lunes, febrero 26, 2007

Sana, sana, culito de rana

por Pablo Valentín

El pasado 15 de febrero entró en funcionamiento la controvertida Reforma Sanitaria en Hungría. Este acontecimiento supone un hito histórico en la política sanitaria húngara, con una clara tendencia de apertura hacia sistemas sanitarios privados. Los puntos que abarca esta reforma son, cuando menos, chocantes en un país donde todavía existen vestigios de mentalidad comunista. No es de extrañar que la Reforma Sanitaria, dentro de las medidas enmarcadas en el paquete Gyurcsány, sea tachada como una de las más impopulares.

Para poder entender la necesidad de las reformas en el Sistema Sanitario, basta con echar un vistazo a las tablas adjuntas, que representan las curvas de evolución del déficit del Fondo de Pensiones y Sanitario, y la evolución de la contribución de las nóminas (impuestos pagados por empleadores y empleados) al mismo.

El déficit en el fondo sanitario es cada vez mayor mientras que la contribución proveniente del pago de impuestos no es suficiente para cubrir ni gastos sanitarios ni pensiones. El mensaje es muy claro y contundente, el Sistema Sanitario anterior a la reforma es simplemente insostenible desde el punto de vista económico.

Este hecho afecta cada vez más a la calidad del servicio sanitario. Muchas instalaciones pertenecientes al Sistema Público Sanitario necesitaban inversiones para su mantenimiento y modernización. Y estas medidas debían tomarse con la mayor urgencia posible. Si no, el Sistema Sanitario se hubiese visto abocado a la banca-rota inexorablemente.

A la vista de la situación, la cuestión es por qué se tardó tanto en tomar estas medidas. Aplazar la presentación de la Reforma Sanitaria, así como otras reformas de carácter fiscal, para después de los comicios de abril del 2006, supuso un acto de clara irresponsabilidad política, teniendo en cuenta la gravedad de la situación. La Reforma Sanitaria era más que necesaria, desde hacía tiempo.

Haciendo un repaso a los diferentes puntos de la citada reforma, podemos destacar los siguientes:


  1. Cobro de 300 HUF por visitas al médico de cabecera, especialistas y días de permanencia en hospitales. Si se requiere visita a domicilio del médico de cabecera, o se realiza una consulta a un especialista diferente del asignado, las visitas costarán 600 HUF.

    Este sistema de pago por visitas tiene un tope de 20 visitas anuales. Por encima de dicha cantidad, se puede solicitar la devolución del pago al ayuntamiento.

    Existen ciertas excepciones. Los servicios de urgencias médicas son gratuitos. Los menores de 18 años no deben pagar, así como las personas sin hogar. Las personas que reciben algún tipo de subsidio estatal por accidente, minusvalía o viudedad, deben pagar las visitas, pero la cuantía de su subsidio se verá incrementada en 300 HUF mensuales para ayudar al pago de las visitas sanitarias.

    Determinados tratamientos médicos están también exentos de pago. Los tratamientos de enfermedades a largo plazo, como tumores, enfermedades hepáticas, diálisis, hemofilias, diabetes, transplantes, SIDA, esquizofrenias; los embarazos, partos y post-partos; y las vacunaciones y donaciones de sangre. Los tratamientos en casos de catástrofes sanitarias y epidemias también están exentos.


  2. Reestructuración en la red de hospitales. Actualmente existen unas 200 unidades independientes en la red de hospitales húngara. Primeramente se introducen nuevas definiciones para los diferentes hospitales existentes, según el tamaño de sus áreas de influencia. Lo cual afectará a la partida presupuestaria para cada entidad.

    En adición, se realizará un ajuste en el número de camas por hospital. El plan general contempla una reducción desde las 60.000 camas para enfermos actuales a 44.000 y una ampliación desde las 20.000 camas para enfermos crónicos actuales a 27.000. Lo que significa un recorte total de 9.000 camas.

    Esta reestructuración hospitalaria pone en peligro la continuidad de instalaciones como el hospital infantil Schöpf-Mérei, donde existe una incubadora que ha conseguido salvar ya la vida de 22 recién nacidos.


  3. Regulación del mercado de medicamentos. En caso de que las ventas de un determinado medicamento subvencionado sobrepasen el presupuesto anual para el Fondo Sanitario, se pedirá a los fabricantes que compartan los costes del exceso de ventas. También se pide a las empresas fabricantes de medicamentos una revisión a la baja de los precios de medicinas subvencionadas, que se hará pública en Internet.

    La promoción de medicamentos será ahora más cara, pues se establece una nueva tasa en la licencia para la venta de medicamentos. Las recetas médicas serán comprobadas “on-line” desde las farmacias, frente a una base de datos central. Se potenciará el uso de medicamentos genéricos (más baratos). Un nuevo software de descarga gratuita ayudará a los doctores en la expedición de recetas médicas.

    La prescripción de medicinas ya no será gratis. Se cobrará 300 HUF por caja incluso cuando el medicamento esté 100% subvencionado. Los medicamentos sin prescripción facultativa podrán ser adquiridos en establecimientos distintos a las farmacias. Existe una lista de 280 de estos medicamentos, incluyendo; anestésicos, cremas funguicidas, desinfectantes, antiinflamatorios, antihistamínicos, antiácidos, vitaminas, gotas para ojos y spray nasales. Dichos establecimientos deberán obtener un certificado del Servicio Nacional Público de Salud (ÁNTSz).


  4. Creación de la Autoridad de Seguros de Salud. Dicha institución tendrá como objetivo principal, atender los problemas derivados de las licencias a compañías de seguros sanitarios privadas, controlando los contratos entre proveedores y asegurados, así como el control de calidad de los hospitales privados. Los pacientes podrán realizar reclamaciones a esta entidad frente a las compañías aseguradoras o frente a desagravios en el trato ofrecido por determinados hospitales.

Entra un hombre completamente calvo con una rana encima de la cabeza a la consulta del doctor. El doctor extrañado le pregunta; - Pero hombre de Dios, ¿qué hace usted con una rana en la cabeza? ¿Es algún tratamiento alternativo contra la calvicie? En esto la rana le responde; - ¡Que tratamiento contra la calvicie ni que niño muerto! ¡Yo lo que quiero es que me extirpe el calvo este que me ha salido debajo del culo!

Todo en esta vida es una cuestión de perspectiva. Por esta razón, intentaremos analizar la Reforma Sanitaria desde distintos puntos de vista.

En visión del gobierno en funciones, la Reforma Sanitaria supone la respuesta para detener la creciente tendencia deficitaria de un Sistema Sanitario que amenazaba con la banca rota. Lo cual es entendible a la vista de los datos presentados. Nos guste o no, hay que poner remedio a esta situación. El Sistema Sanitario tiene un precio y hay que pagarlo.

Las empresas fabricantes de medicamentos no van a acoger la reforma de buen agrado, ya que les tocará pagar tanto los excesos en cuotas de ventas fijadas por el gobierno, como la imposición de nuevas licencias para la promoción y comercialización de medicamentos. Sin embargo, los grandes beneficiados serán los comercios para los que se abre la venta de medicamentos sin prescripción médica.

Los profesionales sanitarios tampoco han acogido la reforma con los brazos abiertos. Por una parte, la gestión de cobros del sistema de pago por visita les incrementa el trabajo de gestión. El gobierno aboga por la utilización de autómatas en los cuales se pueden realizar los pagos por visita, pero no sufragará la adquisición de dichos dispositivos. Si no que deberán ser pagados desde la partida presupuestaria para cada entidad.

Muchos profesionales sanitarios han apuntado que el sistema de pago por visita podría transgredir el juramento hipocrático. Como en el caso de que un enfermo precise asistencia médica pero no tuviese dinero para hacer frente al pago de la visita médica. Sin embargo, la Reforma contempla la gratuidad de las urgencias médicas. En adición, el anterior argumento entra en claro contraste con la tan extendida práctica en Hungría del “dinero de bolsillo”, aptitud que deja en entre dicho la ética de los profesionales sanitarios húngaros.

Una cuestión que la Reforma Sanitaria no toca y que sería más que deseable desde el punto de vista de los profesionales sanitarios y de los usuarios finales, es la integración del sistema de pago por visita con un sistema de cita previa, generalizado para todas las unidades sanitarias existentes. Actualmente, el sistema de cita previa sólo funciona para determinados especialistas. Sería muy deseable extenderlo a las consultas de médicos de familia.

La reubicación de personal que realizan actividades irrelevantes, como los ascensoristas en determinados hospitales, tampoco está contemplada en la Reforma. Si bien esta cuestión podría ser abordada desde el punto de vista de cada unidad sanitaria individual, se podrían haber dado ciertas directivas o recomendaciones al respecto. Tampoco se establece inicialmente ninguna medida para la renovación o mejora del material médico necesario para la praxis.

Otro punto muy importante que se podría haber abordado en la reforma es la inclusión o formación de profesionales en nuevas tendencias sanitarias. La experiencia está demostrando la efectividad combinada con el bajo coste de tratamientos como la homeopatía, la kinesiología, la acupuntura, la aromaterapia o el Reiki, para el tratamiento de ciertas dolencias leves y graves. Los servicios de estos profesionales son cada vez más demandados por los ciudadanos. De hecho, en algunos hospitales húngaros se empieza a practicar el uso de medicinas homeopáticas. Incluir estas prácticas en el Sistema Sanitario sería un gran paso.

Por último y más importante, enfocaremos la reforma desde la perspectiva ciudadana. La reacción ante la impopular Reforma Sanitaria ha sido de queja y resignación. A nadie le gusta que le hagan pagar obligatoriamente por un servicio que anteriormente le resultaba “gratuito”.

En contraste, muchos usuarios del Sistema Sanitario daban con gusto el famoso “dinero de bolsillo”. Práctica ilegal por otra parte. Todo el mundo sabe que los salarios del personal sanitario en Hungría son muy bajos. Los pacientes intentan incentivar un mejor trato por parte del personal médico, dando un dinero bajo cuerda. La cuestión es, ¿un mejor trato a quien? ¿No sería ideal que a todas las personas se las tratase correctamente, sin diferenciar?

Tristemente, ciertos profesionales sanitarios animan a la realización de esta práctica. Basado en mi experiencia personal, puedo contar como las enfermeras del departamento de maternidad del hospital Szent Imre en Budapest, explicaban en una reunión a los futuros padres, lo ventajoso de “concertar” sus servicios debido al alto número de bebés que tienen que atender.

El sistema de “dinero de bolsillo” hace más costoso el servicio de sanidad para el paciente, y a la vez no contribuye a ninguna mejora en la calidad del servicio a medio y largo plazo (instalaciones, material médico, aumento de profesionales), solo redunda en beneficio individual del personal sanitario que lo acepta. Esta práctica debería de ser perseguida y eliminada. Simultáneamente se deberían revisar los salarios del personal sanitario.

Será interesante comprobar si el nuevo sistema de pago por visita influirá de alguna forma en la disminución del ausentismo laboral motivado por pequeñas dolencias. Antes era bastante directo ir al doctor y pedir un justificante médico. Pero ahora eso cuesta 300 HUF.

A la hora de evaluar cualquier sistema sanitario, hay una cuestión que nos viene a la mente. La salud de una persona está estrechamente relacionada en muchos casos con el estilo de vida que practica, como ya se ha demostrado estadísticamente. Entonces, ¿por qué personas que practican un estilo de vida responsable y comprometido con su salud deben sufragar los gastos sanitarios generados por otras personas que no lo hacen? Parece justo que quien más use el sistema sanitario, mayor contribución deba hacer al mismo. Todo esto, claro está, entendido dentro de un marco de solidaridad en el cual se afronten de forma comunitaria los costes más elevados y se garanticen los servicios necesarios para todos. Desde esta perspectiva, la Reforma Sanitaria se percibe bastante acertada. Dentro de este marco de pensamiento, cuadra bastante la idea de dirigir parte de los impuestos que graben mercancías, como el tabaco y el alcohol, al Fondo Sanitario.

Cualquier movimiento orientado a la mejora de la sanidad en un país, debería incluir tanto campañas de prevención de enfermedades y dolencias como alentar estilos de vida más sanos. Una vez más, un gran trabajo se puede hacer a este respecto.

Si bien la reforma planteada, está claramente enfocada a remediar la alarmante situación económica del Sistema Sanitario, no incluye ninguna medida directa para aumentar a corto o medio plazo la calidad de los servicios en la Sanidad Pública, confiando en la entrada de aseguradoras sanitarias privadas como única alternativa para el incremento de la calidad.

lunes, febrero 12, 2007

Entre todos la vamos a arreglar. Una palmadita al medioambiente

Mato una mariposa. ¡Qué bendito divino minuto! La ecología, el santo placer de la matanza, no le importa un pito nadie. El discurso verde es, con todo mi odio, de un hipócrita insultante. Es un perverso juego que consiste en ver quien la tiene más grande, quien dice la mentira más impresionante. Vivimos encerrados en un paranoico juego de las apariencias, donde muere cada día este gusano de colores y solo quedan en cartel los cuatro mandamases con los cañones de la media siempre disparando. Al que espera a mañana, así le espera el día de mañana, nos dicen. Y usan y usan a diestro y siniestro las protestas verdes (todas ciertas por otra parte) para pelearse entre ellos.

¡Que la muerte se adelante a cada sonrisa de felicidad! ¡Que pierdan la fuerza y el valor antes del duelo! ¡Que la vida deje de ser siempre un alegre banquete para los demás! ¡Que todo oro queme! ¡Que cada beso sea un delicioso veneno!

Y si dejas de comprar tal marca, terminas comprando la otra y si llegas a lograr que te saquen el basurero atómico del jardín de casa es porque lo han conseguido colocar en otro parque. Eso es lo que pasa con lo verde, nunca sabes si estás arreglando algo o la está jodiendo como nunca. Llevamos años de luchas ecologistas y todo va peor. La mentira crece y los agujeros son cada vez más grandes. Quizás viviríamos más tranquilos aceptando nuestra odiosa e inmoral esencia y dejándo de llenarnos la boca con palabras vanas. ¿Quién quiere dejar el confort y las maquinitas? ¿Acaso tienes alas? ¿Aleteas? ¿Estás contenta?. ¿A quién se le ocurre compartir su riqueza con los pobres y reconocer, con los hechos, la explotación mundial? Tal vez a algún joven idealista, pero hoy por hoy, al menos en Hungría, por elegir alguna reivindicación, mejor se ocupan de protestar por el reciente cierre de los 21 institutos secundarios. Pues por eso te mato. Y soy feliz porque he matado.

Por suerte, esta editorial, inspirada en los hermosos versos de Endre Ady, que me he atrevido a traducir y colar en el texto, no son reflejo fiel de los artículos que acompañan. Ellos tienen todavía ese tilín romántico de la ilusión.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “Entre todos la vamos a arreglar. Una palmadita al medioambiente” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría, a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Endre Ady (1906) Nuevos versos. He matado una mariposa

El reparto verde

por Sebastián Santos

Es de suponer que el devenir político de la Unión traerá a Hungría, junto con cientos de otras prácticas diseñadas en el oeste, un avance considerable de lo VERDE. Aunque de momento, no es más que una parcela de terreno a explotar, un campo de cultivo, pero con muy buenos antecedentes. El Círculo del Danubio, por ejemplo, allá por 1984, fue una de las primeras organizaciones fundadas en la clandestinidad, inicialmente en contra de la presa Gabcikovo-Nagymaros, y de ahí en más, contra el régimen soviético en toda su magnitud. A principios de los ’90, en el incipiente juego electoral, contaba con más de 100 de diputados en su haber.

La capacidad de convocatoria demostrada en el pasado, sumada a los abusos ecológicos propios de las jóvenes democracias, y al avance del movimiento verde como alternativa política a los partidos tradicionales en los centros de poder, hace imprescindible valorar el futuro de la ecología en el panorama político húngaro.

El terreno político húngaro es doblemente difícil a la proliferación de alternativas político partidarias verdes. La implementación, en 1989, de un modelo democrático bipartidista, supuestamente consolidado en Occidente, no hizo desaparecer, ni mucho menos, las prácticas totalitarias del pasado. El bipartidismo de occidente, junto con una triste tendencia al autoritarismo y al control de los medios de comunicación, hace que las iniciativas civiles o partidarias fuera de la doble paleta apenas tengan cabida.

El inevitable movimiento político internacional pone a los verdes en la mesa de los grandes partidos y los invita a desarrollar competitivas estrategias para asimilar sus conceptos, eslóganes, asociaciones y sus propios partidos.

La práctica democrática más recurrente, aquí y en todas partes, además de un sistema electoral que margina a las minorías (por ejemplo, por aquello del 5% mínimo para participar de las listas de compensación), es el típico discurso alarmista y radical electoral. Al llegar las elecciones, es tan encarnizada e insultante la supuesta lucha entre FIDESZ y MSZP que no votar a alguno de ellos parece, como mínimo, suicida. Es aquello del famoso voto castigo o voto en contra. Pero el caso es que los pequeños partidos se transforman aún en más pequeños o simplemente desaparecen ante el voto útil.

La siguiente práctica, y todavía por suerte nos mantenemos en el terreno de la legalidad, es la de absorber las consignas ecológicas. Aquí el problema central radica fundamentalmente en la falta de consenso a la hora de definir el discurso verde. Políticamente no es claro, no es de izquierda ni de derecha; puede estar con los comunistas o con los liberales. Si no, no hay más que leer a Máté Szabó, profesor de la ELTE, en su defensa de los liberales verdes.

El problema central de esta esquizofrenia política ecológica es sobre todo histórico, la historia de los movimientos de oposición. En Occidente se opusieron al modelo liberal, pero en Oriente lo hicieron al modelo socialista. De ahí que en España, por ejemplo, los verdes estén en el gobierno aliados al antiguo Partido Comunista y en Chequia, por mencionar algún país de Europa Central con representación en el gobierno (en las últimas elecciones han obtenido 4 ministros) son claramente de derecha.

En Hungría, la buena racha inicial de los ’90 quedó quebrada justamente por la derechización del movimiento verde, con la fundación en 1993 del Partido Verde de Hungría, de la mano de Zoltán Medvecki. Para daros una idea del perfil del partido, deciros, a modo de prueba, que usaban como símbolo aquel águila tan común en la Alemania nazi de los ‘30 y ‘40.

Por ende, que unos u otros coloquen propuestas ecológicas en sus programas electorales o lideren alguna que otra protesta en contra del gobierno de turno por cuestiones que afecten al medio ambiente, no es de extrañar, ni carece de lógica política. Lo que sí sucede, poco a poco, es que el término ecología o verde va perdiendo sentido en el abanico de opciones políticas.

El problema, digamos ético y patriótico, sobreviene cuando alguno de los partidos verdes, llámese Partido Verde de Centro, Unión de Demócratas Verdes, Partido de los Verdes o Partido de la Fuerza Verde (por mencionar los 4 que participaron en las pasadas elecciones locales) es elegido para el Parlamento Europeo y decide integrar una fracción. Básicamente para un verde hay una sola opción: La Federación Europea de Partidos Verdes, que por usar los tópicos es más de izquierda que de derecha. Esta apuesta estratégica europeísta repercute en el quehacer local y los priva de todo el abanico de alianzas con la derecha, privación que se suma a la tradicional oposición a la izquierda.

Esta europeización de la práctica política hace de la independencia el recurso mental más sano y lógico, no solo de los partidos verdes sino también de la infinidad de asociaciones ecológicas que funcionan en Hungría. Un caso ejemplificador es el de los Demócratas Verdes (ZD). Este partido, que anteriormente se llamaba Alternativa Verde, es el brazo político de una serie de asociaciones verdes, como por ejemplo, el mítico Círculo del Danubio, la Asociación Verde por el Diálogo Este-Oeste o la Asociación de gobiernos locales del Danubio. Apuestan por presentarse solos en las elecciones, y así lo hicieron, por ejemplo, en las pasadas elecciones de distrito de Győr, donde obtuvieron un representante.

El intento por funcionar electoralmente al margen de los grandes partidos va acompañado de precisas luchas a nivel local, reivindicando la salud del planeta. De esta manera, y sigo recurriendo al ejemplo del ZD, han logrado obtener representantes en el interior del país, en Dunaújváros, Pécs, Dunapátaj o la ya mencionada Győr. El trabajo político no se limita al período electoral y para seguir en cartel tienen, casi digamos obligación, que manifestarse contra los abusos del medioambiente. Un buen y claro ejemplo de ello fueron las movilizaciones en Dunaújváros contra la Central Motora de Gas. El problema principal, además de la obvia contaminación del aire por el gas residual, es el uso del Danubio como fuente de refrigeración y fin de los desperdicios de la central.

Las asociaciones, sean fundaciones u ONGs, funcionan muy bien para atraer al electorado descreído de la vida política. Los pequeños partidos verdes no son excepción, aunque el reducido número de militantes hace que en breve todos se conozcan, y ya no haya secretos de origen o pertenencia. No pasa lo mismo con los grandes partidos, cuya maquinaria es mucho más extensa y por ende pueden extender mucho más discretamente sus tentáculos sobre la apartidaria población civil. Establecer las debidas conexiones requiere tiempo y atención, tesoros de la vida moderna. Pero un ejemplo claro y famoso, por pertenecer a él el Presidente de Hungría, László Sólyom, es el de Védegylet (Sociedad por la Protección del Medio Ambiente y la Diversidad Cultural). Se trata de una escisión por derecha del Círculo del Danubio y es vox populi su afiliación al FIDESZ.

Para acabar con la serie de estrategias de los grandes para apropiarse de lo verde es obligatorio denunciar ciertas prácticas, sino ilegales poco éticas. Una de ellas (un botón basta de muestra y los demás a la camisa, como decía Sandro, el Rey de América) es la pasada invasión del FIDESZ al ZD. He de reconocer que todo son rumores y lo que aquí planteo tiene más que nada el valor de la duda, un compendio de chismes, que por su peso es de obligación comentar, para que sean contrastados con fuentes fidedignas.

Al parecer el FIDESZ, a través de uno de sus asociados, el Sr. László Ács, realizó lo que en términos de las grandes empresas podría ser una OPA hostil sobre el ZD. Básicamente la estrategia parece haber consistido en ofrecer una importante fuente de financiación, que permitió al partido cambiar de local, imprimir una revista y, entre otras cosas, proveer de telefonía móvil a buena parte de sus militantes. Si bien entró una buena cantidad de líquido, se habla de unos 50 millones de forintos, la operación también implicó la constitución de importantes deudas. De esta manera se estableció un vínculo ciertamente pernicioso de dependencia económica con el nuevo visitante político. Poco a poco Ács intentó modificar la estructura de organización y cargos del partido, lo que desencadenó en una gran crisis interna y el alejamiento de buena parte de los afiliados.

Después de varios ires y venires, Ács terminó abandonando el ZD, dejándolo hipotecado e inoperante, y fundó un nuevo partido, el Partido de los Verdes, del cual es el actual presidente.
Si el objetivo fue la absorción política del ZD o su simple destrucción solo lo sabrán los que idearon semejante jugada. De momento los demócratas verdes continúan en la cancha y se espera que en su próximo congreso del 24 de febrero recuperen la confianza de sus afiliados, con un nuevo estatuto y una nueva dirección.

No puedo acabar sin listar, aunque sean mínimamente, los problemas cruciales a nivel ecológico que se registran en Hungría y que son denunciados por distintos partidos y asociaciones, y como no, también por nuestros amigos del ZD.

La estrella es la ampliación de la central nuclear de Paks, a la cual los verdes califican de la más peligrosa de Europa, mientras el gobierno ya lleva gastados unos 3,5 billones de forintos en relaciones públicas para demostrar que, por el contrario, es la más segura.

Los ríos Danubio y Tisza se llevan el segundo puesto. Por un lado contra la vieja, pero constante iniciativa de la presa eléctrica entre Eslovaquia y Hungría; por otro por el diseño ecológico del transporte; y finalmente para modificar el trazado del Tisza y recuperar el tradicional sistema de irrigación. El entubamiento del río ha dejado sin agua a buena parte del territorio lindante y aumenta las posibilidades de inundación, tal como se viene repitiendo alarmantemente año tras año.

Y en tercer puesto y aquí acabo la lista, se encuentra la instalación de la OTAN de una torre de telecomunicaciones en pleno parque natural del Bük. Y si bien las constantes manifestaciones en contra han logrado que la torre no alcance las dimensiones del proyecto original, tampoco han logrado evitarla. Para más escándalo, parece ser que la torre se ha construido sin ningún tipo de permisos y sin abonar tampoco ninguna cuantía. El hecho ha sido denunciado en varias ocasiones y ha sido tema de debate en los últimos congresos verdes de Helsinki y Kiev.

Fuentes:

Fuente: Federación Europea de Partidos Verdes

El reto del medioambiente en Hungría

por Pablo Valentín

Budapest es una atractiva ciudad para la realización de conferencias, cumbres y seminarios. Buena prueba de ello, es el cuantioso número de este tipo de eventos que se organizan anualmente en nuestra ciudad. Los encuentros sobre ecología no son una excepción a esta regla. Cabe preguntarnos si la preocupación por la conservación del medio ambiente en Hungría va más allá de la mera organización de dichos eventos.

Poniendo nota

Si tuviésemos que poner nota a Hungría en el cuidado al medio ambiente, podríamos apoyarnos en el informe Pilot 2006, realizado por las universidades de Yale y Columbia. El informe Pilot 2006 analiza distintos aspectos relacionados con la salud medioambiental en 133 países, para confeccionar lo que se ha denominado “Environmental Performance Index” (EPI).

Los distintos factores analizados para confeccionar este índice son: mortalidad infantil, polución en el aire, reservas de agua potable, disposición de medios sanitarios adecuados, generación de partículas en las ciudades, concentración de ozono en aire rural, carga de nitrógeno, consumo de agua, protección de especies, protección de ecosistemas, eficiencia energética, energías renovables y emisión de Co2.

Sin embargo, este índice deja fuera aspectos muy importantes como: exposición humana a desechos químicos, gestión de residuos, lluvia ácida, tasa de reciclado, tratamiento de mercurio y metales pesados y desertización. La razón por la cual estos aspectos no se incluyeron no es otra que la ausencia de datos fiables proporcionados por los ministerios.

En primera posición de la tabla EPI encontramos a Nueva Zelanda, estando Nigeria en última posición. Hungría ocupa la posición trigésimo tercera. No está mal a primera vista. Pero una comparación dentro de la ventana total de países no es significativa, puesto que debemos comparar con naciones con similares características socio-económicas. Por lo tanto sería más correcto decir que Hungría ocupa la posición antepenúltima dentro del grupo UE, liderado por Suecia. Lo cual ya no parece tan alentador.

Un estudio de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) ha revelado que los diez nuevos países han desembolsado más dinero que los antiguos socios comunitarios en el cuidado del medio ambiente de la Unión Europea. Por países, España y Estonia han registrado los mayores gastos del valor bruto añadido (la contribución de cada sector industrial al PIB) frente a Hungría, donde se observaron las peores marcas. La industria manufacturera, especialmente la química y la del caucho, es la que más fondos ha destinado a favor del medio ambiente entre 1997 y 2002.

En el informe “5 años después de Río” elaborado en diciembre de 1999, podemos encontrar la siguiente información: “El gobierno Húngaro ha ido eliminando muchos subsidios del presupuesto del estado desde que empezó a moverse hacia una economía de mercado en 1989.

El porcentaje del total de subsidios presupuestarios en el total del gasto del gobierno cayo de 60% en 1993 a 42% en 1995 (FMI, 1995). La reducción del subsidio en el sector de aguas es significativa. El subsidio a la irrigación fue eliminado en 1990, equivalente a un ahorro mensual de $2 millones en 1986, cerca del 0.01% del gasto del gobierno (OCDE, 1994). Los subsidios del presupuesto del Estado para el suministro público de agua ha sido disminuido de 100% antes de 1989 a 30% a principios de los 90s (Bathia y otros).

En Hungría, el abastecimiento de agua alcanza al 96% de la población, la gestión de aguas residuales (purificación de agua y depósito de desperdicios) sólo llega al 59%.

Si hablamos del uso de fuentes de energía, el 40% de la energía que se consume en Hungría anualmente se provee por fuentes de energía internas (gas 39%, petróleo 32%, electricidad 14%, carbón 11%, otros 4%). Hoy por hoy, las energías renovables suponen un 2,2% del total del consumo de electricidad de Hungría. Por tanto sólo el 0,12% sobre el total de energías empleadas en Hungría corresponde a fuentes renovables.

Una observación personal

Entre el 25 y 29 de septiembre del 2006, se celebraron en Budapest las jornadas internacionales sobre tratamiento de metales pesados y seguridad química. En dichas jornadas el señor Kristóf Kozák, asesor principal en gestión de desechos y tecnología del Ministerio de Recursos Hídricos y Medio Ambiente de Hungría, habló sobre la importancia del tratamiento de desechos procedentes de metales pesados, como el mercurio.

Por otra parte, en los dos años que vivo en Budapest, entre otras cosas, pude observar desde la ventana de mi oficina, como ERECO Kft, una empresa dedicada a la gestión de metales pesados, sita en Maglódi ut, estuvo haciendo explosiones con dinamita para reducir a esquirlas diversos desechos procedentes de metales dejando una nube de polvo grisáceo en derredor. ¿Cómo se explica?

Valorando

Numerosas organizaciones no gubernamentales trabajan en Hungría realizando proyectos para evitar el deterioro del medio ambiente. Entre estas organizaciones podríamos citar a WWF y Greenfo.

Sin embargo, a nivel gubernamental, los guiños que se hacen a la ecología a día de hoy, denotan más bien simple insatisfacción con la situación actual, más que una clara determinación de cambiar nuestro estilo de vida hacia una solución sostenible entre desarrollo y medio ambiente.

El reto que plantea la ecología al hombre es el reto de aprender a convivir con sigo mismo. En este sentido, no podemos independizar la raza humana de cualquier otra raza que forme parte de nuestro sistema de especies.

Hemos llegado a un punto donde claramente sabemos lo que tenemos que hacer. Así que la pregunta ahora no es el qué, es el cuándo. Mejorar nuestro entorno no está tanto en qué se debe hacer, sino en qué no se debe hacer. Como en otros muchos aspectos de la vida del ser humano, la previsión o prevención es la mejor herramienta que podemos emplear.

Cada vez se revela con más fuerza la necesidad de la realización previa de una evaluación de impacto medio ambiental para cualquier proyecto o actividad económica antes de la implementación de la misma. Sería necesaria entonces la figura de un organismo, que basado en estos criterios y no otros, decidiese la licitación o no de determinados proyectos.

El problema base

¿Qué es lo que realmente frena al hombre a la hora de ejecutar modelos de crecimiento que integren criterios ecológicos? ¿Por qué no lo hemos hecho antes?

Dos ideas se revelan con bastante contundencia. La primera es que resulta muy difícil llevar a cabo acciones medioambientales que sean compatibles con el desarrollo económico o no lo dificulten de alguna manera. Nos guste o no, actualmente, la economía se impone por encima de la explotación del medio ambiente, en muchos casos de forma increíblemente irracional. La economía es un medio para conseguir un fin, nunca debe de ser un fin en sí mismo. Es necesario replantearnos los principios en los que está basado nuestro sistema de desarrollo y estilo de vida. Porque sencillamente nos están dejando de resultar útiles.

Sin embargo, en algunos casos no hace falta enfrentar el concepto de economía contra el de ecología. Bastaría con buscar mejores soluciones que fuesen compatibles con ambos criterios. Para ello resulta imprescindible empezar por valorar y medir aquellas variables de nuestro actual estilo de vida que afectan a la calidad medioambiental. Hacer un trabajo de investigación y posterior concienciación ciudadana, desarrollando una serie de pautas de comportamiento, no supondría un gran esfuerzo económico y podría ser muy efectivo. Se podrían utilizar los medios de difusión públicos para propagar ideas ecológicas, como por ejemplo, el uso de servilletas de tela en lugar de servilletas de papel, la emisión de facturas electrónicas, la obligatoriedad de árboles de Navidad en macetas (el espectáculo post-navideño en Budapest con pinos arrojados a la basura es vergonzoso), la bajada de termostatos de la calefacción usando prendas de abrigo dentro de los hogares, etc.

En los supermercados de Budapest, las bolsas de plástico para realizar la compra siempre se cobran. Esto obliga a la gente a reutilizar sus propias bolsas de plástico, reduciendo así la basura generada. Es un pequeño gran ejemplo sobre como compatibilizar el criterio económico y ecológico.

La segunda, es la visión a corto plazo del ser humano. Seguimos anteponiendo los intereses económicos frente a los medio ambientales, porque la mayoría de las personas cree que la explotación incontrolada del entorno, solo traerá consecuencias graves en un futuro que probablemente no será para nosotros. “Ya habremos muerto cuando las consecuencias medio ambientales más duras se manifiesten”. Pero si le diésemos la vuelta a este paradigma de pensamiento, podríamos decir que si cuidásemos de nuestro entorno aumentaríamos nuestra esperanza de vida y la calidad de la misma también.

¿Y si el cuerpo humano, bajo las circunstancias adecuadas pudiese durar mucho más de lo que inicialmente creemos que es posible? Parece que no es una casualidad que Nigeria, el último país en la tabla EPI, sea también el país con la menor esperanza de vida (48,0 años para los hombres y 49,6 años para las mujeres, según fuentes OMS).

Observando la virulenta manifestación de la sintomatología alérgica en Budapest y el creciente número de este tipo de enfermos, podríamos también pensar que está relacionado con el empeoramiento de la calidad medioambiental en Hungría. O bien podemos seguir echando la culpa a pólenes y ácaros y seguir arrancando plantas como la ya famosa Vadkender (responsable en teoría de los pólenes más agresivos contra los alérgicos), aunque estas siempre hayan estado ahí, incluso antes de la manifestación y proliferación de las enfermedades alérgicas.

Las culturas que creen en ideas como la reencarnación, son bastante más sensibles a las necesidades de la integración y coexistencia con la naturaleza que nuestra desarrollada civilización occidental. ¿Estaremos de paso en este mundo o verdaderamente hemos venido aquí para quedarnos? ¿Sabrán ellos algo que nosotros desconocemos?

Quizás la evolución en el campo de la ecología está muy estrechamente relacionada con una evolución individual espiritual. Si podemos potenciar esa revolución espiritual en el mayor número de individuos, estaremos contribuyendo a la mejora del medio ambiente y a otros muchos aspectos de la sociología universal.

Para aquellas personas que estén interesadas en una visión diferente sobre la ecología, me gustaría recomendar la lectura de los libros: “The Last Hours of Ancient Sunlight” de Tom Hartmann y “Mutant Message Down Under” de Marlo Morgan.

¡Olé! ¡Hungría tiene energía gratis!

por Ami Preisz

Todo el mundo esta preocupado por proteger el medioambiente. Se ha convertido en una preocupación “automática”: la oímos, la leemos y la repetimos incansables. Somos conscientes hasta el hartazgo de la contaminación de la tierra y de los cielos; y también de que podríamos reducirla, si quisiéramos.

Nosotros, ese grupo de humanos ordinarios y bien acomodados que habita sobre todo en el norte del planeta, producimos basura en exceso, emitimos todo tipo de gases maléficos y gastamos demasiada energía en una vida llena de caprichos. La agricultura y la industria contaminan sin parar, explotando cuanto recurso exista, para ponernos en bandeja esa multitud de pequeñas cosas que ya se han hecho imprescindibles para nuestra efímera vida.

Los daños a la biosfera ya son irreversibles, y los cada día más caros combustibles fósiles pronto se agotarán. Por eso ya no podemos dejar de pensar en el uso masivo de las energías renovables. Y Hungría posee un recurso excepcional: la energía geotérmica, o sea, la energía que emana constantemente del propio calor de la tierra. Podríamos reducir buena parte de las emisiones que contaminan el medioambiente y ahorrarnos una buena cantidad de dinero. ¡Suena magnífico!

Y para ello no solo contamos con los centros hidrotérmicos, que recogen agua caliente a alta presión; si no también existe la posibilidad de apropiarnos directamente del calor emanado de la tierra.

Esto se explica porque en el valle de los Cárpatos, donde descansa nuestro bello país, el diámetro de la corteza terrestre es sensiblemente inferior al del resto del continente. El calor se abre paso, así, desde el centro del globo hasta la superficie con más facilidad. Cada metro hacia las entrañas de la tierra es dos veces mas caliente que la media de Europa; es decir 0,042-0,066 °C/m contra 0,020-0,033 °C/m. A esto se suma una litosfera más porosa que permite una mejor transmisión del calor y asegura multitud de depósitos de agua a altas temperaturas.

Sin embargo todavía no utilizamos todos los potenciales de la geotérmica. La mayor parte del agua termal de Hungría se destina al turismo. Tenemos aproximadamente 140 balnearios repartidos a lo largo del país.

El 70% de las fuentes de aguas termales restantes es aprovechado por la horticultura. Y tan solo el 30% restante se utiliza para calefacción de complejos residenciales, edificios públicos, escuelas, guarderías, hospitales y algunas industrias.

Extraer agua termal es un proceso muy costoso, y por eso el uso a nivel individual resulta impagable. Hacer un pozo de entre 1000 y 2500 metros de profundidad puede costar entre 200 y 600 mil euros. Pero por otra parte, una obra de estas características, por la que se obtendrían miles de centímetros cúbicos de agua entre 60 y 98º, podría proveer de calefacción y agua caliente a miles de viviendas. Incluso, a largo plazo, los costes se pueden reducir una enormidad si se construye un circuito circular, o sea, que el agua vuelva al lugar de donde se extrae. Los avances tecnológicos seguramente potenciarán aún más la capacidad ecológica de la geotermia.

La clave está en el reciclaje y en el uso compartido del sistema energético. En algunas localidades, como Veresegyház, Szarvas, Szentes, Csongrád, Szeged, Bóly, Vasvár, Mosonmagyaróvár, Hódmezővásárhely ya funciona el uso común de energía geotérmica entre polígonos industriales e instalaciones municipales.

Fuera de este esquema industrial ya existe una propuesta geotérmica para las viviendas privadas. Se trata de la bomba de calor. Se trata de un sistema de sondas y tuberías, encarnado en la tierra, que calienta el agua por compresión. Para ello se requiere un mínimo de energía externa, pudiendo ser eléctrica o gas. Los costes, una vez instalado, son insignificantes. Incluso la energía obtenida puede usarse también no solo para calentar sino también para enfriar.

Según las estimaciones con este método podríamos sustituir aproximadamente el 25% de nuestro consumo de energía; no más, porque su uso debe ser moderado si se quiere conservar. La utilización indiscriminada puede ocasionar la pérdida del recurso energético.

La Unión Europea ofrece subvenciones a Hungría, así como al resto de estados miembros, para proyectos alrededor de recursos renovables, limpios y/o alternativos. A lo largo del año pasado recibimos importantes cantidades de dinero para usos geotérmicos, que mejoran el medioambiente y de los cuales ahora podemos disfrutar.

Fuentes:

A geotermikus energia hasznosítása
Porció kft
http://www.enebc.org/Castellano/bomba/cap1/


Muchas gracias a Gábor Szita, jefe administrativo de Porció Kft, quien me ha ayudado y facilitado datos muy útiles para este artículo.

Un helado en un baño sauna

por Kléber Mantilla

En Budapest, este último invierno solo ha nevado un día y por pocas horas. En esta ciudad, secular por soportar los más largos y gélidos inviernos de Europa del Este, ahora su gente transita meditabunda y sin chaqueta, en medio de un primaveral ejemplo del calentamiento global del planeta. En realidad, es indiscutible el anuncio de la desintegración del polo norte.

Y si en Hungría no hay nieve, en la mayoría de pistas de esquí de los Alpes hay que producir nieve artificial para no perder clientes. El hielo polar siberiano ya está abierto y se derrite tan rápido como un helado de cono dentro de un baño sauna.

¿Algún presidente idiota todavía tiene dudas? Pues habría que gritarle al oído que si no ratificó el Protocolo de Kioto (PK) ahora tendrá que escuchar el informe de la Reunión Mundial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El PK expira en 2012 y fue firmado por multitud de países que se comprometieron a reducir la emisión de gases que producen el efecto invernadero. Estados Unidos no lo firmó, pese a ser el primer contaminador mundial.

En París, este febrero, el informe de los 500 delegados de Naciones Unidas, que participaron de la cumbre climática, solo confirma que la sociedad consumista, la economía de competencia y el industrialismo sin control, serán los destructores de toda la especie humana. Así, el calentamiento global funciona como un trailer a gran velocidad que está por chocarse contra un edificio de acero. Hay un conductor ebrio dentro, que representa los intereses de las empresas petroleras y energéticas del mundo, y no hay quién pise el freno.

El IPCC, que representa a 192 estados miembros, confirma un alza de las temperaturas de entre 2 y 4,5 grados, por una duplicación de las concentraciones de CO2 en la atmósfera en relación a la era preindustrial. El economista británico Nicholas Stern, dice en otro informe sobre el coste económico del cambio climático que es “imperativo actuar de inmediato y fijar un precio mundial del carbono”. El termómetro mundial ha ganado 0,8 grados desde el comienzo del siglo XIX, con una aceleración en los últimos 30 años, que los científicos achacan a los gases con efecto invernadero, emitidos por energías fósiles: gas, petróleo y carbón.

Como consecuencia indiscutible, los glaciares en la Isla de Ellesmere y las costas de Groenlandia se están derrumbando. Apenas unos 400 kilómetros de hielo quedan en la orilla norte de Groenlandia conectándolos con el hielo polar. Y se separan. Grandes superficies de hielo polar se han pulverizado y miles de kilómetros cuadrados flotan en el océano Ártico. Según expertos, la costa norte de Alaska está libre de hielo, tal como toda la costa norte de Siberia. Es decir, el polo norte se está desintegrando.

Asimismo, estamos en las vísperas de ciclones, tifones, huracanes, tsunamis y maremotos. En un año, en el Pacífico Noroeste, se registraron 22 ciclones tropicales, 14 de los cuales se clasificaron como tifones. Los Tifones Chanchu, Prapiroon, Kaemi, Saomai, Xangsane y Cimaron, junto la tormenta tropical Bilis trajeron muertes, heridos y daños severos a su paso. Los ciclones tropicales causaron más de mil muertes. El tifón Durian afectó a más 1.5 millones de personas en Filipinas entre noviembre y diciembre de 2006, provocando muertes y desaparecidos.

A nivel local, el año pasado, la lluvia y los fuertes deshielos produjeron inundaciones extensas por el Río Danubio, que alcanzó su nivel más alto en más de un siglo. Áreas de Bulgaria, Hungría, Rumanía y Serbia fueron inundadas y decenas de millares de personas afectadas.

Pese a esto, el IPCC advirtió que el calentamiento de la Tierra es irreversible debido a las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero de la era industrial. “En función de las acciones que se tomen, la subida de las temperaturas se situará para fin de siglo entre 1,8 y 4 grados, y la del nivel de los mares entre 18 y 59 centímetros. Todo ello conllevará fenómenos climáticos extremos como canículas o lluvias diluvianas, o violentos ciclones. Se acerca el día en que el desajuste climático escapará a todo control: estamos en el umbral de lo irreversible”, dice.

¿Pero a quién le importa? En una última encuesta sobre cuál es el mayor problema mundial, 34% de los europeos consultados responden que es la economía; el 29% menciona el desempleo; un 16% señala el terrorismo y la inestabilidad política; el 10% incide en la inmigración; y sólo al 9% le preocupa el calentamiento global. La guerra le preocupa solo al 7%.

Por ahora, son vientos lejanos los que soplan al barco de la Unión Europea que busca fortalecer las propuestas de reducir el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2020.

El comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, pidió a Estados Unidos que se comprometa en las negociaciones para reducir los gases de efecto invernadero y anunció una ley para los fabricantes de automóviles que los obligue a reducir las emisiones de CO2. A partir de 2012 todos los vehículos nuevos emitirían un máximo de 120 gramos de ese gas por kilómetro. ¿Serán estos esfuerzos suficientes para evitar el acelerado calentamiento? ¿serán estos esfuerzos suficientes para evitar el deshielo de los polos?

Fuentes:

Televisión Española
http://geocaa.blogspot.com/search/label/Recurso%20did%C3%A1ctico

viernes, enero 26, 2007

El teatro cada vez se pone más serio

La abundancia de obras en Budapest es un hecho. Patearse el cartel es una operación cansadora y probablemente imposible. Tal es la dimensión de la plataforma teatral húngara que hasta el universo hispano tiene su lugar. Estos días tenemos la oportunidad de apreciar varias creaciones de directores hispanoamericanos y de obras basadas en piezas de la península o Latinoamérica. Todo un lujo para la diminuta colonia latina “atrapada” felizmente en Hungría.

El teatro que se hace en Hungría no es contestatario ni especialmente provocador, más bien resulta de una tradicional mezcla de piezas célebres, profundas y serias con los latigazos de las nuevas generaciones experimentales. No son las grandes escenografías, sino las piezas pequeñas las que cuentan. Y todo ello gracias al buen número de salas de Budapest que funcionan sin parar temporada a temporada ofreciendo cada una de ellas varias piezas al mismo tiempo.

Ahora parece que algo está por cambiar porque el gobierno ha anunciado que eliminará, a partir de este mismo año, un buen porcentaje de los subsidios al teatro, en el marco de su repetido Plan de Convergencia. Si las cosas no cambian, unas 13 salas habrán desaparecido antes de diciembre de 2007. Una verdadera pena. Y al final tendremos que conformarnos con las puestas en escena que nos ofrece la naturaleza, aunque a veces ni eso. ¿Por qué la terrible tormenta, que tanto divirtió a los británicos, a nosotros no nos quiso azotar la semana pasada? ¿Por qué pasó, sigilosa, fronteriza? Igual, aunque poco, me gustaría saber lo que el viento se llevó aquella noche.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “El teatro cada vez se pone más serio” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

El sueño de los dramaturgos

por Kléber Mantilla

Francis Bacon decía que el leer hace completo al hombre, el hablar lo hace decidido y el escribir lo hace exacto. Pero yo aumentaría que ver teatro lo hace soñador. Y el gran sueño de un vehemente viajero curioso y amante del buen teatro, es arribar a Budapest para caminar por la calle Pál, respirar en ese añejo barrio y constatar algo de las páginas de un viejo libro. Claro, yo ya en algún momento, he recorrido ese sitio y he vivido el mundo de otra infancia a través de la imaginación de Ferenc Molnár (1878-1952), este escritor húngaro que se inspiró para retratar situaciones románticas en divertidos diálogos, convertidas luego en piezas cortas de teatro.

“Los muchachos de la calle Pál”, escrita en 1907, fue el anuncio de una intensa multiplicación de sueños y fantasías del vigoroso teatro húngaro, que en los inicios del siglo XX, ya no ocultaba la creciente preocupación por los problemas de los pobres y las inequidades sociales.

Las obras de Molnár escenifican la vida de los salones de Budapest y las calles. El diablo (1907), Liliom (1909), El cisne (1920), El molino rojo (1923) son la expresión dramatúrgica magyar más célebre de las décadas posteriores, siendo recurrentes en el viejo teatro Vígszínház, de la Teréz körút.

Luego de pocos años otro húngaro, nacionalizado estadounidense, Sándor Márai (1900-1989), cuyo verdadero nombre fue Sándor Grosschmid, continuó con la plasmación de sueños a través de la dramaturgia: La música en Florencia, El último encuentro, La herencia de Eszter, Divorcio en Buda y La amante de Bolzano son obras fabulosas, solo comparadas con las de Thomas Mann y Gyula Krúdy. También Márai no perdió de vista la gente, pues alguna vez habría dicho que la clase media húngara se desintegraba. “Tal vez la única obligación de mi vida y de mi trabajo como escritor sea elaborar el proceso de esa desintegración”. Murió por suicidio en California, Estados Unidos.

En un camino paralelo, el judío húngaro György Tábori/George Tabori (1914), construyó otra extensa obra dramatúrgica basada en la crueldad de las pesadillas de la Segunda Guerra Mundial. Su padre murió en Auschwitz en la cámara de gas, mientras su madre se salvó por el perdón de un nazi al ver sus ojos. En su obra “Mi madre coraje” narra el episodio y dice que los ojos azules la salvaron. Tábori es uno de los más geniales creadores del teatro europeo. Según sus críticos, “producto de un recuerdo que se empeña en entender, el Holocausto aparece en las obras de Tábori con restos de oscura ensoñación, con un humor negro feroz y con elementos imaginarios que subrayan la atrocidad de los otros, supuestamente reales”. Las obras más importantes son Los comensales (1968), Mi madre coraje (1978) y Mein Kampf, farsa (1987). Aquí el dramaturgo ironiza al joven Adolf Hitler cuando llega a Viena para ser pintor y vive con el judío Schlomo Herzl, vendedor de biblias y kamasutras.

Tábori, fue periodista de la BBC, vivió en Hollywood y escribió guiones donde actúan Mia Farrow y Elizabeth Taylor. Además, en América fue amigo de Thomas Mann, Theodor Adorno, Bertolt Brecht, Greta Garbo y Viveca Lindfors, su esposa. Luego en Nueva York se vinculó a Lee Strassberg y Elia Kazan, en la firma el Actors Studio, con actores como Marlon Brando o Marilyn Monroe. En 1952 representó en teatro “Huida a Egipto”, que fue aplaudida por Alfred Hitchcock, quien le pidió que escribiera el guión de la película “Mi secreto me condena”.

Cuando volvió a Londres para escenificar varios textos de Brecht, por ironías de la vida, estrenó en la misma Alemania Los comensales, con un éxito contundente. Ya en el ocaso de su vida, montó en Viena Purgatorio, donde Roosevelt, Churchill y otros, esperan la orden de pasar al Cielo o al Infierno. Y en Berlín montó Velada Brecht, inspirada en una persecución de dos espías del FBI.

Faltan muchos en la lista de dramaturgos, como la baronesa Emmuska Orczy (1865-1947) con su novela “La pimpinela escarlata” sobre la Revolución Francesa, donde cuenta las aventuras de un noble inglés que se esconde tras un disfraz para salvar de la guillotina a los nobles de la corte.

Otro importante es Károly Kisfaludy (1788-1830), dramaturgo de las Guerras Napoleónicas. Su obra teatral Los tártaros en Hungría (1819) es un clásico. También tiene en su haber Irene (1820), una obra trágica, y una comedia, Los pretendientes (1819).

En sí, el teatro es un universo onírico construido con un juego de ficción y realidad, risa y escalofrío, tragedia y sentido. El sueño de un circo con sangre, risas y miles de recuerdos.

Extracto de Purgatorio de György Tábori

“Un cementerio junto al Rhin, hoy, donde los muertos están condenados a recordar aquello que preferirían olvidar, es decir, el octavo círculo del infierno...

LOTTE. -La eternidad dura un segundo, el cielo está reservado para los Goyim y el infierno para nosotros, aquí y ahora, y no allá, abajo, más allá... La mayoría de los que explican chistes comienzan con -interrúmpanme si ya lo saben-, pero no se les puede impedir a los muertos que cuenten una y otra vez los mismos chistes. Los chistes de los muertos y sus risas, no las homéricas sino las más amargas, son recomendados como divertimento para necrófobos, exorcistas, cazadores de fantasmas, amantes frustrados y el resto de la mayoría silenciosa…

LOTTE. -Yo personalmente considero la vida. ¡Oh, sí la vida!, una muy cuestionable forma de entretenimiento, un aburrimiento de por vida. Dicho brevemente, a la vida...que le den. Pero mi muerte, no quisiera presumir, pero mi muerte, ¡Oh, sí mi muerte!, fue un grotesco espléndido, más hermosa que la de Ofelia o la de Juana de Arco, las llamas nunca me gustaron…

ARNOLD. -El tiempo es sensible a las formas; el tiempo, como la música, tiene las más exquisitas formas de la elegancia. Toda vida tiene un principio, un cenit y un final, aunque no precisamente por este orden.”

Fuentes:

Ceremonia sin telón, Geomundos: artes escénicas

“El Quinteto de los milagros”

de Carlos Rodero

Entrevista de Sebastián Santos

CARLOS: Toda esta historia empezó con una idea, que era hacer una adaptación o versión del Retablo de las maravillas de Cervantes. Primero me puse a trabajar en el texto y empecé a tirar del hilo de lo que había y terminamos con una versión totalmente libre. Quedan las huellas, el nombre de los personajes, algunas situaciones del Retablo, pero se convirtió en algo completamente distinto.

Yo el texto lo escribí pensando en la puesta en escena, en el juego para los actores. Las primeras tres semanas de trabajo fueron improvisaciones a partir del material que les llevé y durante ese tiempo reescribí y cambié algunas cosas hasta llegar al resultado final.

El título es “Csodakvintett”, que es algo así como el Quinteto de los milagros. Añadimos algunos personajes, porque en el retablo original son dos personajes que luego convocan al resto. La obra es una especie de compañía que aparece de la nada. No se acuerdan quiénes son, por qué están allí, ni qué tienen que hacer. Entonces poco a poco van tirando, van tirando, hasta que aparece una improvisación nueva sobre el texto de Cervantes.

S.: ¿El contexto cuál es?

CARLOS: El contexto es una especie de farsa política, pero muy suave. Es muy interesante porque la sátira o la parodia, está dibujada en abstracto, en el sentido que un español cuando ve la obra, o un húngaro o un americano o cualquiera, puede hacérsela suya. Los húngaros que la han visto la han llevado completamente a su terreno. Y nos preguntan, por ejemplo: “-Ese tío que hay allí, es un inspector del APEH, ¿no?”, o “-Este es Gyurcsány, ¿no?”. Bueno, sí y no. Es un presidente que puede ser cualquier presidente. Tiene algo de Bush, de Zapatero y de Gyurcsány. El señor del APEH es un poco más autobiográfico, como cualquiera que tenga en Hungría una Bt. o una compañía, pero podría ser un inspector de Hacienda de cualquier país.

La base es el juego de los actores en un espacio completamente vacío. Los 3 actores encarnan a todos los personajes que aparecen en la obra. Van cambiando, a veces en cuestión de segundos, de un personaje a otro y todos los espacios los van creando ellos. Es un trabajo de actores. El acento, la fuerza, la intensidad está en los actores y espero que en el texto también haya algo interesante.

Luego hay un juego al final de la obra (que no lo voy a contar) en el que se le da la vuelta a la tortilla, de forma que involucramos al público real de esta función. Cosa que en Hungría ya se está haciendo pero no es tan común todavía. He visto algo por el estilo en Bárka, en un Hamlet. Durante la obra los actores estaban mezclados entre el público, y aunque no tenían que participar se notaba que estaban incómodos (eso del teatro tradicional que nadie te molesta, que estás allí a oscuras, como un voyeur atento de lo que está pasando delante, aunque el escenario se haya quedado vacío).

A nosotros, cuando planteamos esto, el asistente e incluso los actores, nos advirtieron que en Hungría no es tan fácil, pero ya lo hemos probado y va muy bien. Yo siempre lo he defendido. No es un enfrentamiento directo, ni les hacemos participar de una forma muy activa, con mucho protagonismo, pero rompemos con la convención de la cuarta pared. Los actores bajan. Vamos a ver qué pasa en Budapest.

S.: ¿Cómo es el Tivoli? ¿Cuál es su público habitual?

CARLOS: El Tivoli es un teatro del Budapesti Kamaraszínház. Es la más grandes de sus 3 salas. Las otras son la Shure y la Ericsson. En el Tivoli hay un aforo de entre 150 y 190. Y la programación, si bien no es muy burguesa, tampoco tiene muchas sorpresas. Nosotros somos vendégek, invitados.

S.: ¿El grupo con el que ahora estrenas es de un teatro o es un grupo independiente?

CARLOS: Esta es una compañía que se ha hecho específicamente para montar esta obra. Es una producción independiente. Juntamos director, actores y producción y aquí estamos. Nuestro objetivo es que la temporada que viene ya no seamos invitados, sino que estemos dentro de la programación de algún teatro. Hasta mayo, entonces, haremos actuaciones de invitados y si alguien nos pide la mano entonces ya habrá que pensar más en acomodarse a la línea de la programación.

Es una tarea fácil o difícil, según toque, porque en Hungría los 5 grandes festivales que hay los lleva la misma empresa. Si les gustamos estaremos en todos y si no les gustamos no estaremos en ninguno. Son dos críticos, un director y un dramaturgo. Van a ver las obras durante el invierno y si la cosa funciona, creo que el primero importante es el Poszt Pécs y luego viene el Őszi fesztivál.

S.: ¿En Hungría ya has trabajado para algún teatro?

CARLOS: He trabajado para el Merlin, en el Festival de Ultramar. A los teatros les gusta probar directores extranjeros, por lo exótico, aunque no creo que necesariamente de España, sino más bien en general. Se habían comprometido a montar las obras españolas que se habían traducido.

S.: ¿Siempre tocas autores españoles?

CARLOS: Hasta ahora todavía no me he desenganchado de eso. Pero es una cuestión que no tiene que ver con los húngaros sino con los españoles. Los españoles cuando dicen que te van a apoyar un proyecto es porque tiene alguna conexión con algún texto español. Entonces claro, a los húngaros les interesa ese apoyo económico, porque rebaja muchísimo sus gastos de producción. Y es todo como una pelota. Hasta que tu no seas un director que tengas un sello propio no vas a hacer lo que te de la gana, ni va a venir el teatro a preguntarte qué quieres hacer.

La ayuda que ahora hemos recibido es porque el autor es español, aunque desconocido o joven y la obra está vagamente inspirada en Cervantes, que queda como una especie de mecenas, ahí detrás.

S.: ¿Y cuándo estás pensando en liarte con un teatro, estás pensando en teatros de Budapest o del interior?

CARLOS: No me quiero liar con ningún teatro. Yo lo entiendo como un trabajo de encargo. Si un teatro me llama para hacer algo, lo haría con cualquier teatro. Si me llamaran de Szeged o Kaposvár para dirigir una obra lo haría encantado. Me interesaría una alianza parecida a la de Krétakör. Ese es el modelo, en el sentido que es una compañía independiente que presenta sus obras en distintos espacios, ahora en Thália, ahora en Vidám, por ejemplo.

Trabajar en plantilla de algún teatro tiene ventajas pero también desventajas. La desventaja es que eso se puede convertir en un funcionariado y entonces el teatro va a la oficina, digo el actor va a la oficina. Y está en 15 obras. “-¿Qué toca mañana? -Mañana toca Ibsen y pasado mañana Pintér y luego tengo una película en no sé dónde”. Eso a veces convierte a los teatros en fábricas, en industrias. Además las obras difícilmente se ensayan más de un mes y medio y esto ya se va alejando del arte, del trabajo a conciencia.

S.: Y con los actores, ¿cómo te manejas con el tema del idioma?

CARLOS: Trabajo siempre con una tolmács, que es una santa. Nos conocemos bien. Aunque en esta última también me he animado a intervenir en húngaro. En situaciones muy concretas, con instrucciones muy claras, me he animado a hablar directamente.

La traducción cansa. Pero ahora no siempre tiene que ser en las dos direcciones. Cuando yo me lío en español, entonces pasa por el intérprete; pero cuando ellos me dicen algo en húngaro, muchas veces no es necesario que la intérprete lo traduzca al español. Y ocurre otra cosa interesante también, que es que entre los actores y el director hay un lenguaje no verbal. Con una palabra en el momento preciso, en el contexto adecuado, ya no hacen falta explicaciones. Lo entienden y viceversa. A veces un gesto o una mirada es suficiente. Por ejemplo con el túljátszik, cuando el actor sobreactúa, cuando el actor se pasa, una mirada y el actor ya me ha entendido perfectamente.

Mi ilusión es repetir con los actores. Uno de los 3 actores ya estuvo conmigo en Tomeo y eso facilita las cosas enormemente. Él ya me conoce a mi. Yo ya lo conozco a él y entonces hay muchas veces que ya sabe por donde voy. Ya sabe lo que necesito en este momento y viceversa.

S.: ¿Y qué fue lo de Tomeo?

CARLOS: “Los misterios de la Ópera”, pero sonaba como “Rejtélyek az operában” . Fue un suicidio, una locura. Existía una adaptación de unos valencianos, pero ni a Javier ni a mi nos gustaba. Es una novela corta, yo estaba dudando, pero cuando me dijo que podía reescribirla a mi gusto acepté e hice una adaptación prescindiendo completamente de la que había. Le gustó y la montamos. La tradujeron y la montamos. Pero fue un trabajo durísimo con actores viejos, de edad y de mentalidad. Estaban Vallai Péter del Vígszínház y una mujer que se llama Bordán Irén, una pesadilla.

S.: Y volviendo al principio, ¿cómo llegaste a Hungría?

CARLOS: En bus. Crucé Europa en autobús. Vine de Berlín. Lo que pasa es que pasé por Francia e Italia en un viaje que duró casi una semana, pero yo sabía que venía a Hungría. Fue hace 6 años. Apenas lo había decidido una semana antes.

Una pareja de húngaros fueron los que empezaron a hablarme de Budapest. Nosotros, ya sabes, no conocemos nada de Hungría, poco más que formaba parte del Imperio Austrohúngaro. Había gente que me decía si no tenía miedo de irme a los Balcanes o a Bucarest. Hay un gran desconocimiento. Recuerdo que visité Barcelona un mes después de estar aquí. Recorrí las librerías, las grandes, a ver qué podía encontrar de literatura húngara en español. Ahora hay más pero en aquel entonces había 4 cosas. Se acababa de publicar la de Márai y estaba el libro de familia de Nádas Péter. También había alguna cosa de Esterházy y poco más.

Yo estaba buscando un año sabático. Estaba escribiendo. Y escribir en Londres, en Berlín o en París es carísimo, porque tienes unos recursos que se te agotan en seguida. Lo que yo quería era escribir y trabajar lo mínimo, porque ya si te sientas en la dinámica de trabajar, ya no escribes. Era cuestión de trabajar lo justo y tener el máximo de tiempo libre posible.

Quería estar lejos. Por eso me fui de Barcelona. Eso lo tenía claro, no sabía donde poner el huevo, digamos, pero lo que tenía claro era que no quería estar en España y cuánto más lejos mejor. En Barcelona habían sido 10 años de una actividad frenética, con millones de cosas, buenas, malas, de todo. No es que tuviera exactamente mal rollo, lo que tenía era una sensación de cansancio, de hartazgo y de necesidad de encontrar cosas nuevas, distintas, completamente diferentes.

S.: ¿En Barcelona que hiciste esos años?

CARLOS: En Barcelona, entre otras cosas, tuve una compañía, que duró 4 años. No estuvo mal. Trabajé también durante un año en la sala pequeña del Instituto del Teatro y en Terrassa en la Lonja. Allí había grupos de teatro amateur que me llamaban para dirigir sus obras. Pero no había nada que me atara, nada lo suficientemente jugoso, potente, ni atractivo. Y dije: “-Bueno, vamos a vivir la aventura.” Nunca imaginé que podría dirigir o montar cosas fuera de Barcelona. La idea solo era vivir, escribir.

S.: ¿Y lo que has escrito?

CARLOS: Irónicamente lo que estaba escribiendo todavía no está terminado. Mi relación con la escritura es desde 2 lados. Uno para la práctica, por ejemplo para montar una obra concreta. La otra forma de acercarme a la escritura es lo menos práctica que te puedas imaginar, llámalo experimental, llámalo como te dé la gana. Es el teatro que yo imagino o que a mi me gustaría. Es un placer enorme escribir así, sin ataduras, pero esa es la parte menos desarrollada, porque luego viene lo práctico y la realidad se impone, y más ahora que he entrado en una dinámica como la de Barcelona. Vuelvo a no tener tiempo para mis aventuras personales.

Por ejemplo, el año del Quijote teníamos una propuesta que quedó en proyecto, no acabó de cuajar. Y eso era algo práctico, porque era una cosa que si la hubiéramos llevado adelante podría fácilmente haber terminado en escena. Pero para hacerlo habría tenido que desaparecer por un par de meses y escribir, porque una cosa así no la puedes hacer en el tren ni por la noche después de una jornada laboral brutal.

S.: Estás haciendo bastantes cosas. ¿No tienes también un curso de teatro en el Cervantes?

CARLOS: No, en el Cervantes lo proponen cada año, pero para que funcione habría que hacer una búsqueda artesanal de la clientela. En la ELTE, para los alumnos del departamento de español, sí habíamos hecho un taller de escritura, en el que ellos escribían teatro, con una serie de dificultades, a partir de unos ejercicios concretos de dramaturgia. Para una cosa así tienes que tener un nivel de español medio alto y te tiene que interesar mínimamente el hecho de escribir teatro. En realidad no es como algunos piensan algo tan profesional y solo para “escritores” sino es más bien algo lúdico y divertido.

Mi trabajo principal durante el invierno es la coordinación de departamentos de teatro en los bilingües. Hay 5 ciudades que están en el proyecto. Cada semana las visito. Está Budapest y cada semana voy a Miskolc, a Szeged, a Pécs y a Debrecen. Hay un festival, abierto, que este año se hace en Budapest y se presentan los trabajos de todo el año de los 5 institutos. Desde octubre hasta abril se van preparando las obras y se presentan durante 2 días en Kőbánya-Kispest. Este año será a principios de abril. Va a haber 4 obras largas y 4 pequeñas. Trabajar con adolescentes me encanta. Es un regalo.

S.: ¿Y ahí el proceso de creación es como en esta de los milagros?

CARLOS: Ahora estoy desarrollando 3 fórmulas más o menos distintas. En una digamos que yo soy el promotor más directo; en la otra los profesores y en la tercera fórmula, que es la mayoría, los alumnos participan también. Esta es la que yo estoy empujando. Todas las piezas son de autores españoles, es una condición que nos pone el Ministerio de Educación. Hay una adaptación de un clásico que es mía, y luego creaciones colectivas.

Este proyecto se está expandiendo ahora a la República Checa, a Bulgaria y a Rumanía. La fórmula es que yo visito estas ciudades trimestralmente y trabajo con los profesores de los institutos. También hay un festival internacional que este año es en Sofía y yo me encargo de la inauguración.

S.: Por último y como dato a los actores españoles que quieren sacar sus obras fuera de España, ¿como pueden hacer para traer obras aquí a Hungría?

CARLOS: La única fórmula más o menos realista es que pase por Emilio Vilanova, por Exteriores y Cultura de la Embajada. Ya se ha hecho. Ellos asumen los gastos del viaje y el teatro los gastos de la representación. Es cuestión de proponerlo cada año en la fecha adecuada, antes del 15 de diciembre para traerlo durante la temporada siguiente.

También hay teatros, como el Trafó, que son ellos los que quieren traer compañías de fuera. Pero tienen que estar en su línea. El Trafó es muy vanguardista y suele traer compañías americanas, inglesas y alemanas. Creo que son los únicos que lo hacen de forma regular.


"El cuarteto de los milagros" (Csodakvintett) se presenta los próximos 31 de enero y 1 de febrero, a las 19 horas, en el Teatro Tivoli (Bp. VI Nagymező u. 8. Tel.:06/1/351-6812)

Dossier de la obra

Mundos paralelos

por Aranyos Eszter

A Borges lo descubro cucaracheando, en movimiento y poco a poco. Normalmente yo no voy a él, sino que él se mete en mi mundo, con insistencia y parsimonia.

Hace 17 años tuve el primer encuentro con el escritor argentino, en clase de –y gracias a– Andrea. Cada semana venía con una novela diferente, y nos dejaba a todos impresionados. Teníamos que leer, analizar y traducir partes de las piezas. Era tal la inmersión, que trabajar con ellas era como vivirlas. Mi preferida era La biblioteca de Babel. Primero fue descubrir los símbolos, de a poco. Los libros. Los caracteres. La escalera. El espiral. El hexágono. Luego la Biblioteca ilimitada y periódica compuesta de galerías hexagonales. Universos paralelos donde, si uno buscase durante un tiempo indefinido, podría encontrar su Vindicación, “o alguna variación pérfida”.

También tengo grabada en la memoria una historia de Andrea y Borges, que probablemente me haya inventado entre lectura y lectura y que me he ido repitiendo a mi misma durante los últimos 15 años. No lo sé. Andrea tenía una entrevista con él en Buenos Aires, y hacia allí volaba cuando se enteró, en el mismo avión, que había muerto justo el día anterior. Más que una simple tragedia si a mi profesora húngara agrego la de una decena de personas que desde distintas y distantes partes del mundo, ese mismo día, habían acudido a una cita imposible.

Pasaron los años, ¿y quién lo diría? caí rendida como una mariposa en celo frente a uno de sus paisanos, otro argentino. Bueno, en principio no parece ser tan difícil, ya que dicen que están por todas partes, pero de primera sentí que nos conocíamos de algún lugar lejano, de otro mundo. Por Argentina jamás me había sentido atraída, no estaba en mi lista de países favoritos, ni mucho menos.

Y tirando del hilo, al final, este verano, estuvimos allí, en la capital más europea y más familiar de América Latina que jamás haya visto. Estar en Buenos Aires era como estar en casa.

Uno de esos días, paseando por San Telmo, el barrio natal del tango, nos llamó la atención un teatrucho de nombre pretencioso, que más parecía una sucursal de la ONU que un teatro. Se llamaba algo así como CELCIT, “Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral”. De la curiosidad por lo impensable pasamos a la sorpresa cuando mi querido maromo dijo que justo ahí mismo se reunía con su banda de amigos en los ’80. Entonces el teatro se llamaba “El Parque”. Para rematar, y leyendo en detalle, descubrimos que el director del teatro no era otro que Carlos Ianni, director de “Cita a ciegas”, la misma obra que Andrea estaba traduciendo al húngaro.

E ir al “Cervantes” a ver la obra de Ianni fue simplemente dejarse llevar por la acumulación de coincidencias. Vimos el Buenos Aires de Borges, o mejor, vimos Buenos Aires con Borges, o mejor todavía, vimos a un viejo ciego sentado en un banquito escuchando con suma paciencia historias ajenas. Y el viejo, de un verbo precioso, dio y preguntó hasta que finalmente descubrió la famosa conexión babeliana de los mundos paralelos, y el círculo se cerró, y nos fuimos a comer una pizza a la calle Corrientes.

Ahora, en Hungría, las cosas fluyen tranquilamente. Unos están contentos, otros tristes. Unos se curan, otros se enferman. Unos descubren la razón de su vida, otros empiezan a perder el rumbo. Y todos, lentamente, vamos engarzando las piezas sincrónicas de cada universo paralelo.

Dentro de dos semanas, el 16 de febrero de 2007, se presentará en Miskolc, por primera vez en Europa, Cita a ciegas.

Dossier de la obra

Noches de celuloide

por Gastón Dirk

Mi relación con el cine no es común, supongo que muchos compartirán esta memoria de la infancia, pasando tardes de vacaciones escudriñando con la mirada la luz catártica del televisor, que es infinitamente mejor que la realidad cuando se es niño.

Las imágenes en blanco y negro de los detectives privados como Sam Spade (Humphrey Bogart en “El Halcón Maltés”), Philip Marlowe (Bogart en “The Big Sleep”), Mike Hammer, o agentes secretos como James Bond (sobre todo Sean Connery) y el joven Ethan Hunt (Tom Cruise en “Misión Imposible”) son figuras que más o menos quedan marcadas en la infancia.

¿Quién no ha soñado con ser agente secreto? Mafioso como Al Capone (De Niro en “Los Intocables de Elliott Ness”), Michael Corleone (Al Pacino en “El Padrino”) o Jimmy Conway (De Niro en “Goodfellas”), vaquero como Clint Eastwood en la “Trilogía de dólares” de Sergio Leone o Charlie Bronson en “Once Upon A Time In The West”. Podría continuar: Lee Marvin, John Cassavetes, James Dean… todos son iconos, mitos, figuras que prácticamente superan al mismo dios del trueno Zeus.

No sería nada descabellado decir que estos actores moldean con sus interpretaciones las personalidades de gran parte de la población “civilizada”. Uno siempre puede recordarse citando una película, encontrando analogías entre un film y una experiencia propia, o imitando los gestos y palabras de estos personajes. El llamado séptimo arte es una bendición. La conjunción perfecta entre arte pictórico/visual y literatura. Una imagen vale más que mil palabras, pero si las mil palabras se superponen a sucesiones de imágenes, el resultado es asombroso y totalmente artístico.

Con el tiempo he observado que el cine es un pasatiempo para el llamado “vulgo”, una actividad recreativa de fin de semana para amenizar los días de trabajo o de estudios. Después existe una cierta sociedad secreta, si se le quiere llamar así, que es la casta de los intelectuales, que no solo se tragan diez veces más películas, sino que también se interesan por aquellas producciones artísticas o vanguardistas, que para el “vulgo” resultan aburridas, insoportables y pesadas por solo mencionar unos pocos adjetivos de los que suelen usar para referirse a estos films.

Yo sin embargo (y confesando que me gusta mucho el cine popular) pertenezco a la casta intelectual (y esto no es pretensión, es un hecho). Admiro a directores de cine independiente, como Jim Jarmusch, que exprime el absurdo de las situaciones más cotidianas, o Werner Herzog, siempre inmerso en la oscura jungla, que es la psique humana y los sueños imposibles. Las divagaciones de carácter marxista y existencialista con toques de cine negro de Jean-Luc Godard (un verdadero merecedor del calificativo “genio”), la sexualidad explicita inherente al ser humano y la representación de los instintos en las historias de Bernardo Bertolucci, la metáfora de la vida como un recorrido por largas autopistas en las obras de Wim Wenders o la genialidad de Garci, entre otros.

Perteneciente a esta subcategoría del cine, que es el cine artístico, se encuentra un film en concreto que cuenta entre mis primeras impresiones húngaras: “Kontroll” de Nimród Antal: un debut excepcional para el director, muy buena banda sonora, guión adecuado, personajes perfectamente perfilados, situaciones cómicas, misterio, un reflejo fiel de la especial atmósfera que se respira en el metro de Budapest.

Sinceramente no he encontrado a muchos húngaros que alaben esta película, pero yo sinceramente opino que es una obra hecha con maestría sobre todo si se tiene en cuenta que es el primer trabajo del joven director. No por nada es la primera película húngara en aparecer en el prestigioso Festival de Cannes en los últimos 20 años.

Para seguir con Hungría, hay dos directores que personalmente tengo en un pedestal y son: István Szabó y Béla Tarr.

Como es bien sabido, al menos entre cinéfilos, István Szabó es el director mas aclamado por la crítica en la historia del cine húngaro y probablemente el cineasta más conocido que este país haya dado. Sus filmes artísticos de los 60 y los 70, son de lo más sutil: “Apa”, “Szerelmesfilm”, “Tűzoltó utca 25” o “Budapesti mesék” entre otros. Sin embargo su gran paso fueron los tres trabajos que yo considero el punto álgido de su carrera, junto al actor austriaco Klaus Maria Brandauer, que fueron su adaptación del Fausto “Mephisto” (que le valió el Oscar a Mejor Película Extranjera” y ha sido hasta ahora el único Oscar concedido a una producción húngara), “Redl ezredes” (ganadora del premio del jurado en Cannes) y “Hanussen” sobre el ocultista Erik Jan Hanussen, simpatizante del régimen Nazi a pesar de su origen judío. Estos tres films son una crítica totalmente abierta, sincera y certera al fascismo y se sumergen en la conciencia humana con fuerza, apoyados en una gran carga de simbolismo visual. Szabó ha realizado varios trabajos en los Estados Unidos junto a actores de Hollywood como Ralph Fiennes en “Sunshine” y más recientemente Jeremy Irons y Annette Bening en “Being Julia”.

Por otro lado el director Béla Tarr, algo más experimental en la esencia de sus trabajos, es otro personaje en el mundo del cine que tengo por fascinante. Su primer trabajo “Családi tűzfészek”, comparado por la crítica con las obras de John Cassavetes como director, es una crítica social, con un pequeño apartamento como escenario que le da un aire ciertamente claustrofóbico. A partir de aquí sigue realizando películas de gran calidad artística pero de estilo similar como puedan ser “Szabadgyalog” o “Panelkapcsolat”.

Su adaptación televisiva de Macbeth significó un cambio radical en su forma de hacer cine y pasó a tener una cualidad más metafísica que realista. Con experimentos visuales interesantes como el rodar dicha adaptación de Shakespeare en dos tomas: una de 5 minutos y otra de 1 hora. Su adaptación de la novela “Sátántangó” del escritor László Krasznahorkai es una película épica de 7 horas que llevó más de 7 años en hacerse. En estos últimos trabajos, Tarr optó por tomas largas de hasta 10 minutos. Con sus películas más recientes como “Werckmeister harmóniák” y “The Man From London” que sigue en preproducción, retrasada desde 2005 debido en parte al suicidio del productor, el director recibe más calurosos aplausos de la crítica en general y aún tiene mucho que dar, o eso espero.

Terminadas estas divagaciones sobre mis dos directores húngaros predilectos me gustaría confesar, simplemente a modo de apertura de la sección, los momentos mágicos que el cine provoca. Las cosas más triviales se vuelven fundamentales como dijo Enrique Bunbury, cuando por ejemplo Tom Waits e Iggy Pop comparten una taza de café en “Coffee & Cigarettes” de Jarmusch y luchan por resistir la tentación al paquete de tabaco que alguien ha dejado sobre la mesa. La escena de “Banda a part” de Godard en la que los protagonistas atraviesan el Louvre corriendo. La escena de apertura en “Sátántangó” de Béla Tarr con las vacas y los dos chicos caminando por la calle con la basura moviéndose por el viento a su alrededor. El cine es definitivamente el vehículo de expresión más poderoso de todos los que hay.

En las calles de Budapest, donde toda clase de individuos acechan en las esquinas, muchas veces me siento, como si estuviera en una película, bellamente rodada y con un guión imprevisible.

lunes, enero 08, 2007

2006 callejero, caliente y movido, por arriba y por abajo

El paradigma tempo-circular, dualista, organizado básicamente en el esquema de la vida y la muerte, nos enfrenta a un pasado imaginario constantemente. Si normalmente para percatarnos de la importancia de la reflexión última, necesitamos del estrépito de los fuegos artificiales, las campanas o los petardos, este año fue a lo bestia y la tierra tembló. El terremoto se produjo a las 14:39 horas en Gyömrő, cerca de Budapest. El epicentro se ubicó a unos 10 ó 15 kilómetros bajo tierra y los técnicos lo calificaron de 4,1 según la escala Richter.

En el tiempo que transcurrió entre el seísmo y las 12 de la noche no pudimos menos que preguntarnos si aquello había sido una buena o una mala señal. Buscamos otros símbolos para cotejar. Recontamos los parientes vivos, nos miramos la panza y sudamos pensando en todo lo que habíamos comido y lo que vendría. Revisamos, por último, como iba la sopa de pescado y nos sentamos en el sofá a hojear los números especiales 2006 del HVG o la Naranja mecánica en busca de una conclusión más o menos lógica para el año que se iba a ir y sobre todo para el que se venía.

El 2006 quedó impensable sin sus manifestaciones, sin sus manifestantes. Quizás nos pasamos de mambo con una o dos piedras, o quizás lo de prenderle fuego a los coches no fue exactamente como para ponerse orgullosos. Pero lo de andar moviendo los tanques fue un imperdible, seguro.

El movimiento político hacia Europa nos obliga a entrenarnos democráticamente. Y el 2006 fue todo un despertar, después de unos lánguidos años desde aquellos primeros revuelcos de principios de los ’90.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “2006 callejero, caliente y movido, por arriba y por abajo” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

2006, el secreto de una dieta equilibrada a base de patatas

por Sebastián Santos

2006 es el tercer año para Hungría como socio de la Unión Europea y pese al malestar general de septiembre y octubre pasado, un breve repaso al círculo próximo de amigos me arranca una animada sonrisa. Sin atreverme hacer una declaración pública en apoyo a la política neoliberal y de ajustes en curso, no puedo menos que decir que vamos bien.

2006 fue un año movido y estimulante con bajones más propios de la agitada vida moderna que de un macabro plan para destruirnos. Incluso, me atrevo a asegurar que las pálidas del año que se fue fueron, simplificando, naturales, sobre todo relacionadas con los desequilibrios en la dieta. Estuvimos mucho más influenciados por los vaivenes del universo vegetal que por los grotescos esfuerzos de los políticos por divertirnos.

Mi hipótesis inicial consiste en afirmar que las variaciones en el precio de los alimentos determina la cantidad y forma en hacemos uso de los mismos. A partir de aquí, los 3 meses de crisis de 2006, febrero, mayo y agosto, se explican, desde esta óptica nutricionista, por la variación extrema del precio de la comida, fundamentalmente de los vegetales básicos de la cocina húngara.

Así, febrero fue uno de los meses negros justamente porque el kilo de paprika alcanzó los inigualables ¡710 Ft! Y si combinamos la escasez de semejante valor nacional en la mesa húngara, con la insultante visita de Toni Blair, ya no son de extrañar las prematuras muertes que asolaron el mes, el abandono de empleos en rechazo a contratos leoninos y los ataques de soledad de los que no pudieron acompañar a sus parejas en sus viajes al extranjero para cuidar a su familia.

Tal es la desproporción de universitarios en el mercado laboral que muchas veces llegan a aceptar trabajos sin salario alguno solo para coger experiencia, con la esperanza de que en un futuro, un currículum más abultado los coloque en mejor posición frente a los demás.

En mayo fueron las patatas a ¡580 Ft. el kilo! ¡Un robo! Y de ahí el escándalo Kulcsár y vuelta a las despedidas. Esta vez no fueron los sesentones los que nos dejaron, sino los viejos, los de la muerte anunciada, aunque por eso no menos sentida. Volvieron, a montones, a dejar sus trabajos esclavos y el plan de reformas urbanísticas de la ciudad acabó por desalojar tradicionales inmuebles para que el capital extranjero los transformen en lujosos edificios.

Y si antes mencioné los contratos basura, aquí hay que hablar de los contratos de explotación, donde aunque los salarios son considerablemente superiores, ya que me estoy refiriendo a la venta inmobiliaria a extranjeros, la dedicación es de 24 horas, 7 días a la semana, y contra factura, ocultando con ello la relación de dependencia.

En agosto, con los frescos, alegres y jugosos tomates tirados de precio (a 271 Ft. el kilo) se acentuaron las contradicciones. Tal vez porque cuando nos ponemos requete contentos abrimos tanto el grifo que dejamos salir risas y miserias sin distinción ni criba. “Corté con J.” “Corté con E.” No fue raro escuchar como acababan viejas amistades. Otros simplemente lloraron al terminar la fiesta cuando fueron a despedir a tan fantásticas visitas al aeropuerto.

Y como cada agosto, subió la cuota de viejos muertos. Antiguamente se morían en invierno, ahora, en la acogedora y confortable Europa, lo que no logran soportar es el calor.

Pero como decía al principio las desdichas de 2006 no fueron las más; al contrario, el pasado año estuvo lleno de aventuras y nuevas propuestas. Cuando pregunté por los mejores momentos del año, todos, en seguida, me hablaron de viajes, de jugosas y divertidas lenguetadas camaleónicas por Hungría, Europa (incluyendo la futura Turquía) y América.

De Hungría recogí como típicos destinos de vacaciones el inimaginable Miskolc, Eger, Aggtelek, Velence, Balaton, Kapolcs, Esztergom, Siofok, Rackeve, el perdido Morahalom o Harkány. De Europa, Barcelona, Helsinki, Hamburgo, Roma, Madrid, Lisboa, Ankara, Viena o Zagreb. Y de América, Buenos Aires o Greenville.

En julio, en Hungría, no quedaron ni los perros. Huimos. Huimos del precio escandaloso de la cebolla, ¡a 154 Ft. el kilo! Y en vez de asustarnos, festejamos alegremente el mínimo histórico del forint, que se situó a 284 frente al euro.

Después de los viajes, es de destacar el espíritu emprendedor y novedoso del año muerto. Además de salir el número 1 de El Quincenal, hubo de todo, y todo apasionante y en movimiento ascendente. Hubo bodas, embarazos, bebés, pisos, reformas y muebles nuevos.

Paralelamente, como ya comenté, si bien se perdieron algunos trabajos, siempre aparecieron nuevos, llenos de nuevas ilusiones. Yo, por ejemplo, empecé en la Lauder, donde sigo contento como una pera y donde por fin logré que me hiciesen un contrato en regla y me diesen el bendito carnet nacional de profesor.

Hubo también poderosos eventos internacionales, como el famoso Congreso Catalán, y se publicaron cientos de libros, que por elegir alguno divertido os recomiendo la traducción al húngaro de Maitena.

De broche, con o sin hijos, y por mencionar 2 universos paralelos que ayudan a un mundo mejor declaro un aplauso general a las estudiantes de la carrera de intérprete y de éloforras, que resulta algo así como “energía vital”.

Ordenando los datos que recogí, resulta, y tampoco es de sorprender (porque digamos que es cuando en esta parte del globo declaramos inicio “lectivo” del año) que en septiembre, vacaciones fuera, se produjeron la mayoría de las alegrías que acabo de mencionar.

Y si todavía estábamos algo abrumados por el calor que no se iba, la movida de Kossuth Tér y la brutal toma de la televisión seguro nos terminaron de espabilar y nos ayudaron a mirar claro y con perspectiva hacia el futuro.

¿La verdulería? De lo más tranquila, estable, sin precios máximos ni mínimos. Cada cosa estuvo en su lugar y a su justo precio. Las patatas a 101, las cebollas a 141, la calabaza a 95, los tomates a 295 y la dichosa paprika a 268. Como si la base de un buen proyecto fuese, para empezar, una buena y equilibrada dieta. Plaza tranquila, mente abierta.

Para terminar imprescindible destacar el buen recuerdo que todos guardan de las fiestas con los seres queridos. Los regalos, la Navidad, el año nuevo y sobre todo las lentejas del 1 de enero, el szukot, las fiestas de la escuela, los cumpleaños, el día del nombre, el día de la madre, las reuniones con viejos amigos de la universidad y ese batallón de nuevos colegas que fuimos reclutando de fiesta en fiesta, de bar en bar.

El mes de la amistad, y así lo declara mi encuesta, fue octubre, inundado de fiestas de calabaza al horno con miel. ¡Un kilo de calabaza solo 89 Ft.!

Paradójicamente, mientras unos se amaban, alrededor de Astoria la policía repartía balas de goma y pegaba, a diestro y siniestro con la “vípera”, festejando el aniversario de la revolución del ’56.

Fuentes:
Instituto Nacional de Estadísticas
Encuesta 2006 del Quincenal de Hungría

Cronología de 2006, Hungría

por Eszter Aranyos

1 de enero: Problemón de gas

Kijev no acepta la subida drástica de Gazprom y la empresa rusa termina cortándole el suministro de gas. Aunque en Hungría no llega a repercutir la suspensión temporal del gas ruso, el gobierno inicia una serie de medidas para intentar reducir la dependencia de Rusia. Actualmente el 80% de gas consumido en Hungría proviene de Gazprom.

27 de enero: Szabó István sale del armario

Sale a la luz que el premio Oscar István Szabó, famoso director de cine, fue, durante años, agente secreto de los Servicios Secretos del Estado. El director no niega las acusaciones, pero se defiende argumentando que con ello pretendió salvar a un compañero suyo de la universidad.
(Ver El Quincenal de marzo )

5 de febrero: El virus H5N1 en Hungría

Detectan por primera vez el virus H5N1, de la gripe aviar, en el territorio de Hungría. Se trata de unos cisnes localizados en Nagybaracska y Csátalja. En junio el virus alcanza a las aves domésticas. Dos provincias, Bács-Kiskun y Csongrád, entran en cuarentena hasta agosto. Los daños estimados son de 20.000 millones de Ft (80 millones de €).

22 de febrero: Biblioteca devuelta

Regresa a Hungría la antigua biblioteca calvinista de Sárospatak, robada y llevada a la Unión Soviética en 1945. La biblioteca posee libros que datan e 1460. Rusia recibió, del Estado Húngaro, una contraprestación de más de 400.000 dólares, y otro millón de la fundación Mol. Hay todavía más de 60.000 obras de arte en el territorio de la ex URSS, llevadas tras la Segunda Guerra Mundial.

14 de marzo: El caso Combino

Llega a Budapest el primero de los 40 tranvías más largos de Europa, llamados Combino, de la empresa Siemens. Durante todo el año no dejan de acarrear problemas: rotura de cables, paro de tráfico, necesidad de reconstrucción de las paradas y las columnas, y al final, cambio del director de la empresa de transporte público de Budapest (BKV).

4 de abril: Récord de inundación del Danubio

La mayor inundación del Danubio alcanza su tope en Budapest, pero, por suerte, no causa ninguna catástrofe porque al tercer día ya empieza a menguar. En el sur del país, sin embargo, donde la inundación del Danubio llega en el mismo momento que la de Tisza, origina una dramática lucha contra la naturaleza, que dura dos semanas.

9 y 23 de abril: Quinta elección parlamentaria

Es la primera vez en la democracia húngara, después del cambio de sistema, que reeligen al grupo en el gobierno. Vence nuevamente, y por 24 diputados, la coalición del MSZP y el SZDSZ.
(Ver El Quincenal de abril)

3 de mayo: Empieza el juicio de Kulcsár

Empieza el mayor juicio penal de Hungría por malversación económica. La causa alcanza los 20.000 millones de Ft (80 millones de €), y en el banquillo están Attila Kulcsár, ex broker del Banco K&H y 22 de sus compañeros. Todavía hoy no se ha abierto el proceso por responsabilidades políticas, aunque se espera para finales de 2007.
(Ver El Quincenal de mayo)

9 de junio: Se constituye el nuevo gobierno

Liderado por el anterior primer ministro, Ferenc Gyurcsány, con 13 miembros, se constituye el gobierno más pequeño desde 1989. Gyurcsány, como primer y pronto paso hacia la reducción de la burocracia, elimina el Ministerio de Interior, existente desde 1848, unifica el Ministerio de Educación con el de la Cultura, y el Ministerio de Justicia con el del Orden Público.
(Ver El Quincenal de junio)

22 de junio: Visita de Bush a Budapest

George W. Bush, a causa de las elecciones del senado estadounidense de noviembre, anticipa su visita en honor del aniversario de la revolución de 1956. Adorna su corta charla con constantes paralelismos entre la transición democrática húngara y la incipiente democracia de Irak. Los dos jefes de estado, entre otros temas, tratan la posible devolución de un histórico edificio del Castillo de Buda.

6 de julio: Punto máximo del Ft.

El forint, que durante dos años había oscilado alrededor de 250 por euro, en los preliminares de las elecciones, en marzo de 2006, empieza su lenta subida, para alcanzar, el 6 de julio su punto máximo, a 284 Ft. Para parar la inflación, el Banco Central Húngaro, desde mediados de junio empieza a incrementar el interés interbancario, alcanzando para octubre el 8%, en vez del 6% del momento inicial.
(Ver El Quincenal de julio)

20 de agosto: Tragedia en la fiesta nacional

La fiesta nacional del 20 de agosto, celebración de la fundación del país y del primer pan, termina con 5 muertos y varios cientos de heridos, a causa de la fuerte tormenta que empieza justo en los primeros momentos de los fuegos artificiales de la noche festiva. La investigación gubernamental culpa al Servicio Meteorológico y el Instituto de Defensa y Prevención de Catástrofes.

1 de septiembre: Nuevos impuestos

Se introducen las primeras medidas relacionadas con las restricciones y reformas necesarias para disminuir el déficit estatal: el IVA de algunos productos se eleva de 15 a 20%, suben las contribuciones de los empleados, introducen un nuevo impuesto de solidaridad para las empresas e incrementan los precios de gas y agua.

17 de septiembre: Declaraciones del primer ministro, empieza la revuelta

Sale a la luz una grabación interna del Partido Socialista, de mayo, donde el primer ministro reconoce haber ocultado durante el período de las elecciones el mal estado de la economía húngara y la necesidad de las restricciones urgentes. La manifestación instantánea delante del Parlamento se transforma en revuelta agresiva. Toman la sede de la televisión, y durante casi un mes no paran las luchas callejeras.
(Ver el Quincenal de octubre)

1 de octubre: Elecciones municipales

Victoria absoluta de la oposición: de 19 asambleas provinciales en 18 tiene mayoría; y de las 23 ciudades de rango provincial, en 15 tiene alcaldes. Pero no consigue la dirección de la Capital, gobernada desde 1990 por Gábor Demszky de los liberales.
(Ver El Quincenal de octubre)

23 de octubre: 50º aniversario de 1956

Durante las celebraciones oficiales del quincuagésimo aniversario de la revolución del ‘56, con 56 ilustres invitados de todo el mundo, llega a su cúspide la revuelta callejera. El caos se apodera de la ciudad: bombas de agua, granadas lacrimógenas, víboras, tanques, etc.
(Ver El Quincenal de octubre)

17 de noviembre: Aceptada la nueva Ley Hospitalaria

En el marco de las reformas sanitarias, aceptan las leyes sobre la transformación del sistema hospitalario en Hungría. Designan 39 hospitales especializados, y reducen el número de camas activas en 16.000, quedando un total de 44.000. La clave del cambio es la optimización de los recursos.
(Ver noticias de Economía de El Quincenal de noviembre)

2 de diciembre: Abre la exposición de Van Gogh

El Museo de Bellas Artes (Szépművészeti Múzeum) celebra su 100º aniversario con la apertura de la hasta ahora más cara exposición húngara. Esperan superar el récord de visitas, hasta ahora contabilizado en 350.000 personas. La última vez que la capital húngara pudo disfrutar la obra del famoso pintor holandés fue hace más de 100 años.

El año de la revuelta

por Kléber Mantilla

El fin de un año siempre será el momento oportuno para colocar el termómetro regulador de varios procesos de un país. Instante para evaluar, modificar y perfeccionar hechos determinantes de la vida pública, tiempo de colocar los sucesos mediáticos en el escenario histórico.

El año 2006 se inició con el anunció de nuevas autopistas y obras de infraestructura como la autovía M5 que conecta Szeged con Kiskunfélegyháza, y que para marzo enlazó a Budapest. Otra autopista llegó a la frontera croata y la M3 fue prolongada hasta Nyíregyháza y Debrecen, mientras la autovía M6, unió Erd y Dunaújváros. O la famosa compra de la compañía “British Airport Authority” que adquirió el aeropuerto Ferihegy de Budapest a un precio de 1.360 millones de libras, en un contrato para operar los próximos 75 años.

A partir de marzo se instaló una perforadora en la plaza Etele para la construcción del nuevo metro de Budapest, que ya consta de cuatro estaciones, y obras en la plaza Fővám. El consorcio Bamco, de empresas francesas, alemanas, austríacas y húngaras, construyen entre la plaza Etele y la plaza Baross un doble túnel de 7,3 kilómetros, con plazo hasta diciembre de 2009.

Después de un debate sobre el estado de la nación, el partido socialista (MSZP) ganó, en abril, al conservador Fidesz. El Primer Ministro Ferenc Gyurcsány fue reelegido tras vencer al líder del Fidesz, Viktor Orbán. Ya en el gobierno, se vio obligado a reducir los gastos públicos para aumentar las posibilidades de adoptar el euro en el 2010. Además el partido socialista ganó 190 escaños en las elecciones legislativas del 9 y 23 de abril. Fue el primer partido en ganar dos elecciones consecutivas desde el cambio de régimen en 1.989.

Por aquellos días, se realizó la manifestación en bicicleta Critical Mass, a favor del uso de las bicicletas como alternativa ecológica a los coches, con más de 30 mil participantes, incluido el Presidente de la República, László Sólyom. Se exigía aumentar los actuales 43 kilómetros de carriles para bicicletas a 500.

En tanto el Primer Ministro Ferenc Gyurcsány anunció la composición del segundo gobierno de la coalición del Partido Socialista y el Partido Demócrata Liberal (SzDSz) y la reforma de la Administración Pública con la supresión de 50 mil puestos de trabajo.

Simultáneamente se dio la alerta sobre inundaciones en Hungría. Fueron los ríos Hernád y Sajó, en la región de Borsod Abaúj Zemplén al noreste del país y luego el Danubio y el Tisza. La emergencia afectó a 412 kilómetros de riberas de ríos, y unas 11.700 hectáreas fueron cubiertas por agua. En Budapest, en cambio, Gábor Demszky consiguió su quinto mandato como alcalde de Budapest, el 1 de octubre. Mientras que Ferenc Gyurcsány, insistía en la necesidad de reformar la financiación del sector público en general y la sanidad pública en particular, hacia un modelo basado en el seguro.

No obstante, la filtración a la prensa de unas declaraciones de Gyurcsány causan una progresiva crisis política interna. Entre otras expresiones, se difundieron palabras grotescas del Primer Ministro. Además se lo escuchó decir que mintió al país sobre la situación real de la economía. Casi ipso facto y por varias semanas se registraron disturbios, organizados, en principio, por el partido opositor, el conservador Fidesz. Estas arrastraron a la quema de varios coches y al ataque del edificio de la televisión pública. Luego, las reacciones se incrementaron y algunos extremistas de derecha compararon los hechos con el levantamiento contra la ocupación rusa en el año 56, incitando a la desobediencia civil. A la larga resultó más afectado el conservador Fidesz que perdió su ya debilitada credibilidad. La emisión de las imágenes de los disturbios en todas las cadenas de televisión del mundo apenas influyeron negativamente en el turismo y la economía. Por el contrario, la aprobación de la Comisión Europea del Plan de Convergencia de Hungría para la adopción del Euro generó un respaldo total al plan de reformas del gobierno socialista.

Al mismo tiempo, el periódico Magyar Hírlap publicó la lista de los 100 húngaros más ricos. El primer lugar fue para el presidente del banco OTP Sándor Csányi, seguido del constructor Sándor Demján y del director del holding Videoton Gábor Szeles. El Primer Ministro Gyurcsány y el Ministro de economía, János Kóka, bajaron a los puestos 50 y 88, con fortunas calculadas alrededor de los 12 y los 8 millones de euros respectivamente.

Pese a todo, el lunes 23 de octubre, se celebró en Hungría el 50 aniversario del levantamiento contra la ocupación soviética en 1956. Los actos oficiales contaron con la presencia de dignidades internacionales que se sorprendieron al ver la violencia de la policía húngara, que reprimió a grupos de manifestantes en las calles. Resultado: 120 heridos y 100 detenidos.

Al finalizar noviembre el parlamento húngaro aprobó una ley para restringir la jubilación anticipada para que los empleados trabajen hasta los 62 años y el comité de asuntos laborales restringió el acceso de los trabajadores rumanos y búlgaros.

Y, en Dunaújváros se colocó la parte central del puente de la nueva autopista M8. El puente, que estará listo en el tercer trimestre de 2007, medirá 3.800 metros y la pieza pesa 8 mil toneladas.

Casi al finalizar el año, Hungría se vistió de luto, para despedir a Ferenc Puskás. El célebre futbolista fue enterrado en la Basílica de San Esteban.

El 2006 fue un sendero con muchas piedras filosas que se fueron tramando desde la política y la economía. En resumen, se podría resaltar: un aniversario revoltoso y agitado, una cuestionada reubicación de la economía en disparada y un replanteamiento de la obra pública con muchos beneficios. Un tiempo para despegar y nunca aterrizar.

Entre dos tierras

por Roberto Yanguas

Cuando alguien se va a vivir al extranjero por primera vez no es consciente de que va a dejar de ser ciudadano de su país para pasar a ser ciudadano del mundo. Esto, que en principio puede sonar vacío y artificial a primera vista, es un hecho que a muchos de los que hemos tenido la oportunidad de vivirlo en primera persona nos hace sonreir, asentir levemente con la cabeza y recordar viejos tiempos. En este, mi primer artículo en colaboración con el Quincenal de Hungría, evocaré algunos de esos recuerdos.

Septiembre de 2005 fue la fecha en la que pisé por primera vez suelo húngaro. Me habían concedido una de esas tan mal afamadas becas Erasmus. Y digo lo de mal afamadas por dos razones: una, porque dicen que los estudiantes Erasmus hacen de todo menos estudiar, lo cual en mi caso se corresponde con la verdad; y en segundo lugar porque dicen que si tienes pareja y te vas de Erasmus puedes ir olvidándote de la relación, pero ese es otro tema que merecerá ser narrado en otra ocasión. El caso, como decía, es que estuve viviendo en Budapest desde septiembre hasta las navidades de ese mismo año. En esos escasos cuatro meses tuve tiempo de aclimatarme a la ciudad y a sus gentes. Pero fue precisamente en 2006, tras el retorno vacacional, cuando empecé a sentirme cada vez más cómodo en Hungría. Hasta el punto de no querer regresar a España.

Para el que suscribe estas líneas, 2006 ha sido un gran año. Cuando me propusieron escribir este artículo me dijeron que debía de hacer un balance de 2006 sobre el tema que yo quisiera: cultura, sociedad, economía, etc. A estas alturas muchos de vosotros os preguntaréis que tiene exactamente que ver entonces todo lo que he contado hasta ahora con la temática de este número. Simplemente pensé que en mi caso el mejor balance que podía hacer de 2006 era el personal. Si alguien me plantease resumir el año que acabamos de dejar con una sóla palabra, mi respuesta sería sin lugar a dudas Hungría.

Dos mil seis siempre estará asociado para mi con idas y venidas por Rakóczi utca, línea roja de metro hasta Blaha Luzja tér, domingos varios grados bajo cero en Széchenyi, cervezas en el Szimpla, comidas en el Paprika, partidos de fútbol en Isla Margarita, atardeceres (y amaneceres) en Budai Vár, encuentros en Oktogon…

Por cierto que hace un par de meses tuve la oportunidad de volver por unos días a Budapest. Esta vez simplemente de paso. Cuando bajé en Keleti le dije a la chica con la que había estado viajando desde Cracovia “-ya estoy en casa”. Todo seguía tal y como lo recordaba. Fue una sensación extraña, hacía siete meses que había dejado todo aquello, pero fue escuchar “Jó napot” y sentir que nunca me había ido. De ahí que comenzara este artículo diciendo que cuando uno se va a vivir fuera acaba sintiéndose extranjero en todas partes, o algo así.

Por cierto, el día que volví a Budapest (lo cual por cierto no recordaba) era el aniversario de la revolución del cincuenta y seis… más imágenes para el recuerdo de un año fuera de lo común.