar como candidatos aquellos partidos que hayan participado en las elecciones regionales de al menos 7 regiones y que en las regionales hayan alcanzado al menos el 5% de los votos. A través de este sistema se eligen 58 escaños.
Los votos que se utilizan para asignar escaños en este caso son los votos residuales de los dos procedimientos anteriores (el de los distritos electorales y el de las regiones). De esta manera los votos de los partidos que no hayan obtenido representante en el procedimiento de distritos electorales pasan a la bolsa de votos compensatoria.
También se incorporan al procedimiento compensatorio los votos y los escaños que quedaron pendientes de asignar en el procedimiento por regiones.
El sistema que se utiliza para asignar escaños es el sistema D’Hont. El sistema D’Hont consiste en crear una tabla donde se divide el total de votos por partido por uno, dos, tres y así sucesivamente hasta llegar a la cantidad de escaños a elegir. Una vez hecha esta tabla, los números más grandes que figuren en ella corresponden a los escaños a asignar. En el caso de 2002 se divide hasta 70, la cantidad de escaños pendientes.

Composición del procedimiento compensatorio.
Escaños a asignar: 70 (58 por defecto y 12 que no fueron asignados en las regionales)



Tabla para asignar los escaños según el Sistema D’Hont:



Resultados finales de las elecciones 2002:





Esto es a grandes rasgos como funciona el aparato electoral húngaro o al menos como ha funcionado en las últimas Elecciones Generales de 2002.
Lo que me llama lamentablemente la atención es por una parte que el sistema de elección por distritos electorales no logre captar partidos minoritarios y por otra que el método Hagenbach-Bischoff y d’Hont de asignación de escaños, con su cuota del 5% y subsiguientes, haga prevalecer la voluntad de los partidos mayoritarios.
Una vez más las elecciones de 2006 no parecen ofrecer mayores opciones al electorado más allá de MSZP, FIDESZ, SZDSZ o MDF; incluso parecería ser que el MDF podría desaparecer del espectro parlamentario.

Para obtener más información sobre las elecciones en Hungría podéis visitar la página oficinal en www.valasztas.hu, incluye un enlace en inglés.

Nuestro campo de batalla

por Zoltán Brezina




Estaba jugando en el ordenador a un juego de guerra. Estaba metido hasta el cuello en la película...y pasé a la siguiente pantalla: Fui a la tienda de la esquina. Entré y vi a una vieja parada del otro lado del mostrador, la dependienta. ¡No tiene más balas! –le dije un poco alterado.
Podría haber sacado ahí mismo la foto, todo estaba tan ordenado en ese espacio diminuto....y ahí estaba con la boca abierta, pensando en soldados y...di un salto cuando la mujer me respondió: - Le tendría que preguntar a mi jefe.
¿Y quién será su jefe? – me quedé pensando mientras me daba cuenta que desde todos los rincones me estaban bombardeando Fidesz y Mszp.
De repente aparecieron unas flores enfrente mío, dibujadas sobre unas piruletas y envueltas en plástico. Bueno, bueno.....¿estamos viviendo en los ’60? Ahí nomás saqué el cuadro de la foto. Eso es lo que necesitaba –pensé, y compré dos flores, ¿tal vez de regreso al futuro?
Volví a casa, todo el tiempo con la cabeza gacha, mirando el suelo. ¿Por qué? Y porque necesitaba concentrarme, enfocar la próxima imagen, sin prestar atención a otra cosa.
No quería mirar alrededor, me había quedado sin balas y en esos casos es mejor meterse bajo la arena, ya sabéis: estar solo con mis flores cursis, ponerlas bajo la lámpara....igual, ¿qué podía hacer yo para cambiar el futuro? ¡Sentirme un gnomo, un enanito mágico!
¡El campo de batalla, amigos míos! Solo tenía ganas de pasearme en el carro, frente a ellos, tirado por cerdos y tocar el violín. ¡Lo demás es rock and roll, nena!
Quizás todavía quedaba alguna munición por ahí perdida, y fui por venda para cubrir las flores.

¡Votamos!

Annamaria Preisz



En Hungría 2006 tenemos oficialmente 48 partidos que participan o podrían haber participado en las próximas elecciones ***.
Pero, ¿a cual votamos? Todo está lleno de campaña electoral, no solo la tele, la prensa, las calles, sino también nuestro buzón de correo. Seguimos las batallas, unos con escepticismo o cierta apatía y tedio, otros con interés... Nosotros, los electores, disfrutamos, aunque también llegamos a irritarnos con esta larga guerra que dura hasta el viernes cuando llega “el tiempo de reflexión”.

Los dos partidos de nuestro actual gobierno (solo hasta el domingo, espero) son:
el Partido Socialista Húngaro (MSZP), socialdemócrata y la Alianza de Demócratas Libres, partido liberal (SZDSZ). Esta semana se las han visto cara a cara sobre todo con el Fidesz, el Partido Cívico Húngaro, conservador, de tradición liberal, en la oposición ahora pero en el poder entre 1998-2002. Y también han cruzado metralla con otros como el Foro Democrático Húngaro, partido conservador, que entre 1990 y 1994 también estuvo en el poder **.

De los 48 partidos iniciales solo 12 consiguieron formar lista nacional y otros 12 solo tienen listas locales. En definitiva, 24 partidos no pudieron recoger las firmas suficientes para participar en estas elecciones, pero justamente estos grupúsculos –sí, a veces surrealistas- son los que me mantienen agitada todos estos días. Por eso perdonadme que no dé más detalles sobre los partidos más significativos.
Estas pequeñas células militantes no tienen verdaderas probabilidades de participar efectivamente en política. Según los sondeos, los partidos minoritarios que lograron presentarse a elecciones, ni siquiera alcanzarán el 5%, el mínimo necesario para que un partido pueda entrar en el Parlamento.
Para daros una idea os ofrezco un ejemplo de categorización según sus nombres. De ahí que hay partidos:

1. de pequeños propietarios campesinos;
2. de obreros trabajadores de izquierda;
3. cristianos, sociales, nacionales, democráticos y radicales;
4. de los jubilados despojados, pobres y desamparados;
5. de industriales emprendedores;
6. europeístas;
7. femeninos maternales;
8. de gitanos;
9. por una Hungría florecida;
10. de automovilistas, motociclistas y deportistas en general;
11. verdes;
12. atípicos (o extragalácticos);
13. con un nombre muy largo…e impronunciables.

Primero os explico algo de los Verdes.
Aquí, en el menú de la Comisión Electora Nacional, por ejemplo, figuran hasta cuatro (¿o quizás cinco?) formaciones verdes. Y a mi me estalla el corazón de dolor cuando veo que están completamente ausentes del Parlamento. Ninguna ha conseguido plaza en el Congreso.
Los Verdes, por supuesto, subrayan la importancia de la Madre Tierra y la protección del medio ambiente; actúan contra el derroche del consumo de agua y energía; apoyan los mecanismos y las empresas ecologistas y alternativas; luchan por un uso de la biosfera preocupado por las generaciones futuras....
Al final, en el mejor de los casos, son todo chapucerías. Tienen ideas nobles, sin embargo, lamentablemente, la situación económica y fiscal y las teorías de los economistas no están en absoluto de acuerdo con estas aspiraciones ecológicas.

El ZD (La Alianza de Ciudadanos Verdes) intentaría convertir a Hungría en el primer Estado Verde*** . ¡Eso me alegraría mucho!
El Partido de los Verdes para la Sociedad (MSZZP) me parece que es un verdadero batallador: en 1994 planearon un ataque contra el Fidesz tirándole dándole de almohadonazos a uno de sus representantes. El ataque no tuvo éxito. Pero otro atentado sí que salió bien: el mismo año cubrieron la cabeza del alcalde principal de Budapest con una bandeja entera con pastel de crema!*** ¡Bravo!
Existe también un partido para la Vida, la Justícia, la Verdad y la Libertad de los Habitantes de la Tierra (FÉP)***, que quiere conseguir la paz permanente en el globo terráqueo. Su propuesta es la siguiente: habría que vivir según las leyes de la naturaleza, hacer desaparecer la televisión, plantar en todas partes Evodia hupehensis (un árbol de la familia de las rutáceas, típico del este asiático) y todos deberían jugar al Juego de la Redención de la Humanidad, que explica detalladamente en su propuesta electoral.*
Además los afiliados pueden gastar la mitad de sus contribuciones anuales al partido en una tienda de ahumados, propiedad del fundador y presidente del FÉP.

Ahora pasamos al punto 3, los partidos cristiano-social-nacional-democrático-radicales, especialmente los que tienen ideologías nacional-radicales:
El Partido del Reino Húngaro (Mkir.P) intenta restablecer la monarquía en nuestro país, y para ello propone la realización de un referéndum sobre el tema. Una vez aceptado el referéndum, primero cambiarían la formula de estado, y después elegirían al nuevo rey o reina. Lamentablemente la Corte Suprema rechazó la iniciativa, pese a que la Comisión Electoral Nacional no había puesto ningún impedimento a tal propuesta; así que por el momento no hay perspectivas de un rey, ni de una reina húngara.***

Una se queda pensando en qué categoría incluir al Partido de los Habitantes de las Casas de Paneles (PPP). Por el momento, los podría ubicar en la 12 ó 13.
Otra dato que me sorprendió mucho es que haya cuatro partidos para los pobres, por ejemplo, el Partido de la Existencia Húngara(MLP) -¡que bonito nombre!; y dos para los jubilados: el Partido de los Jubilados Húngaros (MNYP) y el Partido de los Jubilados, a secas (NYuP) -pero, ¿por qué estos dos no se han unido? No entiendo, teniendo los nombres tan parecidos...
Hay también partidos para los escritores, los trabajadores, e incluso para los alcaldes.
Dejo pendientes la lista de los grupos políticos de cristianos, gitanos, minorías varías, humanistas y otros.

¡Que genial sería si al menos uno de estos partiduchos figurase en el gobierno! Sin lugar a dudas, si lograsen más publicidad, tendrían más confianza y votos de la gente. La fama y el éxito van de la mano de los medios de comunicación y de la publicidad. Sino ¿cómo se entiende que una abra las revistas o encienda la televisión y vea que hay personas, como por ejemplo, Tünde Kiszel, que son de lo más populares e importantes en nuestro país? ¿Cómo puede ser esto? En el próximo número de El Quincenal escribiré sobre ello. ¡No os lo perdáis!

*www.index.hu
**Ospaal.com
***HVG, número 12. 25. Marzo 2006.

lunes, marzo 20, 2006

"Todos éramos espías" - Los "besugos" y la red de delatores durante la era comunista


por Sebastián D. Santos-P



Una de las primeras cosas que llama la atención al buscar información sobre la red de confidentes en el Régimen Comunista es el universo de las palabras amigas. Los húngaros se refieren a los delatores con el término “besúgó”, que aunque se pronuncia bien distinto de nuestro parco castellano no deja de llamar la atención. Claro que el sentido es diametralmente opuesto. El peninsular besugo, torpe y poco inteligente en la península, deviene a orillas del Danubio un ser terrible, tal vez fruto de la contaminación radioactiva que asoló el bloque soviético de mano de la industria pesada.
Así, ese pez medio papanata, hermafrodita y con manchas en la cabeza se transformó en un cabrón: chivato, mentiroso, hipócrita y sobretodo, peligroso.

Los artículos a continuación se pringan en el mundo de los besugos, como si verdaderamente fuesen una bandeja de lonja de peces viejos y gelatinosos. Hay quien se atreve a arrancarle los ojos, a pasarle el dedo por los dientes, a abrirle las entrañas y reventarle la bolsita de mierda que no llegó a cagar; o bien más prácticos, otros prefieren meterlo en una bolsa y tirarlo al río, para dejar después todo limpio y así poder exhibir uno más fresco.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos sobre los "Los besugos y la red de delatores durante la era comunista" y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

El papel del informante

por Kléber Mantilla



Siempre será difícil intentar retratar a la dictatura. Cada figura es monumental y de mil cabezas. Casi imposible sujetar del cuello y alcanzar a detallar los males de un sistema social enfermo por sus élites.
En aquellos tiempos en la vieja Hungría, un Partido Obrero Socialista estuvo en el poder y estructuró un juego malévolo para su gente. Una policía secreta que funcione como arma perfecta para reproducir, reprimir y renovar un modelo de Estado totalitario.
El informante apareció en la comunidad como un instrumento de control ideológico. El denominado agente “ügynök” se colocó en cada compañía, empresa, escuela, universidad, cualquier lugar público, incluso podía estar en casa. Siempre tratando de agregar algo más al reporte de la atmósfera (hangulatjelentés). El objetivo era detallar la emoción pública y los reportes indicaban desde los nombres de los no obedientes hasta las relaciones afectivas con los extranjeros. Tomar un cafe en grupo podía resultar un riesgo, pues cualquier idea extraña aparecía después escrita en un reporte.
La información se usaba para presionar y perdurar la dinámica del poder. Siempre aparecían nuevos miembros a órdenes del partido. De tal manera que las personas no podrían desistir de participar en la “Policía Secreta”. Mil historias cuentan la llegada por la noche de un carro negro de vidrios oscuros a casa. La policía sacaba al sospechoso para conducirlo al ÁVH, en la calle Andrasy 53, quien nunca más volvía.
Las torturas de hecho eran parte del juego. Por ejemplo cuando el canciller húngaro Lázló Rajk, combatiente de la guerra civil española, se "confesó" culpable de los absurdos cargos de ser agente secreto de la CIA, sólo para ser fusilado minutos después. Casos sobran sobre las declaraciones forzadas que también implicaban mentiras y testimonios falsos. Poco queda en la memoria, pues en 1989 los documentos sobre los agentes más peligrosos fueron destruidos. Sin embargo, se conoce que los niveles de participación eran activos y pasivos, pues para llenar los reportes se necesitaban víctimas y alguien quien tenía que descubrirlas.
Ahora es difícil realizar una evaluación ética, pues se reconoce que fue un problema sistémico. Pese a todo, está claro que en 1955, trabajadores y estudiantes de Budapest destituyeron al gobierno prosoviético y colocaron a Imre Nagy, para aplicar un socialismo local de concepción nacional fuera de las órdenes de Moscú.
Varios analistas dicen que la vida real de autonomía individual, el espacio posible de esperanza, se redujo al círculo familiar. Y otro problema mutado que apareció con esta policía secreta fue la libertad de creación artística, pues con el monopolio de los medios masivos de comunicación, de las instituciones culturales y editoriales, la élite eliminó la libertad de creación intelectual y artística, e impidió la publicación de toda obra o cualquier expresión cultural que se distanciase de la línea oficialista.
Muchos cuentan que la mayoría de los informantes sabían que no había lugar para ellos en la élite. La gran mayoría desistieron de sus ambiciones políticas, pero en su fuero interno pese a que rechazaban el monopolio del poder, mantenían un convenio cínico con el régimen, a través de su servicio como informantes. “El deterioro moral no era exclusivo sólo de los gobernantes, sino de todos los integrantes de la sociedad, incluyendo a los distanciados intelectuales”, según la opinión del sociólogo Juan Benaventes.
Adam Michnik, en su libro The New Evolutionism, sobre los informantes y su red, dice que cualquier cambio significativo al sistema se dilucidó fuera del Partido Comunista y de la burocracia estatal, en comunidades de intelectuales, de ex comunistas purgados, de agrupaciones sociales. Las reprobaciones y rechazos de los intelectuales contra el régimen totalitario fueron masivas, al punto de inundar las filas de la disidencia y la oposición, desempeñando un papel clave en la contienda por la transición del comunismo a la democracia.
Pese a todo, la revolución anticomunista fue gestada por los intelectuales, los novelistas, los poetas, los dramaturgos, los cineastas, los historiadores, por las revistas literarias, los comediantes populares y cabareteros, los discursos filosóficos. Es decir, por la cultura. Muchos de ellos fueron también informantes.

Justicia y lustración en la Hungría poscomunista

por Carlos Lavatelli

Al leer sobre el proceso histórico de Hungría desde 1945 hasta 1990, me surgió una duda casi inevitable: ¿qué pasó con los responsables de delitos contra los derechos humanos, después de 1990?

Claro, mi pregunta está directamente relacionada con el conocimiento de otros casos donde la libertad fue avasallada en cualquiera de sus formas: en primer lugar Argentina, al igual que la mayoría de los países de América Latina, sufrió dictaduras militares donde la persecusión, la prisión y la muerte eran moneda corriente.

En algunos países latinoamericanos, con posterioridad a las dictaduras y con el retorno a la democracia formal, se siguieron procesos judiciales (más o menos mediáticos) contra los responsables de tortura, desaparición de personas y homicidio. El terrorismo de Estado fue, con cierto tinte inevitable de comedia, llevado a juicio por el Estado, ahora reconvertido en "liberal y democrático"; pero esos juicios estuvieron sostenidos a su vez por movimientos sociales fuertes y perseverantes, como el impulsado por las Madres de Plaza de Mayo. Es el caso argentino de mediados de los '80, un caso reconocido internacionalmente como excepcional en cuanto a los grandes alcances de los procesos y juicios contra los responsables de la dictadura militar, luego disminuidos por las leyes de "Obediencia Debida" (inculpabilidad de los cargos militares inferiores) y de "Punto Final" (amnistía) de la década de 1990, durante el gobierno Menem.

Entonces mi pregunta, salvando las distancias y la dificil comparación en términos de contexto histórico y social con Hungría, pero acercando la relación en el principio universal de libertad, era inevitable: ¿se siguieron en Hungría procesos contra los responsables de injusticias, terrorismo de Estado, delación, tortura, persecusión y muerte de la "oposición"?

Los antecedentes de la lustración, deben buscarse en la suficientemente documentada experiencia de la posguerra en toda Europa, que con todas sus variantes sentaron precedentes en la materia. La figura de "traición" fue particularmente importante en la jurisprudencia francesa.

Desde 1989 en toda Europa central y oriental, incluída Rusia, se promulgaron las llamadas "leyes de lustración", con diversas variantes de acuerdo al contexto político de cada país. En algunos casos la profundidad de las medidas fueron más amplias y removieron toda la sociedad: en la ex-República Democrática Alemana estuvo marcada por el control inmediato de los archivos de la policía secreta por parte de fuerzas civiles y de las instituciones de Alemania Federal, y las listas de acusados de colaboración en el espionaje de ciudadanos, afectó a amplias porciones de la población; en la República Checa hubo un proceso similar, con la imposibilidad de que ciudadanos acusados bajo la ley de lustración, puedan ocupar cargos públicos en la nueva democracia checa.

El caso de la ex-Yugoslavia estuvo marcado por los crímenes de guerra, y la intervención internacional dio otro perfil a estos procesos.

En Rumania, la liquidación inmediata de Ceacescu, tuvo como fin saciar el descontento popular, pero también ocultar los estratos implicados en la mayor red de delatores conocida.

La lustración en Hungría

En Hungría el tema se inició en noviembre de 1989 con la información oficial de la destrucción casi total de los 110.000 expedientes de delatores y colaboradores. Simultáneamente, los agentes de la AVH, "Állam Védelmi Hatóság" (Autoridad de Seguridad del Estado), conocidos popularmente como "ávós", pasaban a formar parte de la Oficina de Seguridad Nacional del nuevo Estado húngaro.

¿Pero cuál fue el alcance en términos político-jurídicos de esa renovación, del tan aclamado cambio de sistema?

En Hungría se promulgaron leyes de lustración en 1994 y 1996. ¿Significaron las leyes de lustración, una suerte de revancha de parte de familiares de personas juzgadas en la posguerra por los tribunales, con la acusación de colaboracionismo con el ocupante alemán o con los fascistas húngaros?

Los interrogantes y conflictos que acarrearon las leyes de lustración, se centraban sobre todo en una inmanente falta jurídica: la acusación tiene el mismo resultado que un juicio con defensa y pruebas. En muchos casos, las personas afectadas no tuvieron oportunidad de un descargo y defensa como es de esperar en una sociedad democrática.

Por otro lado, en muchos casos la acusación de colaboración, llevó a la paradoja de afectar las bases de sectores importantes para el funcionamiento de la economía y las instituciones de un país: en Bulgaria y la República Checa, la ley de lustración provocó un descalabro entre el cuerpo científico de la Academia Nacional de Ciencias, con la acusación de ”razones ideológicas”.

A diferencia de los demás países de la región, la justicia en Hungría se centró más sobre la víctima que sobre el victimario. La reparación estuvo concentrada en la restitución de la propiedad anteriormente nacionalizada, así como en programas de reparación a víctimas de guerra y otros casos de injusticia comprobada.

Dado que en cualquiera de los casos, estamos hablando siempre de justicia retroactiva, los debates en el Parlamento magiar se concentraron en la inconstitucionalidad de la ley de lustración, ya que el código penal prohíbe modificaciones con carácter retroactivo a las normas, incluidas las modificaciones a la ley de prescripción.

En noviembre de 1991, el Parlamento promulgó la "Ley Zétényi-Takács", que establecía que el plazo de prescripción de los crímenes de traición, homicidio con premeditación y lesiones con resultado de muerte, cometidos entre el 21 de diciembre de 1944 y el 2 de mayo de 1990, empezaba a correr el 2 de mayo de 1990. Se establecía que el castigo por estos crímenes podría imponerse sin ningún límite de tiempo de la condena.

La polémica que generó esta ley, llevó al presidente Arpád Göncz a negarse a firmarla, remitiéndola al Tribunal Constitucional. El Tribunal declaró que la ley era inconstitucional, y que el imperio del derecho estaba por encima de la justicia política.

Lo que es muy importante de destacar, para comprender el contexto de la realidad húngara, es que reconocía la plena continuidad del sistema legal vigente en Hungría y el sistema del período comunista, por lo que en principio no había fundamentos para dejar de aplicar la prescripción contemplada para el homicidio y la traición. La principal razón que argumentó la Corte para rechazar la prescripción fue que no estaba dispuesta a aceptar las "razones políticas" como el fundamento para no procesar. El Tribunal estimó que las razones políticas eran demasiado vagas y que, dada la imprecisión de la tipificación del crimen de "traición", podrían convertirse en objeto de manipulación política.

O sea, que en última instancia, por sobre la necesidad de justicia, se remarcó la posibilidad de manipulación de la política actual en la aplicación de la justicia.

A diferencia de los casos europeos de posguerra y de posdictadura en Latinoamérica, en Europa Central y Oriental los casos más extremos habían ocurrido varias décadas antes. En Hungría, con posterioridad a la "desestalinización" y la Revolución de 1956, hubo cierto aflojamiento del sistema. Si bien la revolución fracasó en sus intenciones inmediatas, por otro lado logró una victoria en cuanto a mayores libertades comparativas con respecto al resto de países del bloque.

La explicación de lo ocurrido, nunca puede suplantar la necesidad de justicia, y la compensación económica nunca puede reparar la destrucción de vidas. Es el llamado "dinero de sangre", rechazado por las Madres de Plaza de Mayo como compensación a la desaparición de sus hijos.


Bibliografía recomendada:

Schwartz, Herman; "Lustration in Eastern Europe", en Neil J. Kritz (dir.), Transitional Justice: How Emerging Democracies Reckon with Former Regimes, vol. 1, United States Institute of Peace Press, Washington, 1995.

Comisión Nacional sobre la Desaparición de las Personas; Nunca más: Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de las Personas. Buenos Aires, Eudeba, 1984.

Alexandra Barahona De Brito, Carmen González Enríquez y Paloma Aguilar (reds), The Politics of Memory: Transitional Justice in Democratizing Societies, Oxford University Press, Oxford, 2001.

Fuentes
(la mención como fuente no implica estar de acuerdo con lo expresado por su autor)

Nino, Carlos; “El castigo como respuesta a las violaciones a los Derechos Humanos: una perspectiva global” [Título original: “Punishment as a Response to Human Rights Violations”, publicado en Radical Evil on Trial, Carlos Santiago Nino, Yale University Press, New Haven y Londres, 1996] Texto accesible en:
http://www.publicacionescdh.uchile.cl/Libros/18ensayos/Nino_Elcastigocomorespuesta.pdf

Muy interesante el ensayo de Juan E. Méndez (miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Director del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Notre Dame):
Méndez, Juan E.; "El derecho a la verdad frente a las graves violaciones a los derechos humanos". Revista de la Defensoría del Pueblo - Debate Defensorial; No3, Mayo 2001; Lima, Perú. Texto accesible en:
http://www.iidh.ed.cr/comunidades/ombudsnet/docs/docs_ombudsman/Peru/01debate3.pdf

Arana, Patricio; “Europa del Este: fantasmas del pasado”, La Nación, Buenos Aires, 30/04/2005
Reproducido en: http://www.elaguilablanca.com.ar/eco/eco-poscomunismo.html

Para una perspectiva del caso checo, ver el siguiente reportaje de Radio Praga:
http://www.radio.cz/es/edicion/73876

King, Fredo Arias; Transiciones: la experiencia de Europa del Este, accesible en:
http://www.cadal.org/libros/pdf/Transiciones.pdf

Los muertos no se ven ni se recuerdan. Solo se huele a culpa

por Sebastián Santos



Acierto a escribir cuatro líneas sobre el enjambre de confidentes, delatores, soplones, chivatos, botones y alcahuetes que construyeron el Socialismo a la Gulasch después del levantamiento del ’56, sin considerarme un especialista, ni mucho menos, sino después de haber leído, con gran dificultad, todo hay que decirlo, algunos artículos en las ediciones del Népszabadság del 26 de enero al 4 de febrero de 2006, y posteriormente haberlos comentado con amigos y conocidos en casa, en el trabajo y en los bares.
El caso en concreto que me llamó la atención fue el del famoso director de cine István Szabó, muy conocido por aquella “Mefisto”, Oscar a la mejor película extranjera de 1981; aunque también tiene en su haber otras importantes, como ser el Coronel Redl, Conociendo a Julia o Sunshine.
A finales de enero en el “Élet és Írodalom”, un semanal literario, un tal András Gervai, crítico de cine, que estaba haciendo una investigación en los archivos estatales sobre los delatores en el anterior régimen, denunció que Szabó había trabajado, entre 1957 y 1963, como confidente de los Servicios de Inteligencia Húngaros, aquí conocidos con la sigla AVH, la “abeja”, dependiente del Ministerio del Interior. Como podréis ver utilizo cuanto truco nemotécnico se me pone a tiro para fijar vocabulario.
Aparentemente, igual que en otros modelos dictatoriales, el Comunismo Húngaro se caracterizó por la abundancia de papeles e instancias burocráticas, con lo cual Gervai pudo ver y presentar varias de las notificaciones periódicas que Szabó había entregado a sus superiores describiendo las actividades de las personas que tenía que vigilar. Además Gervai explicó que Szabó pertenecía a una de las secciones más importantes del aparato de confidentes, la famosa III/III y que firmaba todo los documentos con el seudónimo de Endre Képesi.
No tiene el menor criterio científico que yo, a partir de unas cuantas lecturas, relacionadas todas ellas con un caso concreto, el de nuestro famoso cineasta, pueda dar una opinión formada de la red de espías internos en Hungría. Pero me emociono en el discurso porque lo tomo como un estudio de caso y espero que mi opinión pueda servir para que, junto a otras, más especializadas, alguien pueda elaborar una conclusión de peso. Como diría uno de aquellos innombrables, de la lejana Dictadura Argentina: “Por lo menos, así lo veo yo.”

Culpa. El peso de la culpa es la herencia que veo reflejada en el discurso de la calle y muy especialmente en las películas de Szabó que he tenido oportunidad de ver. ¡Qué ejemplo más angustiante el de su Mefisto, que muy lejos del de Fausto, no hace más que disculparse por haber abandonado la ética e intenta constantemente trampearse, sumergiéndose en una actuación dramática e ininterrumpida, que al final lo convierte en un flan de contradicciones, que se regodea, perversamente, en los aplausos que llenan los suntuosos teatros de la Alemania Nazi!
Pero se trata de una especie de culpa roñosa, de esas que se aguantan por inevitables. Incluso hoy, muchos de los que no han participado en ese entramado, por ser jóvenes, no se atreven a criticar a la generación pasada, incluso opinan que esas fueron las reglas de juego y que cada uno las jugó de la mejor manera que pudo. El arte le saca una cabeza larga a la ética.
La culpa, en definitiva, se descarga por varios medios. El primordial en este caso, como declara Mefisto en la película es el “Soy un artista. ¿Qué pretendéis?”. Szabó, después de haberse publicado en el “Élet és Írodalom” la denuncia, declaró que aceptó ser delator para poder seguir estudiando para director de cine. En realidad dice más cosas. En febrero del ’57 lo detuvieron junto con otros tres compañeros durante tres días y lo “obligaron” a aceptar estas diligencias para así salvar a un compañero de carrera, un tal Gábor Pal, que había participado en el sitio de la Plaza Köztársaság de octubre del 1956. Los soviéticos arrasaron el lugar y a los que no pudieron detener en su momento los rastrearon a partir de las fotos y películas que de los hechos se habían registrado. Parece ser que Pal estaba en alguna de estas fotos.
El caso es que Pal siguió estudiando y después haciendo cine sin mayores problemas. De ahí el patético gran orgullo con que Szabó justifica su trabajo como besugo: “Estoy agradecido del destino que me ha tocado vivir y me siento orgulloso de lo que he hecho”, declara en la edición del 26 de enero al Népszabadság.
La actitud de Szabó es pretenciosa, como bien dice László Eörsi, quien echó por tierra el discurso de Szabó diciendo que, ni la persona que sale en la foto en cuestión es Pal, sino alguien que actualmente vive en Australia, y además que si Pal hubiese estado involucrado en los hechos de octubre del ’56 habría sido detenido y fusilado como el resto.


Esta culpa, que lo cubre todo, se puede ver en el cargo de conciencia que sumerge a los personajes de Szabó pero también en la sociedad en general, donde se critica con temor y medida y ni hablar de pedir castigo a las personas que colaboraron estrechamente con la Dictadura Comunista. La "maldita" se alivia con las correspondientes dosis de inevitabilidad y orgullo que antes mencioné, pero también minimizando los hechos.
Por un lado parecería ser que ninguno de los informantes dio datos que inculpasen a sus potenciales víctimas. István Szabó, al igual que Zsolt Kézi-Kovács, ambos compañeros de clase y delatores, declararon en una Conferencia de Prensa, dada en el Teatro del Millenáris, un parque cultural inmenso, moderno y muy bien previsto de Budapest, a principios de febrero, que se limitaron a escribir banalidades y que ninguna de ellas perjudicó a nadie. Cabría aclarar que estas declaraciones fueron rebatidas por varios investigadores que explican que no fueron tan innocuos los documentos y que además fueron utilizados como chantaje, para reclutar nuevos agentes.
Sorprende que se permitan el lujo de minimizar la represión soviética, amparados en la fama que han ido acumulando durante el régimen y en esa apariencia de viejitos angelicales. Ya todos deben andar por los 70 años.
También es verdad que cuando aquí se habla de represión y consecuencias de los soplos que fueron dejando los confidentes, no se habla de muerte, ni de torturas, como en otros procesos post-dictatoriales, sino de problemas de promoción social y continuidad laboral, como si a partir de 1956 los húngaros hubiesen quedado excluidos de las penas que se relatan en el Museo del Horror de la Avenida Andrássy o en los campos de concentración soviéticos que caracterizaron al sistema.
Esto, sumado al discurso naturalista, vacío, naif y a veces incoherente, da como resultado que se reconozca el fantasma de la culpa, pero como de una propiedad ajena, como propio de un inconsciente colectivo que diría Jung y no de personas concretas que atentaron contra la vida de otras.
Y finalmente la culpa queda delicadamente subyugada por el marco institucional. Según marca la ley, la única limitación, porque no es pena, que tienen las personas, y no todas, que fueron delatores durante la era comunista, es la de no poder acceder a cargos públicos de dirección. Justamente las que actuaron dentro de la Sección III/III, como István Szabó, quedan incluidas en esta categoría. Lo curioso es que constantemente salen denuncias del incumplimiento de esta ley, al sacar a la luz que tal o cual persona, que fueron confidentes, ocuparon posteriormente, durante la etapa capitalista que vivimos, cargos públicos. Los casos son múltiples e incluyen, por ejemplo, primeros ministros o directoras de radio.

Con el transcurrir de los años cada país ha desarrollado diferentes estrategias para pasar de un sistema a otro, especialmente de aquellos tildados de dictatoriales a otros democráticos. En muchos de ellos la impunidad, en distintos niveles, es una constante.
El caso húngaro es un ejemplo del uso de la impunidad en el proceso de transición democrática. Las constantes denuncias de confidentes, delatores, soplones, chivatos, botones y alcahuetes que construyeron el Socialismo a la Gulasch después de los levantamientos del ’56 no pasan de ser un ejercicio terapéutico, una catarsis colectiva de la clase media, que supongo se acabará cuando se acabe el verbo.

Los peces gordos y los agentes secretos en la era comunista

por Annamaria Preisz



A pesar de que hayan pasado 16 años desde los cambios en nuestro país, el tema de los espías se sigue teniendo –me parece- cada vez más en cuenta. Pues hay una parte que, por varias causas, quiere sacar a la luz a las personas que colaboraron con el anterior sistema. Y esto de verdad puede ser importante porque un significativo número de esos agentes todavía tiene gran influencia sobre el público. Son políticos, artistas o personas de gran prestigio social.

En Hungría, todos los integrantes de la "red" estaban dirigidos por el Departamento Principal Número III (III. Focsoportfonökség) que operaba con varias secciones que se identificaban con números y barras, como por ejemplo la III/I, III/II,...III/V. Al tipo de “espías”, asociados a la seguridad del estado y que operaban dentro de las fronteras de Hungría se les llama “delatores”. Estos días lo que más aparece en la media es la III/III, la sección que hacía informes para el Ministerio de Interior sobre aquellas personas que se resistían a participar en la “construcción del socialismo”. Los escándalos incluso alcanzan a la Iglesia católica.

Naturalmente el delator, que podía ser una persona corriente, trabajaba de incógnito. Así tenía una buena coartada, para que nadie, ni sus colegas, ni sus amigos, ni siquiera sus familiares sospechasen que vivían una doble vida.
Sin embargo, antes de desaprobar a todos estos funcionarios, se debería considerar las circunstancias del momento. Los agentes que fueron empleados por el Ministerio del Interior sirvieron, con sus informes, a su vez, para reclutar y afiliar a nuevos agentes. Unos cuantos datos bastaban para el chantaje, por ejemplo: haber hecho o dicho algo contrario a la ideología comunista, o haber solicitado un pasaporte para viajar al OESTE. En otros casos simplemente los amenazaban con perder su puesto de trabajo, especialmente a los que tenían cargos jerárquicos y a partir de ahí les pedían que observasen y pasasen informes sobre sus subordinados. "¿Les pedían?"
En muchos casos hubo quienes no estuvieron con ánimo de “delatar”, y se resistieron, y así las coerciones fueron aún mayores, hasta la muerte. Con estos precedentes las amenazas y el chantaje aumentaban geométricamente.

En cuanto a la Iglesia, numerosos eclesiásticos y teólogos colaboraron con la policía secreta. ¿De qué otra manera hubieran podido haber sobrevivido durante todos esos años siendo un declarado enemigo del socialismo? Sin lugar a dudas, los santos padres tuvieron que “cooperar” con el sistema. De hecho los archivos que sobrevivieron muestran que unos cuantos clérigos fueron confidentes, aunque, en general, las informaciones que dieron no fueron de peso ni de mayor interés.

Pero lo que más escandaliza son las declaraciones de funcionarios como Lajos Nagy (uno de los fundadores de la Oficina de Seguridad Nacional) quien admitió que las actas de los verdaderos y significativos delatores hace tiempo fueron destruidas, y que en su lugar pusieron como delatores a personas que jamás estuvieron involucradas en la red de espionaje interno.
Parece ser que esta misma estrategia de reedición de los archivos internos también se utilizó para minimizar la producción de ciertos agentes. En definitiva: los peces gordos todavía nadan con toda tranquilidad.

Yo fui un espía la mañana del tres de marzo

por Zoltán Brezina



El tres de marzo fue un día de lluvia. Recién me había levantado y ya me sentía ido. Una vez más me había perdido la pista. ¡Joder!¿Acaso iba a pasar otra mañana sin mi? Viviendo en este barrio de mierda, al pedo....¡A callarse! Mejor no hablar de ciertas cosas.

Decidí buscar la siguiente imagen, hostia! cualquiera vendría bien. Salí y fui caminando hasta la tienda de pesca, a un par de calles, para comprar lombrices. La vieja de la tienda me deseó buena suerte para lo que quedaba del día. Se estaba quedando conmigo.
Antes de volver a casa me compré un par de cervezas para ponerme a tono y coger fuerzas para sacar mi nueva foto de las lombrices.

Nada más llegar empecé a preparar la cámara, mi preciosa y delicada Sinar. Mientras iba bebiendo las cervezas puse un cd y preparé las luces.
Había conseguido, por una colega que trabaja en un hospital, aguja e hilo, de ese que usan para dar puntos en la piel. Con unos trozos de vendas hice una encantadora cama, blanca como la nieve y la puse en un plato de madera. Entonces cogí las lombrices y les fui clavando en el cuerpo la maldita aguja, llenándolas de agujeros.
Ahí, necesité más cerveza. Las lombrices saltaban como locas en la cama poluta.

Salí otra vez a la calle, de frente contra ese aire gris y enrarecido, pensando en rojo, en muerte y en las apestosas lombrices.
Calle abajo había un borracho, un tío de mediana edad, todo despatarrado por el suelo. Llevaba los pantalones bajados y el culo al aire. Estaba cagando en toda la calle como un zombi. Y yo con los cascos en la cabeza escuchando purito rap americano.
El tío se restregaba sobre su propia mierda. ¿Qué si olía? ¡No os puedo explicar!
¿Y qué de mis lombrices en la habitación? ¡Por favor! ¿Cuál olía peor?

Salí corriendo a la tienda por más cerveza, la idea de terminar como él en ese suelo pringoso, brillante y mierdoso me espantó. Necesitaba tapizarme el cerebro con más cerveza! Me empecé a poner nervioso. ¿Qué se suponía que tenía que hacer? ¿Transformarme en un espía? ¡Ahí estaba la puta imagen!
Necesitaba más cerveza. Por fin tenía la foto que buscaba! ¡Ahí estaba!

Cuando volví a pasar otra vez al lado del borracho sentí miedo.
Abrí la puerta de casa, cogí mi segunda cámara, la Rolleiflex y le puse película.
Antes de volver a salir me tomé otra cervecita. ¡El rap me estallaba en la cabeza! Tenía que ir, tenía que coger ese trozo de realidad.
¿Si gritaban las lombrices? No, estaban en silencio como el resto del barrio. Solo el corazón me golpeaba el pecho pidiéndomela.

Con cuidado me acerqué a él por detrás. Ahora estaba de pie, pero todavía con el culo al aire. Forcejaba cogiéndose el cinturón intentando subirse los pantalones. Estaba lleno de mierda por todos lados.
Empecé a encuadrarlo y a gatillar, a gatillar, a gatillar, a gatillar. Hice un círculo alrededor y terminé cara a cara con él. Cerquísima. ¡Nooo! No podía mantener la cabeza erguida y miraba fijo para abajo.
Ahí vi que había dinero en el suelo, calderilla, probablemente se le había caído del bolsillo. Chuté el siguiente cuadro mientras el tío hacía unos extraños pasos de baile sobre el charco de mierda. Y enseguida empezó a torcerse hacia delante y a recoger las monedas de la mierda. Saqué una foto y otra y otra y otra.

Bueno, ¿así debería terminar la historia?
Volví caminando todo flasheado a casa. Lo primero le eché la foto a las lombrices muertas. Les puse alrededor luces de navidad de todos colores y sobre la cálida y limpia cama blanca chack! Chack! Chack! Chack! hice unas cuantas fotos.