miércoles, junio 28, 2006

El cine en Hungría. Paso a paso, de la vanguardia a la melancolía

Los entendidos en cine reconocen en Hungría y en los aquí paridos aquello de la materia primogénita del séptimo arte que emocionó al público de todo el mundo. Hungría fue vanguardia hasta que pudo. Al poco tiempo de iniciada, la inestabilidad de la región se la llevó por delante y los dorados años ’20 del cine se fugaron más de un “coquito” al extranjero, sobre todo a los Estados Unidos.

La libertad es la prima musa y los períodos dictatoriales por estos pagos dejaron una aburrida imprenta en la pantalla, aunque siempre se mantuvo un decoroso volumen de películas. La discreta apertura democrática que se consiguió a partir del ’56 trajo consigo los todavía hoy directores emblemáticos del cine húngaro. Lástima que todavía no se haya producido el recambio generacional y este nuevo período de libertad que ya lleva 16 años, todavía no ha logrado cuajar una seria y orgullosa camada de directores de cine.

Los referentes del cine húngaro siguen sumergidos en la melancolía de los ’60 y ’70, aunque también es verdad que todos esos símbolos y esas imágenes interiores, un tanto asfixiantes, están presentes en el cotidiano como la páprika o la sopa de frutas.

La presión, la obsesión y la necesidad de compartir los cánones internacionales crean dos productos esquivos: un cine kármico, interior y enroscado y a su vera otro de generación “x”, gritón y colorido.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “El cine en Hungría. Paso a paso, de la vanguardia a la melancolía. ” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Carta de lectores: La mejor opinión del Mundial en Budapest

por Péter Winter

Desde hace 20 años de Copas Mundiales de Fútbol no ha existido participación de la Selección Húngara de Fútbol y por esa razón no nos queda otra opción que disfrutar y delitarnos con equipos de otras nacionalidades. Tal vez esto es más interesante si consideramos que podemos escoger algún país para apoyarlo y si ellos pierden eso no significa ningún dolor para nosotros, pero además, no perdemos la oportunidad de volver a seleccionar otro país para ser hinchas. Volveremos a vestir colores diferentes y a disfrutar de la misma intensidad la pasión de un partido.Algunos partidos hemos visto con unos amigos en un gran parque con cerveza y comida. El primero fue entre Ecuador contra Polonia. Esa fue una magnífica atmósfera, compartimos sitio con unos 10 ecuatorianos amigos y alrededor nuestro estaban unos 40 ecuatorianos más que viven aquí en Hungría, todos ellos con banderas y tambores. Yo apoyé a ese equipo porque hace un mes fui parte del grupo de fútbol ecuatoriano que disputó una competencia, en Budapest. Este evento fue en Budakálász, fue un honor sentirme ecuatoriano porque mi esposa es chilena y eso fue, en realidad, una copa Sudamericana. Luego también estuve apoyando a México, Brasil y Argentina, porque todos son nuestros amigos. Aún es muy difícil saber a cuál se puede apoyar cuando disputen la final Brasil contra Argentina. Tal vez yo apoyaré a Brasil y mi esposa chilena, lo hará por Argentina. ¿Será? .Por ahora, no deseo trabajar en junio y podría pasar todos los días del Mundial en el parque Milenarium viendo fútbol con mis amigotes.

Breve reseña del cine en Hungría

por Juan Luis Pintos**

El primer espectáculo cinematográfico se ofreció a los habitantes de Budapest en junio de 1896 y su promotor fue un avispado comerciante de la capital Arnold Sziklai, que había asistido a las proyecciones de los hermanos Lumiere en uno de sus viajes a París y no tuvo inconveniente en traerse entre su equipaje un aparato similar al que sorprendía a los paseantes del boulevard des Capucines. Pronto, el cinematógrafo se convertiría en una más de las "atracciones" de ciertos cafés que hasta entonces ofrecían fundamentalmente a sus clientes recitales de música o tertulias literarias. En 1898 Mór Ungerleider director del café Velence y su socio József Neuman fundaron la primera sociedad cinematográfica húngara, la Projectograph. Lentamente surgirían otras iniciativas artesanales, como la sociedad cultural y científica Urania, para la que Béla Zsitkovszki realizará en 1901 su A tánc (la danza). Sin embargo, la implantación de una verdadera industria del cine tardará mucho en realizarse. El primer estudio (Hunnia) se creó a finales de 1911 y uno de sus primeros largometrajes, Novérek (Hermanas) de Ödön Uher no será presentado en público hasta 1912. Ese año marca de hecho el verdadero nacimiento del cine húngaro. Al estallar la Primera Guerra Mundial dos años más tarde, el cine húngaro había olvidado su difícil período de aprendizaje y contaba con compañías ambiciosas en Budapest y Kolozsvár (hoy Cluj) en Transilvania. Los periódicos ofrecían sus columnas a los críticos cinematográficos y en tres años rodaron 55 película. Durante esta época, el cine era sin duda tributario de la literatura, pero ciertos directores empezaban ya a destacar como Mihály Kertész (conocido más adelante con el nombre de Michael Curtiz) o el ex- periodista Sándor Korda (que se convertirá en el célebre productor Alexander Korda, responsable del renacimiento de la industria del cine en Gran Bretaña). Sándor Korda no fue sólo un realizador hábil, sino también un organizador nato. En 1918 la producción del país estaba dominada por la firma Phonix de Mihály Kertész y la Corvin de Sándor Korda. Algunos técnicos como Jeno Török, con sus intentos por conseguir una definición estética del cine anuncian ya a Béla Balázs. La guerra y los desórdenes posteriores a la derrota alemana crearán un clima de inestabilidad poco propicio para le desenvolvimiento del cine. Cuando Béla Kun toma el poder e impone la República de los Consejos, la industria del cine paradójicamente, reacciona favorablemente al nuevo régimen y a la nacionalización (históricamente se trata de la primera nacionalización ya que hasta agosto de 1919 no se promulgará el decreto de Lenin declarando la nacionalización del cine soviético). Los productores vieron en este decreto la posibilidad de defender sus derechos frente a unos distribuidores que imponían su ley, desde hacía tiempo. Se ayudaron unos a otros lo mejor que pudieron para crear varios organismos, uno de los cuales sería un departamento central establecido especialmente para el estudio de los guiones.

Con un entusiasmo casi febril se decidió entonces realizar numerosas películas adaptadas de las grandes obras progresistas de la literatura mundial. Los "133" días no fueron suficientes para llevar a cabo completamente este ambicioso proyecto que se concluyó con 33 películas realizadas por Sándor Korda, Béla Balogh, Márton Garas, Oszkár Damó, Alfréd Déesy, Pál Aczél, Ödön Uher, Károly Lajthay, Pál Sugár, Móric Miklós Pásztory, Cornelius Hintner, Joseph Stein, Béla Geröffy, Gyula Szoreghy, Sándor Pallos y Dezso Orbán. Sólo se ha encontrado la película de este último, Ayer, las demás han desaparecido. El terror blanco que siguió a la caída de Béla Kun arruinaría la industria del cine y la mayor parte de los realizadores activos durante el período de la República de los Consejos escaparon al extranjero por temor a los arrestos y persecuciones. Los distribuidores, una vez devueltos sus privilegios, intentaron salvar las apariencias y de 1919 a 1922 se realizaron 86 películas de nivel artístico bastante mediocre. En 1923 estalló la crisis y sus consecuencias fueron inmediatas. Los distribuidores acaban por desentenderse del cine nacional y optan por comprar películas extranjeras que alquilan a los exhibidores a precios muy altos. Béla Balogh, autor de Fehér galambok a fekete városban (Una paloma blanca en una ciudad negra, 1923) emigra tras haber buscado durante meses un exhibidor par su películas Pál utcai fiúk (Los niños de la calle Pal). El realizador más prometedor de la época, Pál Fejos (Paul Fejos) sigue le mismo camino y marcha a los Estados Unidos dejando inacabada Egri csillagok. La bancarrota es total, las compañías cierran sus puertas unas tras otras y en 1929 el cine húngaro era prácticamente inexistente. Hasta 1931 no empezó a recuperarse. Pál Fejos volvió a su país en 1932 para rodar la producción francesa María, leyenda húngara, que a pesar de ser importante desde muchos puntos de vista no consiguió ningún éxito. Tras otro nuevo fracaso (Itél a Balaton), Fejos se desanima y emigra definitivamente dejando las pantallas en manos de artesanos mediocres que se afanan en imitar el estilo de Ernst Lubitsch. István Székely y Béla Gaál conseguirán cómodos éxitos con comedias ligeras. Al estallar la Segunda Guerra Mundial las "película limonada", operetas magiares, dramas mundanos, inundaron el mercado. Sorprende pues encontrar en este período la original película Emberek a havason del joven realizador István Szots, considerado en la actualidad como el verdadero padre del cine moderno húngaro, a pesar de que, debido a las vicisitudes políticas no pudo dar lo mejor de si mismo. En 1945 la producción descendió a sólo tres películas. Los estudios fueron destruidos, y durante tres años las películas serían producidas por cuatro partidos de la coalición gubernamental. Habrá que esperar hasta 1947 para que se produzcan algunos cambios profundos como es el del cese de la financiación de películas por parte de empresas privadas. Ese mismo año la película de Géza Radványi Valahol Európában, atrae la atención internacional sobre el cine húngaro. La nacionalización se produce el 21 de marzo de 1948, año que destaca por la realización de Talpalatnyi föld (Una parcela de tierra) de Frigyes Bán.

Esta chispa, desde una perspectiva exclusivamente artística, será muy corta. Hungría se estaliniza totalmente durante el período 1949-1953: es la época de los procesos políticos y de la Guerra Fría en la que el arte se concibe únicamente como realista-socialista. El Jdanov húngaro se llamará József Révai. El esquematismo ideológico es absoluto, y sólo el héroe positivo tiene derecho a aparecer en pantalla. El despertar se producirá al año de la muerte de Stalin y consiguiente desplazamiento de Révai. Liliomfi (1955) de Károly Makk, Budapesti tavasz (id.) de Félix Máriássy y sobre todo Körhinta (id.) y Hannibál tanár úr (1956) de Zoltán Fábri anuncian ya un verdadero renacimiento del cine húngaro y la aparición de verdaderos autores, como Makk, Fábri, Máriássy y más modestamente László Ranódy, Imre Fehér, György Révész, János Herskó, que vienen a respaldar a los “veteranos” Viktor Gertler, Frigyes Bán o Márton Keleti. Los acontecimiento de 1956 no conseguirán reducir del todo las iniciativas para crear un cine definitivamente moderno, comprometido y responsable. Pero la crisis moral tendrá sus repercusiones en los realizadores y las obras rodadas entre 1957 y 1962 reflejan de una forma más o menos velada las angustias de la “generación” cuya vida seguía los trágicos meandros de la historia. Favorecido por un clima político más liberal, el “nuevo cine húngaro” comienza a imponerse a partir de 1962. La creación del estudio Béla Balázs en 1960 permitirá probar su talento a jóvenes realizadores mediante el rodaje de cortometrajes según una fórmula que resultará muy útil (decisión común sobre los guiones a rodar, fondos estatales y gestión financiera llevada a cabo por los miembros del estudio).

A partir de 1960 y sobre todo de 1962 se empezó a notar una mayor libertad en la elección de los temas, lo que significaba el anuncio de una renovación de la que se beneficiarían los jóvenes directores surgidos del estudio de Béla Balázs. Poco a poco, las películas húngaras fueron cosechando triunfos en festivales internacionales y se empieza a hablar ya de una Nouvelle Vague húngara, que sigue de cerca la eclosión del joven cine checoslovaco. Los directores de mayor talento son: István Gaál (Sodrásban, 1963; Zöldár, 1965; Magasiskola, 1970), Ferenc Kardos y János Rózsa (Gyerekbetegségek, 1965), István Szabó (Álmodozások kora, 1964; Apa, 1966), Ferenc Kora (Tízezer nap, 1967), András Kovács (Hideg napok,1966; Falak, 1967), Tamás Rényi (Sikátor, 1966), Pál Zolnay (Hogy szaladnak a fák, id., el antiguo cámara Sándor Sára (Feldobott ko, 1969), Péter Bacsó (A tanu, 1969). Ciertos autores como János Crezco o Zoltán Fábri, beneficiándose de una corriente favorable caracterizada por la sinceridad con que se abordaba cualquier tipo de tema (enfrentamiento de destinos individuales en un contexto político turbulento, evocación de la evolución de las comunas campesinas del siglo XX, descripción de la vida de los estudiantes, de los obreros, etc.) rodaron sus obras más significativas: Párbeszéd (Diálogo, Crezco, 1963), y Húsz óra (Fábri, 1964). El realizador Miklós Jancsó, autor de varios largometrajes (Oldás és kötés, 1963; Így jöttem, 1964) dirige en 1965 Los desesperados y en 1967 Csillagosok, katonák y Csend és kiáltás, imponiéndose como uno de los grandes directores contemporáneos de talla internacional. Un organismo estatal llamado Mafilm era el encargado de la producción. En él trabajaban cuatro grupos y cada uno de ellos disponía de un presupuesto otorgado anualmente por el Estado del que podían disponer a voluntad. La distribución de las películas en el extranjero la llevaba a cabo Hungarofilm, entidad que con István Dósai a la cabeza y Klára Kristóf al frente de las relaciones internacionales y la venta al extranjero, aseguró con talento la difusión del cine húngaro por todo el mundo.

El “nuevo cine húngaro”, surgido en dos oleadas sucesivas (la primera en 1954 y la segunda en 1963-64), consolidó poco a poco una audiencia internacional. La producción se limitaba a una veintena de películas al año, pero entre ellas siempre había varias de gran calidad. Zoltán Fábri no pudo igualar en sus últimas películas (Isten hozta, ornagy úr, 1969; Hangyaboly, 1971; Plusz minusz egy nap, 1972; El quinto sello, 1976; Húngaros, 1977) el éxito de Húsz óra, pero Károly Makk, por el contrario, tras Isten és ember elott (1968) rodó en 1970 una obra desgarradora, Szerelem, en 1974 Macskajáték y en 1982 La elección de Hanna B.

Durante los años setenta y ochenta, Gaál realiza una película importante (Holt vidék, 1972), Jancsó profundiza en sus temas predilectos (Salmo rojo, 1972; Magyar Rapsodia, 1979) y Szabó se impone en la escena internacional con Mephisto (1981). Realizadores que habían hecho sus primeros trabajos al final de los sesenta se imponen y consolidan en festivales internacionales el lugar privilegiado que Hungría había conquistado en una decena de años: Zoltán Huszárik (Szindbád, 1971), Gyula Maar (El fin del camino, 1973), Zsolt Kézdi-Kovács (Ha megjön József, 1975), Márta Mészáros (Adopción, id.; Nueves meses, 1976), Imre Gyöngyössy (Két elhatározás, CO: Barna Kabay, 1077), Pál Gábor (Angi Vera, 1978), Judit Elek (Majd holnap, 1979), Péter Gotár (El tiempo interrumpido, 1982), Pál Sándor (Szerencsés Dániel, 1982), Fer András o László Lugassy. Los temas hasta ahora dominantes (interrogaciones sobre la Historia y a través de traumas de la Gran Guerra y de los acontecimientos de 1956; desenraizamiento de los campesinos que fueron a trabajar a las grandes ciudades) se van borrando poco a poco frente a una inspiración “sociográfica” consistente en la narración implacable de los problemas cotidianos, en una crónica apasionada de la vida “ordinaria” que antepone el individuo a la colectividad y se asemeja más al “croquis directo” que a los grandes frescos.

Las películas de la “escuela de Budapest”, documentales-ficción menos construidos y más geométricos, dan cuenta de la Hungría del momento sin recurrir a alegorías o parábolas. Aparecen nuevos realizadores que priman la imagen sobre la dirección. Pál Schiffer, Gábor Body, István Darday, Béla Tarr, Gyula Gazdag, Pál Erdoss, Modován Domokoss...

En Hungría existe además una escuela de animación muy creativa de la que han salido figuras como Ottó Foky, György Kovásznai, Gyula Macskássy, József Nepp, Marcell Jankovics, Sándor Reisenbuchler, Béla Vajda.

Fuentes:

** Artículo también aparecido en Filmoguía

La palma blanca de las argollas

por Kléber Mantilla

Hajdu Szabolcs es el director de la película “Palma blanca” que ha ganado varios premios en el festival de cine húngaro realizado el febrero pasado. En realidad es una trama nostálgica con fuerte insistencia de pesimismo, que plasma el estilo melancólico del cine húngaro contemporáneo. Con alta profundidad en la dinámica sicológica del protagonista, busca definir las limitaciones del profesionalismo deportivo. Esta vez, se conceptúa la gimnasia y la acrobacia más allá del ámbito educativo, bajo el rigor de la época socialista.La ubicación es 1980, en la ciudad de Debrecen, pero la cinta conjuga tiempos y lugares, pues la historia también se desarrolla en el Canadá actual. Si hay un mérito por destacar, sería la agilidad del camarógrafo y la pulcritud del pequeño Dongo, el niño protagonista de 11 años.La cinta busca perturbar y afectarnos cerebralmente al describir la violencia de un entrenador para preparar a un grupo de niños atletas. Un hombre rígido, estricto, severo y algo viejo, que solo cabe en su doctrina vital el talento y que busca divertir su espíritu con la disciplina a ultranza.

En medio de una ciudad apagada, quemeimportista y congelada, donde los padres de los pequeños no saben qué pasa en la escuela, un padre se deleita mostrando a un amigo las habilidades físicas de su hijo, que no se diferencian de un mono subiendo paredes o resaltando la musculatura de piernas y brazos. Su madre, pese a que descubre por casualidad las piernas lastimadas por el látigo del entrenador, nunca resuelve el conflicto emocional de su hijo que tendrá una pesadilla para toda su vida. Dongo volverá a repetir todo el castigo recibido, después en uno de sus futuros alumnos.

Los actores son Gheorghe Dúnica, de origen rumano, Hajdu Zoltán Miklos, que es hermano del director, Radies Orion y Radies Silas. Juntos recrean el mundo pasado de las escuelas de formación deportiva dentro del sistema comunista, pero la diferencia está en el referente que usa Hajdu: su mismo hermano, que en la vida real es un gimnasta.

Más adelante, aparece el conflicto entre ser un deportista puro o conectar la cultura física en un circo. Para narrar este segmento el filme mantiene un colorido estético interesante, pues la letanía del esfuerzo deportivo puede asimilar, con perfección, la alegoría de la presentación circense. Ahí, es cuando aparece el dilema de cuerpo y mente talentosos: ir por la competencia de medallas o por arrancar sonrisas a los espectadores.

Bueno, el título está más claro. La palmas blancas o “Fehér Tenyér” vienen a transparentar el talco colocado en las manos de los acróbatas antes de usar las barras, la soga o las paralelas, pero mantiene en la película la metáfora implícita de la llaga y la ampolla. Una mano callosa podría decir con más certeza a qué alma pertenece.

En 97 minutos de duración, el público podrá madurar cualquier desorden emocional y atenderá con deleite la subjetividad de un espíritu talentoso en un niño y un hombre. Algo que vale la pena mirar....y comentar.

Los principios del cine en Hungría, la época del cine mudo

por Aranyos Eszter


El 28 de diciembre de 1895 nació todo un nuevo mundo en París, con el primer pase cinematográfico de los hermanos Lumiére. La novedad pasó rápidamente a Hungría, y después de varios intentos fallidos , en 1907, en una obra de teatro, aparece por primera vez la expresión que hasta hoy en día usamos para decir cine en húngaro: mozi.

Los primeros pasos hacia el mundo de la cinematografía en Hungría datan de 1896, y coinciden con las fiestas milenarias. El 10 de mayo de 1896 se proyectan los mismos rollos de los hermanos Lumiére, en la cafetería del Hotel Royal . Un mes más tarde abre el primer cine en la avenida Andrássy , sin embargo, por falta de interés y por el desprecio de parte de los habitantes del distrito elegante, cierra en breve.Las primeras tomas se relacionan también con las Fiestas de "Millennium" del año 1896: desfile oficial y visita de Francisco José el primero .

En 1911 se constituye el primer Estudio Cinematográfico, Hunnia Biográf, basado en la compañía de teatro del Vígszínház , pero dura no más que año. La producción y comercialización está a cargo de la compañía Projectograph, fundada cuatro años antes.

El primer intento exitoso cinematográfico es patrimonio del Teatro Científico Urania que ofreció una serie de pases de divulgación de conocimiento científico, acompañada por diapositivas e imágenes en movimiento traídos del extranjero. En 1901, para un pase sobre la historia de la danza, el conferenciante ordenó imágenes en movimiento sobre este tema para representar sus charlas. De esta manera nació la primera “película” húngara, llamada “A táncz”, la danza, filmada en el terraza techada de la misma institución, con bailarines y actrices famosos de la época, como la propia Blaha Lujza.

En los 270 cines de la primera década del siglo XX, los espectadores miraron, sobre todo, tomas naturales, dramas , o también, escenas de humor.

Uno de los primeros largometrajes, el Ma és holnap (Hoy y mañana), cuyo director es el famoso Kertész Mihály , conocido hoy en día por su nombre anglosajón Michael Curtiz, el director, entre otros, de Casablanca, en Hollywood. La peli, cercana al cine danés de primera línea de aquella época, filmada en 1912, rompiendo con la tradición anterior, presenta un verdadero drama social sobre el deterioro, en Budapest, de un nuevo burgués venido del campo.

Los años de la prosperidad empiezan en 1914, primero, por la coyuntura económica de la I Guerra Mundial, segundo, por la prohibición de la presentación de películas francesas, inglesas, italianas y estadounidenses, en los mismos años. Entre 1917 y 1918 Hungría llega a ser poder cinematográfico, con sus más de cien películas anuales, después de Dinamarca, EE.UU., Alemania e Italia. La tipografía de las películas de esta época son: burlesk , adaptaciones de clásicos literarios , cine bestseller y operetas . De esta primera generación de cine, muchos llegaron a ser personajes importantes en el mundo cinematográfico internacional (Kertész Mihály/Michael Curtiz, Korda Sándor/Sir Alexander Korda, Balogh Béla/Béla Balogh, Várkonyi Mihály/Victor Varconi, Lugosi Béla (Olt Aristid)/Bela Lugosi, Balázs Béla/Bela Balazs, entre otros).

En los años 20’, después de la breve época de las películas de propaganda de la revolución burguesa de 1918, empieza la crisis del cine húngaro. Al terminar la Primera Guerra Mundial, se abren las fronteras ante las películas extranjeras, cuya gran cantidad hace desaparecer rápidamente la producción cinematográfica húngara. La época dorada del cine internacional de los años 20’ ya no alcanza a Hungría; sin embargo, el conocimiento profesional húngaro de la primera década del siglo XX, lleva sus frutos a Viena, Berlin y Hollywood, donde aparecen varios de nuestros mejores directores, actores, guionistas y teóricos.

La producció cinematográfica decae año tras año y el estado termina por intervenir: en 1924 crea la Oficina Cinematográfica Húngara, con el papel de presentar noticieros oficiales regularmente. En 1927 compra el mayor estudio de cine húngaro, donde siguen con la producción hasta el final de la década.

El 20 de septiembre de 1929 se presenta la primera película sonora en Hungría.


Fuentes:

Tűzoltó utca 25

por Sebastián Santos

“Tűzoltó utca 25” o su traducción literal al inglés “Fireman street 25” es una película de culto en Hungría. Una paleta repleta de símbolos y situaciones que se entrecruzan y pintan finamente y al detalle el mundo interior y personal de la sociedad húngara de los ’70. Debe haber una versión en castellano, el problema es que la palabra “bombero” no tiene el tilín heróico de los gringos, más bien el “quiero ser bombero” se emparenta con el “mi papá es policía” o “mi primo es el de Zumosol”. Es una palabra grotesca, toda ella una alteración poco seria. Es igual que bombacha, bombón, bemba, o sin ir más lejos el bamboucha de Fanta Naranja. El caso es que no encontré ninguna “La calle del bombero 25”, aunque a decir verdad si hubiese tenido el sádico privilegio de antaño de rescribir, con completa libertad y sin miramientos, los títulos de las películas extranjeras, yo le hubiese puesto “El bombero de la calle 25”. Está claro que despistaría, pero le daría un buen golpe de taquilla apuntando a la masa que delira por las películas yanquies de tiros y coches que revientan.

Pero aquí en Budapest he descubierto que los bomberos son la hostia, personajes activos de la ciudad y referentes sociales. Ya en un par de ocasiones he presenciado los espectáculos, entre circenses y didácticos, que organizan en plena calle. El último fue la celebración del día del bombero y el policía el pasado sábado 3 de junio en la plaza Hunyadi. Y más aún, Tűzoltó no es una calle cualquiera, no es moco de pavo. Es una señora calle llena de vida y de actividades imperdibles. En algún número de esa misma calle está el Tűzraktár, un centro cultural con la mejor onda, donde hace poco fuimos a ver una exposición fotográfica. Por otra parte en el número 33 sorprende el Közért, otro lugar de encuentro y de movida que hace poco está funcionando pero que promete. La última vez que nos vimos ahí, fue para ver los resultados de las elecciones, y la combinación y variedad de tendencias fue todo un ejemplo de convivencia democrática. Los vinardos que corrieron ayudaron, pero ni los gritos burlones contra Orbán o la dirigente del MDF sacaron de sitio al grupo del Fidesz que estaba con nosotros. Impecables.

“Tűzoltó utca 25” es del año ’73 y está dirigida por István Szabó, quien años después fue reconocido mundialmente con un Oscar por “Mefisto”. La película obtuvo el Leopardo de Oro y el Premio del Jurado Ecuménico en Suiza, en el Festival de Cine de Locarno, en el ’74. Los actores, por orden alfabético son : Ági Mészáros, András Bálint, Edit Lenkey, Erzsi Pásztor, János Jani, Károly Kovács, Lucyna Winnicka, Margit Makay, Péter Müller, Rita Békés, Zoltán Zelk. Y la música es de Zdenko Tamassy.

La lista de actores no me dice gran cosa, mis conocimientos del cine húngaro crecen, pero lentamente. El que sí me ha llamado la atención y apoya mi impresión de que la película es de una vigencia escalofriante, es Péter Müller, autor de moda actualmente, y que cuenta entre sus obras con la traducción al húngaro del I Chin, aquí Ji-King.“Tűzoltó utca 25” es un pedazo, literalmente hablando, de la ciudad y su gente. Hoy, los trozos de ese edificio que termina demoliéndose en la última escena de la película están desperdigados por la ciudad. Como buena película intimista llega a ser, por momentos, agobiante. Una de las estrategias más ingeniosas, y ahí chapeau!, que Szabó utiliza, es presentar buena parte de los diálogos como pensamientos, ensueños o mismo sueños de cada uno de los personajes, que con su propia voz en off se dirigen al público en monólogos cansados y obsesivos. La maniobra, que escapa a lo cinematográfico y arrastra consigo el terreno del psicoanálisis, hace que la pequeñez y abulia de los habitantes de la calle del bombero, se transformen en un inmenso conglomerado de palabras que en su obsesión insistente crecen y crecen, no dejando lugar a más nada, solo cuatro o cinco ideas fijas grabadas a fuego. Imaginaos lo mismo en un autobús. Imaginaos que la multitud que aprieta además piense y que ese pensamiento termine por reventarlo todo. La misma metáfora vivió bomberísima 25. Las obsesiones y la falta de comunicación comulgaron con lo diminuto de los pisos y las paredes terminaron por abrirse. No fue esa bola que se bambolea (aquí otra del club de los bomberos) al principio y al final la que tiró abajo el número 25, fue el agobio, el tedio, la fatiga crónica.

Hoy busqué en el bus y en el metro y en el tren las mismas caras cansadas que mostraba Szabó. Ni mucho menos son todos así, pero hay una franja, que ronda los 50 años, que está agotada, sobre todo me pareció verlo en algunas mujeres, recostadas contra la pared del metro, el cuerpo en una postura difícil, torcida, en un equilibrio similar al del yonquie cuando ya no puede más, cargadas ambas manos con bolso y compras. El cansancio se ve en la postura del cuerpo que pierde esbeltez, pero fundamentalmente en la mirada. La mirada cansada se pierde en un punto fijo, ni siquiera puede apagarse y dormitar, simplemente el vacío. No hay curiosidad y el tedio y la lista de cosas que todavía quedan por hacer y como diría Gloria: los años que quedan por vivir. Y más aún, diría que lo peor del cansancio es la sensación de que no hay más salidas, de que ya fue, de que ahora (y que revienten los que tiemblan con el dequeísmo) ya es todo cuesta abajo. Y Budapest ahí asusta porque es una de esas ciudades donde todos los atajos están marcados. La mayoría de las plazas están atravesadas por surcos que comunican uno y otro lado entre las paradas de bus. Imposible perderse. Todos los atajos están marcados, insistentemente, por miles de peatones a diario. A los lados una triste y amarga bandada de indigentes te recuerdan por donde tienes que seguir. Incluso a veces, cuando alguno duda, el de turno se saca ahí mismo la chorra y mea contra un árbol para que no te olvides, no solo sin pudor, sino incluso con alevosía y altanería pedagógica. La mayoría de estos hombres y mujeres rondan los 50 años y son de aquellos primeros excluidos del sistema en los comienzos del capitalismo. Los que se han dado en llamar “parados de larga duración”.

La mención y relación con Péter Müller y su Ji-King, no es simplemente anecdótica. La fuerte presencia de lo esotérico y místico en Budapest, va de la mano, con el silencio. Entre las reflexiones que he podido sacar el tiempo que llevo aquí es que el discurso frontal no es mayoritario en estas tierras. Hay que saber leer entre líneas, e incluso sonreír cuando te la dan cruda. La falta de una profecía clara hace de cada habitante un antropólogo de lo más personal. La mitad de los conflictos se resuelven por izquierda, en el mejor de los casos, y cuando la relación de fuerzas es similar o en desventaja; y simplemente por aplastamiento elefántico cuando el que tiene la batuta se aburre. Vivirla en Budapest es patinarla, armarse un círculo de amiguetes, como en los viejos tiempos, y apostar por él hasta el final de la partida, o entregarse y lanzarse del Puente de las Cadenas. El sistema formal y anónimo todavía se la tiene que currar mucho en estos pagos.

Para terminar esta serie de imágenes en trozos de bomberística 25, que palatinean el cansancio, los silencios y la huída, no hay mejor ejemplo de la persistencia de la película que la innumerable cantidad de edificios que todavía quedan igualitos a Tűzoltó 25. Edificios burgueses de los años 20, con patios y pasillos interiores, adornos redondeados, a veces incluso modernistas, en columnas, o portales; techos altos y entradas oscuras. Pero la belleza, si bien está, es de una decadencia abandónica, las paredes descascaradas, las fachadas cayéndose, los balcones a pelo. A muchos Tűzoltós 25 ya se los han cargado, los demolieron, incluso habiendo sido considerados patrimonio del país o de la ciudad. No solo en los ’70 cuando se hizo la película, sino ahora mismo, muchas veces entre protestas vecinales, porque se trata de edificios declarados patrimonio del país o la ciudad, como fue el caso de la calle Kiraly, se puede contemplar una exclusiva y octogenaria demolición.

Los espacios donde habitan la mayoría de los húngaros de esta ciudad siguen siendo pequeños. El silencio y el descrédito del sistema formal y asociativo está al orden del día. Los edificios viejos caen por el peso de las inversiones extranjeras. Y todavía se insiste, igual que en la peli, en la melancolía por un pasado glorioso e imperial. Pero atención, junto a esta imagen triste, tan propia de István Szabó, hay una Budapest de colores, alegre y atrevida, tan interesante de conocer como la enrollada de la calle del fuego.

jueves, junio 08, 2006

Punto por punto, el Plan del gobierno para los próximos cuatro años. Y sino llegamos a la zona euro igual nos vamos a divertir


A día de hoy ya no quedan dudas del equipo que llevará a cabo las prometidas reformas de ajuste y consolidación del proyecto europeo. El gobierno no oculta, pero tampoco es especialmente alarmista con respecto al futuro próximo, que se espera lleno de restricciones, subidas de impuestos y despidos. La oposición, pataleando y lloriqueando como siempre, ha aceptado el camino propuesto por la coalición MSZP-SZDSZ, posiblemente preocupada por la posible reducción de escaños anunciada para antes de 2010. El resto de grupos sociales, por su parte, pese a no haber estado invitado ni consultado para la reforma que se nos viene, brilla por su ausencia, aferrándose a las pequeñas parcelas de poder que ha logrado conseguir, o mantener estos últimos años. Supone que la reforma pasará le pasará de largo.

En el ambiente hay quienes decididamente se muestran esperanzados y reivindican su apoyo al gobierno; también hay quienes, con cara de cabreo se escandalizan por el amiguismo reinante en el gobierno y descreen de cualquier tipo de reforma de fondo; y hay también a quienes el alud de informaciones y debates los lleva a la metáfora o simplemente al insulto, como por ejemplo estos dos, que decidieron apagar la tele y meter la cabeza en la tostadora:

"-¿Hay gente nueva en el bloque?
-Espera un minuto. Aquí tengo algo, tío, que es casi hard core. Un pedazo de pan duro, tajado y herido de muerte. Míralo fijamente, ahora mismo lo podemos tostar un poco.
-¿¡Qué!?
-Tiene algo clavado, parece un billete.
-¿¡Qué!? ¿Un billete? ¿El retrato de un rey? ¿Y tu quieres tostarlo? ¡Lo vas a matar!¿Qué vas a hacer?
-¿Lo coso otra vez? ¿Duele? ¿Has visto? ¿Está caliente?
-¿Te lo vas a comer? ¿Qué? ¿Y ese viento? ¿Otra vez giran los corazones?"

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “Punto por punto, el Plan del gobierno para los próximos cuatro años. Y sino llegamos a la zona euro igual nos vamos a divertir” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Cartas de lectores


Jorge Luis Asqui (para Kléber Mantilla)
Miércoles 24 de mayo de 2006

La revista cada día está más interesante y con temas muy buenos. Todo esto se debe a un trabajo minucioso de investigación y a la forma de enfocar el artículo que escribes.Entre policias y ladrones... son dos instituciones inseparables, que cada una de ellas trata de buscar la justicia de acuerdo a su gusto. Sigan así, con su trabajo esmerado. Además el grupo de periodistas que forman la revista, me he dado cuenta que son profesionales cada uno en su campo.
Un cordial saludo.

Anónimo (Para Aranyos Eszter)
Viernes 26 de mayo de 2006

Hungría es un gran pueblo, no por su bandera, sino por su gente. Delicuentes hay en todos los países, y sino miremos EEUU, donde hasta sus films lo demuestran.Aunque la corrupcion y la mafia parezcan derrotarnos por momentos, Eszter, siempre permaneceremos los de carne y hueso para decir lo que no está bien. Y eso es lo bueno: la denuncia, decir cuales son los parámetros éticos con los cuales nosotros nos medimos, y ellos no.Tus palabras son certeras.

Entrevista a Judit Zsolnai, profesora de castellano de Universidad

por Sebastián Santos


Sábado 3 de junio 12 hs. en el “Treehugger Dan’s bookstore&café”, un bar a metros de la plaza Hunyady. *

S.: ¿Qué me podrías decir del programa del nuevo gobierno?
Zsolnai: Bueno, la verdad es que no sé mucho. Conozco algunas promesas de la campaña y creo que ayer se formó el gobierno mismo. Todavía del programa no se puede saber mucho. Durante las negociaciones para la composición del gobierno insistieron en que lo primero era el programa y en segundo lugar las personas que lo ejecutarían. Y en este sentido no hay muchas novedades, solamente una sorpresa: la señora Kinga Göncz. Antes era la Ministra de Asuntos Sociales. Era muy buena y con una larga trayectoria en este rubro. Ahora será la Ministra de Asuntos Exteriores. Ha sido una verdadera sorpresa.
S.: ¿Ella es socialista?
Zsolnai: Es socialista, sí. Sólo hay tres personas del SZDSZ y los demás son socialistas.
Además me inquieta el tema del Ministerio de Asuntos Interiores porque parece ser que desaparece como tal. Por ejemplo, a partir de ahora la Policía queda subordinada a otro Ministerio.
Siempre se ha dicho que el Ministro de Interiores, después del Primer Ministro, es el hombre más importante del gobierno, pero ahora ya no, porque Mónika Lamperth seguro que no tendrá este papel.
Que desaparezca el título “Ministro de Interiores” realmente me sorprende. La Ministra seguirá siendo esa tal Mónika Lamperth, pero el Ministerio tendrá otro nombre y otras funciones, por ejemplo asumirá el tema de las regiones. Hungría está dividida en algo así como lo que vosotros llamáis comarcas, pero tiene que ajustarse al diseño de la UE donde lo que prevalecen son las regiones. Y esa será competencia, entre otras, de este nuevo Ministerio. Hasta ahora ser Ministro de Interiores era un cargo muy importante. Entre otras cosas tenía poder y control sobre los documentos del pasado socialista, de aquellos, por ejemplo, que involucran a los que vosotros llamasteis “besugos” en algún número anterior de El Quincenal.
S.: ¿Y hay alguna otra mujer entre los nuevos Ministros?
Zsolnai: Kinga Göncz. Es toda una sorpresa, aunque ella misma ha comentado que actualmente ya hay muchos Ministros de Exteriores que no han hecho carrera diplomática, sino que vienen de otros ámbitos.
Sólo hay dos mujeres en el Gobierno, la Lamperth y ella. Y hay tres liberales: uno de Medio Ambiente, otro de Sanidad y el tercero de Economía. La cartera de Sanidad es especialmente importante porque es justamente la promesa electoral del SZDSZ. Han prometido que van a reformar la Sanidad, pero ya se ve que habrá dificultades. Ya han anticipado que paralizarán los planes de reformas hasta 2007. No es fácil hacer reformas en la Sanidad Pública.
Lo que sí han dicho es que habrá que pagar por las recetas y por las consultas, lo que no implica una reforma, sino que simplemente habrá que pagar más.
S.: Además comentaron que quieren reducir la cantidad de hospitales de 160 a 60.
Zsolnai: Yo no he escuchado esto. Ayer cuando habló el nuevo Ministro no dijo nada así. Dijo sí, que hay necesidad de más camas para los que padezcan tumores y que hay que reorganizar la distribución hospitalaria porque en el campo hay menos hospitales.
S.: Dicen que van a bajar el número de hospitales, pero los que queden serán especializados.
Zsolnai: Sí, está bien, pero, ¿por qué tenemos que pagar por las recetas? Dicen que para evitar los sobornos, pero no por pagar 1000 forintos por una receta o una consulta no tendré que pagar unos 60.000 forintos de “dinero de agradecimiento” si me tienen que extirpar un tumor o voy a parir.
S.: Pero, ¿por qué no se implementa una reforma orgánica?
Zsolnai: El problema es que los Ministros no son competentes, al menos en su mayoría. No son personas capaces de llevar a cabo una reforma. Son las mismas caras de siempre. Péter Kiss, por ejemplo, es un viejo amigo de Gyurcsány de su época en la KISZ, la Alianza de Jóvenes Comunistas y ahora tendrá la cartera de Trabajo. Es la vieja guardia y yo creo que con ellos no se puede hacer ningún tipo de reformas.
S.: Pero han traído a tres personajes nuevos, que formarán algo así como un Consejo de Asesores.
Zsolnai: Sí, pero sólo conocemos los nombres. Son personas muy poco conocidas, sin trayectoria política. Lo que sí conocemos de los nuevos planes es que van a aumentar los impuestos. Pero a esto no se le puede llamar “reforma”.
S.: Pero hace unos meses dijeron que bajarían los impuestos.
Zsolnai: Sí, pero ahora al revés. Yo, por ejemplo, tengo una pequeña empresa, y a partir de esta reforma tendré que pagar el 25% de impuestos, 9% más de lo que vengo pagando hasta ahora. Se trata del “EVA”, un tipo de Impuesto de Sociedades, que es único y solamente existe en Hungría y no es compatible con los reglamentos de la UE. Por eso quieren subirlo para que primero la gente opte por salir de esta modalidad y finalmente suprimirla.
S.: ¿Qué tipos de empresas pueden optar por la modalidad del “EVA”?
Zsolnai: Creo que cualquier empresa, pero sólo después de dos años de funcionamiento. Es una modalidad muy simple. No hay mucho papeleo y solamente tienes que pagar como impuesto un 16%, lo que no es mucho. No tienes que presentar comprobantes de facturas. Por eso es muy bueno y muy simple.
Pero al margen del “EVA”, en general quieren aumentar los impuestos.
S.: No te veo muy contenta con el Partido Socialista.
Zsolnai: No, en absoluto.
S.: Pero, ¿tú no los votaste?
Zsolnai: Eso no importa, la cuestión de votar en Hungría es, normalmente, elegir al menos peor.
S.: Pensé que tenías más afinidad.
Zsolnai: No, con esta lista de nombres, ¡por favor! Imre Szekeres, Péter Kiss y los desconocidos de los liberales. Y de Educación y Cultura será István Hiller, el Presidente del Partido Socialista. Es una ridiculez. Y no le dejarán continuar al anterior, a Bálint Magyar, de los liberales, la única persona que de verdad tenía iniciativas. Bueno, había problemas, pero él empezó una reforma. Ahora dicen que van a seguir todo lo que él preparó, pero que con otra persona. Estas son cosas ridículas.
S.: ¿Y por qué hacen eso, por compromisos políticos?
Zsolnai: En realidad mucha gente está en contra de las reformas. En la Sanidad también hay grupos con intereses contrarios. Mira solamente el caso de la Casa de la Ópera. Si vas y empiezas algo nuevo, entonces de repente se desata un escándalo, porque los viejos no quieren saber nada.
Es inconcebible que István Hiller sea el Ministro encargado de la Educación y de la Cultura, un personaje incompetente que encima se cree muy divertido.
S.: Y, ¿la gente qué hace para protestar, escribe cartas, hace manifestaciones, hay huelgas...?
Zsolnai: Nada. La gente no protesta, no hay manifestaciones ni nada parecido. Sobre las reformas en Educación hubo muchos debates en Internet y en la prensa. En la Educación Superior despidieron a muchísimos profesores, sobre todo a los mayores de 70, pero el principal debate fue sobre el nuevo tipo de examen de acceso a la Universidad (la selectividad). Y ahora hay otro gran problema porque este año tenemos que convertirnos al sistema Bologna y las Universidades y las Escuelas Superiores no están preparadas para esto.
El caso es que Bálint Magyar empezó algo importante. Todas las reformas cuestan y siempre hay intereses en contra.
S.: ¿Y a ti, entonces, en lo personal, los cambios del gobierno en qué te afectarían? Uno es el aumento de impuestos, concretamente el “EVA”.
Zsolnai: Los cambios en Educación y Cultura me afectan porque son mis terrenos. Yo trabajo de profesora en la Universidad.
S.: ¿Puedes llegar a perder tu puesto de trabajo?
Zsolnai: Espero que no, pero por un lado van a coger menos estudiantes de Filosofía y Letras, que son a los que yo enseño. Por otro lado, los que opten por estudiar carreras de solo tres años no necesitarán dos lenguas sino solo una, algo ridículo ahora que acabamos de entrar en la UE. Esto me afecta porque yo creo que entonces habrá menos alumnos interesados en aprender castellano.
S.: ¿Y en Cultura cómo ves el tema de los cambios?
Zsolnai: El Ministro anterior, por ejemplo, se fue dando una serie de Premios Nacionales a sus viejos amigos. Una de ellas es una cantante, tonta y sin apenas voz. Encima, cuando le dieron el Premio no tenía tiempo de ir a recogerlo y entonces el propio Ministro fue al local, donde ella estaba actuando, para dárselo en persona, al Gödör.
Después en una entrevista televisiva dijo que sería mejor eliminar estos antiguos premios.
S.: ¿Quién es esta tía?
Zsolnai: Una cantante que se llama Ágnes Deák Bárdos. Es una nadie.
S.: Y la idea es que el amigo Hiller hará más o menos lo mismo. El Presupuesto de Cultura se irá para la camarilla de amigos.
Zsolnai: No estoy segura. Hiller es otro tipo de persona, y los sectores alternativos de la Cultura no son sus preferidos.
Y sí, realmente me importa quien sea la persona que pueda recibir, por ejemplo, el Premio Kossuth el 15 de marzo.
S.: Y aparte es una cantidad importante.
Zsolnai: Sí, seis millones de forintos.
S.: Y por ejemplo, ¿es fácil recibir subvenciones para hacer proyectos culturales?
Zsolnai: No, en absoluto. Pues, depende... ¿Para quién? Para los “amigos” seguro, pero para nadie más. He empezado a estudiar Crítica de Teatro y no me da lo mismo a qué director le den el Premio Kossuth. ¿Este año quién lo ha recibido? El más escandaloso.
S.: ¿Escandaloso por vanguardia o escandaloso por mala calidad?
Zsolnai: Por no tener talento, pero estar de moda. Y por eso digo que la Cultura sí me afecta; la Educación me afecta en persona y los impuestos naturalmente.
S.: Y después tengo otra cosita y es en relación a que cuando hacemos algún reportaje o pedimos alguna opinión y cuando los temas son un poco políticos la gente no quiere opinar. En algún otro sistema existe la censura explícita, pero de aquí lo que me preocupa, o veo con interés, es la autocensura.
Zsolnai: La gente tiene una desilusión tan grande que no puede confiar ni en ellos ni en aquellos, y no quiere ocuparse de la política. La opinión pública considera que la política es algo muy sucio. “No me interesa, no me afecta”. Pero naturalmente afecta a todas las personas. Es en parte por las obscenas discusiones en el Parlamento. “No lo veo, no me interesa, no lo leo”.
S.: Pero sí hay gente que opina, lo que pasa es que no quiere hacerlo público, por autocensura.
Zsolnai: Es como si yo fuese lesbiana y no me atreviese a decirlo públicamente. La política es algo misterioso, sucio, y todos los políticos son unos “chorizos”. Pero naturalmente así no se puede vivir. En cierta medida todos son unos “ladrones”, claro, pero no es lo mismo en qué medida y hay que elegir el mejor porque hay que vivir en este país y no podemos deshacernos de nuestras responsabilidades. Yo entiendo tu pregunta, porque en la televisión también hay mesas redondas y hablan sobre esto, justamente. La gente descarta la posibilidad de hablar sobre la política en público, porque creen que todos los políticos están robando y es un terreno peligroso.
S.: ¿Y la oposición ante estos cambios qué hace?
Zsolnai: Desde el primer momento ya se ha visto que no han cambiado nada de su táctica de los años anteriores. No será una oposición constructiva, en todo caso obstructiva.
S.: Para terminar, ¿me podrías indicar algunos referentes que me ayuden a tener una lectura de izquierdas no oficialista del panorama político húngaro?
Zsolnai: Hay una persona muy contradictoria, se llama Gábor Karátson. Y el otro que podrías consultar es András Lányi. Ellos trabajan en Védegylet, un movimiento verde y son interesantes porque están entre los de la derecha y los de la izquierda.
Hay otra mujer interesante, muy entendida en el tema de la economía y cuestiones sociales. Se llama Erzsébet Szalai y publica siempre en ÉS, “Vida y Literatura”. Ahí, en el ÉS, puedes leer muchas opiniones de izquierdas que a veces están en contra de lo que está haciendo el Gobierno. Y hay muchos más intelectuales que publican artículos periódicamente criticando las actividades del Gobierno.
S.: ¿Tus expectativas sobre el Gobierno han cambiado desde las pasadas elecciones hasta ahora, con la presentación del nuevo plan de gobierno?
Zsolnai: Sí. Estoy bastante desilusionada.
S.: ¿Esperabas algo diferente?
Zsolnai: Sí, claro. Esperaba personas jóvenes, hábiles en el mundo de las finanzas y capaces de hacer verdaderas reformas.
S.: Muchas gracias.

*El Treehugger Dan’s (Csengery utca 48) se especializa en libros usados en inglés y está asociado a la red de Comercio Justo con el tema del café. Es uno de esos sitios, definitivamente acogedores, en los cuales entras, te haces tu mismo tu café, como más te guste, y lees un poco en inglés o charlas con los amigos.

Plan uno: exterminar la burocracia

por Kléber Mantilla


Desde el anuncio el pasado 23 de abril del triunfo del gobierno socialista de Gyurcsány Ferenc, los ciudadanos que viven en Hungría se han mantenido en expectativa hasta conocer la anunciada reforma estatal.

La coalición ganadora de las pasadas elecciones integrada por el Partido Socialista Húngaro (MSZP) y la Asociación de Demócratas Libres (Szdsz) finalmente plantearon al pueblo húngaro un plan político y económico para continuar con el proceso de integración del país a la Unión Europea.

Los ejes fundamentales de la reforma se sustentan en una modificación jurídica y política alineada a los ajustes de ingreso a la Unión Europea (UE) y consolidan la reducción del gasto presupuestario durante el próximo período administrativo.

Hasta ahora, mantener su abultado aparato burocrático a Hungría le ha resultado muy costoso. El total de sus egresos por gasto corriente alcazan los 7.4 billones de forins (unos 28 millones de euros) y si se compara con lo que ingresa a las arcas fiscales, unos 5,9 billones (22 millones de euros), se visualiza con claridad el problema de su déficit presupuestario.

Para enfrentar la reducción del gasto y equilibrar la balanza entre el ingreso y salida de dinero, el proyecto gubernamental pretende recuperar unos 500 billones de forins, unos dos mil millones de euros. Estos serán cubiertos en un 50% con la reformulación de programas sociales, el 30% lo cancelará el sector gubernamental con la reducción de su estructura burocrática, mientras el 20% restante será responsabilidad del sector empresarial, a través de una readecuación tributaria.

El grupo político opositor del gobierno, liderado por el perdedor de las elecciones pasadas Viktor Orbán, sostiene que no se trata de una reforma, sino de un mecanismo para recolectar dinero y asfixiar a la población. Pese a todo, también su partido político, el nacionalista Fidesz, ha comprometido su apoyo a las reformas constitucionales aunque algo duditativo aún.

El contrato político firmado por MSZP y Szdsz muestra una completa renovación del sistema administrativo público, a través de la creación y cambios de nueve leyes. Para ello, se requiere de la aprobación de las dos terceras partes del Parlamento húngaro. Los cuerpos legales buscan replantear la estructura del sistema de elección y la cantidad del número de parlamentarios que bajarían de los 386 actuales, a 298 para el futuro. La dinámica considera fundamental la reducción y simplificación del proceso electoral con el uso de una simple lista escogida en zonas electorales específicas. Antes se empleaban varias listas.

Además, establece una ley especial para el Conflicto de Intereses, con la cual los miembros del Parlamento dejarán de tener representatividad como alcaldes o en gobiernos seccionales.

La actual distribución geopolítica también tendrá variaciones pues en la actualidad se establecen 19 gobiernos seccionales o provinciales, que con los cambios pasarán a organizarse como regiones, según los requerimientos establecidos para los países de la Unión Europea. Con los cambios en la Constitución necesarios disminuirán un 40% los representantes locales y también el monto presupestado para salarios.

El aparato burocrático de los ministerios públicos también sufrirá cambios importantes: de 17 ministerios actuales quedarán solo 12. Hasta ahora, en Hungría, cada ministro contaba con dos subsecretarios de Estado, uno que lo representaba políticamente y otro que asistía en la parte administrativa. En total se contabilizan 43, que disminuirán a 12. Es decir que entre ministros y subsecretarios de 60 pasarán a ser 24.

Asimismo, se anunciaron cambios en la cantidad de comisiones existentes dentro del Parlamento (Seguridad Nacional, Fiscalización, Cultura, etc.) y en el número de sus miembros, que en la actualidad son 492. Pasarán a ser 386. Todos los servicios gratuitos del Transporte Público que se otorgaban a los funcionarios públicos serán eliminados.

Y por el contrario, se crea una entidad especial para recibir los fondos de la Unión Europea que estará separada en su totalidad de cualquier ministerio público. La Agencia Nacional de Desarrollo será manejada de forma directa por el primer ministro Gyurcsány con la asistencia gerencial y técnica de un grupo empresarial especializado para la distribución entre los ministerios.

No obstante, en cuanto a la canalización, desembolso y aplicación de recursos se ha integrado en el Ministerio del Interior (Gobierno), el Ministerio de Desarrollo Regional, que ahora se denominará Ministerio de Gobierno Local, con la dirección de Mónika Lamperth.

El actual Ministerio de Integración Europea desaparece y será parte del Ministerio de Relaciones Exteriores. Su principal será Ferenc Somogyi o tal vez András Simonyi.

Otras tres fusiones importantes son los ministerios de Bienestar Social y Empleo, que será uno solo bajo el control de Péter Kiss. En cambio, las carteras de Educación y Cultura serán una y su autoridad será István Hiller. Finalmente, János Kóka será ministro de la unión de los ministerios de Economía e Informática.

Sin cambios continúan los ministerios de: Agricultura dirigido por József Gráf, de Defensa a cargo de Ferenc Juhász o Imre Szekeres, de Justicia conducido por József Petrétei y del Ambiente y Aguas por el ministro Miklós Persányi. Otro inamovible es el de Finanzas, János Veres.

El Ministerio de Salud será conducido por Lajos Molnár y se anuncia la modernización de esta cartera de estado a través de la aplicación del sistema de medicina pagada y de servicios médicos privados.

Junto a la reforma global de reducción del aparato estatal se añade la posible focalización del servicio de gas compensado para garantizar que los estratos sociales con mayores ingresos paguen por este costo que le resulta oneroso al estado. Otro punto tiene que ver con el sector educativo, pues se contempla la separación de 10 mil profesores que reciben dineros públicos.

En cambio, los sectores turístico, de electrotecnologías y farmacéuticas serían fortalecidos, según el anuncio gubernamental. También se anuncia la cobertura del servicio de agua potable a 600 pueblos rurales, lo que beneficiaría a dos millones de personas. Mientras en Budapest se construirá la línea de Metro número cinco.

Este proyecto estatal busca que el Producto Interno Bruto (PIB) después de dos años tenga un crecimiento entre el 4 y 5%.

Fuentes:


- Népszabadság 2006-05-27
- Álami felső vezetők http://www.meh.hu/

¿Qué tipo de reforma educativa estamos viviendo en la que, para empezar, despiden maestros y cierran escuelas?

por Sebastián Santos


¿Qué tipo de reforma educativa nos espera si el criterio básico de calidad se basa en la exclusión? Los tecnócratas neo-liberales que lideran el avance de Hungría hacia la zona euro contradicen, con su política de supuesta eficiencia y calidad, los preceptos básicos de los métodos pedagógicos modernos que insisten hasta el hartazgo sobre integración e inclusión. En las aulas nos devanamos los sesos intentando lograr fórmulas creativas que aseguren que todos y cada uno de los alumnos estudie y que, sobretodo, lo haga junto con el resto de sus compañeros. La educación, en la línea de Vygotsky, se entiende así como un fenómeno social. Pero estos esfuerzos caen en balde cuando el cuerpo docente funciona de manera radicalmente opuesta en nombre de un supuesto progreso. Si la manera de mejorar el sistema educativo húngaro se basa en echar 10.000 maestros a la calle, que dejen de vendernos la moto de la educación inclusiva o de la integración y festejemos de una vez por todas la segregación, la marginación y el fracaso escolar.

El modelo social y económico propuesto para los próximos cuatro años por la coalición MSZP-SZDSZ no simplemente es uno de los tantos modelos neo-liberales que se publicitan a lo largo y ancho del planeta sino que además recurre, un tanto falto de imaginación, cosa imperdonable en estos tiempos de luces y colores, a los mismos tópicos nacionalistas del siglo XIX. Para ello solo hay que ver el eslogan que el Primer Ministro Gyurcsány enarbola en cada rueda de prensa: “Patria y Progreso”, en fondo rojo con letras blancas.

Los cambios en educación reflejan de manera viva y clara la política general de reducción de déficit público del gobierno. El objetivo es cumplir las ordenanzas de la Unión Europea y conseguir en los próximos años bajar el presupuesto en 350.000 millones de forintos. No es moco de pavo. El gasto en educación, según fuentes del Ministerio de Finanzas alcanza para el año 2006 el 11,3 % del presupuesto nacional. No representa el bocado más importante del pastel pero sí, por orden, uno de los menos “productivos” y accesibles.

Por su orden de peso específico dentro de las cuentas del Estado el primer lugar es para los gastos derivados de las jubilaciones, pero las previsiones indican que una vez producido el relevo total de pensionistas del pasado sistema socialista, los importes por jubilación a cargo del estado bajarán considerablemente. Hay dos variantes que favorecen esta situación, una es el establecimiento obligatorio de un sistema mixto de retiro –público/privado- para todas aquellas personas nacidas a partir de 1975 y la otra la corta esperanza de vida del pueblo húngaro, lo que asegura que los viejos jubilados socialistas durarán poco en el mercado.

El segundo lugar en la escala de gastos es para el transporte, que contrariamente al discurso de recortes, seguirá aumentando para asegurar una zona económica interesante a los inversores extranjeros. No hace falta ahondar sobre las innumerables obras en curso de autopistas, metros y tranvías que atraviesan Hungría.

El tercer lugar, y aquí llegamos, es para la educación, por donde ya ha pasado el polémico ministro liberal Bálint Magyar, que aunque haya dejado el relevo a un ministro socialista, István Hiller, todos los comentarios, tanto de oficialismo como de oposición coinciden en la continuidad de los puntos fuertes de su reforma educativa, digamos constrictora. Hiller, por otra parte, es un buen ejemplo del programa de recortes y reorganización del gobierno ya que asume dos carteras en una, la de Educación y la de Cultura, antes liderada la primera por Bálint Magyar y la segunda por András Bozóky. Las otras carteras que se han unificado han sido la de Economía e Informática con János Kóka a la cabeza y Trabajo con Bienestar Social a cargo de Péter Kiss. Además había dos Ministros libres, digamos, sin Ministerio, de los cuales uno ha desaparecido, el de Integración Europea y otro, el de Asuntos Regionales ha pasado a depender del Ministerio de Interior, dirigido por Mónika Lamperth.

En cuarta posición presupuestaria, está la Sanidad y todo indica que el nuevo ministro, también del SZDSZ, Lajos Molnár acelerará el proceso de privatizaciones y de reducción de personal y hospitales.


La prensa de los últimos días ha centrado el proyecto de reforma para los próximos cuatro años más en los personajes que la llevarán a cabo, los Ministros, que en los planes específicos de gobierno y ha sido este, justamente, el punto donde el Fidesz ha insistido, jugando, en la práctica, el mismo juego del oficialismo, que ha consistido en centrar la discusión sobre los nombres y no sobre los proyectos. El caso de la substitución de Magyar fue resultado de una promesa electoral de Gyurcsány presionado por los escándalos que acompañaron el mandado del último Ministro de Educación. Gyurcsány prometió un ministro socialista y ahora tenemos un ministro socialista, que seguirá la receta liberal que le han dejado sobre el escritorio, y a la vez permitirá al equipo de tecnócratas liberales centrarse en Sanidad, el próximo objetivo.

Brevemente los escándalos que han acompañado a Magyar han sido 4. En junio de 2003 se lo acusó de recibir regalos varios y viajes de Elender, la empresa que ganó el concurso para desarrollar el Sulinet, el programa informático del Ministerio de Educación. En diciembre de 2004 y enero de 2005 las escuelas religiosas se movilizaron protestando por una posible reducción de subsidios, la llamada normativa. En mayo de 2005 además de haber despertado una gran polémica la reforma de los criterios de calificación de la revalida-selectividad (aquí funciona en forma conjunta), aparecieron en internet, antes de los exámenes nacionales, los ejercicios correspondientes a las asignaturas de húngaro y matemáticas. Finalmente, en octubre de 2005 el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional la nueva Ley de Educación Superior.

Una vez satisfechas las promesas electorales, en un hábil juego de marketing populista, la continuación del proceso de reforma educativa solo tiene que empujar y empujar el frágil sector público. Si durante el pasado mandato la coalición MSZP-SZDSZ pudo haber tenido ciertos miramientos a la hora de aplicar su política de estrangulamiento del Estado de Bienestar y por su parte, el Fidesz y otros grupos de oposición se sintieron con autoridad popular para detener el proyecto liberal, como fue el caso del referéndum contra la privatización de la Sanidad de hace un par de años, en la actualidad, después del éxito electoral del Partido Socialista, la reforma liberal, a todas luces, parece imparable y debidamente consensuada en las urnas. Como titulan los periódicos de estos días “Luz verde para el Programa Liberal”.

La debilidad del sector público en general y específicamente de la educación consiste, primeramente en el descrédito internacional del sistema público y el avance imparable de las políticas y teorías neo-liberales. El sistema de trabajo húngaro, después de la caída del sistema socialista ha pasado a ser territorio comanche, la precariedad y el trabajo en negro son los parámetros en los que buena parte de la población busca su sustento diario. Y más aún, Gyurcsány, en recientes declaraciones, ha asegurado la promulgación de nuevas leyes que abaratarán los costes de despido y fomentarán la flexibilización para facilitar, entre otras cosas, el cierre de escuelas. (Népszabadság, 29-5-2006)Ni que hablar del descrédito en el que están sumergidas las organizaciones sindicales, que estos días, de declaraciones de reducción de empleos y cierre de escuelas y hospitales, ni se han asomado a la palestra pública. Los sindicatos, que en educación están representados por el “Sindicato de Profesores” (PSZ) en el marco de la Liga, el Consejo de Trabajadores, el MSZOSZ y los Autónomos, se ocultan y solo aparecen en convites internacionales donde se juntan con otros tantos burócratas europeos para reclamar una Europa Social y sindicalmente unificada, tal como ha ocurrido el pasado febrero en Estrasburgo. Otro punto clave que explica la debilidad del sector de la educación, y por ende la especial atención que el programa liberal le ha brindado, es la promoción de la educación privada, mediante subsidios y fórmulas de educación abiertas. No es especialmente complicado en Hungría abrir escuelas ni probar diferentes planes de estudio. El sistema es ampliamente liberal y esto hace a la vez, que una parte importante de grupos sociales, que podrían representar una cierta oposición al gobierno, no cuestionen las reformas porque dentro de ellas pueden organizar su porción de poder. Digamos que es el caso de colectivos nacionales, étnicos o religiosos, pero también de grupos pequeño burgueses que prefieren enviar sus hijos a escuelas privadas donde supuestamente pueden moldearlos a su gusto. Mi experiencia en Hungría como profesor de castellano me ha llevado por varias escuelas e institutos privados que gozan de buena salud económica y donde la proporción docentes-alumnos es significativamente alta. Tal es el caso de la Új Suli, una escuela privada del Distrito XVI donde las clases no superan los 8 alumnos y la matrícula mensual es de 50.000 forintos, unos 200 euros.

Finalmente, al descrédito, la desmovilización, la burocracia sindical y el aumento de escuelas privadas se suma una estratégica política de descentralización. El discurso es doble, como siempre. Descentralizan para que cada localidad y pequeño colectivo estudie de la mejor y más próxima manera, pero la libertad también implica autosuficiencia y por ende cada municipio tiene que financiarse sus escuelas. Esto ha ido provocando el cierre periódico de varias escuelas por insolvencia o simple decisión política de los gobiernos locales correspondientes, como ha ocurrido en Tata, a unos 60 kms de Budapest. Ahora el gobierno ha decidido impulsar una campaña de eficiencia educativa, colaborando en el cierre de escuelas que no reúnan un mínimo de alumnos. Dicen que la ratio de profesores / alumnos en Hungría es de 1000 a 90 y que habría que apuntar a una ratio europea, como la inglesa, de 1000 a 70. Por otra parte los nuevos planes de estudio necesitan de un buen número de especialistas a partir del 5º grado de primaria lo que provoca o bien la escasez de docentes o bien el aumento desproporcionado de la ratio. Ante estas circunstancias no hay soluciones creativas ni inteligentes y menos aún, lo que sería lo más lógico, soluciones negociadas con el cuerpo docente. La descentralización, la eficiencia y la política liberal en educación se han constituido en receta para el cierre de escuelas, el despido de docentes y la segregación de aquellos grupos sociales que no disponen de capacidad económica suficiente para fundar sus propias escuelas, como es el sabido caso de una parte importante del pueblo gitano.

El broche de oro del juego liberal, “si te agarro te pillo, te escracho y te quedas sin trabajo”, en la línea del doble discurso que enloquece (aquí es obligatorio recuperar los escritos de Bateson sobre los mensajes doble-vehiculares), lo dan las denuncias sobre monopolio editorial, como la hecha pública el pasado 22 de marzo por la Asociación de Profesores de Historia, que dirige László Miklósi. En esta exigen que se acaben los tratos de favor y la situación de monopolio sobre todo en relación con los exámenes de revalida-selectividad. Denuncian en su escrito, aparecido entre otros en Támpont de marzo, que es inconcebible que los ejercicios que aparecen en los exámenes se saquen exclusiva y descaradamente de ciertos libros de textos y que aún más, obliguen a los alumnos a presentarse en los exámenes con estos libros. A sabiendas de esto todo el mundo estudia de los libros “recomendados” estadística e históricamente por el Ministerio creando una situación monopólica de hecho inconcebible.

Fuentes
Népszabadszág, ediciones varias mayo / junio 2006.
Magyar Nemzet, ediciones varias mayo / junio 2006.
Támpont, tankönyv- és taneszközkritikai melléklet, edición marzo 2006.

Será lo que deba ser

Dicen que el país está bien jodido. Habrá que hacer reformas, restricciones, recortes, limitaciones y reducciones. El grande y el pequeño, el joven y el viejo, tendrán que ajustarse el cinturón, achicar como sea, y lo primero, las diferencias entre los partidos, porque la patria avanzará, solamente, si está unida.

o si no, no será nada

por Eszter Aranyos

Y se ve que hay esperanza. Ahora o nunca, no hay mejor momento que este cuando estamos todos preparados para dar sangre y alma. *

No pienso que el actual gobierno sea el mejor, pero por lo menos tiene la posibilidad de cambiar y mejorar las cosas. Confío en el fruto provechoso, de aquí a cuatro años, de nuestro esfuerzo y sacrificio.
El Plan de Gobierno para los primeros dos años de su mandato consiste en realizar el famoso ajuste económico, a partir de 2008 la consolidación de la economía y el desarrollo de la misma.

Y a continuación las propuestas / reformas, según área, hasta ahora expuestas por el próximo gobierno que quedará definitivamente constituido el 9 de junio de 2006:

Administración pública

Por una Administración Pública más pequeña y más eficaz, los pasos a seguir serán:
  • reducir el número de Ministerios. Serán 12 ministros en vez de los 17 actuales (11 ministerios y el MEH**)
  • crear nuevos entes asesores, aunque disminuyendo el total general. Aparecerán 2 nuevas entidades asesoras del gobierno: el Consejo de Desarrollo Nacional y el Comité de Reforma Estatal. Estas dos organizaciones planficarán y recogerán las reformas y los planes de desarrollo para el futuro. Los Ministerios tendrán solamente responsabilidades ejecutivas)
  • racionalizar el funcionamiento del MEH. En el futuro se encargará de regular y coordinar los gastos, el servicio de recursos humanos y la buena comunicación de todos los ministerios.
  • cambiar el modo de financiación. Las partidas presupuestarias se entregarán a programas específicos y no a instituciones.
  • reducir el número de diputados. Habrá, en 2010, 298 diputados en vez de los 386 actuales.
  • reducir las retribuciones salariales de los diputados.
  • limitar las competencias de los diputados. Los diputados podrán ser miembros de un solo comité en el Parlamento.
  • prohibir que los diputados nacionales y los diputados del Europarlamento puedan tener cargos directivos en una entidad estatal o dependiente de alguno de los ayuntamientos, o recibir contribuciones de fundaciones o comités públicos (a partir de 2010 lo mismo será válido para los familiares cercanos)
  • abolir el cargo de Vicesecretario del Estado. (cargo que en la actualidad detentan unas 194 personas)
  • reducir el número de personas con derecho de inmunidad.
  • disminuir en un 20% los trabajadores de la administración pública. De aquí a diciembre despedirán a unas 1300-1400 personas.
  • congelar los sueldos de los trabajadores de la administración pública por dos años.
  • informatizar completamente la administración pública antes de 2010.
  • reducir en un 20-40% los diputados de los ayuntamientos de la capital y de las comarcas antes de septiembre de 2006.
  • constituir diputados regionales en vez de diputados de comarcas a partir de 2009.
  • recuperar el equilibrio presupuestario.

Tributos

Por un sistema de impuestos transparente, con una distribución más equitativa de las contribuciones, las propuestas son:
  • suprimir el módulo de IVA de 15%. De esta manera solo quedarán el de 5% y el de 20%.
  • subir a 20% el IVA de la opción simplificada de autónomos que actualmente pagan un 15%.
  • aumentar el Impuesto de Sociedades de 16% a 18% antes de septiembre de 2006.
  • abolir algunas desgravaciones de IRPF.
  • aumentar el precio del gas público antes de julio 2006.

Sanidad

Por el fin del uso innecesario y excesivo de los servicios de sanidad, y por un uso óptimo de los recursos, se exponen las siguientes reformas:
  • introducir una tasa de visita y una tasa por recetas.
  • eliminar el soborno.
  • crear un sistema de control informático de las cotizaciones al Sistema de Sanidad para que cada persona pueda utilizar el servicio por el que paga, ni más ni menos.
  • abolir la obligación de ser miembro de una Cámara de la Sanidad.
  • reducir el número de hospitales de los 160 generales a 60 especializados.
  • introducir la tarjeta sanitaria con chip o banda magnética antes de 2008.

Trabajo

Por la prolongación del tiempo efectivo de trabajo y la disminución del trabajo en negro, se propone:
  • crear el Programa Start Extra para personas en situación precaria. El programa ofrece a las empresas la posibilidad de pagar menos impuestos por estas personas.
  • crear una libreta de trabajo estudiantil para los contratos de aprendizaje.

Educación

Por la racionalización de los recursos humanos en Educación y para elaborar un sistema de contribución según el uso que se haga del sistema educativo:
  • despedir 10.000 profesores y maestros.
  • subir el número obligatorio de clases de profesores y maestros.
  • reorganizar la financiación normativa de la educación profesional.
  • establecer un tributo a pagar una vez finalizada la educación superior.
  • crear un programa de renovación de escuelas que actuará hasta 2013.
  • ofrecer 10.000 plazas nuevas y renovar 270.000 en las residencias de estudiantes.
  • asegurar comida gratis a los estudiantes necesitados de 5º a 8º de Primaria. (para los de 1º a 4º, entre 6 y 10 años, ya existe este derecho)

Justicia

Para poder finalmente terminar el Sistema de Codificación Legislativa y mejorar el servicio de las instituciones de Justicia, se espera:
  • promulgar un nuevo código civil y un nuevo código penal.
  • establecer un plazo máximo de una semana para las inscripciones y operaciones en el Registro Mercantil, antes de finales de 2007.
  • obligar a presentar un estudio de efecto de cada propuesta de ley.
  • establecer la posibilidad de que todas las organizaciones civiles puedan conocer el contenido de las propuestas de ley antes de su aprobación en el Parlamento.

* Según las encuestas hechas por el programa Napló del canal T2, el 84% de la población piensa que es necesario hacer algunas restricciones económicas.
** Secretaría del Primer Ministro.

sábado, mayo 20, 2006

Hungría. Corrupción a la carta. De primero Kulcsár con fritas


El lado positivo de la catarata de denuncias por corrupción que aparecen en la media local podría ser un síntoma de cierto proceso de purificación ético – político, juntamente con un alto grado de libertad de expresión.

Por otra parte el tono jocoso con que se llegan a presentar ciertos casos como el de Kulcsár y su banda, o la falta de asunción de responsabilidades políticas del gobierno nos dan justamente la impresión contraria.

Poder y corrupción van de la mano, y es bueno tener en cuenta que su acepción es amplia y variada, como indica Mantilla en su artículo al referirse a las discriminaciones del pueblo gitano o a la indefensión de los extranjeros que se dan de bruces contra el brazo duro de la ley.

Considerar la variedad de maneras en que el poder se corrompe no es especialmente útil para visualizar un supuesto enemigo: un complicado entramado de relaciones oscuras, algo así como los “ellos” del Eternauta; sino más bien para ampliar nuestra capacidad social y política de alianzas para contribuir a la mejora del espacio donde peloteamos.

Cuando todavía existía el peligroso bloque soviético los estudios sociológicos aseguraban que existía una relación directa entre concentración formal de poder y corrupción; actualmente, ya fenecido el chapulín colorado, esta aseveración podría ser cuestionada. La corrupción está por todas partes, y pertenece a un substrato que sobrepasa el modelo económico o político y más bien se cuadra en la disyuntiva individuo - sociedad que tanto entusiasmaba a los primeros estudiosos de las ciencias sociales.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos “Hungría. Corrupción a la carta. De primero Kulcsár con fritas” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Sebastián D. Santos-P.

Defensor del lector


El Dr. Zsolt (Jacob) Nemeth solicita aclarar el origen del legendario Tarzán.Al respecto, nuestra redactora Annamaría Preisz, en el primer número de mayo de El Quincenal de Hungría, en el artículo biográfico de Johnny Weismüller, reconoce que no sustentó el hecho de que el conocido deportista y actor era de origen judío:“Estructuré el artículo alrededor de su identidad húngara, alemana o estadounidense, cuando en realidad Johnny (Jacob) era estricta y primordialmente judío”. Y expresa sus disculpas a cualquier persona que se sintiera ofendida o a quien mal interpretara que Johnny (Jacob) era de origen ario. Este artículo y el resto fueron abordados bajo el eje de la nacionalidad húngara en las biografías, sin desmerecer un origen compartido. Esto podría generar polémica entre quienes reclamen nacionalidades diversas para nuestros protagonistas. No obstante, aceptamos los valiosos comentarios que permiten ampliar la identidad y la obra de los personajes analizados.

Kléber Mantilla

Cadáveres en el armario

por Eszter Aranyos

El 3 de mayo de 2006 empezó el juicio del mayor caso de corrupción en Hungría en los últimos años, el llamado juicio Kulcsár, apodado así en honor al Sr. Kulcsár Attila, la figura clave del asunto.

Un breve resumen del juicio ya en sí es consternante:

- duración: de 1998 hasta el 3 de julio de 2003: 5 años y medio de actividad.
- cargos: malversación, lavado de dinero, soborno, encubrimiento, protección de delito.
- suma malversada: 23 mil millones de forintos (calculando con el cambio de 250 Ft a un €, significan 92 millones de euros).
- daño causado: 8,3 mil millones de forintos (33,2 millones de euros).
- acusados: 22
- testigos: 200
- días de juicio planeados: 59
- acusación: 71 páginas.
- actas de investigación. 55.000 páginas, con 110.000 páginas de anexo en 157 tomos.

Lamentablemente, el asunto no es tan aburrido, como lo son estos números. En los últimos años, durante el período de la investigación y acusación, cada semana aparecieron nuevos hechos y nombres, nuevas incidencias. Para dar solamente unos ejemplos de la larga vida del caso:

-El 16 de junio de 2003 le atacan y pegan en plena calle, personas hasta ahora desconocidas, al presidente de la Oficina de Control Financiero (PSZÁF), al Sr. Szász Károly.

-Aparece una conexión con el caso Antenna Hungária y Synergon. Una de las muchas similitudes entre estos dos asuntos es la muerte trágica de la persona en relación directa con Kulcsár, justo al principio de la compra de la mayoría de las acciones de las mismas. (Al Sr. Korda István, exdirector-gerente de la Antenna Hungária lo mataron el 21 de marzo de 2000 en una calle elegante de Buda, y el Sr. Gyúrós Tibor, miembro de la presidencia de Synergon muere en un accidente de avión.)

-A finales de mayo de 2005 aparece en la lista de los acusados el nombre de un ex-subsecretario de Estado, de la Oficina del Primer Ministro (Sr. Kodela László).

-Durante el verano de 2005 se estremece la confianza del país en la Fiscalía Suprema, y por ende en la fiscalía húngara, por el tono compinche de los interrogatorios del Sr. Kulcsár Attila. Un vídeo presentado en una revista online y en la televisión húngara con grabaciones originales desató el escándalo. Una de las frases más indignantes de Kulcsár durante el interrogatorio fue: “Terminamos esto y después vayamos a comer, ¿vale?...”.

-En el otoño de 2005 juzgan a dos jefes supremos de la policía secreta en relación al caso Kulcsár (al general Bácskai János y al subcoronel Molnár Csaba).

Así pues, después de quedar en evidencia el sistema financiero, empresarial, político, fiscal y policial, y lo que todavía no conocemos, que seguramente será aún más espeluznante– nos quedan pocos territorios libres de sospecha en esta Hungría tan bien interrelacionada, donde todos son amigos de todos.

Para terminar me gustaría compartir el siguiente grito de guerra: ¡Qué viva la corrupción y la densidad de redes secundarias!

Corrupción inmobiliaria en Hungría, y una llamada de atención a los inversores extranjeros

por Annamaria Preisz

En nuestro pequeño país, hay hombres especiales. Y ellos tienen la posibilidad de hacer negocios con los bienes del estado, y al final, ganar un montón de dinero. O montones de montones.

Mi ejemplo favorito, de momento, es el siguiente: la venta de edificios por parte del Ayuntamiento del Distrito 7 de Budapest. El Ayuntamiento los tenía alquilados desde hace décadas y ahora ha descubierto en estos viejos bloques un gran negocio, sin embargo, no para al propio distrito. El bien común nunca aumenta, y solo se engordan las cuentas bancaria de unas extrañas empresas fantasmas, que funcionan de intermediarias en el negocio de compra y venta. Actualmente el Ayuntamiento tiene en venta varios edificios (al menos seis) pero no directamente al público, y menos todavía a los propios inquilinos, sino de manera preferente a ciertas empresas a las que se les asegura la entrega de los pisos vacíos, sin los actuales inquilinos.

Ya de entrada la maniobra es improcedente, porque el derecho de preferencia para comprar los inmuebles corresponde a aquellos que alquilan dichos pisos. Pero sigue...el Ayuntamiento entrega los edificios a una serie de empresas intermediarias para que estas a su vez realicen las ventas; como contrapartida solo recibe un módica cantidad para desalojar a los actuales inquilinos. Nada más. Las intermediarias venden los pisos generalmente a extranjeros, últimamente muchos de Irlanda, especialmente interesados en adquirir edificios viejos en Budapest para luego rehabilitarlos o simplemente construir otra cosa en su lugar. Y pagan mucho dinero.

Un ejemplo: en 2004, un grupo de inversores compró el edificio de la calle Dembinszky 32 por 103 millones de forintos húngaros. El Ayuntamiento recibió 36,28 millones. La diferencia, cerca de los 66 millones, fue a parar a la firma “Dembinvest”. Lo que es gracioso de esta transacción es que Dembinvest no tuvo grandes quehaceres en el negocio, solo tuvo que escribir unos documentos, informar a la administración sobre los cambios de los propietarios, y claro, previamente encontrar a los compradores adecuados y entusiasmados.

Casos parecidos ocurrieron en el mismo área: los números 15, 23, 25, 27 y 29 de la calle Király, el 18 y el 26 de Dob, el 26 de Dembinszky, y el 8 de la plaza Klauzál.¡Qué interesante, que en todos los casos las mismas personas aparecen como apoderados de las distintas firmas intervinientes! Siempre es el mismo grupo de guante blanco el que se embucha el dinero de los ciudadanos en sus bolsillos.

Y el alcalde György Hunvald asegura que no los conoce. Y también que cada una de estas transacciones es muy lucrativa para el Ayuntamiento. Por supuesto, todo esto me parece una gran mentira, y nunca entenderé por qué el Distrito no quiere recibir tres veces más del dinero que recibe y por qué el alcalde y su grupo asociado pueden seguir, impunemente, sislando a los habitantes del Distrito.

Y una más: la mayoría de estos edificios están declarados patrimonio cultural y protegidos, y reiteradamente, en todos los casos, se ignoran los decretos del Ministerio de Patrimonio Cultural, responsable de nuestro patrimonio histórico, y único organismo habilitado para autorizar la demolición y/o reconstrucción de estos edificios.

Fuentes

HVG, 28 Marzo de 2006.
Cégvilág, 04/2006.

Entre policías y ladrones hay lugar para banqueros

por Kléber Mantilla

Uno de los conceptos clásicos de corrupción define esta palabra como el abuso de autoridad a cambio de una ventaja. Es una acción que causa un daño económico importante y además atenta contra la integridad y el funcionamiento eficiente de la administración pública, frustra la confianza pública en los órganos del estado, deteriora el estado de derecho y la democracia, tuerce la leal competencia económica e impide el desarrollo económico.

Claro está que la corrupción es un medio utilizado por el crimen organizado para ejercer influencia y penetrar en las estructuras económicas, administrativas y políticas. Pero además, se relaciona con otros delitos, con fraude, malversación, abuso de confianza, apropiación indebida, acuerdos dirigidos a restringir o influir deslealmente en la competencia o descubrimiento y revelación de secretos legalmente protegidos, entre otros. Es decir, es una consecuencia multifacética del abuso del poder.Pero, ¿qué puede ser más corruptible en un país relativamente pequeño: un proceso jurídico administrativo, la violencia física o el simple racismo? En el intento de buscar ejemplos en Hungría, sobresalen algunos para plasmarlos como obras pictóricas surrealistas. El primero se remonta a la administración de Ferenc Mádl y el gobierno de Peter Medgyessy, cuando el principal problema fueron los malos tratos sufridos por detenidos gitanos en manos de la Policía.

Veamos. Un Comité de Derechos Humanos, de la Organización de Naciones Unidas elabora un informe en donde expresa su preocupación por la discriminación de los romaníes en Hungría y destaca “el número demasiado alto de romaníes encarcelados, las denuncias de malos tratos a manos de la Policía y la continuación de la existencia de escuelas separadas”. El mismo informe describe una escena en un hospital de Gyöngyös, cuando unos 40 gitanos lloraban la muerte de un pariente. “Os voy a pegar un tiro a todos, gitanos asquerosos”, entró diciendo un Policía y luego detuvieron a cinco hombres, que fueron acusados de agredir supuestamente a los agentes. Uno de los detenidos resultó ser el hijo de la persona fallecida, quien fue golpeado y torturado. La Policía justificó el hecho aduciendo que fue necesario “reducir la resistencia de los romaníes”.No obstante, este suceso también evidenció que la fase inicial de detención preventiva en Hungría duraba casi 72 horas porque los detenidos no se lograban comunicar con sus familiares y no tenían facilidades para pagar un abogado. El informe añade que en las dependencias policiales de Hungría existe alto riesgo de malos tratos a los extranjeros por el elevado número de denuncias en contra de los agentes encargados de hacer cumplir la ley, por las escasas investigaciones efectuadas y por las nulas sanciones condenatorias en los casos investigados.Otro informe similar de Amnistía Internacional incluso muestra un plan alternativo de defensa para los ciudadanos de varios países que estuvieran de paso o turismo y que tuvieran la mala suerte de ser interrogados o detenidos por los policías húngaros.

Pero si el peligro de enfrentar a los policías es general entre los extranjeros, más espinoso lo tienen los gitanos. La evolución de su nombre es un detalle importante.El término “gypsy” o “gipsy” es una mala interpretación de la palabra “Egyptian”. Al llegar a Europa desde el Oriente, se pensó que venían de Turquía, Nubia o Egipto, u otro lugar no europeo. Entre otras cosas los llamaron Egipcios o “Gipcios” y ahora se usa el término “gypsy”. Esta gente usó varios nombres como Rom (Roma, Romani), Tziganes, Cigano, Zigeuner, Sinti, Manouches, Gitans, Gadjo, Gadzo (campesino) y otros. Sin embargo, muchos Roma se autodenominan por su nombre de tribu, o como Rom o Roma, que significa “hombre” o “pueblo”. En Hungría el proceso de construcción y consolidación nacional parece que desencadenó la intolerancia contra los grupos étnicos más débiles y más indefensos. Y, el gitano, desde siempre, fue visto como un fugitivo, un vagabundo, “alguien que tal vez es culpable de algún extraño crimen”. Desde allí, las patrullas de Policía les vigilan constantemente, sometiéndolos a continuos controles y tratándolos como peligrosos, aun cuando carecen de cualquier antecedente penal. A diario siguen siendo ciudadanos de segunda clase.

El segundo caso de corrupción premiado, habría que agradecerlo a un asistente de inversiones de nombre Attila Kulcsár, quien realizó entre 1998 y 2003 transacciones fraudulentas por al menos 23 mil millones de forintos (unos 112 milliones de dólares). El hecho involucra a varios políticos en un proceso judicial engorroso que aún se ventila en la Corte Metropolitana de Budapest.

Pero si los casos de banqueros y policías son los destacables para escenificar la corrupción, habrá que esperar el desenlace de los juegos Olímpicos de 2012. La cadena de noticias BBC delató a un intermediario de nombre, Gabor Komyathy, cuya residencia se encuentra en Budapest, quien ofreció vender los votos necesarios para seleccionar la sede en donde se realizará la mayor competencia deportiva del planeta.Komyathy fijó una cantidad cercana a los 20 votos de los miembros del Comité Internacional Olímpico (CIO) con un precio de 200 mil euros por cada uno de ellos. En un reportaje, cuatro intermediarios deportivos confirman que los Juegos están en venta y confirman que son capaces de “adquirir” casi la mitad de los votos necesarios para acoger los Juegos de 2012, según denunció la cadena británica.

Finalmente, otro caso curioso de corrupción son los “Bikers Boys”, una banda de ladrones de motocicletas de alta velocidad que logró ingresar a Hungría unas 400 motos robadas en 11 meses. Las ganancias alcanzarían los cuatro millones de dólares al año y el responsable es Attila Lengyel, líder de la banda, quien tenía su propio negocio “Budapest World Trading Corporación”. Lengyel, de 45 años, y conocido entre la banda como “AJ”, enfrenta una acusación con 56 cargos. Otros arrestados enfrentan más de 15 cargos, incluyendo corrupción empresarial, posesión criminal de propiedad robada, y conspiración, entre otros. Estas redes y mafias son una brillante aventura para colorear el concepto de corrupción que cada vez se vuelve más sofisticado, globalizado y anárquico.


Fuentes:

- Amnistía Internacional: Por los derechos humanos en todo el mundo
- Topografía de la corrupción: Investigaciones en una perspectiva comparativa, de Arnold J. Heidenheimer. www.unesco.org
- BBC Noticias

Kulcsár, el lado oscuro de las mentadas autopistas

por Sebastián Santos

El caso del ex broker vuelve estos días a las portadas de los periódicos, después de un breve receso coincidiendo con las pasadas elecciones generales. Para quienes leen estas líneas desde la península deciros que se trata de un caso bastante parecido al de Gescartera, con escandalosas complicidades del ámbito público y privado. La lista de acusados que acompaña a Attila Kulcsár en el juicio que comenzó el pasado día 3 de mayo en el Juzgado de la Capital, es por lo menos curiosa por su variedad y resonancia. Los cargos que se le imputan son sustracción de fondos, falsificación de documentos y lavado de dinero por unos cuantos miles de millones de forintos. Entre todos podrían perfectamente pelotear en los alrededores del Juzgado en los intermedios de las 59 sesiones que el Juez Zoltán Varga tiene planeadas para resolver el caso. Kulcsár y sus compinches suman exactamente 22, los dos patitos:

  1. Kulcsár Attila, Gerente de la cartera de clientes del K&H Equities
  2. Kerék Csaba, Director y propietario de Britton Kft., Immoblia Kft.
  3. Rejtő E.Tibor, Director general del K&H
  4. Mészáros János, Propietario de Britton C&C Kft., BR Office Rent Kft.
  5. Hasszán el-Abed, Director de El-Zor Kft.
  6. Dudás Gábor, Empleado del Montrade Ltd., del Balmoral Group
  7. Bitvai Miklós, Director general de Állami Autópálya-kezelő Rt.
  8. Dr. Kelemen László Béla, Abogado
  9. Garamszegi Gábor, Co-propietario de Betonút Szolgáltató és Építő Rt.
  10. Forró Tamás, Director general de Zöld Újság Rt.
  11. Vargáné Vasadi Julianna, Directora financiera de ESMA Kft.
  12. Orosz Ágnes, Directora contable de Séd-COOP 2000
  13. Váradi János, Diputada del gobierno de kőbányai y directora de KÖBETA Rt.
  14. Csuka László director general de K&H Equities Rt.
  15. Tóth Róbert, Director de ventas K&H Equities Rt.
  16. Dr. Vígh Szabolcs, Abogado del K&H Equities Rt.
  17. Pinizsi Hajnalka, Empleada del servicio de atención al cliente del K&H
  18. Balassa Katalin, Asistenta personal de Kulcsar en K&H Equities Rt.
  19. Nagy Károly, Director de Autó Danubia Kft.
  20. Barta Péter, Empresario
  21. Szekér Gyula, Taxista
  22. Schöntal Henrik, Tesorero de Montrade Ltd. del Balmoral Group

Esta escandalera viene de largo y tiene todos los ingredientes de una de piratas. Para los más cinéfilos o para los que la lectura del periódico es una cuesta arriba, tediosa y abúlica, recomendaros una película sobre el tema que salió en 2005: “Kulcsár y sus muchachos”, justamente la imagen que acompaña a este artículo. La película es en clave de humor siguiendo aquello de “es preferible reír que llorar” con que nos licuaron la cabeza años atrás.

Básicamente las acusaciones que penden sobre Kulcsár giran en torno al uso y apropiación irregular de fondos aprovechándose de su condición privilegiada como Director del Equities Rt, la sección del K&H, un banco belga que opera en la zona, que se ocupa de las inversiones en bolsa.

El escándalo en sí no es especialmente sorprendente, lo que sí es llamativo es la red de relaciones que lo envuelven con una lenta, aunque preocupante tendencia a su absolución. No sería de extrañar que finalmente el amigo Kulcsár quedase en libertad sin cargos. Una de las razones que me llevan a sugerir cierta complicidad de la esfera pública es la larga y a mi modo de ver, injustificada dilación del caso. Todo empezó en 2003, un 16 de junio, cuando el Director de la Oficina de Control Financiero del Estado (PSZÁF) recibió una violenta paliza en mitad de la calle a pleno día. A raíz de estos hechos Károly Szász, el director en cuestión, se vio obligado a explicar las posibles vinculaciones entre la agresión de la cual había sido objeto y las investigaciones que venía realizando. Salió a la luz que se había realizado una OPA hostil sobre Pannonplast Rt y que en dicha operación se habían utilizado fondos, de manera irregular, de la Állami Autópálya-kezelő Rt., la empresa nacional de autopistas. Aparentemente Miklós Bitvai, director de la empresa de autopistas, había entregado una buena cantidad de dinero a Kulcsár y sus amigos para que realizasen la operación, a través de la Briton Kft., una empresa constituida a tal fin. Después de esto el caso perdió publicidad y siguieron lentamente una serie de investigaciones y toma de declaraciones por parte del equipo de la Fiscalía.

En el verano del 2005 el affaire volvió a tomar relevancia porque aparecieron en el programa de Gyula Zámbó, Klubrádió Kontra, partes de las declaraciones de Kulcsár ante la Fiscalía, concretamente las correspondientes al día 9 de junio de 2004. En ellas Kulcsár se mostraba no solo tranquilo sino arrogante y cómplice con sus interrogadores. Fue todo un escándalo que atravesó majestuosa y artísticamente radio, internet, televisión y prensa. Estos vídeos son justamente los que levanta como prueba la defensa de Csaba Kerék, de la empresa Briton Kft., a quien Kulcsár ha echado todo el fardo. Kulcsár sigue declarando que él ha sido solo el brazo ejecutor de las operaciones financieras y que en realidad el tal Kerék fue el mentor y diseñador de toda la operación. Fue él quien convocó a Kulcsár y lo sedujo para luego embaucarlo en un sinfín de trapisondas ilegales. En esta línea caen en duda el fiscal del caso y al menos un par de policías presuntamente corruptos y cómplices de Kulcsár: Csaba Molnár, encargado de la Oficina de investigación de cuestiones relacionadas con el lavado de dinero, quien tuvo en su agenda, justamente, la investigación del caso Pannonplast-K&H, antes de que este saliese a la prensa; y uno de sus superiores János Bácskai, director de la Oficina de investigación de asuntos de la mafia, quien fue degradado y posteriormente juzgado en el Tribunal Militar de Szeged el pasado octubre de 2005.

El siguiente by-pass nos lleva hasta pasadas las elecciones generales y al comienzo del juicio que se espera largo y tedioso, hasta por lo menos mediados de 2007. Y si bien las implicaciones políticas del caso solo parecen afectar a la coalición en el gobierno, MSZP-SZDSZ, la voz de denuncia del Fidesz no es, hasta donde he podido percibir, ni clara ni fuerte. De hecho, es inevitable presumir cierta complicidad ante su silencio durante la campaña electoral. El tema Kulcsár no fue utilizado como munición en la contienda. Probablemente el Fidesz tendrá sus propios tejes y manejes fuera del asunto Kulcsár y en el intercambio de alianzas, de pactos y de secretos queden empatados: Hoy por ti, mañana por mi. Un ejemplo de ello puede ser el artículo aparecido en la revista 168 óra del pasado 9 de marzo donde por un lado se exhiben, en una fiesta a todo trapo, brindando con cava, Kulcsár con el marido de la ministra de interior, Mónika Lamberth; y por otro Viktor Orbán, primer candidato del Fidesz, con M. Robertt, un tipo oscuro y de aire perverso que estuvo implicado en unos atentados de bomba en el ’98. Una lectura descontextualizada de este artículo da la impresión que el 168 óra delira, que relaciona peras con manzanas, chicha con limonada; solo la clave de un pacto de silencio entre los grandes partidos puede llegar a explicar qué tiene que ver un pone bombas con un estafador.

En definitiva lo que echo a faltar entre la multitud de artículos que diariamente salen sobre el caso son las responsabilidades políticas. No es el primer destape de escándalo financiero en el cual el gobierno actual está involucrado. El anterior primer ministro, Medgyessy ya tuvo su Kulcsár particular, una tal Tocsik y probablemente haya colaborado en el cambio de mandatario; pero el gobierno de Gyurcsány no muestra intención de asumir responsabilidades y se limita a enjuiciar o cuestionar a los directivos estrictamente implicados, en una audaz, a mi modo de ver, maniobra de cirujano. Falta la responsabilidad corporativa del gobierno, la responsabilidad política de colocar en puestos claves de control financiero a personas de dudosa actuación. Cierto es que todavía falta que termine el juicio y tal vez después de las condenas oportunas se tome algún tipo de medida política, digamos más responsable.

Las autopistas han sido una de las banderas más recurrentes del MSZP de las pasadas elecciones: “Hemos construido más de 200 kms de autopistas”, repetían y repetían. Kulcsár y su ballet podrían llegar a ser, si el Juez Varga así lo dictamina, el lado oscuro de tremendo triunfo arquitectónico.

Fuentes:

Versión electrónica del Népszabadság
Versión electrónica del HGV