martes, agosto 08, 2006

Hungría, entre las inversiones del parque automotor y los biocombustibles

¿De qué vive Hungría? Si hacía algunos años esta preguna podía ser fácil de responder por cualquier húngaro hoy con tantos ires y venires, recuerdos y desventuras del pasado socialista y la sucesión de inversiones que aterrizan sobre el país, no es cosa fácil.

Para entender mejor cuales podrían ser las principales fuentes de ingresos del país hay que remontarse a la herencia de los últimos años de dominación y control soviética: la producción industrial del agro y la industria automotriz, aderezada con su participación en el esquema de la industria pesada con la bauxita y la posterior cadena hacia el aluminio.

Los últimos 16 años de apertura democrática y capitalista han reciclado estos ámbitos de producción presentando actualmente a Hungría como parte del cónclave de países productores de automóviles y accesorios. Años atrás Hungría contaba, en el esquema de distribución soviética, con la fabricación de autobuses, los famosos Ikarus; camiones, los prestigiosos Rába y maquinaria agrícola varia, por ejemplo los de la firma Digép. Hoy la distribución en Europa Central y del Este se mantiene pero en función de los grandes de la industria automotríz, planteo dentro del cual a Hungría le ha tocado el ramalazo oriental bajo la dirección de Suzuki o Hankook. Por su parte el sector agrario también experimentó y mantiene una línea de cambios. La explotación masiva de territorios se quebró de golpe con la parcelización del campo y la múltiple privatización de las grandes propiedades, pero a su vez estamos presenciando durante los últimos años una serie de inversiones europeas que utilizan los productos del agro para la producción de biocombustibles como el bioetanol. El bioetanol representa una vuelta de tuerca del sector agrario hacia una economía más competitiva y desarrollada, paliando la disminución de la producción con la fabricación de un material, los biocombustibles, de mayor valor agregado.

Es en este marco de país-ficha del parque industrial europeo y reelaborador de materias primas del agro en el cual las inversiones extranjeras participan y explotan los recursos locales. Las inversiones extranjeras se interpretan entonces siguiendo estas dos lógicas. Por un lado la de parque automotriz internacional y por el otro la de mercado fiel de la Unión Europea. De ahí las inversiones de Suzuki y Hankook, entre otros; y las sucesivas inversiones de capitales europeos, resaltando el aluvión de importaciones de los paises de la UE, que representan, de lejos, la mayoría de las que recibe Hungría. El capital húngaro, fuera de CBA y algún que otro holding de la carne o la inmobiliaria, no parece ser la base fundamental de la economía húngara, sino más bien esta está regentada por el capital extranjero y el gobierno, apostando por esta política esponja se desvive por seducir al capital foráneo, con un mercado laboral barato, calificado y flexible; con un sinfín de beneficios impositivos y con una red viaria en constante mejora. Y no se detiene ahí, también está decidido a invertir en cuanta plataforma que se preste para facilitar el tráfico de mercancías entre Hungría y sus potenciales socios de los rincones más remotos del globo.

Finalmente en el desfile de inversores extranjeros llaman la atención unos cuantos cientos de inversores que no responden a las lógicas del mercado internacional, aunque se benefician de ella cuando toca, sino más bien participan de una cierta economía étnico-nacional aprovechando los sucesivas diásporas en las que el pueblo húngaro ha tomado parte.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “Hungría, entre las inversiones del parque automotor y los biocombustibles ” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Después de IKEA el mayor desembarco sueco

por Gábor Sándor

La empresa sueca Svensk Etanolkemi AB (Sekab-BKZ), en cooperación con Domsjö Fabriker ya tiene todo el papeleo en orden para comenzar, a principios de 2007, la construcción de cuatro plantas para la producción de bioetanol en Hungría.

Sekab fue fundada en 1985 y sus oficinas centrales están ubicadas en Domsjö cerca de Örnsköldsvik. Es parte NEAB, un consorcio privado regional formado por Övik Energi, Umeå Energi, Skellefteå Kraft y Länsförsäkringar.

Las plantas se ubicarán en Mohács, al sur de Hungría, Gönyű, al norte, Marcali, al suroeste, y Kaba, al este. Se prevee que la producción de bioetanol empiece plenamente en 2008. Con estas obras, cuyo presupuesto alcanza los 380 millones de euros, funcionarán otras tantas plantas de bioenergía de aproximadamente 8,5-11 MW, se crearán unos 300 nuevos lugares de trabajo y se elaborarán y exportarán unas 120.000 toneladas de bioetanol anuales. Y el total de dicha producción estará dirigida a Suecia.

Planeamos construir cuatro plantas de bioetanol en Hungría que utilizarán 1,5 millones de toneladas de trigo para producir 600 millones de litros de bioetanol por año”, declaró László Zsemberi, gerente de Sekab Bioenergy Hungary Zrt en rueda de prensa el pasado miércoles 19 de julio. Y agregó que esperan vender unos 294 millones de euros por año a partir de 2009, de los cuales más del 90% estarán destinados a la exportación. Y remató constatando que este proyecto es el más grande y relevante del sector en Hungría.

Sekab es la última, y la más importante, de una serie de empresas que está inviertiendo en plantas de bioetanol en Hungría, aprovechando las copiosas reservas de materias primas, las subvenciones de la Unión Europea y las ayudas y facilidades que el propio gobierno húngaro otorga a tales fines.

En lo que va del año 5 empresas diferentes ya han anunciado su intención de invertir en este sector en Hungría. Se trata de empresas mixtas de capitales húngaros con capitales provenientes de los Estados Unidos, Alemania y Suiza y las inversiones alcanzan los 700 millones de euros.

Para Stig-Gunnar Eriksson, uno de los directores de Sekab “Hungría tiene importantes reservas a largo plazo de materias primas, una ubicación privilegiada en Centro Europa, manejo de alta tecnología y apoyo gubernamental real y potencial para las inversiones en biotecnología”.

El bioetanol, puntualmente la acetaldeina y el atilacetato, que son los compuestos en los que se especializa Sekab, se producen a partir del trigo, el maíz o la caña de azúcar y puede ser utilizado como aditivo de gasolina o como combustible en sí mismo. La Unión Europea tiene entre sus planes el aumento de la producción y el consumo de biocombustibles y se espera que para 2010 los biocombustibles representen el 6% del total energético de la UE.

Es en beneficio de Hungría utilizar recursos energéticos alternativos como el bioetanol, de ahí el apoyo del Ministerio de Agricultura y del gobierno húngaro a los proyectos que sirvan a tales fines”, declaró József Solymosi, consejero del ministro de agricultura József Gráf.

Sekab, por supuesto, tiene intención de solicitar subvenciones al gobierno húngaro y a la Unión Europea para las cuatro plantas de bioetanol, pero todavía no se ha sabido cuál podría ser el monto de las mismas. La Unión Europea, por norma, podría financiar hasta el 40% de la obra.

Las plantas no solo van a contribuir a la creación de 300 empleos directos sino que además crearán a su alrededor un significativo tejido productivo, sobre todo en el sector de la agricultura. Se espera que el valor ocupacional que este proyecto genere involucre a más de 30.000 personas, entre pequeños productores y empleados de distintas industrias subsidiarias. Por otra parte cabe decir que ya se han cristalizado las compras de los terrenos que ocuparán las fábricas. La producción anual de Sekab necesitará aproximadamente de 1,5 millones de toneladas de maíz y trigo, 612 mil toneladas de pastos y 57 mil toneladas de residuos orgánicos.

El análisis de Zsemberi es aún más complejo ya que asegura que la industria del bioetanol en Hungría mejorará substancialmente los índices macroeconómicos del país al reducir la necesidad de importación de gas y petróleo, saneando de esta manera la balanza comercial.

Finalmente además de los repetidos 600 millones de litros de bioetanol, las cuatro plantas producirán 124 GWH de energía, 423 mil toneladas de dióxido de carbón líquido y 460 toneladas de DDGS (Granos destilados secos con sólidos), un producto alimenticio de alto contenido nutritivo.

La apuesta por el etanol no es simplemente económica sino que forma parte de las distintas tentativa que pululan en el planeta para el desarrollo de combustibles alternativos al petróleo, y menos contaminantes. Sekab produce biológicamente etanol a partir de la fermentación de azúcares, procesando la pulpa de papel con el propio oxígeno atmosférico. El etanol se presenta como un combustible no contaminante y cabe resaltar que el etanol que resulta evaporado en el proceso de producción o en su posterior utilización se disuelve fácilmente en agua o dióxido de carbono revirtiendo en el ecosistema como oxígeno, entrando a formar parte de un ciclo cerrado sin residuos, muy diferente del patétio caso del petróleo.

Fuentes:

El borboteo de las melancólicas importaciones argentinas hacia Hungría

por Sebastián Santos

Hungría, después de la caída del bloque soviético y su paulatina incorporación a la Unión Europea se ha convertido en un mercado por más seductor e interesante a las inversiones e importaciones extranjeras. Con un crecimiento mantenido del 3% anual y un volumen de importaciones en aumento, que solo en el sector alimentario alcanzó en el último período los 1600 millones de dólares, Hungría, junto a otros países de Europa Central, es una perla.

Pero es un hueso duro para el sector exportador argentino que en los últimos años ha visto como las pocas importaciones que había conseguido consolidar se han ido esfumando. El escaso movimiento de la balanza comercial entre ambos países se explica porque, al menos tradicionalmente, los dos son productores agrícolas, y por ende rivales. Argentina, por otra parte, no ha sabido aprovechar el impasse económico-político desde que Hungría dejó la órbita de Moscú hasta su incorporación a la UE en mayo de 2004. En este período hubo tímidos intentos de gestar un circuito comercial entre ambos mercados, por ejemplo con la visita, en 1999, de Attila Chikán.

Pasado el titubeante franeleo político-económico, la Unión Europea prácticamente se ha apropiado de la potestad de importar a Hungría, superando en la actualidad el 65% de las importaciones. La política de cuotas se complementa con la proteccionista para asegurar por un lado el movimiento oeste-este, dentro de Europa y por otro para evitar la intromisión de competidores de fuera de la Unión.

Tal vez si Argentina pudiese cambiar el perfil de sus exportaciones, básicamente agrícolas, podría adaptarse a las nuevas necesidades del mercado húngaro, que hoy por hoy giran en torno a los bienes de consumo durables, debido al creciente mercado interno; a las inversiones en infraestructura derivadas, sobre todo, de los subsidios de la UE a tales fines; y a las industrias secundarias de las ya instaladas en la zona, fundamentalmente las de automoción y de elementos electrónicos básicos. Los productos manufacturados ocupan mas del 80% de las importaciones y van en aumento, principalmente los bienes de capital que representan el 50% del total de importaciones.

De cualquier manera la importante bajada en los números de las importaciones argentinas a Hungría habría que matizarla por el cambio, a partir de 2004, del sistema de contabilización de las importaciones, en el cual solo quedan registradas las directas y no, como anteriormente, aquellas que se nacionalizaban antes de llegar a Hungría en otro país europeo.

Argentina no solo exporta a Hungría sino también a otros países del área de Europa del Este, fundamentalmente a Polonia, que sobrepasa con creces el volumen de importaciones a Hungría. Con esto Argentina ha diseñado un plan de exportaciones y logística para la zona, amortizando costes al compartir el aparato de distribución. Lamentablemente todavía los costes logísticos son considerablemente más elevados que para la parte oeste de Europa, donde existe una más larga tradición de importación de productos argentinos.

Finalmente remarcar que las relaciones institucionales que podrían favorecer el fluido de productos hacia Hungría son parcas y han sido prácticamente abandonadas después de la debacle económica de 2001 en tierras del sur. Hay un acuerdo vigente para protección de inversiones firmado en ‘93 y otros del ’97 de cooperación aduanera y desarrollo de intercambio comercial entre los entes oficiales de promoción (ITD y ExportAr). Pero vuelvo a repetir que son básicamente formales, poco atrevidos y vacíos de contenido que pueda llegar a plasmarse en un incremento real de los intercambios comerciales.

Lo curioso es que pese a que Argentina en los últimos 10 años ha duplicado el volumen de sus exportaciones (alrededor de los 600 millones de dólares mensuales), y que Hungría también ha aumentado vertiginosamente sus importaciones (por ejemplo en el período 1992-2002 aumentó un 240%, llegando a los 37,6 mil millones de dólares), el flujo entre ambos países simplemente ha ido a la baja, pasando de los 40 millones de dólares anuales de los ’90 a los 20 actuales. Pese a ello el margen de la balanza comercial entre ambos países se inclina hacia la Argentina, tal como muestran los datos de la oficina de estadística de Hungría:

Balanza comercial

El tipo de importaciones que se reciben de Argentina es, como ya comenté, básicamente del sector agrícola, principalmente pescado (37%), maníes (23%), cueros (11%) y residuos de la industria alimenticia (6%), a cargo de los grandes holdings del país.

Pero otra parte y tal vez este sea el detalle más prometedor e interesante, existe todo un abanico de productos, a cargo de una serie de Pymes que pese a no ser relevantes en la balanza comercial generan dividendos y relaciones multilaterales. Este es el caso de las importaciones de melocotones, mermeladas, miel, mate, maíz, medicamentos, colas adhesivas, hilados de algodón y cuchillas para máquinas industriales. Para promocionar estas actividades existe la Cámara argentino-húngara de comercio e industria presidida por E. Kalpakian y Américo de Gosztonyi.

La particularidad de esta cámara junto con una multitud de iniciativas individuales es la importante y creciente presencia de algún tipo de economía, podríamos decir, étnica, entre ambos países a cargo de los distintos grupos de colectivos húngaros de Argentina.

En este país existen 21 asociaciones húngaras y 4 colectivos religiosos también húngaros, todos organizados alrededor de la FEHRA, la Federación de Entidades Húngaras de la República Argentina. Llega a ser sorprendente el fuerte espíritu nacionalista con que los húngaros de primera, segunda y tercera generación cultivan los valores y los modos culturales de Hungría. El guiño húngaro promueve, junto con los aspectos culturales y la consabida mirada hacia Europa, un flujo de intercambios comerciales, constante y exquisito. Además seguro que buena parte de las más de 100 familias húngaras retornadas de Argentina colaboran en la tarea de mantenimiento y estímulo de los vínculos culturales y económicos entre ambos países. Quizás solo es cuestión de ver, mirar y potenciar. Un pequeño grupo puede llegar a hacer país. Las relaciones entre las grandes empresas argentinas y húngaras se ven estimuladas por estos pequeños núcleos étnicos que insisten en mantener viejos lazos. El desafío consiste en apretar a los principales importadores de productos argentinos, como AGP General Trading de Godolló, Hungarofruct y Gubas de Budapest, Kaiser’s Stores y Plus Food Discount de Nagyvasartelep y Tisza Grocery Trading de Szeged.

Para visibilizar la cara argentina en tierras de Europa Central resulta especialmente interesante la participación en las ferias que se realizan en Budapest, en el caso que nos ocupa y dado el tipo de importaciones, aquellas referidas a alimentación. Este año ha ocurrido con éxito IFE (Feria Internacional de Alimentos, Bebidas y Hospitalidad para Hungría y los países balcánicos) entre los días 21 y 23 de febrero y todavía nos falta por ver FOODPEST (Feria Internacional de Alimentos, bebidas y comidas elaboradas) en noviembre, del 21 al 24. Aunque, como sugerí anteriormente sería interesante para los exportadores argentinos prestar atención a la posibilidad de posicionarse en los sectores en expansión, sobre todo el del automóvil. En septiembre, a partir del 28 y hasta finales de mes, se espera con expectación Autotechnika –AUTO-DIGA 2006 (Feria Internacional de la Industria del Automóvil).

Fuentes:

Inversores para cuzar por el ombligo de América

por Kléber Mantilla

En la economía globalizada, el desarrollo de la producción tecnológica, industrial o farmacéutica se extiende por el planeta según la efectividad y velocidad como se realicen las rutas comerciales de conexión, sean marítimas, terrestres o aéreas. Por decir, si Hungría quiere llegar más rápido cargado con más productos a Japón y viceversa, se tendría que pensar en rutas marinas directas y con buques de gran calado. Pintada la línea en un mapa daría como resultado una parábola directa que parte de algún puerto del Mediterráneo, España u Holanda, luego atraviesa por el ombligo de América, para terminar en Yokohama, en Tokio, pues cualquier otro intento sería absurdo, como bordear por toda el África y la India, para llegar al mismo destino.

Hace unas semanas en Budapest se expuso a la prensa internacional y al sector empresarial húngaro las ventajas de la amplicación del Canal de Panamá. Esta fue la ocasión para comprender cómo funciona la dinámica del comercio contemporáneo. Sin duda, se evidencian las posiciones encontradas al respecto: por un lado, está el sector empresarial mundial que busca robustecer sus economías sin limitaciones y por otro, están los débiles grupos ambientalistas, que alertan sobre el impacto al ecosistema y la vida silvestre de la zona. El Estado de Panamá destaca sin resquemor que se trata de una obra al servicio de la humanidad y durante los últimos meses realiza una campaña de información por Europa para fortalecer su idea. Esta claro que se requiere de inversores foráneos y además que debe pasar por un complicado proceso político interno, pues se realizará en octubre una consulta nacional para preguntarles a los ciudadanos panameños si están de acuerdo con esta obra majestuosa de infraestructura.

El encargado de negocios, Luis Martínez, explicó en Budapest, con detalle, que se trata de un proyecto ambicioso para permitir que crucen barcos mucho más grandes que los actuales, entre los dos océanos: Atlántico y Pacífico. Asimismo, el presidente Martín Torrijos, ya anunció que en el 2007 se iniciarán las obras de ampliación del Canal de Panamá, después de que se aprobara el proyecto para mejorar esta infraestructura. ”Se prevee que las obras se alarguen hasta el año 2014, cuando se cumplirá el centenario de su inauguración. Los trabajos de ampliación consistirán en la construcción de un tercer juego de esclusas, que agilizará el transporte marítimo y aumentará la capacidad del canal.

"El Canal de Panamá absorbe un 5% del total del comercio marítimo del mundo y, en los últimos años, ha visto como aumentaba la demanda de carga del mismo. Con la ampliación, se pretende facilitar el paso de buques de gran tamaño que, en estos momentos, no pueden pasar por el canal al ser demasiado estrecho", señala un informe oficial. Las obras de ampliación del canal costarían unos 5.250 millones de dólares, que se sufragarán con el aumento progresivo de los peajes que se cobran para cruzar a través del canal. Asimismo, se calculan 40.000 empleos directos e indirectos entre 2007 y 2014.El proyecto busca el paso de barcos de mayor calado y capacidad de carga, llamados Post Panamax, que pueden tener un ancho de 41 metros. Un 42% de los alrededor de 14 mil barcos que transitan anualmente por el canal son del tipo Panamax, con 32,30 metros de ancho.

El debate sobre la ampliación culminará el próximo 22 de octubre, con el referendo nacional, que costará unos ocho millones de dólares. Así, 2 millones 134 mil 707 ciudadanos panameños deben contestar la pregunta: ¿Aprueba usted la propuesta de construcción del tercer juego de esclusas en el Canal de Panamá?”. Los detractores consideran que la propuesta no incluye un plan de desarrollo social y sostienen que carece de base financiera sólida ya que se han minimizado los costos. Entre los más fuertes críticos se encuentra el Frente Nacional por los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso), que convoca a la población a emitir el voto negativo. Ellos dicen que la construcción es peligrosa para el ecosistema, pues afectará a las comunidades y sacrifica recursos necesarios para combatir la pobreza y el desempleo. Sin embargo, las encuestas locales preveen que ganará el Sí.

Otro analista, Roberto Castellanos, dice que la ampliación del Canal de Panamá representa una de las decisiones más trascendentales de su historia; pese a ello, ”quienes la propician y visualizan son los interesados en preservar la vía acuática como medio por el cual la flota marítima mundial acrecienta los márgenes de ganancias económicas derivados de los negocios del trasporte marítimo”. De ahí se pregunta, ¿es la autoridad del Canal de Panamá una agencia estatal al servicio de las navieras e intereses de las potencias marítimas del mundo? Otro analista afirma que el impacto económico, social y ecológico de la construcción del tercer juego de esclusas y del sistema de embalses o represas inundarán miles de hectáreas de bosques, que desarraigará a miles de campesinos y que afianzará mucho más la función transitista y de servicios del istmo, en perjuicio del desarrollo agrícola e industrial local.

Con relación a los efectos sobre el medio ambiente, un documento alternativo reitera que unas 80 mil hectáreas de bosque serán afectadas, considerando las áreas sumergidas, construcciones de hidroeléctricas, caminos, torres de transmisión eléctrica, sitios de depósitos de materiales, trayecto de canales y túneles, entre otros. Además confirma que afectaría el equilibrio natural de toda la región, sobre todo el Corredor Biológico Mesoamericano, un frágil sistema ecológico que incluye a siete países centroamericanos con posibles alteraciones climáticas y la afectación de la propia cuenca del Canal.

Pese a todo, el Canal de Panamá quedará obsoleto en el año 2013 al no poder atender el tráfico de barcos de mayor tamaño. Si no se amplía, los partidistas dicen que “se anticipa que mucha de la demanda relevante que no pueda ser atendida migrará hacia el canal de Suez y el sistema intermodal de los Estados Unidos”. Otro documento identificó también como competidores de la vía panameña un posible canal que se construya en Nicaragua, la red ferroviaria del río Amazonas hacia el Pacífico en Brasil y Ecuador, una carretera en Honduras que interconectaría varios puertos y la posibilidad de adicionar servicios para barcos Post Panamax en el canal de Suez.

Los Post Panamax, por su gran tamaño, no pueden pasar por las esclusas o compuertas construidas entre 1904 y 1914. El Canal tiene capacidad para movilizar cada año 325 millones de toneladas de carga, lo que representa el paso de unas 13 mil naves. Y hasta hace poco solo la empresa tecnológica e industrial alemana Siemens confirmó su voluntad de participar en la ampliación y modernización del Canal de Panamá.

La empresa alemana se mostró atraída por los proyectos para la instalación de un tren ligero en la capital y la ampliación del sistema de esclusas de la vía acuática. Otros campos de participación incluirían el suministro de equipos de automatización y grúas portuarias, así como la incursión en el mercado energético nacional. Siemens emplea a 170.000 trabajadores en el mundo y tiene 18 años de presencia en Panamá, donde es reconocida como fabricante de equipos de alta tecnología. "El Canal de Panamá utiliza desde hace varias décadas maquinarias y equipos de precisión fabricados en Alemania para asegurar el tránsito expedito y seguro de las naves mercantes. La vía interoceanica superó en el ańo fiscal 2003-2004 la barrera de los 1.000 millones de dólares en ingresos por peajes, debido al aumento en el tonelaje de los buques en tránsito".

¿Habrá alguna empresa húngara interesada en contribuir con la obra?

Un proyecto redondo, Neumáticos Hankook

por Aranyos Eszter

El 14 de julio de 2006 en Dunaújváros tomó lugar la celebración oficial de la fundación y de la puesta de la primera piedra de la fábrica en Hungría de la empresa Hankook Tire de Corea de Sur.

Hankook Tire, fundada en 1941, en 2005 era la octava productora en el mercado de neumáticos. Ya que el 37% de su producción se orienta hacia el viejo continente, para reducir gastos y tiempo de transporte, decidió instalar una fábrica en Europa. En 2005, después de una serie de negociaciones con varios países, entre otros Eslovaquia, y después del viaje del ministro de economía –Kóka János– a Corea del Sur, los directores de Hankook Tire eligieron como terreno para su inversión Hungría, específicamente Dunaújváros.

El lugar del antiguo reinado de la industria del hierro, con la gigantesca Dunaferr que daba trabajo a muchos miles de personas, tiene una ubicación excelente en el tejido de Europa: está a 65 kms de Budapest –en la nueva autopista M6 a menos de media hora de viaje–, junto al Danubio. Con la promesa de la construcción de un nuevo puente sobre el Danubio abrirá la posibilidad de captar trabajadores no solo de Dunántúl, sino también de la parte más pobre del país. Por otro lado, con la Escuela Superior de Dunaújváros y la Universidad de la cercana Veszprém no habrá ningún problema para conseguir buenos ingenieros de la industria química.

El objetivo de Hankook Tire es iniciar la producción en julio de 2007 y alcanzar la capacidad máxima de 10 millones de ruedas en noviembre de 2010. Con una inversión de 500 millones de euros, la empresa sudcoreana dará trabajo a unos 1500 trabajadores en relación de dependencia y a otros 750 trabajadores indirectos, a través de la red de proveedores. De esta manera, Hankook Tire logrará abastecer cualquier punto de venta en Europa en menos de 5 días e intentará competir por el cuarto puesto en su mercado.Por otra parte, la empresa también quiere edificar en la ciudad un centro de investigación que daría trabajo a otras 20 personas de educación superior.

El gobierno está especialmente interesado en apoyar esta inversión. El Sr. Garamhegyi Ábel, secretario del Ministerio de Economía y Transporte, en la rueda de prensa de la ceremonia de inicio de obras, confirmó que el estado húngaro prestará una subvención de 15 mil millones de forintos en forma de financiación ulterior y beneficios impositivos, con la condición de que Hankook contrate esos 1500 trabajadores, especialmente la cuota de trabajadores diplomados y que la empresa mantenga el prometido y desado volumen de facturación y exportación. De esta manera esperan reducir significativamente tanto la tasa de desempleo de los diplomados del país, como la tasa de desempleo de la región en particular.

Previa a la ceremonia de inicio de obras ya los verdes habían pactado con Hankook para que este cumpla con los más estrictos reglamentos en materia ecológica de la Unión Europea, incluso aplicándolos desde el mismo año del inicio de la producción, en lugar de a partir de 2010, como exige la Unión.

Paralelamente, el parque industrial cercano, poco a poco, se está llenando de empresas que se preparan para convertirse en los fieles proveedores de este gigante de la automoción.

Esperemos que la empresa sudcoreana cumpla sus promesas y objetivos tanto de producción como de utilización de proveedores y de mano de obra locales; que pague salarios justos y que no se repitan los conflictos sindicales de Suzuki; que, tal como han afirmado controlen el tema de la contaminación y respeten la flora y fauna del lugar; y que finalmente las condiciones del mercado, local e internacional, le sean propicias para no dejar Hungría por algún otro paraíso de inversiones más ventajoso.

De aquí a dos años podremos empezar a comprobar, en base a las estadísticas regionales, si este sueño circular es tan de color de rosa como lo pintan. ¡Ojala!

jueves, julio 13, 2006

El forinto cae como la lluvia inesperada y torrencial de cada tarde


Los meteorólogos nos habían predicho, con las manos en el fuego, que tendríamos un verano triste, gris, frío y lluvioso. Muy por el contrario el verano es una gloria y más parece que estemos en alguna isla del Caribe, con sus susodichas tormentas tropicales de las 7 de la tarde. Con el forinto ha pasado tres cuartas partes de lo mismo. Nadie se esperaba esta abrupta devaluación. A los turistas les va bien; los que vivimos aquí leemos el periódico con cierta inquietud, algo asustados por las hipotecas que cotizan en francos suizos y cambiando las propuestas de viaje a la Europa de los 15 por el recupero de Transilvania, sus montañas y su gente mágica.

Las variaciones en el precio del forinto son la cara visible y a veces escandalosa de un panorama económico y político mucho más amplio. Desde que acabadas las pasadas elecciones el gobierno socialista presentó su nuevo programa de reformas el paquete ciudadano vive en vilo. Los voceros del gobierno no logran dar una imagen seria de su programa y las sucesivas contradicciones del discurso político terminan por marearnos.

Esta semana se ha votado finalmente en el parlamento el programa de ajustes y como era de esperar aquellas propuestas que requerían los 2/3 de la cámara no han prosperado, pero sí buena parte del resto de medidas impositivas y de recorte. Ahora sería de esperar un panorama político más tranquilo, al menos claro; pero julio y agosto son meses de impasse, la administración funciona lentamente y nuestras dudas, más que justas, no son atendidas con la debida celeridad. Hay que respirar hondo y esperar a septiembre, confiados en que los tecnócratas del Banco Central sepan organizar la jugada y no dejen que al forinto se lo lleve la corriente.

Hungría no determina, ni mucho menos, el curso de la entramada economía mundial. Asentada en el grupo de los llamados países emergentes disfruta o padece de los vaivenes, de las burbujas y de las crisis. La incertidumbre del equipo Gyurcsány comparte la misma del equipo Bush, se refleja en él y espera, con una sonrisa medio muerta, el retorno de su imagen convertida en inversiones de riesgo.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “El forinto cae como la lluvia inesperada y torrencial de cada tarde ” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Budapest, bueno, bonito y barato. La canasta familiar a tu medida

por Sebastián Santos

La última vez que estuve pendiente de los cambios de divisas fue en la Argentina de la hiperinflación de Alfonsín. Cuando me instalé en Europa a principios de los ’90 todavía mantenía cierta preocupación al saber el dinero en el banco con rendimientos ínfimos. Pero al final me terminé olvidando y acepté las sucesivas devaluaciones con parsimonia y sin apenas stress. Este juego de comprar y vender no tiene en Europa la misma popularidad que en las tierras del sur. Eso no quiere decir que no hubiese sido un muy buen negocio invertir en dólares en España hasta la entrada del euro. En esos últimos 10 años triplicó su valor, desde unas roñosas 90 hasta columpiarse en unas sabrosas e irresponsables 300 pesetas por dólar.

A Hungría llegué aún más tranquilo, casi diría entregado, primero por mi desconocimiento del lenguaje y mi temor a cagarla en cualquier simple operación frente al mostrador o la pantalla del cajero o el ordenador, y segundo por haber comprobado, nada más llegar, que los costes bancarios son considerablemente más altos que en España. El dinero lo tengo repartido en tres cuentas, una en dólares, otra en euros y otra, por supuesto en forintos. Guardo, digamos una caja chica, para mis gastos mensuales y el resto del dinero lo mantengo en algo así como unos plazos fijos mensuales renovables automáticamente. Lo bueno de esto es, primero, que entiendo como funciona y segundo que puedo disponer del dinero en cualquier momento. Cuando reviento este tipo de plazo fijo lo único que sucede es que pierdo los intereses del mes, que por cierto, son bastante pobres. Para las cuentas en forintos no superan el 5%, y para las de euros no llega al 2% anual.

Kléber, hace cosa de un mes, me explicaba que comprando y vendiendo euros la inversión se podía mejorar considerablemente, pero, la verdad, no le presté mucha atención. Ahora, con el euro a más de 280 ft, tengo que sacarme el sombrero y felicitarlo porque especular con la divisa no ha resultado ser un mal negocio. Después de las elecciones generales pasadas y de la presentación pública del nuevo plan de reformas del gobierno el forinto ha sufrido una devaluación considerable. De los tradicionales 250 forintos que cotizaba el euro hasta el pasado mes de mayo, se ha pasado a los 280 y subiendo. Hoy 3 de julio, el euro cotiza, para el pueblo llano a 277,02 / 289,78 (http://www.mkb.hu/), o sea una media de 283,4 ft. Aquí vale la pena una salvedad, porque aún estando todos juntos y apretados en Europa, las cotizaciones de las divisas de la Unión cambian considerablemente en cada país. Hoy mismo he mirado la página de La Caixa y para mi sorpresa no solo las diferencias de compra y venta son mucho más que abusivas, sino que además revientan el forinto un 16 / 17%, ofreciendo para su venta y compra: 246,5 / 333,51 forintos por euro.

Ante esto, en Hungría, pese a una cierta preocupación mostrada por el gobierno por la devaluación y un tímido reajuste a través de la tasa de interés interbancaria, la devaluación del forinto no parece ser más que otro engranaje del plan de reformas para cumplir con los planes de reducción presupuestaria del gobierno, hacer de la región un lugar más apetitoso a las empresas que practican la deslocalización y mejorar las exportaciones. A esto agregaría, con la llegada del verano y las vacaciones, el atractivo para nuestros vecinos del Oeste, de un país encantador y cada vez más baratito.

Este es un momento especialmente interesante porque todavía no se ha terminado la subida de precios generales, especialmente los derivados de insumos o servicios provenientes del extranjero. Por un lado quiere decir que nuestro poder adquisitivo todavía se mantiene, pero además que el de nuestros visitantes ha aumentado. En agosto, para cuando han pronosticado la gran subida, los salarios se nos van a ir a los pies y vamos a llorar de lo lindo. De momento disfrutemos, como cualquier otro país tropical de la zona, de este cambiante verano torrencial.

¡Tenéis que venir a visitarnos! Skyeurope o Wizzair os traen en un plis y a muy buen precio. Con tiempo podéis encontrar ofertas de cojones, pero sino con unos 200 euros vais y venís con tranquilidad desde Barcelona, Madrid o aeropuertos secundarios como el de Girona. Una vez aquí solo es relajarse y gozar. A los colegas los insto a que vengan a conocer e instalarse unos días en mi nueva casa, a pocos metros de Városliget, y a los desconocidos de siempre a que usen la multitud de redes primarias a nuestro alcance para dar con una habitación o un piso en Pest. Un anuncio en El Quincenal o en el WIW pueden dar muy buenos resultados. Este es el mundo de los “conocidos” y todos van los locos por acumular favores.

En cuanto a los precios, estos días me he tomado la molestia de apuntar mi personal y popular canasta familiar (he cogido una media de 284 ft). Os doy los datos clasificados según grandes superficies, pequeñas tiendas y mercados; en cuanto al consumo de ocio es importante remarcar la diferencia de precios que puede existir entre ciertos bares que yo he dado en llamar progres con los bares populares, con menos comodidades pero también con precios mucho más reducidos:

27 de junio de 2006

  • Abono mensual de transporte ........................................6950 ft. (24,47€)
  • 2 Cafés (terracita étnica) .................................................200 ft. (0,70 €)
  • Menú para 2 (dos platos, sopa, agua, zumo) ...........................1800 ft (6,33€)
  • Agua mineral 1,5 l (súper 24 hs) .........................................160 ft (0,56€)
  • 4 dónuts de plástico (súper) ..............................................260 ft (0,91€)
  • 2 copas de vino, café (terraza progre) ..................................800 ft (2,82€)
  • Limpiaparabrisas (tienda de recambios de coches) ..................2900 ft (10,21€)

28 de junio de 2006

  • Mr. Proper, ambientador para el wc, papel higiénico (súper)......... 1087 ft (3,83€)
  • Café (gran Superficie) .......................................................330 ft (1,16€)
  • Móvil Sony-Ericson J220i (gran superficie) ..............................12990 ft (45,73€)
  • Resma papel (gran superficie) .........................................999 ft (3,52€)
  • 1 kg de pan (súper 24 hs) .......................................................149 ft (0,52€)
  • Cerveza y paso largo -dos medidas de agua y una de vino- (terracita progre) ........450 ft (1,58€)

29 de junio de 2006

  • Caja de condones de 10 (farmacia) ........................................655 ft (2,3€)
  • 16 Fotocopias ..................................................................109 ft (0,38€)
  • ½ kg de mate Taragüí (mercado) ............................................1235 ft (4,34€)
  • Zapatillas de playa (mercado) ................................................1200 ft (4,23€)
  • Pasta rellena con semillas de amapola -makos rétes- (mercado) ...........159 ft (0,56€)
  • Bollitos de grasa -pogácsa- (súper 24 hs) ......................................109 ft (0,38€)

30 de junio de 2006

  • Pasta rellena de chocolate y otra de requesón -túró- (súper 24 hs)..... 264 ft (0,93€)
  • Café de máquina (escuela) ..........................................................50 ft (0,18€)
  • dónut (súper 24 hs) .............................................................139 ft (0,49€)
  • 4 fotos carnet (gran superficie)............................................ 800 ft (2,82€)
  • Espaguetis, tomates, ajo para 3 (tienda pequeña) ....................670 ft (2,34€)

1 de julio de 2006

  • Pasta rellena con amapola, 2 bombas de crema (panadería) .............380 ft (1,34€)
  • 2 cafés (terracita frente a un lago encantador en las afueras de Budapest) ...300 ft (1,05€)
  • 2 cafés (terracita en pueblo del interior) .......................................300 ft (1,05€)
  • pasta, setas, ajo, queso para 2 (gran superficie)...............................600 ft (2,11€)

2 de julio de 2006

  • 1 kg de pan (súper 24 hs) .........................................................159 ft (0,56€)

Hay muchas maneras diferentes de disfrutar de Budapest, incluso, si uno es capaz de ingeniárselas para gambetear a los inspectores, a los “chanchos”, del metro-bus-tranvía-tren, se puede ahorrar un buen puñado de billetes. Esta semana, fuera de la cuenta del teléfono que me cobraron directamente del banco (unos 25€), gasté unos 125€ por todo concepto. Claro, no estoy contando la gasolina que ya había cargado días antes o las compras ya hechas o la luz, gas o varios que he gastado y que pagaré o ya he pagado... pero el caso es que estoy deseoso de veros, amiguetes y amiguetas y qué mejor oportunidad que una buena y cuajada devaluación para venir a verme.En cuanto a los lugares donde estos días "pagué" solo hay dos imperdibles, donde la relación calidad – precio –atención –sorpresa puntúa. El primero es el emblemático mercado de Lehel Tér, un barco de colores a la deriva, precioso, bien de precio y variado. No he visto mejor en la ciudad. La otra estrellita es para el bar de Mohamed en Blaha Lujza, sobre la calle Sómogyi Béla, en dirección al antiguo Instituto de Graciela Serrano. Mohamed es un guaperas, un chaval irakí que lleva ya la tira en Budapest, un tío cosmopolita y políglota. En realidad más que bar se trata de una parada de gyros, o shawarman, como le dicen, en la versión sirio – libanesa de la península. Frente al puesto tiene dos mesitas de lata, bien apretadas contra la pared para que pasen los peatones. Moha te pone lo que quieras y si te descuidas te ensarta la parienta, pero todo lo hace con alegría, buen temple y profesionalidad, diría yo. Da gusto estar con él. En resumen: ¡venid y gozad, aprovechad ahora que la gente todavía está contenta!

Devaluar: una peligrosa partida de ajedrez

por Kléber Mantilla

En economía nada está dicho. Tampoco existen recetas milagrosas para cualquier embate. Como cualquier administración dentro de una casa, todo depende de la manera de gastar la cantidad de dinero que ingresa. Distribuir cada moneda se parece a una complicada partida de ajedrez y una de las más arriesgadas jugadas es devaluar. ¿Pero de qué se trata este complicado juego? ¿Quién podrá detener la cotización del forinto, que al finalizar junio bordeaba los 282 por euro con tendencia al alza? Si se mantienen las dudas actuales en los mercados, el incremento fácilmente puede llegar a 300 a finales de julio.

Consideremos primero que la incertidumbre política ha causado un resentimiento en los mercados emergentes y Hungría ha sido vulnerable a las medidas adoptadas por el gobierno para acortar el déficit de su presupuesto. Cuando los agentes económicos, que vienen a ser los jugadores de la partida, esperan que una moneda se devalúe, empiezan a vender esa moneda a cambio de otras divisas, que pueden llamarse euro o dólar. La movida principal la realiza la autoridad monetaria: el Banco Central, encargado de mantener la cotización y consiste en comprar las divisas para así evitar que se deprecie el tipo de cambio. Además tiene potestad para elegir el sistema cambiario, sea fijo, variable u otro.Así, al perder reservas para mantener el tipo de cambio también se reduce el tamaño del presupuesto del Estado. Pero si sigue perdiendo reservas, puede ocurrir que los agentes se asusten por el nivel de reservas que pueden ser demasiado bajas y cause una corrida generalizada. Es decir, una gran parte de los agentes verán que las reservas del Banco Central disminuyen muy rápido y comenzarán a vender la moneda nacional.Si tomamos como referencia los diez últimos países que se integraron a la Unión Europea, veremos que todos adoptaron diferentes estrategias para sus tipos de cambio. Por ejemplo, algunos establecieron cambios fijos, otros la flotación libre y varios sistemas intermedios. Cada país escogió y mantiene un camino antes de alinearse a la moneda única, el euro.

Hasta antes de junio, la cotización de la libra chipriota, la corona estona, el forinto húngaro y el lat letón se cotizaban más o menos al mismo nivel. En cambio, otras monedas como la corona checa, el litas lituano, la corona eslovaca y la lira maltesa aumentaron su precio. No así, el tolar esloveno y el zloty polaco que se han depreciado. Por lo que vemos, se puede devaluar pero también revalorar la moneda y para ello también hay estratagemas. En definitiva, cada Banco Central compra y vende la divisa, en este caso el euro, al valor fijado por él mismo y de esta manera el tipo de cambio se mantiene fijo. Cuando el Banco Central compra euros, inyecta moneda nacional en la economía, es decir, aumenta la base monetaria, y viceversa. Las variaciones de la base monetaria tienen efectos en el volumen de los medios de pago, el costo y disponibilidad del crédito, las tasas de interés y por consiguiente, en el volumen de inversión, consumo y la actividad económica en general. Es por esto que la elección de un sistema cambiario es un elemento muy importante para la política económica de un país. Más aún antes de adoptar una moneda común.

Antes del 2001 se devaluaba poco a poco el forinto, era un sistema de paridad deslizante o escalonada. En vez de revaluar o de devaluar de una vez se realizaba la distribución de la variación total en pequeños porcentajes a lo largo de varios meses, para compensar los diferenciales de inflación entre la economía nacional y las de los principales socios comerciales. Pero después de ese año, Hungría adoptó un régimen de paridad fija con el euro en una banda de fluctuación de un promedio entre 15%. El 4 de junio de 2003, el forinto se devaluó y el nuevo tipo de cambio central fue fijado en 282,36 forints por euro.

Según Laszlo Sandor, de la Universidad de Ciencias Económicas de Budapest, la devaluación anterior más significativa del forinto se produjo en enero de 1991, medida que contribuyó a que aumentasen los compradores extranjeros de bienes del estado. “La inflación fue reprimida por el gobierno manteniendo un impuesto severamente penalizado en los aumentos de salarios y la contracción de la producción fue contrabalanceada por un inmenso incremento del crédito comercial entre compañías. La mitad de todas las inversiones extranjeras hacia Europa Oriental llegaron a Hungría, y a la vez se produjo una baja importante en el incremento del precio de consumo (caída de un 20%); el desempleo, por su parte, creció del 3% al 15% entre 1990 y 1993”.

Si bien en el diseño de la política devaluatoria existe la esperanza de dislocar la competencia comercial, pues se supone que una moneda más barata, como cualquier mercancía más barata, podría conquistar mayores espacios del mercado y es posible que el encarecimiento relativo del euro haga menos competitivas las mercancías que vienen del exterior, por otro lado, no es la devaluación la mejor manera de competir, pues puede desarrollar anomalías económicas como la inflación. Al existir expectativas inflacionarias las tasas de interés suelen aumentar. Entonces, con la realización de una política monetaria a través del aumento en los medios de pago se provoca una baja en la tasa de interés y esto causa una salida de capitales hacia el extranjero. Los inversores venden forintos para comprar euros como un escudo protector. De hecho, la salida de capitales disminuye la base monetaria y las reservas internacionales del Banco Central. Pero cuando las reservas bajan mucho, los inversores dudan de que el BC siga manteniendo el tipo de cambio fijo, es decir esperan que devalúen, por lo tanto tratarán de vender lo antes posible la moneda nacional, acentuando la caída en las reservas del Banco Central y las expectativas de devaluación.

Los expertos indican que el responsable de una devaluación es un sector público deficitario, que obliga a los gobiernos a devaluar y a endeudarse para poder financiar la insolvencia. Cuando no hay mayores ingresos o una reducción en los gastos, aparece la tentación de utilizar las reservas en poder del Banco Central para financiar el bache presupuestario. No obstante, si Hungría atrae capitales porque está creciendo o porque ofrece oportunidades de inversión atractivas, recibirá muchos euros apreciando al forinto. La forma de ajuste se daría también a través del sector externo. Y, la apreciación del forinto encarecería el valor de las exportaciones y abarataría el valor de las importaciones. Así, al disminuir las ventas al exterior disminuiría la oferta de divisas presionando al alza al tipo de cambio. La partida apenas ha comenzado pero un jaque mate también puede estar próximo.

Fuentes:

250, 260, 270, 280

por Aranyos Eszter

Todo empezó alrededor de marzo, unas semanas antes de las elecciones. Hasta allí el 250 había sido el número mágico durante años, el cambio de siempre de forint a euro. Variaba un poco para arriba o para abajo, pero más o menos se mantenía igual, desde que el 4 de junio de 2003 habían fijado el margen de variación aceptable para el forint, sin necesidad de intervención del Banco Central Húngaro, en 282,36 +/- 15% (de 240,01 hasta 324,71).

En marzo empezó a subir, y pensamos todos que no había ningún problema, que se trataba de un malestar temporal y que pasadas las elecciones todo mejoraría rápidamente. Porque estaba claro que hasta la fecha de las elecciones, faltaba muy poco, no habría ningún cambio substancial en la economía, y de haberlo, el gobierno tampoco intervendría para modificar la situación. Y pasó el 9 de abril, y el 23 de abril, y se constituyó el nuevo gobierno, y todos tan contentos porque un gobierno reelegido significaba estabilidad del sistema democrático y por ende, guiños y augurios positivos para el mercado.Sin embargo, unos días después de las elecciones, el ministro de finanzas encargado confesó que el déficit presupuestario previsto para este año, en porcentaje del PIB, podría alcanzar el 9,5 %, contra el 6% calculado anteriormente. Ducha fría: el forint en subida.

En junio, Gyurcsány, enredado en una serie absurda de declaraciones contradictorias, inició las restricciones y las reformas para mejorar el balance presupuestario del país. El plan contemplaba un buen recorte de gastos y un serio plan de ahorro, esperando, entre otras cosas, la mejora del forint. Y entonces vino la sorpresa, lo que según los libros de economía no debería haber pasado. Los inversores no reaccionaron a la noticia de las restricciones. Y la situación todavía se agravó más cuando el instituto internacional de calificación de créditos Standard & Poor (S&P) bajó el indicador de riesgo de los créditos de forint a largo plazo (su competencia británica, Fitch Ratings ya lo había rebajado en diciembre de 2005).

Y en este contexto los problemas internos terminan, lamentablemente, uniéndose a la situación económico-política internacional. Hungría pertenece a los mercados emergentes, junto con la lira turca, el zloty polaco o la corona eslovaca, entre otros. En un pasado no muy lejano los inversores preferían estos mercados por el margen existente entre las inversiones de los mercados emergentes y los desarrollados. Sin embargo, desde el 2004 el Fed, que hace las veces del banco central de Estados Unidos, subió 17 veces con 0,25 puntos el interés interbancario, lo que redujo comparativamente las posibilidades de ganancias en inversiones de riesgo. Esta subida de los intereses tiene su efecto tanto en la Unión Europea, como en Japón y por supuesto también en los mercados emergentes.Además, la mayoría de las divisas de estos mercados están a la baja por razones internas. En Eslovaquia por el resultado de las elecciones; en Islandia, en Turquía y en Nueva Zelanda por el saldo negativo del balance fiscal; y en Polonia por el escándalo de la ministra de finanzas como agente secreta. Y todo esto, en suma, termina empeorando considerablemente el perfil general del grupo.

Para mejorar la situación, el Consejo Monetario hizo un intento, aunque tímido, en la tercera semana de junio, subiendo el interés interbancario en un 0,25%. La subida fue ínfima y no tuvo apenas incidencia en el mercado. No hubo ninguna reacción.

Felizmente en los últimos días se han percibido ciertas mejorías en el mercado estimuladas fundamentalmente por la declaración del Fed diciendo que no va a subir más el interés interbancario estadounidense; en segundo lugar, porque los datos macroeconómicos del primer trimestre del año han resultado ser muy positivos. El déficit presupuestario, comparando con la misma época del año pasado bajó; las exportaciones y las importaciones subieron; y el déficit del balance fiscal del primer trimestre ha mejorado las expectativas.

En fin, hay esperanzas y los intereses son variopintos, puede que opuestos o puede que complementarios. Al Estado el forint débil le ayuda; mejora las posibilidades de exportación y palia, un poco, los efectos del plan de restricciones. A las empresas multinacionales también les interesan unos cambios de tipos altos para devaluar más los costes. En la otra acera, los habitantes y las empresas importadoras están interesados en la mejoría del forint.

Al fin y al cabo, habrá que esperar hasta otoño para poder ver el tema con más claridad. En septiembre u octubre ya habrán decidido, punto por punto, el paquete de leyes de ajuste y se podrá tener una idea más precisa de la Reforma. También habrán pasado las elecciones municipales y habremos entregado el programa de convergencia a la Unión Europea, esperemos con un presupuesto saneado.

Ya os iré contando lo que va pasando.

Los papeles del tesoro desplazan las inversiones en mercados emergentes

por Gábor Sándor

El hecho llamativo y recurrente en la prensa húngara de este último mes es la devaluación histórica del forinto que mantenía una agradable estabilidad. Rápidamente en el transcurso del mes de junio ha pasado de 250 a 280 ft /euro.

Propongo interpretar esta devaluación desde una perspectiva macroeconómica, considerando a Hungría como parte, de lo que ahora llaman “mercados emergentes”, una denominación que viene a sustituir la antigua de “países en vías de desarrollo”.Se consideran dentro de este grupo los países de la región de Asia-Pacífico (exceptuando Japón), del este europeo (especialmente Rusia, Hungría, Chequia y Polonia), Latinoamérica (con México y Brasil como principales economías regionales) y Sudáfrica. En una clasificación más fina Hungría estaría incluida dentro del grupo de Mercados Emergentes de Europa Oriental, que suelen incluir a Rusia y Turquía. Y finalmente el grupo estrecho donde se terminaría encuadrando es el EC3 (Europa Central 3), con Polonia y Chequia.

A partir de esta perspectiva el hecho sobresaliente de estos últimos meses es la retirada masiva entre mayo y junio de millones de dólares de los mercados emergentes. De los 34,000mdd US$ provenientes de inversionistas extranjeros que entraron durante los primeros cinco meses del 2006 hoy en día 11,000 mdd US$ ya han sido retirados. Por otra parte de mayo 8 a junio 13 el índice accionario de mercados emergentes de Morgan Stanley perdió un 25 por ciento. Hungría con ello, y se lleva la palma, está valorada en 1,1 con una baja mensual del 25,9%.


Como se puede apreciar en la tabla adjunta la valoración a la baja, por parte de los inversores, no es igual para todos los países. Este se debe a que, paradójicamente, la consolidación del país como centro de producción de economías más desarrolladas y la mejora del desarrollo económico en general, lo hace menos seductor a los inversores que optan por el riesgo y los beneficios rápidos. En el caso húngaro la mejora de su gestión económica, la credibilidad institucional y el acceso a fondos de financiación de los países más ricos de los UE15 está siendo valorada de forma variada por los inversores. Las mejoras fiscales y la mano de obra barata y flexible no parecen ser motivos suficientes para mantener las inversiones en el país.

Para poder explicar esta situación he propuesto considerar una perspectiva contextual de la cual Hungría forma parte: los mercados emergentes, en tanto engranajes de plazas de inversión multiestratégicas, variables y poco profundas. La economía mundial ha demostrado ser cíclica y susceptible de saturación y búsqueda de equilibrio. Esto lo hemos podido constatar en carne propia durante las últimas crisis de 1973, 1987, 1997 y 2000.

La economía mundial, viene caracterizándose por un crecimiento global alto y duradero, con tasas anuales que superan la media histórica desde los años ’70 (3,8%). Esto se debe a una intensificación del comercio internacional que, en la actualidad, representa un 30% del PIB. Todo esto en un contexto de baja inflación mundial, bajas tasas de interés y precios de materias primas elevados.

Estados Unidos es el principio y el fin de todas las políticas económicas que disfrutan o padecen los habitantes de la Tierra. Para paliar la crisis de 2000, la Reserva Federal optó por la baja de los tipos de interés y la supresión o drástica reducción de la mayoría de impuestos a los grandes capitales. Ello trajo consigo un aumento considerable de la liquidez, lo cual promovió el consumo interno, las importaciones, sobre todo de China y con ello el aumento del precio de las materias primas, fundamentalmente del petróleo, que ya alcanza los 70 dólares por barril. Además los mercados emergentes se vieron beneficiados del exceso de liquidez con abundantes inversiones extranjeras. Hoy la burbuja revienta y el mercado busca una situación de equilibrio. Para la mayoría de analistas, como por ejemplo, Stephen Roach de Morgan Stanley, el reajuste que se avecina no parece ser preocupante dada la estabilidad de los mercados emergentes, aunque otros, como Alex Callinicos, anuncian una rotura social similar a la de los ’70, con la famosa stagflation, es decir inflación creciente acompañada de desempleo.

El problema fundamental es que el aumento del consumo interno en EE.UU. trajo consigo un importante desequilibrio en la balanza comercial, donde el volumen de importaciones supera considerablemente al de exportaciones. Para compensar la diferencia el gobierno americano recurre a gigantescos préstamos provenientes de Asia, del Banco Central de China, que se constatan en la compra de papeles del Tesoro norteamericano. El aumento de las tasas de interés de referencia, que se espera no superen el 5% hasta finales de año, sirve para estimular este tipo de operaciones y sanear la balanza comercial.

Los cambios en la política monetaria estadounidense obligan a cambiar las perspectivas y las proyecciones de inversión. Los inversores retiran sus capitales de zonas de riesgo y los depositan en bonos del Estado, que prometen intereses seguros y cada vez más interesantes. La parte negativa de este proceso monetario es la disminución de la liquidez en el mercado, la consecuente reducción del consumo y de la demanda y por ende, de la producción de materias primas.

La devaluación del forinto, siguiendo la estrategia de la lira turca, el rand sudafricano, la corona islandesa y el dólar neocelandés forma parte del intento de los gobiernos locales de evitar la fuga de capitales extranjeros presentando una zona, viable y seductora económicamente hablando.
El caso turco, que sería el referente más importante y que arrastra a Hungría y a la zona de influencia, es un ejemplo claro del mantenimiento e insistencia en una política de ajustes y deflación, intentando jugar con los vaivenes económicos de la economía mundial. Turquía ha consolidado los últimos años un crecimiento estable alrededor del 4,5% anual y ha logrado reducir la inflación del 65% del ’99 a un 7% en la actualidad. Por eso se entiende que sus políticas de ajuste sean aún mucho más agresivas que las del resto de la zona.

En definitiva para el caso húngaro se esperan mejoras substanciales para los inversores que se verán reflejadas en el sistema impositivo, en el mercado laboral y en una más que probable reforma financiera.

Fuentes:

miércoles, junio 28, 2006

El cine en Hungría. Paso a paso, de la vanguardia a la melancolía

Los entendidos en cine reconocen en Hungría y en los aquí paridos aquello de la materia primogénita del séptimo arte que emocionó al público de todo el mundo. Hungría fue vanguardia hasta que pudo. Al poco tiempo de iniciada, la inestabilidad de la región se la llevó por delante y los dorados años ’20 del cine se fugaron más de un “coquito” al extranjero, sobre todo a los Estados Unidos.

La libertad es la prima musa y los períodos dictatoriales por estos pagos dejaron una aburrida imprenta en la pantalla, aunque siempre se mantuvo un decoroso volumen de películas. La discreta apertura democrática que se consiguió a partir del ’56 trajo consigo los todavía hoy directores emblemáticos del cine húngaro. Lástima que todavía no se haya producido el recambio generacional y este nuevo período de libertad que ya lleva 16 años, todavía no ha logrado cuajar una seria y orgullosa camada de directores de cine.

Los referentes del cine húngaro siguen sumergidos en la melancolía de los ’60 y ’70, aunque también es verdad que todos esos símbolos y esas imágenes interiores, un tanto asfixiantes, están presentes en el cotidiano como la páprika o la sopa de frutas.

La presión, la obsesión y la necesidad de compartir los cánones internacionales crean dos productos esquivos: un cine kármico, interior y enroscado y a su vera otro de generación “x”, gritón y colorido.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “El cine en Hungría. Paso a paso, de la vanguardia a la melancolía. ” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Carta de lectores: La mejor opinión del Mundial en Budapest

por Péter Winter

Desde hace 20 años de Copas Mundiales de Fútbol no ha existido participación de la Selección Húngara de Fútbol y por esa razón no nos queda otra opción que disfrutar y delitarnos con equipos de otras nacionalidades. Tal vez esto es más interesante si consideramos que podemos escoger algún país para apoyarlo y si ellos pierden eso no significa ningún dolor para nosotros, pero además, no perdemos la oportunidad de volver a seleccionar otro país para ser hinchas. Volveremos a vestir colores diferentes y a disfrutar de la misma intensidad la pasión de un partido.Algunos partidos hemos visto con unos amigos en un gran parque con cerveza y comida. El primero fue entre Ecuador contra Polonia. Esa fue una magnífica atmósfera, compartimos sitio con unos 10 ecuatorianos amigos y alrededor nuestro estaban unos 40 ecuatorianos más que viven aquí en Hungría, todos ellos con banderas y tambores. Yo apoyé a ese equipo porque hace un mes fui parte del grupo de fútbol ecuatoriano que disputó una competencia, en Budapest. Este evento fue en Budakálász, fue un honor sentirme ecuatoriano porque mi esposa es chilena y eso fue, en realidad, una copa Sudamericana. Luego también estuve apoyando a México, Brasil y Argentina, porque todos son nuestros amigos. Aún es muy difícil saber a cuál se puede apoyar cuando disputen la final Brasil contra Argentina. Tal vez yo apoyaré a Brasil y mi esposa chilena, lo hará por Argentina. ¿Será? .Por ahora, no deseo trabajar en junio y podría pasar todos los días del Mundial en el parque Milenarium viendo fútbol con mis amigotes.

Breve reseña del cine en Hungría

por Juan Luis Pintos**

El primer espectáculo cinematográfico se ofreció a los habitantes de Budapest en junio de 1896 y su promotor fue un avispado comerciante de la capital Arnold Sziklai, que había asistido a las proyecciones de los hermanos Lumiere en uno de sus viajes a París y no tuvo inconveniente en traerse entre su equipaje un aparato similar al que sorprendía a los paseantes del boulevard des Capucines. Pronto, el cinematógrafo se convertiría en una más de las "atracciones" de ciertos cafés que hasta entonces ofrecían fundamentalmente a sus clientes recitales de música o tertulias literarias. En 1898 Mór Ungerleider director del café Velence y su socio József Neuman fundaron la primera sociedad cinematográfica húngara, la Projectograph. Lentamente surgirían otras iniciativas artesanales, como la sociedad cultural y científica Urania, para la que Béla Zsitkovszki realizará en 1901 su A tánc (la danza). Sin embargo, la implantación de una verdadera industria del cine tardará mucho en realizarse. El primer estudio (Hunnia) se creó a finales de 1911 y uno de sus primeros largometrajes, Novérek (Hermanas) de Ödön Uher no será presentado en público hasta 1912. Ese año marca de hecho el verdadero nacimiento del cine húngaro. Al estallar la Primera Guerra Mundial dos años más tarde, el cine húngaro había olvidado su difícil período de aprendizaje y contaba con compañías ambiciosas en Budapest y Kolozsvár (hoy Cluj) en Transilvania. Los periódicos ofrecían sus columnas a los críticos cinematográficos y en tres años rodaron 55 película. Durante esta época, el cine era sin duda tributario de la literatura, pero ciertos directores empezaban ya a destacar como Mihály Kertész (conocido más adelante con el nombre de Michael Curtiz) o el ex- periodista Sándor Korda (que se convertirá en el célebre productor Alexander Korda, responsable del renacimiento de la industria del cine en Gran Bretaña). Sándor Korda no fue sólo un realizador hábil, sino también un organizador nato. En 1918 la producción del país estaba dominada por la firma Phonix de Mihály Kertész y la Corvin de Sándor Korda. Algunos técnicos como Jeno Török, con sus intentos por conseguir una definición estética del cine anuncian ya a Béla Balázs. La guerra y los desórdenes posteriores a la derrota alemana crearán un clima de inestabilidad poco propicio para le desenvolvimiento del cine. Cuando Béla Kun toma el poder e impone la República de los Consejos, la industria del cine paradójicamente, reacciona favorablemente al nuevo régimen y a la nacionalización (históricamente se trata de la primera nacionalización ya que hasta agosto de 1919 no se promulgará el decreto de Lenin declarando la nacionalización del cine soviético). Los productores vieron en este decreto la posibilidad de defender sus derechos frente a unos distribuidores que imponían su ley, desde hacía tiempo. Se ayudaron unos a otros lo mejor que pudieron para crear varios organismos, uno de los cuales sería un departamento central establecido especialmente para el estudio de los guiones.

Con un entusiasmo casi febril se decidió entonces realizar numerosas películas adaptadas de las grandes obras progresistas de la literatura mundial. Los "133" días no fueron suficientes para llevar a cabo completamente este ambicioso proyecto que se concluyó con 33 películas realizadas por Sándor Korda, Béla Balogh, Márton Garas, Oszkár Damó, Alfréd Déesy, Pál Aczél, Ödön Uher, Károly Lajthay, Pál Sugár, Móric Miklós Pásztory, Cornelius Hintner, Joseph Stein, Béla Geröffy, Gyula Szoreghy, Sándor Pallos y Dezso Orbán. Sólo se ha encontrado la película de este último, Ayer, las demás han desaparecido. El terror blanco que siguió a la caída de Béla Kun arruinaría la industria del cine y la mayor parte de los realizadores activos durante el período de la República de los Consejos escaparon al extranjero por temor a los arrestos y persecuciones. Los distribuidores, una vez devueltos sus privilegios, intentaron salvar las apariencias y de 1919 a 1922 se realizaron 86 películas de nivel artístico bastante mediocre. En 1923 estalló la crisis y sus consecuencias fueron inmediatas. Los distribuidores acaban por desentenderse del cine nacional y optan por comprar películas extranjeras que alquilan a los exhibidores a precios muy altos. Béla Balogh, autor de Fehér galambok a fekete városban (Una paloma blanca en una ciudad negra, 1923) emigra tras haber buscado durante meses un exhibidor par su películas Pál utcai fiúk (Los niños de la calle Pal). El realizador más prometedor de la época, Pál Fejos (Paul Fejos) sigue le mismo camino y marcha a los Estados Unidos dejando inacabada Egri csillagok. La bancarrota es total, las compañías cierran sus puertas unas tras otras y en 1929 el cine húngaro era prácticamente inexistente. Hasta 1931 no empezó a recuperarse. Pál Fejos volvió a su país en 1932 para rodar la producción francesa María, leyenda húngara, que a pesar de ser importante desde muchos puntos de vista no consiguió ningún éxito. Tras otro nuevo fracaso (Itél a Balaton), Fejos se desanima y emigra definitivamente dejando las pantallas en manos de artesanos mediocres que se afanan en imitar el estilo de Ernst Lubitsch. István Székely y Béla Gaál conseguirán cómodos éxitos con comedias ligeras. Al estallar la Segunda Guerra Mundial las "película limonada", operetas magiares, dramas mundanos, inundaron el mercado. Sorprende pues encontrar en este período la original película Emberek a havason del joven realizador István Szots, considerado en la actualidad como el verdadero padre del cine moderno húngaro, a pesar de que, debido a las vicisitudes políticas no pudo dar lo mejor de si mismo. En 1945 la producción descendió a sólo tres películas. Los estudios fueron destruidos, y durante tres años las películas serían producidas por cuatro partidos de la coalición gubernamental. Habrá que esperar hasta 1947 para que se produzcan algunos cambios profundos como es el del cese de la financiación de películas por parte de empresas privadas. Ese mismo año la película de Géza Radványi Valahol Európában, atrae la atención internacional sobre el cine húngaro. La nacionalización se produce el 21 de marzo de 1948, año que destaca por la realización de Talpalatnyi föld (Una parcela de tierra) de Frigyes Bán.

Esta chispa, desde una perspectiva exclusivamente artística, será muy corta. Hungría se estaliniza totalmente durante el período 1949-1953: es la época de los procesos políticos y de la Guerra Fría en la que el arte se concibe únicamente como realista-socialista. El Jdanov húngaro se llamará József Révai. El esquematismo ideológico es absoluto, y sólo el héroe positivo tiene derecho a aparecer en pantalla. El despertar se producirá al año de la muerte de Stalin y consiguiente desplazamiento de Révai. Liliomfi (1955) de Károly Makk, Budapesti tavasz (id.) de Félix Máriássy y sobre todo Körhinta (id.) y Hannibál tanár úr (1956) de Zoltán Fábri anuncian ya un verdadero renacimiento del cine húngaro y la aparición de verdaderos autores, como Makk, Fábri, Máriássy y más modestamente László Ranódy, Imre Fehér, György Révész, János Herskó, que vienen a respaldar a los “veteranos” Viktor Gertler, Frigyes Bán o Márton Keleti. Los acontecimiento de 1956 no conseguirán reducir del todo las iniciativas para crear un cine definitivamente moderno, comprometido y responsable. Pero la crisis moral tendrá sus repercusiones en los realizadores y las obras rodadas entre 1957 y 1962 reflejan de una forma más o menos velada las angustias de la “generación” cuya vida seguía los trágicos meandros de la historia. Favorecido por un clima político más liberal, el “nuevo cine húngaro” comienza a imponerse a partir de 1962. La creación del estudio Béla Balázs en 1960 permitirá probar su talento a jóvenes realizadores mediante el rodaje de cortometrajes según una fórmula que resultará muy útil (decisión común sobre los guiones a rodar, fondos estatales y gestión financiera llevada a cabo por los miembros del estudio).

A partir de 1960 y sobre todo de 1962 se empezó a notar una mayor libertad en la elección de los temas, lo que significaba el anuncio de una renovación de la que se beneficiarían los jóvenes directores surgidos del estudio de Béla Balázs. Poco a poco, las películas húngaras fueron cosechando triunfos en festivales internacionales y se empieza a hablar ya de una Nouvelle Vague húngara, que sigue de cerca la eclosión del joven cine checoslovaco. Los directores de mayor talento son: István Gaál (Sodrásban, 1963; Zöldár, 1965; Magasiskola, 1970), Ferenc Kardos y János Rózsa (Gyerekbetegségek, 1965), István Szabó (Álmodozások kora, 1964; Apa, 1966), Ferenc Kora (Tízezer nap, 1967), András Kovács (Hideg napok,1966; Falak, 1967), Tamás Rényi (Sikátor, 1966), Pál Zolnay (Hogy szaladnak a fák, id., el antiguo cámara Sándor Sára (Feldobott ko, 1969), Péter Bacsó (A tanu, 1969). Ciertos autores como János Crezco o Zoltán Fábri, beneficiándose de una corriente favorable caracterizada por la sinceridad con que se abordaba cualquier tipo de tema (enfrentamiento de destinos individuales en un contexto político turbulento, evocación de la evolución de las comunas campesinas del siglo XX, descripción de la vida de los estudiantes, de los obreros, etc.) rodaron sus obras más significativas: Párbeszéd (Diálogo, Crezco, 1963), y Húsz óra (Fábri, 1964). El realizador Miklós Jancsó, autor de varios largometrajes (Oldás és kötés, 1963; Így jöttem, 1964) dirige en 1965 Los desesperados y en 1967 Csillagosok, katonák y Csend és kiáltás, imponiéndose como uno de los grandes directores contemporáneos de talla internacional. Un organismo estatal llamado Mafilm era el encargado de la producción. En él trabajaban cuatro grupos y cada uno de ellos disponía de un presupuesto otorgado anualmente por el Estado del que podían disponer a voluntad. La distribución de las películas en el extranjero la llevaba a cabo Hungarofilm, entidad que con István Dósai a la cabeza y Klára Kristóf al frente de las relaciones internacionales y la venta al extranjero, aseguró con talento la difusión del cine húngaro por todo el mundo.

El “nuevo cine húngaro”, surgido en dos oleadas sucesivas (la primera en 1954 y la segunda en 1963-64), consolidó poco a poco una audiencia internacional. La producción se limitaba a una veintena de películas al año, pero entre ellas siempre había varias de gran calidad. Zoltán Fábri no pudo igualar en sus últimas películas (Isten hozta, ornagy úr, 1969; Hangyaboly, 1971; Plusz minusz egy nap, 1972; El quinto sello, 1976; Húngaros, 1977) el éxito de Húsz óra, pero Károly Makk, por el contrario, tras Isten és ember elott (1968) rodó en 1970 una obra desgarradora, Szerelem, en 1974 Macskajáték y en 1982 La elección de Hanna B.

Durante los años setenta y ochenta, Gaál realiza una película importante (Holt vidék, 1972), Jancsó profundiza en sus temas predilectos (Salmo rojo, 1972; Magyar Rapsodia, 1979) y Szabó se impone en la escena internacional con Mephisto (1981). Realizadores que habían hecho sus primeros trabajos al final de los sesenta se imponen y consolidan en festivales internacionales el lugar privilegiado que Hungría había conquistado en una decena de años: Zoltán Huszárik (Szindbád, 1971), Gyula Maar (El fin del camino, 1973), Zsolt Kézdi-Kovács (Ha megjön József, 1975), Márta Mészáros (Adopción, id.; Nueves meses, 1976), Imre Gyöngyössy (Két elhatározás, CO: Barna Kabay, 1077), Pál Gábor (Angi Vera, 1978), Judit Elek (Majd holnap, 1979), Péter Gotár (El tiempo interrumpido, 1982), Pál Sándor (Szerencsés Dániel, 1982), Fer András o László Lugassy. Los temas hasta ahora dominantes (interrogaciones sobre la Historia y a través de traumas de la Gran Guerra y de los acontecimientos de 1956; desenraizamiento de los campesinos que fueron a trabajar a las grandes ciudades) se van borrando poco a poco frente a una inspiración “sociográfica” consistente en la narración implacable de los problemas cotidianos, en una crónica apasionada de la vida “ordinaria” que antepone el individuo a la colectividad y se asemeja más al “croquis directo” que a los grandes frescos.

Las películas de la “escuela de Budapest”, documentales-ficción menos construidos y más geométricos, dan cuenta de la Hungría del momento sin recurrir a alegorías o parábolas. Aparecen nuevos realizadores que priman la imagen sobre la dirección. Pál Schiffer, Gábor Body, István Darday, Béla Tarr, Gyula Gazdag, Pál Erdoss, Modován Domokoss...

En Hungría existe además una escuela de animación muy creativa de la que han salido figuras como Ottó Foky, György Kovásznai, Gyula Macskássy, József Nepp, Marcell Jankovics, Sándor Reisenbuchler, Béla Vajda.

Fuentes:

** Artículo también aparecido en Filmoguía

La palma blanca de las argollas

por Kléber Mantilla

Hajdu Szabolcs es el director de la película “Palma blanca” que ha ganado varios premios en el festival de cine húngaro realizado el febrero pasado. En realidad es una trama nostálgica con fuerte insistencia de pesimismo, que plasma el estilo melancólico del cine húngaro contemporáneo. Con alta profundidad en la dinámica sicológica del protagonista, busca definir las limitaciones del profesionalismo deportivo. Esta vez, se conceptúa la gimnasia y la acrobacia más allá del ámbito educativo, bajo el rigor de la época socialista.La ubicación es 1980, en la ciudad de Debrecen, pero la cinta conjuga tiempos y lugares, pues la historia también se desarrolla en el Canadá actual. Si hay un mérito por destacar, sería la agilidad del camarógrafo y la pulcritud del pequeño Dongo, el niño protagonista de 11 años.La cinta busca perturbar y afectarnos cerebralmente al describir la violencia de un entrenador para preparar a un grupo de niños atletas. Un hombre rígido, estricto, severo y algo viejo, que solo cabe en su doctrina vital el talento y que busca divertir su espíritu con la disciplina a ultranza.

En medio de una ciudad apagada, quemeimportista y congelada, donde los padres de los pequeños no saben qué pasa en la escuela, un padre se deleita mostrando a un amigo las habilidades físicas de su hijo, que no se diferencian de un mono subiendo paredes o resaltando la musculatura de piernas y brazos. Su madre, pese a que descubre por casualidad las piernas lastimadas por el látigo del entrenador, nunca resuelve el conflicto emocional de su hijo que tendrá una pesadilla para toda su vida. Dongo volverá a repetir todo el castigo recibido, después en uno de sus futuros alumnos.

Los actores son Gheorghe Dúnica, de origen rumano, Hajdu Zoltán Miklos, que es hermano del director, Radies Orion y Radies Silas. Juntos recrean el mundo pasado de las escuelas de formación deportiva dentro del sistema comunista, pero la diferencia está en el referente que usa Hajdu: su mismo hermano, que en la vida real es un gimnasta.

Más adelante, aparece el conflicto entre ser un deportista puro o conectar la cultura física en un circo. Para narrar este segmento el filme mantiene un colorido estético interesante, pues la letanía del esfuerzo deportivo puede asimilar, con perfección, la alegoría de la presentación circense. Ahí, es cuando aparece el dilema de cuerpo y mente talentosos: ir por la competencia de medallas o por arrancar sonrisas a los espectadores.

Bueno, el título está más claro. La palmas blancas o “Fehér Tenyér” vienen a transparentar el talco colocado en las manos de los acróbatas antes de usar las barras, la soga o las paralelas, pero mantiene en la película la metáfora implícita de la llaga y la ampolla. Una mano callosa podría decir con más certeza a qué alma pertenece.

En 97 minutos de duración, el público podrá madurar cualquier desorden emocional y atenderá con deleite la subjetividad de un espíritu talentoso en un niño y un hombre. Algo que vale la pena mirar....y comentar.

Los principios del cine en Hungría, la época del cine mudo

por Aranyos Eszter


El 28 de diciembre de 1895 nació todo un nuevo mundo en París, con el primer pase cinematográfico de los hermanos Lumiére. La novedad pasó rápidamente a Hungría, y después de varios intentos fallidos , en 1907, en una obra de teatro, aparece por primera vez la expresión que hasta hoy en día usamos para decir cine en húngaro: mozi.

Los primeros pasos hacia el mundo de la cinematografía en Hungría datan de 1896, y coinciden con las fiestas milenarias. El 10 de mayo de 1896 se proyectan los mismos rollos de los hermanos Lumiére, en la cafetería del Hotel Royal . Un mes más tarde abre el primer cine en la avenida Andrássy , sin embargo, por falta de interés y por el desprecio de parte de los habitantes del distrito elegante, cierra en breve.Las primeras tomas se relacionan también con las Fiestas de "Millennium" del año 1896: desfile oficial y visita de Francisco José el primero .

En 1911 se constituye el primer Estudio Cinematográfico, Hunnia Biográf, basado en la compañía de teatro del Vígszínház , pero dura no más que año. La producción y comercialización está a cargo de la compañía Projectograph, fundada cuatro años antes.

El primer intento exitoso cinematográfico es patrimonio del Teatro Científico Urania que ofreció una serie de pases de divulgación de conocimiento científico, acompañada por diapositivas e imágenes en movimiento traídos del extranjero. En 1901, para un pase sobre la historia de la danza, el conferenciante ordenó imágenes en movimiento sobre este tema para representar sus charlas. De esta manera nació la primera “película” húngara, llamada “A táncz”, la danza, filmada en el terraza techada de la misma institución, con bailarines y actrices famosos de la época, como la propia Blaha Lujza.

En los 270 cines de la primera década del siglo XX, los espectadores miraron, sobre todo, tomas naturales, dramas , o también, escenas de humor.

Uno de los primeros largometrajes, el Ma és holnap (Hoy y mañana), cuyo director es el famoso Kertész Mihály , conocido hoy en día por su nombre anglosajón Michael Curtiz, el director, entre otros, de Casablanca, en Hollywood. La peli, cercana al cine danés de primera línea de aquella época, filmada en 1912, rompiendo con la tradición anterior, presenta un verdadero drama social sobre el deterioro, en Budapest, de un nuevo burgués venido del campo.

Los años de la prosperidad empiezan en 1914, primero, por la coyuntura económica de la I Guerra Mundial, segundo, por la prohibición de la presentación de películas francesas, inglesas, italianas y estadounidenses, en los mismos años. Entre 1917 y 1918 Hungría llega a ser poder cinematográfico, con sus más de cien películas anuales, después de Dinamarca, EE.UU., Alemania e Italia. La tipografía de las películas de esta época son: burlesk , adaptaciones de clásicos literarios , cine bestseller y operetas . De esta primera generación de cine, muchos llegaron a ser personajes importantes en el mundo cinematográfico internacional (Kertész Mihály/Michael Curtiz, Korda Sándor/Sir Alexander Korda, Balogh Béla/Béla Balogh, Várkonyi Mihály/Victor Varconi, Lugosi Béla (Olt Aristid)/Bela Lugosi, Balázs Béla/Bela Balazs, entre otros).

En los años 20’, después de la breve época de las películas de propaganda de la revolución burguesa de 1918, empieza la crisis del cine húngaro. Al terminar la Primera Guerra Mundial, se abren las fronteras ante las películas extranjeras, cuya gran cantidad hace desaparecer rápidamente la producción cinematográfica húngara. La época dorada del cine internacional de los años 20’ ya no alcanza a Hungría; sin embargo, el conocimiento profesional húngaro de la primera década del siglo XX, lleva sus frutos a Viena, Berlin y Hollywood, donde aparecen varios de nuestros mejores directores, actores, guionistas y teóricos.

La producció cinematográfica decae año tras año y el estado termina por intervenir: en 1924 crea la Oficina Cinematográfica Húngara, con el papel de presentar noticieros oficiales regularmente. En 1927 compra el mayor estudio de cine húngaro, donde siguen con la producción hasta el final de la década.

El 20 de septiembre de 1929 se presenta la primera película sonora en Hungría.


Fuentes:

Tűzoltó utca 25

por Sebastián Santos

“Tűzoltó utca 25” o su traducción literal al inglés “Fireman street 25” es una película de culto en Hungría. Una paleta repleta de símbolos y situaciones que se entrecruzan y pintan finamente y al detalle el mundo interior y personal de la sociedad húngara de los ’70. Debe haber una versión en castellano, el problema es que la palabra “bombero” no tiene el tilín heróico de los gringos, más bien el “quiero ser bombero” se emparenta con el “mi papá es policía” o “mi primo es el de Zumosol”. Es una palabra grotesca, toda ella una alteración poco seria. Es igual que bombacha, bombón, bemba, o sin ir más lejos el bamboucha de Fanta Naranja. El caso es que no encontré ninguna “La calle del bombero 25”, aunque a decir verdad si hubiese tenido el sádico privilegio de antaño de rescribir, con completa libertad y sin miramientos, los títulos de las películas extranjeras, yo le hubiese puesto “El bombero de la calle 25”. Está claro que despistaría, pero le daría un buen golpe de taquilla apuntando a la masa que delira por las películas yanquies de tiros y coches que revientan.

Pero aquí en Budapest he descubierto que los bomberos son la hostia, personajes activos de la ciudad y referentes sociales. Ya en un par de ocasiones he presenciado los espectáculos, entre circenses y didácticos, que organizan en plena calle. El último fue la celebración del día del bombero y el policía el pasado sábado 3 de junio en la plaza Hunyadi. Y más aún, Tűzoltó no es una calle cualquiera, no es moco de pavo. Es una señora calle llena de vida y de actividades imperdibles. En algún número de esa misma calle está el Tűzraktár, un centro cultural con la mejor onda, donde hace poco fuimos a ver una exposición fotográfica. Por otra parte en el número 33 sorprende el Közért, otro lugar de encuentro y de movida que hace poco está funcionando pero que promete. La última vez que nos vimos ahí, fue para ver los resultados de las elecciones, y la combinación y variedad de tendencias fue todo un ejemplo de convivencia democrática. Los vinardos que corrieron ayudaron, pero ni los gritos burlones contra Orbán o la dirigente del MDF sacaron de sitio al grupo del Fidesz que estaba con nosotros. Impecables.

“Tűzoltó utca 25” es del año ’73 y está dirigida por István Szabó, quien años después fue reconocido mundialmente con un Oscar por “Mefisto”. La película obtuvo el Leopardo de Oro y el Premio del Jurado Ecuménico en Suiza, en el Festival de Cine de Locarno, en el ’74. Los actores, por orden alfabético son : Ági Mészáros, András Bálint, Edit Lenkey, Erzsi Pásztor, János Jani, Károly Kovács, Lucyna Winnicka, Margit Makay, Péter Müller, Rita Békés, Zoltán Zelk. Y la música es de Zdenko Tamassy.

La lista de actores no me dice gran cosa, mis conocimientos del cine húngaro crecen, pero lentamente. El que sí me ha llamado la atención y apoya mi impresión de que la película es de una vigencia escalofriante, es Péter Müller, autor de moda actualmente, y que cuenta entre sus obras con la traducción al húngaro del I Chin, aquí Ji-King.“Tűzoltó utca 25” es un pedazo, literalmente hablando, de la ciudad y su gente. Hoy, los trozos de ese edificio que termina demoliéndose en la última escena de la película están desperdigados por la ciudad. Como buena película intimista llega a ser, por momentos, agobiante. Una de las estrategias más ingeniosas, y ahí chapeau!, que Szabó utiliza, es presentar buena parte de los diálogos como pensamientos, ensueños o mismo sueños de cada uno de los personajes, que con su propia voz en off se dirigen al público en monólogos cansados y obsesivos. La maniobra, que escapa a lo cinematográfico y arrastra consigo el terreno del psicoanálisis, hace que la pequeñez y abulia de los habitantes de la calle del bombero, se transformen en un inmenso conglomerado de palabras que en su obsesión insistente crecen y crecen, no dejando lugar a más nada, solo cuatro o cinco ideas fijas grabadas a fuego. Imaginaos lo mismo en un autobús. Imaginaos que la multitud que aprieta además piense y que ese pensamiento termine por reventarlo todo. La misma metáfora vivió bomberísima 25. Las obsesiones y la falta de comunicación comulgaron con lo diminuto de los pisos y las paredes terminaron por abrirse. No fue esa bola que se bambolea (aquí otra del club de los bomberos) al principio y al final la que tiró abajo el número 25, fue el agobio, el tedio, la fatiga crónica.

Hoy busqué en el bus y en el metro y en el tren las mismas caras cansadas que mostraba Szabó. Ni mucho menos son todos así, pero hay una franja, que ronda los 50 años, que está agotada, sobre todo me pareció verlo en algunas mujeres, recostadas contra la pared del metro, el cuerpo en una postura difícil, torcida, en un equilibrio similar al del yonquie cuando ya no puede más, cargadas ambas manos con bolso y compras. El cansancio se ve en la postura del cuerpo que pierde esbeltez, pero fundamentalmente en la mirada. La mirada cansada se pierde en un punto fijo, ni siquiera puede apagarse y dormitar, simplemente el vacío. No hay curiosidad y el tedio y la lista de cosas que todavía quedan por hacer y como diría Gloria: los años que quedan por vivir. Y más aún, diría que lo peor del cansancio es la sensación de que no hay más salidas, de que ya fue, de que ahora (y que revienten los que tiemblan con el dequeísmo) ya es todo cuesta abajo. Y Budapest ahí asusta porque es una de esas ciudades donde todos los atajos están marcados. La mayoría de las plazas están atravesadas por surcos que comunican uno y otro lado entre las paradas de bus. Imposible perderse. Todos los atajos están marcados, insistentemente, por miles de peatones a diario. A los lados una triste y amarga bandada de indigentes te recuerdan por donde tienes que seguir. Incluso a veces, cuando alguno duda, el de turno se saca ahí mismo la chorra y mea contra un árbol para que no te olvides, no solo sin pudor, sino incluso con alevosía y altanería pedagógica. La mayoría de estos hombres y mujeres rondan los 50 años y son de aquellos primeros excluidos del sistema en los comienzos del capitalismo. Los que se han dado en llamar “parados de larga duración”.

La mención y relación con Péter Müller y su Ji-King, no es simplemente anecdótica. La fuerte presencia de lo esotérico y místico en Budapest, va de la mano, con el silencio. Entre las reflexiones que he podido sacar el tiempo que llevo aquí es que el discurso frontal no es mayoritario en estas tierras. Hay que saber leer entre líneas, e incluso sonreír cuando te la dan cruda. La falta de una profecía clara hace de cada habitante un antropólogo de lo más personal. La mitad de los conflictos se resuelven por izquierda, en el mejor de los casos, y cuando la relación de fuerzas es similar o en desventaja; y simplemente por aplastamiento elefántico cuando el que tiene la batuta se aburre. Vivirla en Budapest es patinarla, armarse un círculo de amiguetes, como en los viejos tiempos, y apostar por él hasta el final de la partida, o entregarse y lanzarse del Puente de las Cadenas. El sistema formal y anónimo todavía se la tiene que currar mucho en estos pagos.

Para terminar esta serie de imágenes en trozos de bomberística 25, que palatinean el cansancio, los silencios y la huída, no hay mejor ejemplo de la persistencia de la película que la innumerable cantidad de edificios que todavía quedan igualitos a Tűzoltó 25. Edificios burgueses de los años 20, con patios y pasillos interiores, adornos redondeados, a veces incluso modernistas, en columnas, o portales; techos altos y entradas oscuras. Pero la belleza, si bien está, es de una decadencia abandónica, las paredes descascaradas, las fachadas cayéndose, los balcones a pelo. A muchos Tűzoltós 25 ya se los han cargado, los demolieron, incluso habiendo sido considerados patrimonio del país o de la ciudad. No solo en los ’70 cuando se hizo la película, sino ahora mismo, muchas veces entre protestas vecinales, porque se trata de edificios declarados patrimonio del país o la ciudad, como fue el caso de la calle Kiraly, se puede contemplar una exclusiva y octogenaria demolición.

Los espacios donde habitan la mayoría de los húngaros de esta ciudad siguen siendo pequeños. El silencio y el descrédito del sistema formal y asociativo está al orden del día. Los edificios viejos caen por el peso de las inversiones extranjeras. Y todavía se insiste, igual que en la peli, en la melancolía por un pasado glorioso e imperial. Pero atención, junto a esta imagen triste, tan propia de István Szabó, hay una Budapest de colores, alegre y atrevida, tan interesante de conocer como la enrollada de la calle del fuego.

jueves, junio 08, 2006

Punto por punto, el Plan del gobierno para los próximos cuatro años. Y sino llegamos a la zona euro igual nos vamos a divertir


A día de hoy ya no quedan dudas del equipo que llevará a cabo las prometidas reformas de ajuste y consolidación del proyecto europeo. El gobierno no oculta, pero tampoco es especialmente alarmista con respecto al futuro próximo, que se espera lleno de restricciones, subidas de impuestos y despidos. La oposición, pataleando y lloriqueando como siempre, ha aceptado el camino propuesto por la coalición MSZP-SZDSZ, posiblemente preocupada por la posible reducción de escaños anunciada para antes de 2010. El resto de grupos sociales, por su parte, pese a no haber estado invitado ni consultado para la reforma que se nos viene, brilla por su ausencia, aferrándose a las pequeñas parcelas de poder que ha logrado conseguir, o mantener estos últimos años. Supone que la reforma pasará le pasará de largo.

En el ambiente hay quienes decididamente se muestran esperanzados y reivindican su apoyo al gobierno; también hay quienes, con cara de cabreo se escandalizan por el amiguismo reinante en el gobierno y descreen de cualquier tipo de reforma de fondo; y hay también a quienes el alud de informaciones y debates los lleva a la metáfora o simplemente al insulto, como por ejemplo estos dos, que decidieron apagar la tele y meter la cabeza en la tostadora:

"-¿Hay gente nueva en el bloque?
-Espera un minuto. Aquí tengo algo, tío, que es casi hard core. Un pedazo de pan duro, tajado y herido de muerte. Míralo fijamente, ahora mismo lo podemos tostar un poco.
-¿¡Qué!?
-Tiene algo clavado, parece un billete.
-¿¡Qué!? ¿Un billete? ¿El retrato de un rey? ¿Y tu quieres tostarlo? ¡Lo vas a matar!¿Qué vas a hacer?
-¿Lo coso otra vez? ¿Duele? ¿Has visto? ¿Está caliente?
-¿Te lo vas a comer? ¿Qué? ¿Y ese viento? ¿Otra vez giran los corazones?"

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “Punto por punto, el Plan del gobierno para los próximos cuatro años. Y sino llegamos a la zona euro igual nos vamos a divertir” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.