jueves, julio 13, 2006

El forinto cae como la lluvia inesperada y torrencial de cada tarde


Los meteorólogos nos habían predicho, con las manos en el fuego, que tendríamos un verano triste, gris, frío y lluvioso. Muy por el contrario el verano es una gloria y más parece que estemos en alguna isla del Caribe, con sus susodichas tormentas tropicales de las 7 de la tarde. Con el forinto ha pasado tres cuartas partes de lo mismo. Nadie se esperaba esta abrupta devaluación. A los turistas les va bien; los que vivimos aquí leemos el periódico con cierta inquietud, algo asustados por las hipotecas que cotizan en francos suizos y cambiando las propuestas de viaje a la Europa de los 15 por el recupero de Transilvania, sus montañas y su gente mágica.

Las variaciones en el precio del forinto son la cara visible y a veces escandalosa de un panorama económico y político mucho más amplio. Desde que acabadas las pasadas elecciones el gobierno socialista presentó su nuevo programa de reformas el paquete ciudadano vive en vilo. Los voceros del gobierno no logran dar una imagen seria de su programa y las sucesivas contradicciones del discurso político terminan por marearnos.

Esta semana se ha votado finalmente en el parlamento el programa de ajustes y como era de esperar aquellas propuestas que requerían los 2/3 de la cámara no han prosperado, pero sí buena parte del resto de medidas impositivas y de recorte. Ahora sería de esperar un panorama político más tranquilo, al menos claro; pero julio y agosto son meses de impasse, la administración funciona lentamente y nuestras dudas, más que justas, no son atendidas con la debida celeridad. Hay que respirar hondo y esperar a septiembre, confiados en que los tecnócratas del Banco Central sepan organizar la jugada y no dejen que al forinto se lo lleve la corriente.

Hungría no determina, ni mucho menos, el curso de la entramada economía mundial. Asentada en el grupo de los llamados países emergentes disfruta o padece de los vaivenes, de las burbujas y de las crisis. La incertidumbre del equipo Gyurcsány comparte la misma del equipo Bush, se refleja en él y espera, con una sonrisa medio muerta, el retorno de su imagen convertida en inversiones de riesgo.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “El forinto cae como la lluvia inesperada y torrencial de cada tarde ” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Budapest, bueno, bonito y barato. La canasta familiar a tu medida

por Sebastián Santos

La última vez que estuve pendiente de los cambios de divisas fue en la Argentina de la hiperinflación de Alfonsín. Cuando me instalé en Europa a principios de los ’90 todavía mantenía cierta preocupación al saber el dinero en el banco con rendimientos ínfimos. Pero al final me terminé olvidando y acepté las sucesivas devaluaciones con parsimonia y sin apenas stress. Este juego de comprar y vender no tiene en Europa la misma popularidad que en las tierras del sur. Eso no quiere decir que no hubiese sido un muy buen negocio invertir en dólares en España hasta la entrada del euro. En esos últimos 10 años triplicó su valor, desde unas roñosas 90 hasta columpiarse en unas sabrosas e irresponsables 300 pesetas por dólar.

A Hungría llegué aún más tranquilo, casi diría entregado, primero por mi desconocimiento del lenguaje y mi temor a cagarla en cualquier simple operación frente al mostrador o la pantalla del cajero o el ordenador, y segundo por haber comprobado, nada más llegar, que los costes bancarios son considerablemente más altos que en España. El dinero lo tengo repartido en tres cuentas, una en dólares, otra en euros y otra, por supuesto en forintos. Guardo, digamos una caja chica, para mis gastos mensuales y el resto del dinero lo mantengo en algo así como unos plazos fijos mensuales renovables automáticamente. Lo bueno de esto es, primero, que entiendo como funciona y segundo que puedo disponer del dinero en cualquier momento. Cuando reviento este tipo de plazo fijo lo único que sucede es que pierdo los intereses del mes, que por cierto, son bastante pobres. Para las cuentas en forintos no superan el 5%, y para las de euros no llega al 2% anual.

Kléber, hace cosa de un mes, me explicaba que comprando y vendiendo euros la inversión se podía mejorar considerablemente, pero, la verdad, no le presté mucha atención. Ahora, con el euro a más de 280 ft, tengo que sacarme el sombrero y felicitarlo porque especular con la divisa no ha resultado ser un mal negocio. Después de las elecciones generales pasadas y de la presentación pública del nuevo plan de reformas del gobierno el forinto ha sufrido una devaluación considerable. De los tradicionales 250 forintos que cotizaba el euro hasta el pasado mes de mayo, se ha pasado a los 280 y subiendo. Hoy 3 de julio, el euro cotiza, para el pueblo llano a 277,02 / 289,78 (http://www.mkb.hu/), o sea una media de 283,4 ft. Aquí vale la pena una salvedad, porque aún estando todos juntos y apretados en Europa, las cotizaciones de las divisas de la Unión cambian considerablemente en cada país. Hoy mismo he mirado la página de La Caixa y para mi sorpresa no solo las diferencias de compra y venta son mucho más que abusivas, sino que además revientan el forinto un 16 / 17%, ofreciendo para su venta y compra: 246,5 / 333,51 forintos por euro.

Ante esto, en Hungría, pese a una cierta preocupación mostrada por el gobierno por la devaluación y un tímido reajuste a través de la tasa de interés interbancaria, la devaluación del forinto no parece ser más que otro engranaje del plan de reformas para cumplir con los planes de reducción presupuestaria del gobierno, hacer de la región un lugar más apetitoso a las empresas que practican la deslocalización y mejorar las exportaciones. A esto agregaría, con la llegada del verano y las vacaciones, el atractivo para nuestros vecinos del Oeste, de un país encantador y cada vez más baratito.

Este es un momento especialmente interesante porque todavía no se ha terminado la subida de precios generales, especialmente los derivados de insumos o servicios provenientes del extranjero. Por un lado quiere decir que nuestro poder adquisitivo todavía se mantiene, pero además que el de nuestros visitantes ha aumentado. En agosto, para cuando han pronosticado la gran subida, los salarios se nos van a ir a los pies y vamos a llorar de lo lindo. De momento disfrutemos, como cualquier otro país tropical de la zona, de este cambiante verano torrencial.

¡Tenéis que venir a visitarnos! Skyeurope o Wizzair os traen en un plis y a muy buen precio. Con tiempo podéis encontrar ofertas de cojones, pero sino con unos 200 euros vais y venís con tranquilidad desde Barcelona, Madrid o aeropuertos secundarios como el de Girona. Una vez aquí solo es relajarse y gozar. A los colegas los insto a que vengan a conocer e instalarse unos días en mi nueva casa, a pocos metros de Városliget, y a los desconocidos de siempre a que usen la multitud de redes primarias a nuestro alcance para dar con una habitación o un piso en Pest. Un anuncio en El Quincenal o en el WIW pueden dar muy buenos resultados. Este es el mundo de los “conocidos” y todos van los locos por acumular favores.

En cuanto a los precios, estos días me he tomado la molestia de apuntar mi personal y popular canasta familiar (he cogido una media de 284 ft). Os doy los datos clasificados según grandes superficies, pequeñas tiendas y mercados; en cuanto al consumo de ocio es importante remarcar la diferencia de precios que puede existir entre ciertos bares que yo he dado en llamar progres con los bares populares, con menos comodidades pero también con precios mucho más reducidos:

27 de junio de 2006

  • Abono mensual de transporte ........................................6950 ft. (24,47€)
  • 2 Cafés (terracita étnica) .................................................200 ft. (0,70 €)
  • Menú para 2 (dos platos, sopa, agua, zumo) ...........................1800 ft (6,33€)
  • Agua mineral 1,5 l (súper 24 hs) .........................................160 ft (0,56€)
  • 4 dónuts de plástico (súper) ..............................................260 ft (0,91€)
  • 2 copas de vino, café (terraza progre) ..................................800 ft (2,82€)
  • Limpiaparabrisas (tienda de recambios de coches) ..................2900 ft (10,21€)

28 de junio de 2006

  • Mr. Proper, ambientador para el wc, papel higiénico (súper)......... 1087 ft (3,83€)
  • Café (gran Superficie) .......................................................330 ft (1,16€)
  • Móvil Sony-Ericson J220i (gran superficie) ..............................12990 ft (45,73€)
  • Resma papel (gran superficie) .........................................999 ft (3,52€)
  • 1 kg de pan (súper 24 hs) .......................................................149 ft (0,52€)
  • Cerveza y paso largo -dos medidas de agua y una de vino- (terracita progre) ........450 ft (1,58€)

29 de junio de 2006

  • Caja de condones de 10 (farmacia) ........................................655 ft (2,3€)
  • 16 Fotocopias ..................................................................109 ft (0,38€)
  • ½ kg de mate Taragüí (mercado) ............................................1235 ft (4,34€)
  • Zapatillas de playa (mercado) ................................................1200 ft (4,23€)
  • Pasta rellena con semillas de amapola -makos rétes- (mercado) ...........159 ft (0,56€)
  • Bollitos de grasa -pogácsa- (súper 24 hs) ......................................109 ft (0,38€)

30 de junio de 2006

  • Pasta rellena de chocolate y otra de requesón -túró- (súper 24 hs)..... 264 ft (0,93€)
  • Café de máquina (escuela) ..........................................................50 ft (0,18€)
  • dónut (súper 24 hs) .............................................................139 ft (0,49€)
  • 4 fotos carnet (gran superficie)............................................ 800 ft (2,82€)
  • Espaguetis, tomates, ajo para 3 (tienda pequeña) ....................670 ft (2,34€)

1 de julio de 2006

  • Pasta rellena con amapola, 2 bombas de crema (panadería) .............380 ft (1,34€)
  • 2 cafés (terracita frente a un lago encantador en las afueras de Budapest) ...300 ft (1,05€)
  • 2 cafés (terracita en pueblo del interior) .......................................300 ft (1,05€)
  • pasta, setas, ajo, queso para 2 (gran superficie)...............................600 ft (2,11€)

2 de julio de 2006

  • 1 kg de pan (súper 24 hs) .........................................................159 ft (0,56€)

Hay muchas maneras diferentes de disfrutar de Budapest, incluso, si uno es capaz de ingeniárselas para gambetear a los inspectores, a los “chanchos”, del metro-bus-tranvía-tren, se puede ahorrar un buen puñado de billetes. Esta semana, fuera de la cuenta del teléfono que me cobraron directamente del banco (unos 25€), gasté unos 125€ por todo concepto. Claro, no estoy contando la gasolina que ya había cargado días antes o las compras ya hechas o la luz, gas o varios que he gastado y que pagaré o ya he pagado... pero el caso es que estoy deseoso de veros, amiguetes y amiguetas y qué mejor oportunidad que una buena y cuajada devaluación para venir a verme.En cuanto a los lugares donde estos días "pagué" solo hay dos imperdibles, donde la relación calidad – precio –atención –sorpresa puntúa. El primero es el emblemático mercado de Lehel Tér, un barco de colores a la deriva, precioso, bien de precio y variado. No he visto mejor en la ciudad. La otra estrellita es para el bar de Mohamed en Blaha Lujza, sobre la calle Sómogyi Béla, en dirección al antiguo Instituto de Graciela Serrano. Mohamed es un guaperas, un chaval irakí que lleva ya la tira en Budapest, un tío cosmopolita y políglota. En realidad más que bar se trata de una parada de gyros, o shawarman, como le dicen, en la versión sirio – libanesa de la península. Frente al puesto tiene dos mesitas de lata, bien apretadas contra la pared para que pasen los peatones. Moha te pone lo que quieras y si te descuidas te ensarta la parienta, pero todo lo hace con alegría, buen temple y profesionalidad, diría yo. Da gusto estar con él. En resumen: ¡venid y gozad, aprovechad ahora que la gente todavía está contenta!

Devaluar: una peligrosa partida de ajedrez

por Kléber Mantilla

En economía nada está dicho. Tampoco existen recetas milagrosas para cualquier embate. Como cualquier administración dentro de una casa, todo depende de la manera de gastar la cantidad de dinero que ingresa. Distribuir cada moneda se parece a una complicada partida de ajedrez y una de las más arriesgadas jugadas es devaluar. ¿Pero de qué se trata este complicado juego? ¿Quién podrá detener la cotización del forinto, que al finalizar junio bordeaba los 282 por euro con tendencia al alza? Si se mantienen las dudas actuales en los mercados, el incremento fácilmente puede llegar a 300 a finales de julio.

Consideremos primero que la incertidumbre política ha causado un resentimiento en los mercados emergentes y Hungría ha sido vulnerable a las medidas adoptadas por el gobierno para acortar el déficit de su presupuesto. Cuando los agentes económicos, que vienen a ser los jugadores de la partida, esperan que una moneda se devalúe, empiezan a vender esa moneda a cambio de otras divisas, que pueden llamarse euro o dólar. La movida principal la realiza la autoridad monetaria: el Banco Central, encargado de mantener la cotización y consiste en comprar las divisas para así evitar que se deprecie el tipo de cambio. Además tiene potestad para elegir el sistema cambiario, sea fijo, variable u otro.Así, al perder reservas para mantener el tipo de cambio también se reduce el tamaño del presupuesto del Estado. Pero si sigue perdiendo reservas, puede ocurrir que los agentes se asusten por el nivel de reservas que pueden ser demasiado bajas y cause una corrida generalizada. Es decir, una gran parte de los agentes verán que las reservas del Banco Central disminuyen muy rápido y comenzarán a vender la moneda nacional.Si tomamos como referencia los diez últimos países que se integraron a la Unión Europea, veremos que todos adoptaron diferentes estrategias para sus tipos de cambio. Por ejemplo, algunos establecieron cambios fijos, otros la flotación libre y varios sistemas intermedios. Cada país escogió y mantiene un camino antes de alinearse a la moneda única, el euro.

Hasta antes de junio, la cotización de la libra chipriota, la corona estona, el forinto húngaro y el lat letón se cotizaban más o menos al mismo nivel. En cambio, otras monedas como la corona checa, el litas lituano, la corona eslovaca y la lira maltesa aumentaron su precio. No así, el tolar esloveno y el zloty polaco que se han depreciado. Por lo que vemos, se puede devaluar pero también revalorar la moneda y para ello también hay estratagemas. En definitiva, cada Banco Central compra y vende la divisa, en este caso el euro, al valor fijado por él mismo y de esta manera el tipo de cambio se mantiene fijo. Cuando el Banco Central compra euros, inyecta moneda nacional en la economía, es decir, aumenta la base monetaria, y viceversa. Las variaciones de la base monetaria tienen efectos en el volumen de los medios de pago, el costo y disponibilidad del crédito, las tasas de interés y por consiguiente, en el volumen de inversión, consumo y la actividad económica en general. Es por esto que la elección de un sistema cambiario es un elemento muy importante para la política económica de un país. Más aún antes de adoptar una moneda común.

Antes del 2001 se devaluaba poco a poco el forinto, era un sistema de paridad deslizante o escalonada. En vez de revaluar o de devaluar de una vez se realizaba la distribución de la variación total en pequeños porcentajes a lo largo de varios meses, para compensar los diferenciales de inflación entre la economía nacional y las de los principales socios comerciales. Pero después de ese año, Hungría adoptó un régimen de paridad fija con el euro en una banda de fluctuación de un promedio entre 15%. El 4 de junio de 2003, el forinto se devaluó y el nuevo tipo de cambio central fue fijado en 282,36 forints por euro.

Según Laszlo Sandor, de la Universidad de Ciencias Económicas de Budapest, la devaluación anterior más significativa del forinto se produjo en enero de 1991, medida que contribuyó a que aumentasen los compradores extranjeros de bienes del estado. “La inflación fue reprimida por el gobierno manteniendo un impuesto severamente penalizado en los aumentos de salarios y la contracción de la producción fue contrabalanceada por un inmenso incremento del crédito comercial entre compañías. La mitad de todas las inversiones extranjeras hacia Europa Oriental llegaron a Hungría, y a la vez se produjo una baja importante en el incremento del precio de consumo (caída de un 20%); el desempleo, por su parte, creció del 3% al 15% entre 1990 y 1993”.

Si bien en el diseño de la política devaluatoria existe la esperanza de dislocar la competencia comercial, pues se supone que una moneda más barata, como cualquier mercancía más barata, podría conquistar mayores espacios del mercado y es posible que el encarecimiento relativo del euro haga menos competitivas las mercancías que vienen del exterior, por otro lado, no es la devaluación la mejor manera de competir, pues puede desarrollar anomalías económicas como la inflación. Al existir expectativas inflacionarias las tasas de interés suelen aumentar. Entonces, con la realización de una política monetaria a través del aumento en los medios de pago se provoca una baja en la tasa de interés y esto causa una salida de capitales hacia el extranjero. Los inversores venden forintos para comprar euros como un escudo protector. De hecho, la salida de capitales disminuye la base monetaria y las reservas internacionales del Banco Central. Pero cuando las reservas bajan mucho, los inversores dudan de que el BC siga manteniendo el tipo de cambio fijo, es decir esperan que devalúen, por lo tanto tratarán de vender lo antes posible la moneda nacional, acentuando la caída en las reservas del Banco Central y las expectativas de devaluación.

Los expertos indican que el responsable de una devaluación es un sector público deficitario, que obliga a los gobiernos a devaluar y a endeudarse para poder financiar la insolvencia. Cuando no hay mayores ingresos o una reducción en los gastos, aparece la tentación de utilizar las reservas en poder del Banco Central para financiar el bache presupuestario. No obstante, si Hungría atrae capitales porque está creciendo o porque ofrece oportunidades de inversión atractivas, recibirá muchos euros apreciando al forinto. La forma de ajuste se daría también a través del sector externo. Y, la apreciación del forinto encarecería el valor de las exportaciones y abarataría el valor de las importaciones. Así, al disminuir las ventas al exterior disminuiría la oferta de divisas presionando al alza al tipo de cambio. La partida apenas ha comenzado pero un jaque mate también puede estar próximo.

Fuentes:

250, 260, 270, 280

por Aranyos Eszter

Todo empezó alrededor de marzo, unas semanas antes de las elecciones. Hasta allí el 250 había sido el número mágico durante años, el cambio de siempre de forint a euro. Variaba un poco para arriba o para abajo, pero más o menos se mantenía igual, desde que el 4 de junio de 2003 habían fijado el margen de variación aceptable para el forint, sin necesidad de intervención del Banco Central Húngaro, en 282,36 +/- 15% (de 240,01 hasta 324,71).

En marzo empezó a subir, y pensamos todos que no había ningún problema, que se trataba de un malestar temporal y que pasadas las elecciones todo mejoraría rápidamente. Porque estaba claro que hasta la fecha de las elecciones, faltaba muy poco, no habría ningún cambio substancial en la economía, y de haberlo, el gobierno tampoco intervendría para modificar la situación. Y pasó el 9 de abril, y el 23 de abril, y se constituyó el nuevo gobierno, y todos tan contentos porque un gobierno reelegido significaba estabilidad del sistema democrático y por ende, guiños y augurios positivos para el mercado.Sin embargo, unos días después de las elecciones, el ministro de finanzas encargado confesó que el déficit presupuestario previsto para este año, en porcentaje del PIB, podría alcanzar el 9,5 %, contra el 6% calculado anteriormente. Ducha fría: el forint en subida.

En junio, Gyurcsány, enredado en una serie absurda de declaraciones contradictorias, inició las restricciones y las reformas para mejorar el balance presupuestario del país. El plan contemplaba un buen recorte de gastos y un serio plan de ahorro, esperando, entre otras cosas, la mejora del forint. Y entonces vino la sorpresa, lo que según los libros de economía no debería haber pasado. Los inversores no reaccionaron a la noticia de las restricciones. Y la situación todavía se agravó más cuando el instituto internacional de calificación de créditos Standard & Poor (S&P) bajó el indicador de riesgo de los créditos de forint a largo plazo (su competencia británica, Fitch Ratings ya lo había rebajado en diciembre de 2005).

Y en este contexto los problemas internos terminan, lamentablemente, uniéndose a la situación económico-política internacional. Hungría pertenece a los mercados emergentes, junto con la lira turca, el zloty polaco o la corona eslovaca, entre otros. En un pasado no muy lejano los inversores preferían estos mercados por el margen existente entre las inversiones de los mercados emergentes y los desarrollados. Sin embargo, desde el 2004 el Fed, que hace las veces del banco central de Estados Unidos, subió 17 veces con 0,25 puntos el interés interbancario, lo que redujo comparativamente las posibilidades de ganancias en inversiones de riesgo. Esta subida de los intereses tiene su efecto tanto en la Unión Europea, como en Japón y por supuesto también en los mercados emergentes.Además, la mayoría de las divisas de estos mercados están a la baja por razones internas. En Eslovaquia por el resultado de las elecciones; en Islandia, en Turquía y en Nueva Zelanda por el saldo negativo del balance fiscal; y en Polonia por el escándalo de la ministra de finanzas como agente secreta. Y todo esto, en suma, termina empeorando considerablemente el perfil general del grupo.

Para mejorar la situación, el Consejo Monetario hizo un intento, aunque tímido, en la tercera semana de junio, subiendo el interés interbancario en un 0,25%. La subida fue ínfima y no tuvo apenas incidencia en el mercado. No hubo ninguna reacción.

Felizmente en los últimos días se han percibido ciertas mejorías en el mercado estimuladas fundamentalmente por la declaración del Fed diciendo que no va a subir más el interés interbancario estadounidense; en segundo lugar, porque los datos macroeconómicos del primer trimestre del año han resultado ser muy positivos. El déficit presupuestario, comparando con la misma época del año pasado bajó; las exportaciones y las importaciones subieron; y el déficit del balance fiscal del primer trimestre ha mejorado las expectativas.

En fin, hay esperanzas y los intereses son variopintos, puede que opuestos o puede que complementarios. Al Estado el forint débil le ayuda; mejora las posibilidades de exportación y palia, un poco, los efectos del plan de restricciones. A las empresas multinacionales también les interesan unos cambios de tipos altos para devaluar más los costes. En la otra acera, los habitantes y las empresas importadoras están interesados en la mejoría del forint.

Al fin y al cabo, habrá que esperar hasta otoño para poder ver el tema con más claridad. En septiembre u octubre ya habrán decidido, punto por punto, el paquete de leyes de ajuste y se podrá tener una idea más precisa de la Reforma. También habrán pasado las elecciones municipales y habremos entregado el programa de convergencia a la Unión Europea, esperemos con un presupuesto saneado.

Ya os iré contando lo que va pasando.

Los papeles del tesoro desplazan las inversiones en mercados emergentes

por Gábor Sándor

El hecho llamativo y recurrente en la prensa húngara de este último mes es la devaluación histórica del forinto que mantenía una agradable estabilidad. Rápidamente en el transcurso del mes de junio ha pasado de 250 a 280 ft /euro.

Propongo interpretar esta devaluación desde una perspectiva macroeconómica, considerando a Hungría como parte, de lo que ahora llaman “mercados emergentes”, una denominación que viene a sustituir la antigua de “países en vías de desarrollo”.Se consideran dentro de este grupo los países de la región de Asia-Pacífico (exceptuando Japón), del este europeo (especialmente Rusia, Hungría, Chequia y Polonia), Latinoamérica (con México y Brasil como principales economías regionales) y Sudáfrica. En una clasificación más fina Hungría estaría incluida dentro del grupo de Mercados Emergentes de Europa Oriental, que suelen incluir a Rusia y Turquía. Y finalmente el grupo estrecho donde se terminaría encuadrando es el EC3 (Europa Central 3), con Polonia y Chequia.

A partir de esta perspectiva el hecho sobresaliente de estos últimos meses es la retirada masiva entre mayo y junio de millones de dólares de los mercados emergentes. De los 34,000mdd US$ provenientes de inversionistas extranjeros que entraron durante los primeros cinco meses del 2006 hoy en día 11,000 mdd US$ ya han sido retirados. Por otra parte de mayo 8 a junio 13 el índice accionario de mercados emergentes de Morgan Stanley perdió un 25 por ciento. Hungría con ello, y se lleva la palma, está valorada en 1,1 con una baja mensual del 25,9%.


Como se puede apreciar en la tabla adjunta la valoración a la baja, por parte de los inversores, no es igual para todos los países. Este se debe a que, paradójicamente, la consolidación del país como centro de producción de economías más desarrolladas y la mejora del desarrollo económico en general, lo hace menos seductor a los inversores que optan por el riesgo y los beneficios rápidos. En el caso húngaro la mejora de su gestión económica, la credibilidad institucional y el acceso a fondos de financiación de los países más ricos de los UE15 está siendo valorada de forma variada por los inversores. Las mejoras fiscales y la mano de obra barata y flexible no parecen ser motivos suficientes para mantener las inversiones en el país.

Para poder explicar esta situación he propuesto considerar una perspectiva contextual de la cual Hungría forma parte: los mercados emergentes, en tanto engranajes de plazas de inversión multiestratégicas, variables y poco profundas. La economía mundial ha demostrado ser cíclica y susceptible de saturación y búsqueda de equilibrio. Esto lo hemos podido constatar en carne propia durante las últimas crisis de 1973, 1987, 1997 y 2000.

La economía mundial, viene caracterizándose por un crecimiento global alto y duradero, con tasas anuales que superan la media histórica desde los años ’70 (3,8%). Esto se debe a una intensificación del comercio internacional que, en la actualidad, representa un 30% del PIB. Todo esto en un contexto de baja inflación mundial, bajas tasas de interés y precios de materias primas elevados.

Estados Unidos es el principio y el fin de todas las políticas económicas que disfrutan o padecen los habitantes de la Tierra. Para paliar la crisis de 2000, la Reserva Federal optó por la baja de los tipos de interés y la supresión o drástica reducción de la mayoría de impuestos a los grandes capitales. Ello trajo consigo un aumento considerable de la liquidez, lo cual promovió el consumo interno, las importaciones, sobre todo de China y con ello el aumento del precio de las materias primas, fundamentalmente del petróleo, que ya alcanza los 70 dólares por barril. Además los mercados emergentes se vieron beneficiados del exceso de liquidez con abundantes inversiones extranjeras. Hoy la burbuja revienta y el mercado busca una situación de equilibrio. Para la mayoría de analistas, como por ejemplo, Stephen Roach de Morgan Stanley, el reajuste que se avecina no parece ser preocupante dada la estabilidad de los mercados emergentes, aunque otros, como Alex Callinicos, anuncian una rotura social similar a la de los ’70, con la famosa stagflation, es decir inflación creciente acompañada de desempleo.

El problema fundamental es que el aumento del consumo interno en EE.UU. trajo consigo un importante desequilibrio en la balanza comercial, donde el volumen de importaciones supera considerablemente al de exportaciones. Para compensar la diferencia el gobierno americano recurre a gigantescos préstamos provenientes de Asia, del Banco Central de China, que se constatan en la compra de papeles del Tesoro norteamericano. El aumento de las tasas de interés de referencia, que se espera no superen el 5% hasta finales de año, sirve para estimular este tipo de operaciones y sanear la balanza comercial.

Los cambios en la política monetaria estadounidense obligan a cambiar las perspectivas y las proyecciones de inversión. Los inversores retiran sus capitales de zonas de riesgo y los depositan en bonos del Estado, que prometen intereses seguros y cada vez más interesantes. La parte negativa de este proceso monetario es la disminución de la liquidez en el mercado, la consecuente reducción del consumo y de la demanda y por ende, de la producción de materias primas.

La devaluación del forinto, siguiendo la estrategia de la lira turca, el rand sudafricano, la corona islandesa y el dólar neocelandés forma parte del intento de los gobiernos locales de evitar la fuga de capitales extranjeros presentando una zona, viable y seductora económicamente hablando.
El caso turco, que sería el referente más importante y que arrastra a Hungría y a la zona de influencia, es un ejemplo claro del mantenimiento e insistencia en una política de ajustes y deflación, intentando jugar con los vaivenes económicos de la economía mundial. Turquía ha consolidado los últimos años un crecimiento estable alrededor del 4,5% anual y ha logrado reducir la inflación del 65% del ’99 a un 7% en la actualidad. Por eso se entiende que sus políticas de ajuste sean aún mucho más agresivas que las del resto de la zona.

En definitiva para el caso húngaro se esperan mejoras substanciales para los inversores que se verán reflejadas en el sistema impositivo, en el mercado laboral y en una más que probable reforma financiera.

Fuentes:

miércoles, junio 28, 2006

El cine en Hungría. Paso a paso, de la vanguardia a la melancolía

Los entendidos en cine reconocen en Hungría y en los aquí paridos aquello de la materia primogénita del séptimo arte que emocionó al público de todo el mundo. Hungría fue vanguardia hasta que pudo. Al poco tiempo de iniciada, la inestabilidad de la región se la llevó por delante y los dorados años ’20 del cine se fugaron más de un “coquito” al extranjero, sobre todo a los Estados Unidos.

La libertad es la prima musa y los períodos dictatoriales por estos pagos dejaron una aburrida imprenta en la pantalla, aunque siempre se mantuvo un decoroso volumen de películas. La discreta apertura democrática que se consiguió a partir del ’56 trajo consigo los todavía hoy directores emblemáticos del cine húngaro. Lástima que todavía no se haya producido el recambio generacional y este nuevo período de libertad que ya lleva 16 años, todavía no ha logrado cuajar una seria y orgullosa camada de directores de cine.

Los referentes del cine húngaro siguen sumergidos en la melancolía de los ’60 y ’70, aunque también es verdad que todos esos símbolos y esas imágenes interiores, un tanto asfixiantes, están presentes en el cotidiano como la páprika o la sopa de frutas.

La presión, la obsesión y la necesidad de compartir los cánones internacionales crean dos productos esquivos: un cine kármico, interior y enroscado y a su vera otro de generación “x”, gritón y colorido.

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “El cine en Hungría. Paso a paso, de la vanguardia a la melancolía. ” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Carta de lectores: La mejor opinión del Mundial en Budapest

por Péter Winter

Desde hace 20 años de Copas Mundiales de Fútbol no ha existido participación de la Selección Húngara de Fútbol y por esa razón no nos queda otra opción que disfrutar y delitarnos con equipos de otras nacionalidades. Tal vez esto es más interesante si consideramos que podemos escoger algún país para apoyarlo y si ellos pierden eso no significa ningún dolor para nosotros, pero además, no perdemos la oportunidad de volver a seleccionar otro país para ser hinchas. Volveremos a vestir colores diferentes y a disfrutar de la misma intensidad la pasión de un partido.Algunos partidos hemos visto con unos amigos en un gran parque con cerveza y comida. El primero fue entre Ecuador contra Polonia. Esa fue una magnífica atmósfera, compartimos sitio con unos 10 ecuatorianos amigos y alrededor nuestro estaban unos 40 ecuatorianos más que viven aquí en Hungría, todos ellos con banderas y tambores. Yo apoyé a ese equipo porque hace un mes fui parte del grupo de fútbol ecuatoriano que disputó una competencia, en Budapest. Este evento fue en Budakálász, fue un honor sentirme ecuatoriano porque mi esposa es chilena y eso fue, en realidad, una copa Sudamericana. Luego también estuve apoyando a México, Brasil y Argentina, porque todos son nuestros amigos. Aún es muy difícil saber a cuál se puede apoyar cuando disputen la final Brasil contra Argentina. Tal vez yo apoyaré a Brasil y mi esposa chilena, lo hará por Argentina. ¿Será? .Por ahora, no deseo trabajar en junio y podría pasar todos los días del Mundial en el parque Milenarium viendo fútbol con mis amigotes.

Breve reseña del cine en Hungría

por Juan Luis Pintos**

El primer espectáculo cinematográfico se ofreció a los habitantes de Budapest en junio de 1896 y su promotor fue un avispado comerciante de la capital Arnold Sziklai, que había asistido a las proyecciones de los hermanos Lumiere en uno de sus viajes a París y no tuvo inconveniente en traerse entre su equipaje un aparato similar al que sorprendía a los paseantes del boulevard des Capucines. Pronto, el cinematógrafo se convertiría en una más de las "atracciones" de ciertos cafés que hasta entonces ofrecían fundamentalmente a sus clientes recitales de música o tertulias literarias. En 1898 Mór Ungerleider director del café Velence y su socio József Neuman fundaron la primera sociedad cinematográfica húngara, la Projectograph. Lentamente surgirían otras iniciativas artesanales, como la sociedad cultural y científica Urania, para la que Béla Zsitkovszki realizará en 1901 su A tánc (la danza). Sin embargo, la implantación de una verdadera industria del cine tardará mucho en realizarse. El primer estudio (Hunnia) se creó a finales de 1911 y uno de sus primeros largometrajes, Novérek (Hermanas) de Ödön Uher no será presentado en público hasta 1912. Ese año marca de hecho el verdadero nacimiento del cine húngaro. Al estallar la Primera Guerra Mundial dos años más tarde, el cine húngaro había olvidado su difícil período de aprendizaje y contaba con compañías ambiciosas en Budapest y Kolozsvár (hoy Cluj) en Transilvania. Los periódicos ofrecían sus columnas a los críticos cinematográficos y en tres años rodaron 55 película. Durante esta época, el cine era sin duda tributario de la literatura, pero ciertos directores empezaban ya a destacar como Mihály Kertész (conocido más adelante con el nombre de Michael Curtiz) o el ex- periodista Sándor Korda (que se convertirá en el célebre productor Alexander Korda, responsable del renacimiento de la industria del cine en Gran Bretaña). Sándor Korda no fue sólo un realizador hábil, sino también un organizador nato. En 1918 la producción del país estaba dominada por la firma Phonix de Mihály Kertész y la Corvin de Sándor Korda. Algunos técnicos como Jeno Török, con sus intentos por conseguir una definición estética del cine anuncian ya a Béla Balázs. La guerra y los desórdenes posteriores a la derrota alemana crearán un clima de inestabilidad poco propicio para le desenvolvimiento del cine. Cuando Béla Kun toma el poder e impone la República de los Consejos, la industria del cine paradójicamente, reacciona favorablemente al nuevo régimen y a la nacionalización (históricamente se trata de la primera nacionalización ya que hasta agosto de 1919 no se promulgará el decreto de Lenin declarando la nacionalización del cine soviético). Los productores vieron en este decreto la posibilidad de defender sus derechos frente a unos distribuidores que imponían su ley, desde hacía tiempo. Se ayudaron unos a otros lo mejor que pudieron para crear varios organismos, uno de los cuales sería un departamento central establecido especialmente para el estudio de los guiones.

Con un entusiasmo casi febril se decidió entonces realizar numerosas películas adaptadas de las grandes obras progresistas de la literatura mundial. Los "133" días no fueron suficientes para llevar a cabo completamente este ambicioso proyecto que se concluyó con 33 películas realizadas por Sándor Korda, Béla Balogh, Márton Garas, Oszkár Damó, Alfréd Déesy, Pál Aczél, Ödön Uher, Károly Lajthay, Pál Sugár, Móric Miklós Pásztory, Cornelius Hintner, Joseph Stein, Béla Geröffy, Gyula Szoreghy, Sándor Pallos y Dezso Orbán. Sólo se ha encontrado la película de este último, Ayer, las demás han desaparecido. El terror blanco que siguió a la caída de Béla Kun arruinaría la industria del cine y la mayor parte de los realizadores activos durante el período de la República de los Consejos escaparon al extranjero por temor a los arrestos y persecuciones. Los distribuidores, una vez devueltos sus privilegios, intentaron salvar las apariencias y de 1919 a 1922 se realizaron 86 películas de nivel artístico bastante mediocre. En 1923 estalló la crisis y sus consecuencias fueron inmediatas. Los distribuidores acaban por desentenderse del cine nacional y optan por comprar películas extranjeras que alquilan a los exhibidores a precios muy altos. Béla Balogh, autor de Fehér galambok a fekete városban (Una paloma blanca en una ciudad negra, 1923) emigra tras haber buscado durante meses un exhibidor par su películas Pál utcai fiúk (Los niños de la calle Pal). El realizador más prometedor de la época, Pál Fejos (Paul Fejos) sigue le mismo camino y marcha a los Estados Unidos dejando inacabada Egri csillagok. La bancarrota es total, las compañías cierran sus puertas unas tras otras y en 1929 el cine húngaro era prácticamente inexistente. Hasta 1931 no empezó a recuperarse. Pál Fejos volvió a su país en 1932 para rodar la producción francesa María, leyenda húngara, que a pesar de ser importante desde muchos puntos de vista no consiguió ningún éxito. Tras otro nuevo fracaso (Itél a Balaton), Fejos se desanima y emigra definitivamente dejando las pantallas en manos de artesanos mediocres que se afanan en imitar el estilo de Ernst Lubitsch. István Székely y Béla Gaál conseguirán cómodos éxitos con comedias ligeras. Al estallar la Segunda Guerra Mundial las "película limonada", operetas magiares, dramas mundanos, inundaron el mercado. Sorprende pues encontrar en este período la original película Emberek a havason del joven realizador István Szots, considerado en la actualidad como el verdadero padre del cine moderno húngaro, a pesar de que, debido a las vicisitudes políticas no pudo dar lo mejor de si mismo. En 1945 la producción descendió a sólo tres películas. Los estudios fueron destruidos, y durante tres años las películas serían producidas por cuatro partidos de la coalición gubernamental. Habrá que esperar hasta 1947 para que se produzcan algunos cambios profundos como es el del cese de la financiación de películas por parte de empresas privadas. Ese mismo año la película de Géza Radványi Valahol Európában, atrae la atención internacional sobre el cine húngaro. La nacionalización se produce el 21 de marzo de 1948, año que destaca por la realización de Talpalatnyi föld (Una parcela de tierra) de Frigyes Bán.

Esta chispa, desde una perspectiva exclusivamente artística, será muy corta. Hungría se estaliniza totalmente durante el período 1949-1953: es la época de los procesos políticos y de la Guerra Fría en la que el arte se concibe únicamente como realista-socialista. El Jdanov húngaro se llamará József Révai. El esquematismo ideológico es absoluto, y sólo el héroe positivo tiene derecho a aparecer en pantalla. El despertar se producirá al año de la muerte de Stalin y consiguiente desplazamiento de Révai. Liliomfi (1955) de Károly Makk, Budapesti tavasz (id.) de Félix Máriássy y sobre todo Körhinta (id.) y Hannibál tanár úr (1956) de Zoltán Fábri anuncian ya un verdadero renacimiento del cine húngaro y la aparición de verdaderos autores, como Makk, Fábri, Máriássy y más modestamente László Ranódy, Imre Fehér, György Révész, János Herskó, que vienen a respaldar a los “veteranos” Viktor Gertler, Frigyes Bán o Márton Keleti. Los acontecimiento de 1956 no conseguirán reducir del todo las iniciativas para crear un cine definitivamente moderno, comprometido y responsable. Pero la crisis moral tendrá sus repercusiones en los realizadores y las obras rodadas entre 1957 y 1962 reflejan de una forma más o menos velada las angustias de la “generación” cuya vida seguía los trágicos meandros de la historia. Favorecido por un clima político más liberal, el “nuevo cine húngaro” comienza a imponerse a partir de 1962. La creación del estudio Béla Balázs en 1960 permitirá probar su talento a jóvenes realizadores mediante el rodaje de cortometrajes según una fórmula que resultará muy útil (decisión común sobre los guiones a rodar, fondos estatales y gestión financiera llevada a cabo por los miembros del estudio).

A partir de 1960 y sobre todo de 1962 se empezó a notar una mayor libertad en la elección de los temas, lo que significaba el anuncio de una renovación de la que se beneficiarían los jóvenes directores surgidos del estudio de Béla Balázs. Poco a poco, las películas húngaras fueron cosechando triunfos en festivales internacionales y se empieza a hablar ya de una Nouvelle Vague húngara, que sigue de cerca la eclosión del joven cine checoslovaco. Los directores de mayor talento son: István Gaál (Sodrásban, 1963; Zöldár, 1965; Magasiskola, 1970), Ferenc Kardos y János Rózsa (Gyerekbetegségek, 1965), István Szabó (Álmodozások kora, 1964; Apa, 1966), Ferenc Kora (Tízezer nap, 1967), András Kovács (Hideg napok,1966; Falak, 1967), Tamás Rényi (Sikátor, 1966), Pál Zolnay (Hogy szaladnak a fák, id., el antiguo cámara Sándor Sára (Feldobott ko, 1969), Péter Bacsó (A tanu, 1969). Ciertos autores como János Crezco o Zoltán Fábri, beneficiándose de una corriente favorable caracterizada por la sinceridad con que se abordaba cualquier tipo de tema (enfrentamiento de destinos individuales en un contexto político turbulento, evocación de la evolución de las comunas campesinas del siglo XX, descripción de la vida de los estudiantes, de los obreros, etc.) rodaron sus obras más significativas: Párbeszéd (Diálogo, Crezco, 1963), y Húsz óra (Fábri, 1964). El realizador Miklós Jancsó, autor de varios largometrajes (Oldás és kötés, 1963; Így jöttem, 1964) dirige en 1965 Los desesperados y en 1967 Csillagosok, katonák y Csend és kiáltás, imponiéndose como uno de los grandes directores contemporáneos de talla internacional. Un organismo estatal llamado Mafilm era el encargado de la producción. En él trabajaban cuatro grupos y cada uno de ellos disponía de un presupuesto otorgado anualmente por el Estado del que podían disponer a voluntad. La distribución de las películas en el extranjero la llevaba a cabo Hungarofilm, entidad que con István Dósai a la cabeza y Klára Kristóf al frente de las relaciones internacionales y la venta al extranjero, aseguró con talento la difusión del cine húngaro por todo el mundo.

El “nuevo cine húngaro”, surgido en dos oleadas sucesivas (la primera en 1954 y la segunda en 1963-64), consolidó poco a poco una audiencia internacional. La producción se limitaba a una veintena de películas al año, pero entre ellas siempre había varias de gran calidad. Zoltán Fábri no pudo igualar en sus últimas películas (Isten hozta, ornagy úr, 1969; Hangyaboly, 1971; Plusz minusz egy nap, 1972; El quinto sello, 1976; Húngaros, 1977) el éxito de Húsz óra, pero Károly Makk, por el contrario, tras Isten és ember elott (1968) rodó en 1970 una obra desgarradora, Szerelem, en 1974 Macskajáték y en 1982 La elección de Hanna B.

Durante los años setenta y ochenta, Gaál realiza una película importante (Holt vidék, 1972), Jancsó profundiza en sus temas predilectos (Salmo rojo, 1972; Magyar Rapsodia, 1979) y Szabó se impone en la escena internacional con Mephisto (1981). Realizadores que habían hecho sus primeros trabajos al final de los sesenta se imponen y consolidan en festivales internacionales el lugar privilegiado que Hungría había conquistado en una decena de años: Zoltán Huszárik (Szindbád, 1971), Gyula Maar (El fin del camino, 1973), Zsolt Kézdi-Kovács (Ha megjön József, 1975), Márta Mészáros (Adopción, id.; Nueves meses, 1976), Imre Gyöngyössy (Két elhatározás, CO: Barna Kabay, 1077), Pál Gábor (Angi Vera, 1978), Judit Elek (Majd holnap, 1979), Péter Gotár (El tiempo interrumpido, 1982), Pál Sándor (Szerencsés Dániel, 1982), Fer András o László Lugassy. Los temas hasta ahora dominantes (interrogaciones sobre la Historia y a través de traumas de la Gran Guerra y de los acontecimientos de 1956; desenraizamiento de los campesinos que fueron a trabajar a las grandes ciudades) se van borrando poco a poco frente a una inspiración “sociográfica” consistente en la narración implacable de los problemas cotidianos, en una crónica apasionada de la vida “ordinaria” que antepone el individuo a la colectividad y se asemeja más al “croquis directo” que a los grandes frescos.

Las películas de la “escuela de Budapest”, documentales-ficción menos construidos y más geométricos, dan cuenta de la Hungría del momento sin recurrir a alegorías o parábolas. Aparecen nuevos realizadores que priman la imagen sobre la dirección. Pál Schiffer, Gábor Body, István Darday, Béla Tarr, Gyula Gazdag, Pál Erdoss, Modován Domokoss...

En Hungría existe además una escuela de animación muy creativa de la que han salido figuras como Ottó Foky, György Kovásznai, Gyula Macskássy, József Nepp, Marcell Jankovics, Sándor Reisenbuchler, Béla Vajda.

Fuentes:

** Artículo también aparecido en Filmoguía

La palma blanca de las argollas

por Kléber Mantilla

Hajdu Szabolcs es el director de la película “Palma blanca” que ha ganado varios premios en el festival de cine húngaro realizado el febrero pasado. En realidad es una trama nostálgica con fuerte insistencia de pesimismo, que plasma el estilo melancólico del cine húngaro contemporáneo. Con alta profundidad en la dinámica sicológica del protagonista, busca definir las limitaciones del profesionalismo deportivo. Esta vez, se conceptúa la gimnasia y la acrobacia más allá del ámbito educativo, bajo el rigor de la época socialista.La ubicación es 1980, en la ciudad de Debrecen, pero la cinta conjuga tiempos y lugares, pues la historia también se desarrolla en el Canadá actual. Si hay un mérito por destacar, sería la agilidad del camarógrafo y la pulcritud del pequeño Dongo, el niño protagonista de 11 años.La cinta busca perturbar y afectarnos cerebralmente al describir la violencia de un entrenador para preparar a un grupo de niños atletas. Un hombre rígido, estricto, severo y algo viejo, que solo cabe en su doctrina vital el talento y que busca divertir su espíritu con la disciplina a ultranza.

En medio de una ciudad apagada, quemeimportista y congelada, donde los padres de los pequeños no saben qué pasa en la escuela, un padre se deleita mostrando a un amigo las habilidades físicas de su hijo, que no se diferencian de un mono subiendo paredes o resaltando la musculatura de piernas y brazos. Su madre, pese a que descubre por casualidad las piernas lastimadas por el látigo del entrenador, nunca resuelve el conflicto emocional de su hijo que tendrá una pesadilla para toda su vida. Dongo volverá a repetir todo el castigo recibido, después en uno de sus futuros alumnos.

Los actores son Gheorghe Dúnica, de origen rumano, Hajdu Zoltán Miklos, que es hermano del director, Radies Orion y Radies Silas. Juntos recrean el mundo pasado de las escuelas de formación deportiva dentro del sistema comunista, pero la diferencia está en el referente que usa Hajdu: su mismo hermano, que en la vida real es un gimnasta.

Más adelante, aparece el conflicto entre ser un deportista puro o conectar la cultura física en un circo. Para narrar este segmento el filme mantiene un colorido estético interesante, pues la letanía del esfuerzo deportivo puede asimilar, con perfección, la alegoría de la presentación circense. Ahí, es cuando aparece el dilema de cuerpo y mente talentosos: ir por la competencia de medallas o por arrancar sonrisas a los espectadores.

Bueno, el título está más claro. La palmas blancas o “Fehér Tenyér” vienen a transparentar el talco colocado en las manos de los acróbatas antes de usar las barras, la soga o las paralelas, pero mantiene en la película la metáfora implícita de la llaga y la ampolla. Una mano callosa podría decir con más certeza a qué alma pertenece.

En 97 minutos de duración, el público podrá madurar cualquier desorden emocional y atenderá con deleite la subjetividad de un espíritu talentoso en un niño y un hombre. Algo que vale la pena mirar....y comentar.

Los principios del cine en Hungría, la época del cine mudo

por Aranyos Eszter


El 28 de diciembre de 1895 nació todo un nuevo mundo en París, con el primer pase cinematográfico de los hermanos Lumiére. La novedad pasó rápidamente a Hungría, y después de varios intentos fallidos , en 1907, en una obra de teatro, aparece por primera vez la expresión que hasta hoy en día usamos para decir cine en húngaro: mozi.

Los primeros pasos hacia el mundo de la cinematografía en Hungría datan de 1896, y coinciden con las fiestas milenarias. El 10 de mayo de 1896 se proyectan los mismos rollos de los hermanos Lumiére, en la cafetería del Hotel Royal . Un mes más tarde abre el primer cine en la avenida Andrássy , sin embargo, por falta de interés y por el desprecio de parte de los habitantes del distrito elegante, cierra en breve.Las primeras tomas se relacionan también con las Fiestas de "Millennium" del año 1896: desfile oficial y visita de Francisco José el primero .

En 1911 se constituye el primer Estudio Cinematográfico, Hunnia Biográf, basado en la compañía de teatro del Vígszínház , pero dura no más que año. La producción y comercialización está a cargo de la compañía Projectograph, fundada cuatro años antes.

El primer intento exitoso cinematográfico es patrimonio del Teatro Científico Urania que ofreció una serie de pases de divulgación de conocimiento científico, acompañada por diapositivas e imágenes en movimiento traídos del extranjero. En 1901, para un pase sobre la historia de la danza, el conferenciante ordenó imágenes en movimiento sobre este tema para representar sus charlas. De esta manera nació la primera “película” húngara, llamada “A táncz”, la danza, filmada en el terraza techada de la misma institución, con bailarines y actrices famosos de la época, como la propia Blaha Lujza.

En los 270 cines de la primera década del siglo XX, los espectadores miraron, sobre todo, tomas naturales, dramas , o también, escenas de humor.

Uno de los primeros largometrajes, el Ma és holnap (Hoy y mañana), cuyo director es el famoso Kertész Mihály , conocido hoy en día por su nombre anglosajón Michael Curtiz, el director, entre otros, de Casablanca, en Hollywood. La peli, cercana al cine danés de primera línea de aquella época, filmada en 1912, rompiendo con la tradición anterior, presenta un verdadero drama social sobre el deterioro, en Budapest, de un nuevo burgués venido del campo.

Los años de la prosperidad empiezan en 1914, primero, por la coyuntura económica de la I Guerra Mundial, segundo, por la prohibición de la presentación de películas francesas, inglesas, italianas y estadounidenses, en los mismos años. Entre 1917 y 1918 Hungría llega a ser poder cinematográfico, con sus más de cien películas anuales, después de Dinamarca, EE.UU., Alemania e Italia. La tipografía de las películas de esta época son: burlesk , adaptaciones de clásicos literarios , cine bestseller y operetas . De esta primera generación de cine, muchos llegaron a ser personajes importantes en el mundo cinematográfico internacional (Kertész Mihály/Michael Curtiz, Korda Sándor/Sir Alexander Korda, Balogh Béla/Béla Balogh, Várkonyi Mihály/Victor Varconi, Lugosi Béla (Olt Aristid)/Bela Lugosi, Balázs Béla/Bela Balazs, entre otros).

En los años 20’, después de la breve época de las películas de propaganda de la revolución burguesa de 1918, empieza la crisis del cine húngaro. Al terminar la Primera Guerra Mundial, se abren las fronteras ante las películas extranjeras, cuya gran cantidad hace desaparecer rápidamente la producción cinematográfica húngara. La época dorada del cine internacional de los años 20’ ya no alcanza a Hungría; sin embargo, el conocimiento profesional húngaro de la primera década del siglo XX, lleva sus frutos a Viena, Berlin y Hollywood, donde aparecen varios de nuestros mejores directores, actores, guionistas y teóricos.

La producció cinematográfica decae año tras año y el estado termina por intervenir: en 1924 crea la Oficina Cinematográfica Húngara, con el papel de presentar noticieros oficiales regularmente. En 1927 compra el mayor estudio de cine húngaro, donde siguen con la producción hasta el final de la década.

El 20 de septiembre de 1929 se presenta la primera película sonora en Hungría.


Fuentes:

Tűzoltó utca 25

por Sebastián Santos

“Tűzoltó utca 25” o su traducción literal al inglés “Fireman street 25” es una película de culto en Hungría. Una paleta repleta de símbolos y situaciones que se entrecruzan y pintan finamente y al detalle el mundo interior y personal de la sociedad húngara de los ’70. Debe haber una versión en castellano, el problema es que la palabra “bombero” no tiene el tilín heróico de los gringos, más bien el “quiero ser bombero” se emparenta con el “mi papá es policía” o “mi primo es el de Zumosol”. Es una palabra grotesca, toda ella una alteración poco seria. Es igual que bombacha, bombón, bemba, o sin ir más lejos el bamboucha de Fanta Naranja. El caso es que no encontré ninguna “La calle del bombero 25”, aunque a decir verdad si hubiese tenido el sádico privilegio de antaño de rescribir, con completa libertad y sin miramientos, los títulos de las películas extranjeras, yo le hubiese puesto “El bombero de la calle 25”. Está claro que despistaría, pero le daría un buen golpe de taquilla apuntando a la masa que delira por las películas yanquies de tiros y coches que revientan.

Pero aquí en Budapest he descubierto que los bomberos son la hostia, personajes activos de la ciudad y referentes sociales. Ya en un par de ocasiones he presenciado los espectáculos, entre circenses y didácticos, que organizan en plena calle. El último fue la celebración del día del bombero y el policía el pasado sábado 3 de junio en la plaza Hunyadi. Y más aún, Tűzoltó no es una calle cualquiera, no es moco de pavo. Es una señora calle llena de vida y de actividades imperdibles. En algún número de esa misma calle está el Tűzraktár, un centro cultural con la mejor onda, donde hace poco fuimos a ver una exposición fotográfica. Por otra parte en el número 33 sorprende el Közért, otro lugar de encuentro y de movida que hace poco está funcionando pero que promete. La última vez que nos vimos ahí, fue para ver los resultados de las elecciones, y la combinación y variedad de tendencias fue todo un ejemplo de convivencia democrática. Los vinardos que corrieron ayudaron, pero ni los gritos burlones contra Orbán o la dirigente del MDF sacaron de sitio al grupo del Fidesz que estaba con nosotros. Impecables.

“Tűzoltó utca 25” es del año ’73 y está dirigida por István Szabó, quien años después fue reconocido mundialmente con un Oscar por “Mefisto”. La película obtuvo el Leopardo de Oro y el Premio del Jurado Ecuménico en Suiza, en el Festival de Cine de Locarno, en el ’74. Los actores, por orden alfabético son : Ági Mészáros, András Bálint, Edit Lenkey, Erzsi Pásztor, János Jani, Károly Kovács, Lucyna Winnicka, Margit Makay, Péter Müller, Rita Békés, Zoltán Zelk. Y la música es de Zdenko Tamassy.

La lista de actores no me dice gran cosa, mis conocimientos del cine húngaro crecen, pero lentamente. El que sí me ha llamado la atención y apoya mi impresión de que la película es de una vigencia escalofriante, es Péter Müller, autor de moda actualmente, y que cuenta entre sus obras con la traducción al húngaro del I Chin, aquí Ji-King.“Tűzoltó utca 25” es un pedazo, literalmente hablando, de la ciudad y su gente. Hoy, los trozos de ese edificio que termina demoliéndose en la última escena de la película están desperdigados por la ciudad. Como buena película intimista llega a ser, por momentos, agobiante. Una de las estrategias más ingeniosas, y ahí chapeau!, que Szabó utiliza, es presentar buena parte de los diálogos como pensamientos, ensueños o mismo sueños de cada uno de los personajes, que con su propia voz en off se dirigen al público en monólogos cansados y obsesivos. La maniobra, que escapa a lo cinematográfico y arrastra consigo el terreno del psicoanálisis, hace que la pequeñez y abulia de los habitantes de la calle del bombero, se transformen en un inmenso conglomerado de palabras que en su obsesión insistente crecen y crecen, no dejando lugar a más nada, solo cuatro o cinco ideas fijas grabadas a fuego. Imaginaos lo mismo en un autobús. Imaginaos que la multitud que aprieta además piense y que ese pensamiento termine por reventarlo todo. La misma metáfora vivió bomberísima 25. Las obsesiones y la falta de comunicación comulgaron con lo diminuto de los pisos y las paredes terminaron por abrirse. No fue esa bola que se bambolea (aquí otra del club de los bomberos) al principio y al final la que tiró abajo el número 25, fue el agobio, el tedio, la fatiga crónica.

Hoy busqué en el bus y en el metro y en el tren las mismas caras cansadas que mostraba Szabó. Ni mucho menos son todos así, pero hay una franja, que ronda los 50 años, que está agotada, sobre todo me pareció verlo en algunas mujeres, recostadas contra la pared del metro, el cuerpo en una postura difícil, torcida, en un equilibrio similar al del yonquie cuando ya no puede más, cargadas ambas manos con bolso y compras. El cansancio se ve en la postura del cuerpo que pierde esbeltez, pero fundamentalmente en la mirada. La mirada cansada se pierde en un punto fijo, ni siquiera puede apagarse y dormitar, simplemente el vacío. No hay curiosidad y el tedio y la lista de cosas que todavía quedan por hacer y como diría Gloria: los años que quedan por vivir. Y más aún, diría que lo peor del cansancio es la sensación de que no hay más salidas, de que ya fue, de que ahora (y que revienten los que tiemblan con el dequeísmo) ya es todo cuesta abajo. Y Budapest ahí asusta porque es una de esas ciudades donde todos los atajos están marcados. La mayoría de las plazas están atravesadas por surcos que comunican uno y otro lado entre las paradas de bus. Imposible perderse. Todos los atajos están marcados, insistentemente, por miles de peatones a diario. A los lados una triste y amarga bandada de indigentes te recuerdan por donde tienes que seguir. Incluso a veces, cuando alguno duda, el de turno se saca ahí mismo la chorra y mea contra un árbol para que no te olvides, no solo sin pudor, sino incluso con alevosía y altanería pedagógica. La mayoría de estos hombres y mujeres rondan los 50 años y son de aquellos primeros excluidos del sistema en los comienzos del capitalismo. Los que se han dado en llamar “parados de larga duración”.

La mención y relación con Péter Müller y su Ji-King, no es simplemente anecdótica. La fuerte presencia de lo esotérico y místico en Budapest, va de la mano, con el silencio. Entre las reflexiones que he podido sacar el tiempo que llevo aquí es que el discurso frontal no es mayoritario en estas tierras. Hay que saber leer entre líneas, e incluso sonreír cuando te la dan cruda. La falta de una profecía clara hace de cada habitante un antropólogo de lo más personal. La mitad de los conflictos se resuelven por izquierda, en el mejor de los casos, y cuando la relación de fuerzas es similar o en desventaja; y simplemente por aplastamiento elefántico cuando el que tiene la batuta se aburre. Vivirla en Budapest es patinarla, armarse un círculo de amiguetes, como en los viejos tiempos, y apostar por él hasta el final de la partida, o entregarse y lanzarse del Puente de las Cadenas. El sistema formal y anónimo todavía se la tiene que currar mucho en estos pagos.

Para terminar esta serie de imágenes en trozos de bomberística 25, que palatinean el cansancio, los silencios y la huída, no hay mejor ejemplo de la persistencia de la película que la innumerable cantidad de edificios que todavía quedan igualitos a Tűzoltó 25. Edificios burgueses de los años 20, con patios y pasillos interiores, adornos redondeados, a veces incluso modernistas, en columnas, o portales; techos altos y entradas oscuras. Pero la belleza, si bien está, es de una decadencia abandónica, las paredes descascaradas, las fachadas cayéndose, los balcones a pelo. A muchos Tűzoltós 25 ya se los han cargado, los demolieron, incluso habiendo sido considerados patrimonio del país o de la ciudad. No solo en los ’70 cuando se hizo la película, sino ahora mismo, muchas veces entre protestas vecinales, porque se trata de edificios declarados patrimonio del país o la ciudad, como fue el caso de la calle Kiraly, se puede contemplar una exclusiva y octogenaria demolición.

Los espacios donde habitan la mayoría de los húngaros de esta ciudad siguen siendo pequeños. El silencio y el descrédito del sistema formal y asociativo está al orden del día. Los edificios viejos caen por el peso de las inversiones extranjeras. Y todavía se insiste, igual que en la peli, en la melancolía por un pasado glorioso e imperial. Pero atención, junto a esta imagen triste, tan propia de István Szabó, hay una Budapest de colores, alegre y atrevida, tan interesante de conocer como la enrollada de la calle del fuego.

jueves, junio 08, 2006

Punto por punto, el Plan del gobierno para los próximos cuatro años. Y sino llegamos a la zona euro igual nos vamos a divertir


A día de hoy ya no quedan dudas del equipo que llevará a cabo las prometidas reformas de ajuste y consolidación del proyecto europeo. El gobierno no oculta, pero tampoco es especialmente alarmista con respecto al futuro próximo, que se espera lleno de restricciones, subidas de impuestos y despidos. La oposición, pataleando y lloriqueando como siempre, ha aceptado el camino propuesto por la coalición MSZP-SZDSZ, posiblemente preocupada por la posible reducción de escaños anunciada para antes de 2010. El resto de grupos sociales, por su parte, pese a no haber estado invitado ni consultado para la reforma que se nos viene, brilla por su ausencia, aferrándose a las pequeñas parcelas de poder que ha logrado conseguir, o mantener estos últimos años. Supone que la reforma pasará le pasará de largo.

En el ambiente hay quienes decididamente se muestran esperanzados y reivindican su apoyo al gobierno; también hay quienes, con cara de cabreo se escandalizan por el amiguismo reinante en el gobierno y descreen de cualquier tipo de reforma de fondo; y hay también a quienes el alud de informaciones y debates los lleva a la metáfora o simplemente al insulto, como por ejemplo estos dos, que decidieron apagar la tele y meter la cabeza en la tostadora:

"-¿Hay gente nueva en el bloque?
-Espera un minuto. Aquí tengo algo, tío, que es casi hard core. Un pedazo de pan duro, tajado y herido de muerte. Míralo fijamente, ahora mismo lo podemos tostar un poco.
-¿¡Qué!?
-Tiene algo clavado, parece un billete.
-¿¡Qué!? ¿Un billete? ¿El retrato de un rey? ¿Y tu quieres tostarlo? ¡Lo vas a matar!¿Qué vas a hacer?
-¿Lo coso otra vez? ¿Duele? ¿Has visto? ¿Está caliente?
-¿Te lo vas a comer? ¿Qué? ¿Y ese viento? ¿Otra vez giran los corazones?"

Espero que disfrutéis con esta colección de artículos de “Punto por punto, el Plan del gobierno para los próximos cuatro años. Y sino llegamos a la zona euro igual nos vamos a divertir” y que os animéis, quienes viváis o hayáis vivido en Hungría a escribir en las próximas ediciones. Solo tenéis que enviarnos un e-mail y os contestaremos a la brevedad indicándoos formato y tema.

Cartas de lectores


Jorge Luis Asqui (para Kléber Mantilla)
Miércoles 24 de mayo de 2006

La revista cada día está más interesante y con temas muy buenos. Todo esto se debe a un trabajo minucioso de investigación y a la forma de enfocar el artículo que escribes.Entre policias y ladrones... son dos instituciones inseparables, que cada una de ellas trata de buscar la justicia de acuerdo a su gusto. Sigan así, con su trabajo esmerado. Además el grupo de periodistas que forman la revista, me he dado cuenta que son profesionales cada uno en su campo.
Un cordial saludo.

Anónimo (Para Aranyos Eszter)
Viernes 26 de mayo de 2006

Hungría es un gran pueblo, no por su bandera, sino por su gente. Delicuentes hay en todos los países, y sino miremos EEUU, donde hasta sus films lo demuestran.Aunque la corrupcion y la mafia parezcan derrotarnos por momentos, Eszter, siempre permaneceremos los de carne y hueso para decir lo que no está bien. Y eso es lo bueno: la denuncia, decir cuales son los parámetros éticos con los cuales nosotros nos medimos, y ellos no.Tus palabras son certeras.

Entrevista a Judit Zsolnai, profesora de castellano de Universidad

por Sebastián Santos


Sábado 3 de junio 12 hs. en el “Treehugger Dan’s bookstore&café”, un bar a metros de la plaza Hunyady. *

S.: ¿Qué me podrías decir del programa del nuevo gobierno?
Zsolnai: Bueno, la verdad es que no sé mucho. Conozco algunas promesas de la campaña y creo que ayer se formó el gobierno mismo. Todavía del programa no se puede saber mucho. Durante las negociaciones para la composición del gobierno insistieron en que lo primero era el programa y en segundo lugar las personas que lo ejecutarían. Y en este sentido no hay muchas novedades, solamente una sorpresa: la señora Kinga Göncz. Antes era la Ministra de Asuntos Sociales. Era muy buena y con una larga trayectoria en este rubro. Ahora será la Ministra de Asuntos Exteriores. Ha sido una verdadera sorpresa.
S.: ¿Ella es socialista?
Zsolnai: Es socialista, sí. Sólo hay tres personas del SZDSZ y los demás son socialistas.
Además me inquieta el tema del Ministerio de Asuntos Interiores porque parece ser que desaparece como tal. Por ejemplo, a partir de ahora la Policía queda subordinada a otro Ministerio.
Siempre se ha dicho que el Ministro de Interiores, después del Primer Ministro, es el hombre más importante del gobierno, pero ahora ya no, porque Mónika Lamperth seguro que no tendrá este papel.
Que desaparezca el título “Ministro de Interiores” realmente me sorprende. La Ministra seguirá siendo esa tal Mónika Lamperth, pero el Ministerio tendrá otro nombre y otras funciones, por ejemplo asumirá el tema de las regiones. Hungría está dividida en algo así como lo que vosotros llamáis comarcas, pero tiene que ajustarse al diseño de la UE donde lo que prevalecen son las regiones. Y esa será competencia, entre otras, de este nuevo Ministerio. Hasta ahora ser Ministro de Interiores era un cargo muy importante. Entre otras cosas tenía poder y control sobre los documentos del pasado socialista, de aquellos, por ejemplo, que involucran a los que vosotros llamasteis “besugos” en algún número anterior de El Quincenal.
S.: ¿Y hay alguna otra mujer entre los nuevos Ministros?
Zsolnai: Kinga Göncz. Es toda una sorpresa, aunque ella misma ha comentado que actualmente ya hay muchos Ministros de Exteriores que no han hecho carrera diplomática, sino que vienen de otros ámbitos.
Sólo hay dos mujeres en el Gobierno, la Lamperth y ella. Y hay tres liberales: uno de Medio Ambiente, otro de Sanidad y el tercero de Economía. La cartera de Sanidad es especialmente importante porque es justamente la promesa electoral del SZDSZ. Han prometido que van a reformar la Sanidad, pero ya se ve que habrá dificultades. Ya han anticipado que paralizarán los planes de reformas hasta 2007. No es fácil hacer reformas en la Sanidad Pública.
Lo que sí han dicho es que habrá que pagar por las recetas y por las consultas, lo que no implica una reforma, sino que simplemente habrá que pagar más.
S.: Además comentaron que quieren reducir la cantidad de hospitales de 160 a 60.
Zsolnai: Yo no he escuchado esto. Ayer cuando habló el nuevo Ministro no dijo nada así. Dijo sí, que hay necesidad de más camas para los que padezcan tumores y que hay que reorganizar la distribución hospitalaria porque en el campo hay menos hospitales.
S.: Dicen que van a bajar el número de hospitales, pero los que queden serán especializados.
Zsolnai: Sí, está bien, pero, ¿por qué tenemos que pagar por las recetas? Dicen que para evitar los sobornos, pero no por pagar 1000 forintos por una receta o una consulta no tendré que pagar unos 60.000 forintos de “dinero de agradecimiento” si me tienen que extirpar un tumor o voy a parir.
S.: Pero, ¿por qué no se implementa una reforma orgánica?
Zsolnai: El problema es que los Ministros no son competentes, al menos en su mayoría. No son personas capaces de llevar a cabo una reforma. Son las mismas caras de siempre. Péter Kiss, por ejemplo, es un viejo amigo de Gyurcsány de su época en la KISZ, la Alianza de Jóvenes Comunistas y ahora tendrá la cartera de Trabajo. Es la vieja guardia y yo creo que con ellos no se puede hacer ningún tipo de reformas.
S.: Pero han traído a tres personajes nuevos, que formarán algo así como un Consejo de Asesores.
Zsolnai: Sí, pero sólo conocemos los nombres. Son personas muy poco conocidas, sin trayectoria política. Lo que sí conocemos de los nuevos planes es que van a aumentar los impuestos. Pero a esto no se le puede llamar “reforma”.
S.: Pero hace unos meses dijeron que bajarían los impuestos.
Zsolnai: Sí, pero ahora al revés. Yo, por ejemplo, tengo una pequeña empresa, y a partir de esta reforma tendré que pagar el 25% de impuestos, 9% más de lo que vengo pagando hasta ahora. Se trata del “EVA”, un tipo de Impuesto de Sociedades, que es único y solamente existe en Hungría y no es compatible con los reglamentos de la UE. Por eso quieren subirlo para que primero la gente opte por salir de esta modalidad y finalmente suprimirla.
S.: ¿Qué tipos de empresas pueden optar por la modalidad del “EVA”?
Zsolnai: Creo que cualquier empresa, pero sólo después de dos años de funcionamiento. Es una modalidad muy simple. No hay mucho papeleo y solamente tienes que pagar como impuesto un 16%, lo que no es mucho. No tienes que presentar comprobantes de facturas. Por eso es muy bueno y muy simple.
Pero al margen del “EVA”, en general quieren aumentar los impuestos.
S.: No te veo muy contenta con el Partido Socialista.
Zsolnai: No, en absoluto.
S.: Pero, ¿tú no los votaste?
Zsolnai: Eso no importa, la cuestión de votar en Hungría es, normalmente, elegir al menos peor.
S.: Pensé que tenías más afinidad.
Zsolnai: No, con esta lista de nombres, ¡por favor! Imre Szekeres, Péter Kiss y los desconocidos de los liberales. Y de Educación y Cultura será István Hiller, el Presidente del Partido Socialista. Es una ridiculez. Y no le dejarán continuar al anterior, a Bálint Magyar, de los liberales, la única persona que de verdad tenía iniciativas. Bueno, había problemas, pero él empezó una reforma. Ahora dicen que van a seguir todo lo que él preparó, pero que con otra persona. Estas son cosas ridículas.
S.: ¿Y por qué hacen eso, por compromisos políticos?
Zsolnai: En realidad mucha gente está en contra de las reformas. En la Sanidad también hay grupos con intereses contrarios. Mira solamente el caso de la Casa de la Ópera. Si vas y empiezas algo nuevo, entonces de repente se desata un escándalo, porque los viejos no quieren saber nada.
Es inconcebible que István Hiller sea el Ministro encargado de la Educación y de la Cultura, un personaje incompetente que encima se cree muy divertido.
S.: Y, ¿la gente qué hace para protestar, escribe cartas, hace manifestaciones, hay huelgas...?
Zsolnai: Nada. La gente no protesta, no hay manifestaciones ni nada parecido. Sobre las reformas en Educación hubo muchos debates en Internet y en la prensa. En la Educación Superior despidieron a muchísimos profesores, sobre todo a los mayores de 70, pero el principal debate fue sobre el nuevo tipo de examen de acceso a la Universidad (la selectividad). Y ahora hay otro gran problema porque este año tenemos que convertirnos al sistema Bologna y las Universidades y las Escuelas Superiores no están preparadas para esto.
El caso es que Bálint Magyar empezó algo importante. Todas las reformas cuestan y siempre hay intereses en contra.
S.: ¿Y a ti, entonces, en lo personal, los cambios del gobierno en qué te afectarían? Uno es el aumento de impuestos, concretamente el “EVA”.
Zsolnai: Los cambios en Educación y Cultura me afectan porque son mis terrenos. Yo trabajo de profesora en la Universidad.
S.: ¿Puedes llegar a perder tu puesto de trabajo?
Zsolnai: Espero que no, pero por un lado van a coger menos estudiantes de Filosofía y Letras, que son a los que yo enseño. Por otro lado, los que opten por estudiar carreras de solo tres años no necesitarán dos lenguas sino solo una, algo ridículo ahora que acabamos de entrar en la UE. Esto me afecta porque yo creo que entonces habrá menos alumnos interesados en aprender castellano.
S.: ¿Y en Cultura cómo ves el tema de los cambios?
Zsolnai: El Ministro anterior, por ejemplo, se fue dando una serie de Premios Nacionales a sus viejos amigos. Una de ellas es una cantante, tonta y sin apenas voz. Encima, cuando le dieron el Premio no tenía tiempo de ir a recogerlo y entonces el propio Ministro fue al local, donde ella estaba actuando, para dárselo en persona, al Gödör.
Después en una entrevista televisiva dijo que sería mejor eliminar estos antiguos premios.
S.: ¿Quién es esta tía?
Zsolnai: Una cantante que se llama Ágnes Deák Bárdos. Es una nadie.
S.: Y la idea es que el amigo Hiller hará más o menos lo mismo. El Presupuesto de Cultura se irá para la camarilla de amigos.
Zsolnai: No estoy segura. Hiller es otro tipo de persona, y los sectores alternativos de la Cultura no son sus preferidos.
Y sí, realmente me importa quien sea la persona que pueda recibir, por ejemplo, el Premio Kossuth el 15 de marzo.
S.: Y aparte es una cantidad importante.
Zsolnai: Sí, seis millones de forintos.
S.: Y por ejemplo, ¿es fácil recibir subvenciones para hacer proyectos culturales?
Zsolnai: No, en absoluto. Pues, depende... ¿Para quién? Para los “amigos” seguro, pero para nadie más. He empezado a estudiar Crítica de Teatro y no me da lo mismo a qué director le den el Premio Kossuth. ¿Este año quién lo ha recibido? El más escandaloso.
S.: ¿Escandaloso por vanguardia o escandaloso por mala calidad?
Zsolnai: Por no tener talento, pero estar de moda. Y por eso digo que la Cultura sí me afecta; la Educación me afecta en persona y los impuestos naturalmente.
S.: Y después tengo otra cosita y es en relación a que cuando hacemos algún reportaje o pedimos alguna opinión y cuando los temas son un poco políticos la gente no quiere opinar. En algún otro sistema existe la censura explícita, pero de aquí lo que me preocupa, o veo con interés, es la autocensura.
Zsolnai: La gente tiene una desilusión tan grande que no puede confiar ni en ellos ni en aquellos, y no quiere ocuparse de la política. La opinión pública considera que la política es algo muy sucio. “No me interesa, no me afecta”. Pero naturalmente afecta a todas las personas. Es en parte por las obscenas discusiones en el Parlamento. “No lo veo, no me interesa, no lo leo”.
S.: Pero sí hay gente que opina, lo que pasa es que no quiere hacerlo público, por autocensura.
Zsolnai: Es como si yo fuese lesbiana y no me atreviese a decirlo públicamente. La política es algo misterioso, sucio, y todos los políticos son unos “chorizos”. Pero naturalmente así no se puede vivir. En cierta medida todos son unos “ladrones”, claro, pero no es lo mismo en qué medida y hay que elegir el mejor porque hay que vivir en este país y no podemos deshacernos de nuestras responsabilidades. Yo entiendo tu pregunta, porque en la televisión también hay mesas redondas y hablan sobre esto, justamente. La gente descarta la posibilidad de hablar sobre la política en público, porque creen que todos los políticos están robando y es un terreno peligroso.
S.: ¿Y la oposición ante estos cambios qué hace?
Zsolnai: Desde el primer momento ya se ha visto que no han cambiado nada de su táctica de los años anteriores. No será una oposición constructiva, en todo caso obstructiva.
S.: Para terminar, ¿me podrías indicar algunos referentes que me ayuden a tener una lectura de izquierdas no oficialista del panorama político húngaro?
Zsolnai: Hay una persona muy contradictoria, se llama Gábor Karátson. Y el otro que podrías consultar es András Lányi. Ellos trabajan en Védegylet, un movimiento verde y son interesantes porque están entre los de la derecha y los de la izquierda.
Hay otra mujer interesante, muy entendida en el tema de la economía y cuestiones sociales. Se llama Erzsébet Szalai y publica siempre en ÉS, “Vida y Literatura”. Ahí, en el ÉS, puedes leer muchas opiniones de izquierdas que a veces están en contra de lo que está haciendo el Gobierno. Y hay muchos más intelectuales que publican artículos periódicamente criticando las actividades del Gobierno.
S.: ¿Tus expectativas sobre el Gobierno han cambiado desde las pasadas elecciones hasta ahora, con la presentación del nuevo plan de gobierno?
Zsolnai: Sí. Estoy bastante desilusionada.
S.: ¿Esperabas algo diferente?
Zsolnai: Sí, claro. Esperaba personas jóvenes, hábiles en el mundo de las finanzas y capaces de hacer verdaderas reformas.
S.: Muchas gracias.

*El Treehugger Dan’s (Csengery utca 48) se especializa en libros usados en inglés y está asociado a la red de Comercio Justo con el tema del café. Es uno de esos sitios, definitivamente acogedores, en los cuales entras, te haces tu mismo tu café, como más te guste, y lees un poco en inglés o charlas con los amigos.

Plan uno: exterminar la burocracia

por Kléber Mantilla


Desde el anuncio el pasado 23 de abril del triunfo del gobierno socialista de Gyurcsány Ferenc, los ciudadanos que viven en Hungría se han mantenido en expectativa hasta conocer la anunciada reforma estatal.

La coalición ganadora de las pasadas elecciones integrada por el Partido Socialista Húngaro (MSZP) y la Asociación de Demócratas Libres (Szdsz) finalmente plantearon al pueblo húngaro un plan político y económico para continuar con el proceso de integración del país a la Unión Europea.

Los ejes fundamentales de la reforma se sustentan en una modificación jurídica y política alineada a los ajustes de ingreso a la Unión Europea (UE) y consolidan la reducción del gasto presupuestario durante el próximo período administrativo.

Hasta ahora, mantener su abultado aparato burocrático a Hungría le ha resultado muy costoso. El total de sus egresos por gasto corriente alcazan los 7.4 billones de forins (unos 28 millones de euros) y si se compara con lo que ingresa a las arcas fiscales, unos 5,9 billones (22 millones de euros), se visualiza con claridad el problema de su déficit presupuestario.

Para enfrentar la reducción del gasto y equilibrar la balanza entre el ingreso y salida de dinero, el proyecto gubernamental pretende recuperar unos 500 billones de forins, unos dos mil millones de euros. Estos serán cubiertos en un 50% con la reformulación de programas sociales, el 30% lo cancelará el sector gubernamental con la reducción de su estructura burocrática, mientras el 20% restante será responsabilidad del sector empresarial, a través de una readecuación tributaria.

El grupo político opositor del gobierno, liderado por el perdedor de las elecciones pasadas Viktor Orbán, sostiene que no se trata de una reforma, sino de un mecanismo para recolectar dinero y asfixiar a la población. Pese a todo, también su partido político, el nacionalista Fidesz, ha comprometido su apoyo a las reformas constitucionales aunque algo duditativo aún.

El contrato político firmado por MSZP y Szdsz muestra una completa renovación del sistema administrativo público, a través de la creación y cambios de nueve leyes. Para ello, se requiere de la aprobación de las dos terceras partes del Parlamento húngaro. Los cuerpos legales buscan replantear la estructura del sistema de elección y la cantidad del número de parlamentarios que bajarían de los 386 actuales, a 298 para el futuro. La dinámica considera fundamental la reducción y simplificación del proceso electoral con el uso de una simple lista escogida en zonas electorales específicas. Antes se empleaban varias listas.

Además, establece una ley especial para el Conflicto de Intereses, con la cual los miembros del Parlamento dejarán de tener representatividad como alcaldes o en gobiernos seccionales.

La actual distribución geopolítica también tendrá variaciones pues en la actualidad se establecen 19 gobiernos seccionales o provinciales, que con los cambios pasarán a organizarse como regiones, según los requerimientos establecidos para los países de la Unión Europea. Con los cambios en la Constitución necesarios disminuirán un 40% los representantes locales y también el monto presupestado para salarios.

El aparato burocrático de los ministerios públicos también sufrirá cambios importantes: de 17 ministerios actuales quedarán solo 12. Hasta ahora, en Hungría, cada ministro contaba con dos subsecretarios de Estado, uno que lo representaba políticamente y otro que asistía en la parte administrativa. En total se contabilizan 43, que disminuirán a 12. Es decir que entre ministros y subsecretarios de 60 pasarán a ser 24.

Asimismo, se anunciaron cambios en la cantidad de comisiones existentes dentro del Parlamento (Seguridad Nacional, Fiscalización, Cultura, etc.) y en el número de sus miembros, que en la actualidad son 492. Pasarán a ser 386. Todos los servicios gratuitos del Transporte Público que se otorgaban a los funcionarios públicos serán eliminados.

Y por el contrario, se crea una entidad especial para recibir los fondos de la Unión Europea que estará separada en su totalidad de cualquier ministerio público. La Agencia Nacional de Desarrollo será manejada de forma directa por el primer ministro Gyurcsány con la asistencia gerencial y técnica de un grupo empresarial especializado para la distribución entre los ministerios.

No obstante, en cuanto a la canalización, desembolso y aplicación de recursos se ha integrado en el Ministerio del Interior (Gobierno), el Ministerio de Desarrollo Regional, que ahora se denominará Ministerio de Gobierno Local, con la dirección de Mónika Lamperth.

El actual Ministerio de Integración Europea desaparece y será parte del Ministerio de Relaciones Exteriores. Su principal será Ferenc Somogyi o tal vez András Simonyi.

Otras tres fusiones importantes son los ministerios de Bienestar Social y Empleo, que será uno solo bajo el control de Péter Kiss. En cambio, las carteras de Educación y Cultura serán una y su autoridad será István Hiller. Finalmente, János Kóka será ministro de la unión de los ministerios de Economía e Informática.

Sin cambios continúan los ministerios de: Agricultura dirigido por József Gráf, de Defensa a cargo de Ferenc Juhász o Imre Szekeres, de Justicia conducido por József Petrétei y del Ambiente y Aguas por el ministro Miklós Persányi. Otro inamovible es el de Finanzas, János Veres.

El Ministerio de Salud será conducido por Lajos Molnár y se anuncia la modernización de esta cartera de estado a través de la aplicación del sistema de medicina pagada y de servicios médicos privados.

Junto a la reforma global de reducción del aparato estatal se añade la posible focalización del servicio de gas compensado para garantizar que los estratos sociales con mayores ingresos paguen por este costo que le resulta oneroso al estado. Otro punto tiene que ver con el sector educativo, pues se contempla la separación de 10 mil profesores que reciben dineros públicos.

En cambio, los sectores turístico, de electrotecnologías y farmacéuticas serían fortalecidos, según el anuncio gubernamental. También se anuncia la cobertura del servicio de agua potable a 600 pueblos rurales, lo que beneficiaría a dos millones de personas. Mientras en Budapest se construirá la línea de Metro número cinco.

Este proyecto estatal busca que el Producto Interno Bruto (PIB) después de dos años tenga un crecimiento entre el 4 y 5%.

Fuentes:


- Népszabadság 2006-05-27
- Álami felső vezetők http://www.meh.hu/

¿Qué tipo de reforma educativa estamos viviendo en la que, para empezar, despiden maestros y cierran escuelas?

por Sebastián Santos


¿Qué tipo de reforma educativa nos espera si el criterio básico de calidad se basa en la exclusión? Los tecnócratas neo-liberales que lideran el avance de Hungría hacia la zona euro contradicen, con su política de supuesta eficiencia y calidad, los preceptos básicos de los métodos pedagógicos modernos que insisten hasta el hartazgo sobre integración e inclusión. En las aulas nos devanamos los sesos intentando lograr fórmulas creativas que aseguren que todos y cada uno de los alumnos estudie y que, sobretodo, lo haga junto con el resto de sus compañeros. La educación, en la línea de Vygotsky, se entiende así como un fenómeno social. Pero estos esfuerzos caen en balde cuando el cuerpo docente funciona de manera radicalmente opuesta en nombre de un supuesto progreso. Si la manera de mejorar el sistema educativo húngaro se basa en echar 10.000 maestros a la calle, que dejen de vendernos la moto de la educación inclusiva o de la integración y festejemos de una vez por todas la segregación, la marginación y el fracaso escolar.

El modelo social y económico propuesto para los próximos cuatro años por la coalición MSZP-SZDSZ no simplemente es uno de los tantos modelos neo-liberales que se publicitan a lo largo y ancho del planeta sino que además recurre, un tanto falto de imaginación, cosa imperdonable en estos tiempos de luces y colores, a los mismos tópicos nacionalistas del siglo XIX. Para ello solo hay que ver el eslogan que el Primer Ministro Gyurcsány enarbola en cada rueda de prensa: “Patria y Progreso”, en fondo rojo con letras blancas.

Los cambios en educación reflejan de manera viva y clara la política general de reducción de déficit público del gobierno. El objetivo es cumplir las ordenanzas de la Unión Europea y conseguir en los próximos años bajar el presupuesto en 350.000 millones de forintos. No es moco de pavo. El gasto en educación, según fuentes del Ministerio de Finanzas alcanza para el año 2006 el 11,3 % del presupuesto nacional. No representa el bocado más importante del pastel pero sí, por orden, uno de los menos “productivos” y accesibles.

Por su orden de peso específico dentro de las cuentas del Estado el primer lugar es para los gastos derivados de las jubilaciones, pero las previsiones indican que una vez producido el relevo total de pensionistas del pasado sistema socialista, los importes por jubilación a cargo del estado bajarán considerablemente. Hay dos variantes que favorecen esta situación, una es el establecimiento obligatorio de un sistema mixto de retiro –público/privado- para todas aquellas personas nacidas a partir de 1975 y la otra la corta esperanza de vida del pueblo húngaro, lo que asegura que los viejos jubilados socialistas durarán poco en el mercado.

El segundo lugar en la escala de gastos es para el transporte, que contrariamente al discurso de recortes, seguirá aumentando para asegurar una zona económica interesante a los inversores extranjeros. No hace falta ahondar sobre las innumerables obras en curso de autopistas, metros y tranvías que atraviesan Hungría.

El tercer lugar, y aquí llegamos, es para la educación, por donde ya ha pasado el polémico ministro liberal Bálint Magyar, que aunque haya dejado el relevo a un ministro socialista, István Hiller, todos los comentarios, tanto de oficialismo como de oposición coinciden en la continuidad de los puntos fuertes de su reforma educativa, digamos constrictora. Hiller, por otra parte, es un buen ejemplo del programa de recortes y reorganización del gobierno ya que asume dos carteras en una, la de Educación y la de Cultura, antes liderada la primera por Bálint Magyar y la segunda por András Bozóky. Las otras carteras que se han unificado han sido la de Economía e Informática con János Kóka a la cabeza y Trabajo con Bienestar Social a cargo de Péter Kiss. Además había dos Ministros libres, digamos, sin Ministerio, de los cuales uno ha desaparecido, el de Integración Europea y otro, el de Asuntos Regionales ha pasado a depender del Ministerio de Interior, dirigido por Mónika Lamperth.

En cuarta posición presupuestaria, está la Sanidad y todo indica que el nuevo ministro, también del SZDSZ, Lajos Molnár acelerará el proceso de privatizaciones y de reducción de personal y hospitales.


La prensa de los últimos días ha centrado el proyecto de reforma para los próximos cuatro años más en los personajes que la llevarán a cabo, los Ministros, que en los planes específicos de gobierno y ha sido este, justamente, el punto donde el Fidesz ha insistido, jugando, en la práctica, el mismo juego del oficialismo, que ha consistido en centrar la discusión sobre los nombres y no sobre los proyectos. El caso de la substitución de Magyar fue resultado de una promesa electoral de Gyurcsány presionado por los escándalos que acompañaron el mandado del último Ministro de Educación. Gyurcsány prometió un ministro socialista y ahora tenemos un ministro socialista, que seguirá la receta liberal que le han dejado sobre el escritorio, y a la vez permitirá al equipo de tecnócratas liberales centrarse en Sanidad, el próximo objetivo.

Brevemente los escándalos que han acompañado a Magyar han sido 4. En junio de 2003 se lo acusó de recibir regalos varios y viajes de Elender, la empresa que ganó el concurso para desarrollar el Sulinet, el programa informático del Ministerio de Educación. En diciembre de 2004 y enero de 2005 las escuelas religiosas se movilizaron protestando por una posible reducción de subsidios, la llamada normativa. En mayo de 2005 además de haber despertado una gran polémica la reforma de los criterios de calificación de la revalida-selectividad (aquí funciona en forma conjunta), aparecieron en internet, antes de los exámenes nacionales, los ejercicios correspondientes a las asignaturas de húngaro y matemáticas. Finalmente, en octubre de 2005 el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional la nueva Ley de Educación Superior.

Una vez satisfechas las promesas electorales, en un hábil juego de marketing populista, la continuación del proceso de reforma educativa solo tiene que empujar y empujar el frágil sector público. Si durante el pasado mandato la coalición MSZP-SZDSZ pudo haber tenido ciertos miramientos a la hora de aplicar su política de estrangulamiento del Estado de Bienestar y por su parte, el Fidesz y otros grupos de oposición se sintieron con autoridad popular para detener el proyecto liberal, como fue el caso del referéndum contra la privatización de la Sanidad de hace un par de años, en la actualidad, después del éxito electoral del Partido Socialista, la reforma liberal, a todas luces, parece imparable y debidamente consensuada en las urnas. Como titulan los periódicos de estos días “Luz verde para el Programa Liberal”.

La debilidad del sector público en general y específicamente de la educación consiste, primeramente en el descrédito internacional del sistema público y el avance imparable de las políticas y teorías neo-liberales. El sistema de trabajo húngaro, después de la caída del sistema socialista ha pasado a ser territorio comanche, la precariedad y el trabajo en negro son los parámetros en los que buena parte de la población busca su sustento diario. Y más aún, Gyurcsány, en recientes declaraciones, ha asegurado la promulgación de nuevas leyes que abaratarán los costes de despido y fomentarán la flexibilización para facilitar, entre otras cosas, el cierre de escuelas. (Népszabadság, 29-5-2006)Ni que hablar del descrédito en el que están sumergidas las organizaciones sindicales, que estos días, de declaraciones de reducción de empleos y cierre de escuelas y hospitales, ni se han asomado a la palestra pública. Los sindicatos, que en educación están representados por el “Sindicato de Profesores” (PSZ) en el marco de la Liga, el Consejo de Trabajadores, el MSZOSZ y los Autónomos, se ocultan y solo aparecen en convites internacionales donde se juntan con otros tantos burócratas europeos para reclamar una Europa Social y sindicalmente unificada, tal como ha ocurrido el pasado febrero en Estrasburgo. Otro punto clave que explica la debilidad del sector de la educación, y por ende la especial atención que el programa liberal le ha brindado, es la promoción de la educación privada, mediante subsidios y fórmulas de educación abiertas. No es especialmente complicado en Hungría abrir escuelas ni probar diferentes planes de estudio. El sistema es ampliamente liberal y esto hace a la vez, que una parte importante de grupos sociales, que podrían representar una cierta oposición al gobierno, no cuestionen las reformas porque dentro de ellas pueden organizar su porción de poder. Digamos que es el caso de colectivos nacionales, étnicos o religiosos, pero también de grupos pequeño burgueses que prefieren enviar sus hijos a escuelas privadas donde supuestamente pueden moldearlos a su gusto. Mi experiencia en Hungría como profesor de castellano me ha llevado por varias escuelas e institutos privados que gozan de buena salud económica y donde la proporción docentes-alumnos es significativamente alta. Tal es el caso de la Új Suli, una escuela privada del Distrito XVI donde las clases no superan los 8 alumnos y la matrícula mensual es de 50.000 forintos, unos 200 euros.

Finalmente, al descrédito, la desmovilización, la burocracia sindical y el aumento de escuelas privadas se suma una estratégica política de descentralización. El discurso es doble, como siempre. Descentralizan para que cada localidad y pequeño colectivo estudie de la mejor y más próxima manera, pero la libertad también implica autosuficiencia y por ende cada municipio tiene que financiarse sus escuelas. Esto ha ido provocando el cierre periódico de varias escuelas por insolvencia o simple decisión política de los gobiernos locales correspondientes, como ha ocurrido en Tata, a unos 60 kms de Budapest. Ahora el gobierno ha decidido impulsar una campaña de eficiencia educativa, colaborando en el cierre de escuelas que no reúnan un mínimo de alumnos. Dicen que la ratio de profesores / alumnos en Hungría es de 1000 a 90 y que habría que apuntar a una ratio europea, como la inglesa, de 1000 a 70. Por otra parte los nuevos planes de estudio necesitan de un buen número de especialistas a partir del 5º grado de primaria lo que provoca o bien la escasez de docentes o bien el aumento desproporcionado de la ratio. Ante estas circunstancias no hay soluciones creativas ni inteligentes y menos aún, lo que sería lo más lógico, soluciones negociadas con el cuerpo docente. La descentralización, la eficiencia y la política liberal en educación se han constituido en receta para el cierre de escuelas, el despido de docentes y la segregación de aquellos grupos sociales que no disponen de capacidad económica suficiente para fundar sus propias escuelas, como es el sabido caso de una parte importante del pueblo gitano.

El broche de oro del juego liberal, “si te agarro te pillo, te escracho y te quedas sin trabajo”, en la línea del doble discurso que enloquece (aquí es obligatorio recuperar los escritos de Bateson sobre los mensajes doble-vehiculares), lo dan las denuncias sobre monopolio editorial, como la hecha pública el pasado 22 de marzo por la Asociación de Profesores de Historia, que dirige László Miklósi. En esta exigen que se acaben los tratos de favor y la situación de monopolio sobre todo en relación con los exámenes de revalida-selectividad. Denuncian en su escrito, aparecido entre otros en Támpont de marzo, que es inconcebible que los ejercicios que aparecen en los exámenes se saquen exclusiva y descaradamente de ciertos libros de textos y que aún más, obliguen a los alumnos a presentarse en los exámenes con estos libros. A sabiendas de esto todo el mundo estudia de los libros “recomendados” estadística e históricamente por el Ministerio creando una situación monopólica de hecho inconcebible.

Fuentes
Népszabadszág, ediciones varias mayo / junio 2006.
Magyar Nemzet, ediciones varias mayo / junio 2006.
Támpont, tankönyv- és taneszközkritikai melléklet, edición marzo 2006.